En 1 Corintios 2, Pablo dice que el mensaje central del testimonio de Dios es la revelación de Jesucristo y especialmente este crucificado. En el versículo 5 señala que la fe no debe estar fundada en la sabiduría de los hombres sino en el poder de Dios. Y en el versículo 10 aclara que Dios revela ese testimonio, que es la base de la fe, por el Espíritu, porque el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios.
En Romanos, Pablo nos hace una gran promesa:
Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Romanos 8:14
Luego, Juan añade:
…el Espíritu de verdad os guiará a toda la verdad. Juan 16:13
…él os enseñará todas las cosas. Juan 14:26
Sin embargo, hoy el cristianismo está fragmentado en religiones que se acusan mutuamente de enseñar falsas doctrinas o incluso herejías. ¿Por qué ocurre esto? ¿Es que el Espíritu Santo se revela a algunos sí y a otros no?
Índice de Contenidos
- La prueba de los ángeles: palabra de Dios versus palabra de los hombres
- La situación en la época de Jesús
- Hoy ocurre exactamente lo mismo
- El fundamento bíblico: profetas, Cristo y apóstoles
- Buscar a Jesús es buscar la verdad
- ¿Qué significa comer la carne de Cristo?
- Las instrucciones del maná: cómo acercarse a la palabra de Dios
- Doctrina y amor: no son opuestos
- La respuesta a la pregunta central
- La levadura simbólica: las falsas doctrinas dentro de la verdadera religión
- Las cuatro ramas de la teología y el camino correcto
- Diapositivas
Tabla de contenidos
ToggleLa prueba de los ángeles: palabra de Dios versus palabra de los hombres
Según el relato bíblico, los ángeles enfrentaron una prueba de lealtad cuando Satanás desafió la autoridad de Dios. La Biblia misma revela los significados de los símbolos involucrados.
…su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo. Apocalipsis 12:4
En Isaías 9:15, la Biblia revela que el significado de la cola es el que habla mentira.
El anciano y venerable de rostro es la cabeza;el profeta que enseña mentira es la cola. Isaías 9:15
En Apocalipsis 1:20 explica que las estrellas son los ángeles.
Respecto al misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros que has visto son las siete iglesias. Apocalipsis 1:20
Y en Apocalipsis 12:9, el Dragón es identificado como Satanás.
Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él. Apocalipsis 12:9
Lo que Apocalipsis 12:4 enseña es que Satanás con sus mentiras arrastró a la tercera parte de los ángeles del cielo.
En el cielo, al igual que en la tierra, la palabra de Dios representaba la verdad. En su rebelión, Satanás ofreció a los ángeles su propia interpretación de esa verdad, generando una nueva alternativa a la palabra de Dios. De esta forma, distorsionando la verdad, obligó a todos los ángeles a tomar una decisión: obedecer a Dios o seguir a Satanás.
Ese tercio de ángeles no fue expulsado del cielo porque era malvado, ni menos inteligente. Fue expulsado porque decidió creer en las mentiras de Satanás. Los otros dos tercios decidieron creer en la palabra de Dios.
La prueba que enfrentan los seres humanos en este mundo es exactamente la misma: seremos juzgados por si hemos creído, confiado y obedecido la palabra de Dios o la palabra de los hombres.
La situación en la época de Jesús
En la época de Jesús, los judíos también tuvieron que elegir entre la palabra de Dios y las doctrinas de los hombres. Tenían los libros sagrados que consideraban inspirados por Dios, divididos en tres grupos: la Torá —los cinco libros de Moisés—, los Profetas —los profetas mayores y los doce menores—, y los Escritos —Salmos, Proverbios, Job y otros libros de poesía y sabiduría—.
A este conjunto, que más adelante formaría lo que los judíos conocen como el Tanaj y los cristianos llamamos el Antiguo Testamento, se lo llamaba Torá en sentido amplio.
Pero además de los libros sagrados, existía la tradición oral: interpretaciones y comentarios de la Torah generados por líderes religiosos para explicar y aplicar los escritos inspirados a la vida diaria. Con el tiempo, estas enseñanzas orales servirían de base para la compilación del Talmud.
La tradición oral influyó en la Torah de diversas maneras y contribuyó a la creación de diferentes grupos religiosos de la época, como los fariseos, los saduceos, los esenios y los zelotes. Generó también un código de comportamiento llamado Halajá que regulaba todos los aspectos de la vida religiosa y cotidiana.
De esta forma, la fe que practicaban los judíos estaba más fundamentada en la interpretación de los hombres que en los profetas, impidiendo que pudieran acceder directamente al mensaje revelado por Dios en los textos sagrados.
Jesús denunció este hecho en varias ocasiones, acusando a los líderes religiosos de quebrantar el mandamiento de Dios con la tradición de los hombres.
Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. Marcos 7:6-7
Jesús demostró desde pequeño conocer muy bien la Torah, aunque no había ido a estudiar a la escuela donde enseñaban los rabinos de la época.
¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado? Juan 7:15
Hoy ocurre exactamente lo mismo
De los 2.400 millones de cristianos en el mundo, todos proclaman que la Biblia es su máxima autoridad, y sin embargo están divididos en diferentes denominaciones, cada una con sus propias enseñanzas y acusándose mutuamente de enseñar falsas doctrinas o incluso herejías.
A lo largo de 2.000 años de historia cristiana, las diferentes interpretaciones de hombres, concilios y asambleas generaron diferentes religiones que crearon sus propios conceptos de ética cristiana y liturgia, explicando cómo relacionarse con Dios y con los demás.
Y tal vez en cada denominación, muchos piensan lo mismo: «Todas las religiones están equivocadas menos la mía. Qué suerte que yo tengo la verdad.»
Pero hay algo importante que considerar. Aunque se esté en la religión correcta, la fe puede estar fundamentada en doctrinas de hombres en vez de en la palabra de Dios.
Es exactamente lo mismo que ocurrió con Satanás cuando engañó a los ángeles, que estaban en el mismísimo cielo en la presencia de Dios. Y es exactamente lo que pasó con Israel, el pueblo de Dios, que también era la religión correcta —Jesús era judío—.
Al igual que en la época de Jesús, hoy la fe y la forma en que se practica la religión no se han aprendido directamente de la Biblia, sino que fueron construidas a lo largo de los años por hombres que formaron un sistema teológico.
Dentro de ese sistema se aprendió el evangelio, se aprendió a amar a Jesús y se adoptó toda una teología, junto con los textos bíblicos que se usan para respaldarla.
Hay una enorme diferencia en acercarse a la Biblia para encontrar la verdad y dejar que el Espíritu Santo convenza, o acercarse a la Biblia para encontrar justificación a lo que enseñó la religión propia. Acercarse a la palabra de Dios con el propósito de confirmar lo que ya se cree constituye una verdadera barrera para entender otras opciones.
Y entonces el Espíritu Santo no puede actuar, porque se ha construido una lente particular de interpretación que obliga a leer la Biblia con esa visión específica.
La pregunta del millón no es si se está o no en la religión correcta. La pregunta del millón es si todo lo que se enseña en esa religión —sea o no la correcta— es palabra de Dios o doctrina de hombres.
Recuérdese que en el mismísimo cielo, en la presencia de Dios, Satanás enseñó falsas doctrinas. Y que en la verdadera religión judía, a pesar de tener la Torah como guía, también se enseñaban falsas doctrinas hasta el punto de llevar a muchos a no reconocer al Mesías.
El fundamento bíblico: profetas, Cristo y apóstoles
La Biblia es muy clara al explicar que Dios habló a través de los profetas. Son muchísimos los versículos del Antiguo Testamento que explican hasta el cansancio que Dios habló a través de ellos, y el Nuevo Testamento lo confirma de la misma manera.
Es por este motivo que en Apocalipsis dice lo siguiente:
El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía. Apocalipsis 19:10
Porque es entregado a través de los profetas. Dios también habló por Jesucristo:
…en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo. Hebreos 1:2
Jesucristo es nuestro fundamento:
Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 1 Corintios 3:11
Y a partir de Jesucristo, también habló por medio de sus apóstoles:
…edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. Efesios 2:20
Esta es la única fuente segura para el fundamento de la fe. Y la Biblia tiene severas advertencias contra la doctrina de hombres:
Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres. Colosenses 2:8
…en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios. 1 Timoteo 4:1
…algunos pervertirán el evangelio de Cristo. Gálatas 1:8
Si Satanás consiguió engañar a los ángeles en el mismo cielo, y si en la verdadera religión judía consiguió hacer popular la doctrina de los hombres hasta el punto de que muchos no reconocieron al Mesías, ¿cómo no va a poder pervertir el evangelio aunque se esté en la religión correcta?
Dicho sea de paso, en las altas esferas de cada denominación cristiana existen siempre algunos debates en los que incluso los propios teólogos de la misma religión no logran ponerse de acuerdo en puntos fundamentales, algo que sucede en todas las denominaciones.
Buscar a Jesús es buscar la verdad
Jesús dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6
El maná del desierto simbolizaba a Cristo. Pablo, hablando del maná en 1 Corintios 10:3, lo llama «alimento espiritual», porque no solo era un alimento físico sino una tipología de algo espiritual.
todos comieron el mismo alimento espiritual. 1 Corintios 10:3
En Juan capítulo 6, Jesús revela sin dejar lugar a dudas el significado del símbolo: Él mismo era el antitipo del maná, es decir, lo que el maná representaba.
No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Juan 6:32
Yo soy el pan de vida. Juan 6:35
Este fue el primero de los siete «Yo soy» mencionados en el evangelio de Juan. A partir de ahí, Jesús enseñó una idea tremendamente novedosa para sus oyentes: que debían comer su carne.
Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Juan 6:51
Esas palabras fueron tan impactantes que en el versículo 66 dice que muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con Él, porque se escandalizaron al no entender el simbolismo.
¿Qué significa comer la carne de Cristo?
El propio texto lo explica, tanto en el contexto del maná como en el discurso del capítulo 6 de Juan. En Deuteronomio 8:3, en el contexto del maná, dice:
…y te sustentó con maná… para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Deuteronomio 8:3
Es decir, el maná estaba para enseñar que el ser humano vive por la palabra de Dios. Dicho sea de paso, este es uno de los tres textos que Jesús usó en las tentaciones del desierto. Y en el capítulo 6 de Juan, Jesús lo aclara explícitamente:
El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Juan 6:63
Si el maná representaba a Cristo, y comer el maná se refiere a la palabra de Dios, comer su carne es aprovechar las palabras que salen de su boca.
Este paralelismo se refuerza con otros cuatro argumentos bíblicos.
Jesús es la palabra de Dios. Juan dice que, «en el principio era el Verbo —en el original griego, Logos, la Palabra—, y el Logos era Dios.
En el principio era el Verbo,el Verbo estaba con Diosy el Verbo era Dios. Juan 1:1
Y en Apocalipsis 19:13, al describir a Cristo, dice que su nombre es «La Palabra de Dios.»
Estaba vestido de una ropa teñida en sangre y su nombre es: La Palabra de Dios. Apocalipsis 19:3
La palabra de Dios es alimento espiritual. El profeta Jeremías dijo: «Fueron halladas tus palabras, y yo las comí.» Jeremías 15:16. La Biblia está llena de textos que relacionan la palabra de Dios con comida.
Jesús y la palabra de Dios comparten los mismos símbolos. La semilla representa a la palabra de Dios en Lucas 8:11, y también representa a Jesús en Juan 12, donde Él mismo se refiere a sí mismo como una semilla que tiene que caer en la tierra y morir para llevar mucho fruto.
»Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Lucas 8:11
23 Jesús les respondió diciendo:—Ha llegado la hora para que el Hijo del hombre sea glorificado. 24 De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere, lleva mucho fruto. Juan 12:23-24
Lo mismo ocurre con la luz: en Salmos 119:105 y 2 Pedro 1:19, la palabra de Dios es luz y antorcha; en Juan 8:12, Jesús dijo «Yo soy la luz del mundo.»
Lámpara es a mis pies tu palabray lumbrera a mi camino. Salmos 119:105Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día amanezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones. 2 Pedro 1:19Otra vez Jesús les habló, diciendo: —Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Juan 8:12
Y lo mismo con el pan: en Mateo 4:4 Jesús dijo «No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios», citando Deuteronomio 8:3; el profeta Amós habla de hambre en la tierra refiriéndose a la escasez de la palabra de Dios —»no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová»—; y Jesús dijo en Juan 6:35 «Yo soy el pan de vida.»
Él respondió y dijo:—Escrito está: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Mateo 4:4Te afligió, te hizo pasar hambre y te sustentó con maná, comida que ni tú ni tus padres habían conocido, para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Deuteronomio 8:3Ciertamente vienen días, dice Jehová, el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. Amós 8:11Jesús les respondió: —Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás. Juan 6:35
Vale notar también un detalle del maná. En Éxodo 16:31 se describe su sabor como hojuelas con miel, pero en Números 11:4-6 muchos israelitas pedían y extrañaban la carne de Egipto.
La casa de Israel lo llamó «maná»; era como una semilla de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel. Éxodo 16:31
4 La gente extranjera que se mezcló con ellos se dejó llevar por el hambre, y los hijos de Israel también volvieron a sus llantos, diciendo: «¡Quién nos diera a comer carne! 5 Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos. 6 ¡Ahora nuestra alma se seca, pues nada sino este maná ven nuestros ojos!» Números 11:4
De la misma forma, cuando se acostumbra a la comodidad de sermones, audios o redes sociales y se abandona la palabra de Dios, esta puede volverse insípida. Es necesario volver a la Biblia con entusiasmo, sabiendo que se está en contacto con la fuente de la sabiduría.
Las instrucciones del maná: cómo acercarse a la palabra de Dios
Dios dio instrucciones precisas de cómo debía comerse el maná para enseñar cómo debe comerse la carne de Cristo, es decir, cómo acercarse a la palabra de Dios.
La primera instrucción aparece en Éxodo 16:21:
Y lo recogían cada mañana, cada uno según lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía. Éxodo 16:21
Cada día se debe buscar a Jesús a través de su palabra. No se puede vivir una semana de lo que se leyó varios días atrás.
Vale señalar un detalle importante sobre el maná. No se descomponía como lo haría cualquier pan poniéndose duro o con moho. Cuando el maná se estropeaba, según Éxodo 16:20, criaba gusanos y desprendía un hedor como la carne en descomposición, porque como «pan del cielo» representaba la carne de Cristo.
Pero ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron algo para el otro día; pero crió gusanos, y apestaba… Éxodo 16:20
El viernes, el pueblo debía recoger una doble porción, ya que el sábado era el único día en que no se corrompía. Este detalle es una tipología de lo que sucedería con Cristo: así como el maná, Jesús murió un viernes, fue sepultado el sábado, y su cuerpo tampoco vio corrupción, cumpliendo la profecía:
…ni permitirás que tu santo vea corrupción. Salmos 16:10
Este mismo principio se aplica en el simbolismo del cordero pascual tal como lo explica Éxodo 12:8 y 10. De la misma forma que el maná que representaba a Cristo debía comerse, el cordero también debía comerse, y lo que sobrase debía quemarse en el fuego para que tampoco entrara en corrupción.
8 Esa noche comerán la carne asada al fuego y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. 10 Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quede hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego. Éxodo 12:8,10
La segunda instrucción es que el maná debía ser recogido individualmente. Cada persona debía ir a recoger su propia porción. De la misma manera, cada creyente debe acercarse cada día a la Biblia.
No se puede depender de la relación que otra persona tenga con Dios. Escuchar sermones, audios o lo que otros comparten está bien, pero no reemplaza el momento a solas con el Creador estudiando su palabra.
La tercera instrucción es que el maná debía recogerse al comienzo del día, bien temprano por la mañana, antes de que el sol calentara y lo derritiera.
Levantándose muy de mañana, cuando aún estaba oscuro, Jesús salía a orar. Marcos 1:35
Jesús mismo estableció el ejemplo de buscar a Dios temprano, antes de que el ajetreo del día comience.
Doctrina y amor: no son opuestos
Hoy en día algunos sostienen que «la doctrina no es importante, lo importante es Cristo.» Sin embargo, al rechazar la doctrina bíblica —las enseñanzas que Dios reveló y que Cristo vino a explicar—, se está literalmente rechazando a Cristo.
Muchos dicen que no importa tanto lo que se cree, sino mostrar el amor de Cristo. Es cierto que reflejar su amor es fundamental, pero si se es indiferente a sus enseñanzas y no se las aplica, en realidad no se tiene su amor.
4 El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; 5 pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado… 6 el que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. 1 Juan 2:4-6
Si se afirma tener el amor de Cristo pero no se aprenden ni aplican sus palabras, se está vaciando ese amor de significado.
El maná es un símbolo del pan espiritual que Jesús provee hoy. Acceder a la palabra de Dios es sinónimo de acceder a Cristo, directamente y sin intermediarios. Estudiar la palabra de Dios es sinónimo de comer la carne de Cristo. Hay un mundo de diferencia entre acercarse cada día a la palabra de Dios o acercarse únicamente a la palabra de los hombres, por más devotos que se los crea.
La respuesta a la pregunta central
¿Por qué el Espíritu Santo no nos guía en la búsqueda de la verdad? La respuesta está en la relación entre Cristo y el Espíritu Santo.
Si has leído los artículos anteriores a este sabrás que cuanto más Cristo se tiene, o cuanto más de su palabra se «come» —que como ya vimos es lo mismo—, más Espíritu Santo se recibe. Cristo es la semilla y el Espíritu Santo el agua para que la semilla crezca: si no hay semilla, es como regar tierra estéril.
Cristo es el fuego y el Espíritu Santo el aceite: si no hay llama, el aceite no arde. Cristo es la carne y el Espíritu Santo el soplo de vida: si no hay cuerpo, el soplo no tiene a quién darle vida.
De la misma forma, si no se obtiene a Cristo a través de la palabra directa de Dios, en comunión con Él y pidiendo sabiduría de lo alto, el Espíritu Santo no puede guiar a toda verdad.
Solo cuando se busca a Cristo en su palabra se hacen realidad las promesas de que el Espíritu Santo enseñará y guiará a toda verdad. Cuanto más se come de Jesús, más Espíritu Santo se tendrá, porque el Espíritu Santo trabaja con nosotros cuando nos relacionamos directamente con su palabra.
Así como el maná era abundante y suficiente para alimentar a toda la gran multitud de israelitas que vagaban por el desierto, de la misma forma Cristo y el Espíritu Santo son suficientes para nuestra capacitación en el desierto de este mundo.
Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia. 2 Timoteo 3:16
…la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe. 1 Juan 2:27
El israelita común tenía su fe fundamentada en la enseñanza de los hombres, lo que creaba una barrera en la comprensión de la Torah y adulteraba su verdadero significado.
Ahora que se comprende mejor el paralelismo entre Cristo, el maná —que es el pan del cielo— y la palabra de Dios, se puede entender con qué magistral precisión expresa Jesús esta realidad a través de los símbolos.
La levadura simbólica: las falsas doctrinas dentro de la verdadera religión
De la misma forma que la levadura se mezcla con la masa del pan y, aunque no se puede ver a simple vista, cambia su composición fermentando la masa, Jesús hace referencia a las falsas doctrinas de hombres que se introdujeron en la verdadera religión como una levadura simbólica que también es muy difícil de percibir, pero que también corrompe la sana doctrina.
Jesús habló de la levadura de los fariseos, que representa la hipocresía religiosa: eran estrictos guardadores de la ley y la tradición pero carecían de amor y compasión. Habló de la levadura de los saduceos, que simboliza una fe vacía o incompleta, ya que no creían en la resurrección ni en otros elementos esenciales de la fe.
11 ¿Cómo no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardéis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? 12 Entonces entendieron que no les había dicho que se guardaran de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos. Mateo 16:11-12
Y habló de la levadura de Herodes, que representa la tentación de buscar poder y riqueza a expensas de obedecer a Dios.
Y él les mandó, diciendo:—Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes. Marcos 8:15
Pablo, usando la misma simbología, habló de la levadura de los gálatas para advertir contra las doctrinas legalistas que contradicen la gracia de Dios, y de la levadura de los corintios para señalar la tolerancia a la inmoralidad dentro de la iglesia.
«Un poco de levadura fermenta toda la masa.» Gálatas 5:9
6 No es buena vuestra jactancia. ¿Acaso no sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? 7 Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, como sois, sin levadura, porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. 1 Corintios 5:6-7
Las cuatro ramas de la teología y el camino correcto
La teología suele dividirse en cuatro departamentos principales. La Teología Exegética se centra en el análisis e interpretación del texto bíblico a través de herramientas como la crítica textual, la exégesis, la hermenéutica y otros métodos literarios y arqueológicos, con el objetivo de extraer las enseñanzas de la palabra de Dios de la manera más fiel posible.
La Teología Histórica estudia el desarrollo de las creencias cristianas a lo largo de los siglos, analizando cómo se han formulado y debatido doctrinas en diversos contextos históricos, a través de teólogos, concilios y asambleas, y cómo esto ha dado lugar a diferentes sistemas teológicos y denominaciones.
La Teología Sistemática organiza y sintetiza las doctrinas cristianas en un sistema teológico coherente, abordando temas como la Bibliología, la Cristología, la Pneumatología y otros.
Y la Teología Práctica se enfoca en la aplicación de los principios teológicos a la vida cristiana y el ministerio, incluyendo la teología pastoral, la ética cristiana, la liturgia, la homilética y la misiología.
Cuando se abraza una religión, lo que ocurre es que se adopta la teología sistemática que enseña, y se aprenden los textos bíblicos y los argumentos que justifican las doctrinas aprendidas.
Es decir, el camino inverso al que enseña la Biblia y recomienda Jesús, porque no se está aprendiendo directamente de la palabra de Dios, sino de lo que otros hombres interpretaron. Y de esta forma, la fe queda fundamentada en doctrinas de hombres.
El camino correcto es ir directamente al texto bíblico, no como quien lee un libro de ciencia, sino para encontrarse con Cristo, siempre en humildad y pidiendo la ayuda del Espíritu Santo. A partir de la enseñanza bíblica, aplicar en la vida la ética cristiana y la liturgia que coinciden con lo que la palabra de Dios enseña.
En el camino, está bien informarse del desarrollo histórico de las doctrinas y de los diferentes sistemas teológicos que los hombres han desarrollado, y está bien escuchar sermones y lo que otros teólogos dicen, pero solo a efecto informativo.
La verdad debe buscarse directamente en la palabra de Dios, con la ayuda del Espíritu Santo.
Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:31-32
Por CHRISTIAN JABLOÑSKI
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