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Los 10 MANDAMIENTOS – Estamos bajo la GRACIA y no bajo la LEY. #1

Cuando el libro de Apocalipsis describe a los salvos en el tiempo del fin, lo hace en dos ocasiones, no en una sola, refiriéndose a ellos como “los que guardan los mandamientos de Dios.” 

En Apocalipsis 12:17, se menciona que son aquellos “que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.”

Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo. Apocalipsis 12:17

Asimismo, en Apocalipsis 14:12, se dice que son los que “guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.”

Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Apocalipsis 14:12

Sin embargo, no son pocos los cristianos que afirman que la ley de Dios fue anulada en la cruz, ya que así se les ha enseñado en su religión. Pero si esto fuera cierto, entonces, ¿por qué cuando Apocalipsis describe a los salvos, los identifica como “los que guardan los mandamientos de Dios”?

Te aseguro que, tal como lo indica el título de este post, si no comprendes el rol de los Diez Mandamientos dentro del gran conflicto, jamás podrás entender el Plan de Salvación. 

Si deseamos estar incluidos entre los salvos, resulta crucial comprender sus características y cómo son descritos, ¿no te parece?

¿Están anulados los diez mandamientos?

Como mencioné anteriormente, hay numerosos cristianos que sostienen que, tras la muerte de Cristo en la cruz, los Diez Mandamientos fueron anulados. Sin embargo, existe una gran cantidad de versículos que parecen contradecir esta afirmación.

Por ejemplo, en Mateo 5:17, Jesús declara que vino a cumplir la ley, no a abrogarla. ¿Acaso se abroga la ley cuando Él muere?

»No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir. Mateo 5:17

Consideremos otro versículo: en Lucas 16:17, Jesús afirma que es más fácil que pasen el cielo y la tierra que se frustre una tilde de la ley. Pero, ¿se frustra la ley en el momento de Su muerte?

»Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la Ley. Lucas 16:17

En múltiples ocasiones, Jesús señaló que nuestro amor hacia Él se demuestra a través de la observancia de los mandamientos. En Juan 14:15, por ejemplo, dice: 

Si lo amamos, guardemos sus mandamientos. Juan 14:15

En Juan 14:21, afirma:

El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama. Juan 14:21

Y en Juan 15:10, declara que, si guardamos Sus mandamientos, permanecemos en Su amor. 

Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Juan 15:10

¿Acaso, tras Su muerte, estos mandamientos ya no constituyen la prueba de nuestro amor?

He escuchado a algunos predicadores argumentar que cuando Jesús hablaba de “guardar los mandamientos” se refería a otra cosa, distinta de los Diez Mandamientos. No obstante, en Mateo 19:16-19, se narra que un joven rico se acercó a Jesús y le preguntó qué debía hacer para ser salvo. 

Jesús le respondió: “Guarda los mandamientos.” Ante esto, el joven rico inquirió: “¿Cuáles?” Y Jesús le recitó los mismos mandamientos que aparecen en los Diez Mandamientos: “No matarás, no adulterarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.”

Por lo tanto, no cabe duda de que Jesús se refería siempre a los Diez Mandamientos. Cristo cumplió la ley a lo largo de toda Su vida, y ¿es posible que, al morir, ya no sea necesario cumplirla? 

Es evidente que no hay lógica en esta afirmación. Hay un desajuste con lo que dice Jesús.

Cabe destacar que he seleccionado solo algunos de los innumerables versículos del Nuevo Testamento, pronunciados por Jesús. Sin embargo, también hay varios versículos de los apóstoles que refuerzan esta idea, incluso después de la muerte de Cristo. En 1 Juan 2:4, el apóstol Juan escribe: 

El que dice: «Yo lo conozco», pero no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él. 1 Juan 2:4

Es importante notar que cuando Juan escribió esto, Jesús ya había sido clavado en la cruz.

Ante la abrumadora cantidad de versículos donde, de manera clara y sencilla, Jesús y los apóstoles reivindican los Diez Mandamientos, surge la pregunta: ¿cómo argumentan aquellos que afirman que la ley de Dios ha sido anulada y que los Diez Mandamientos están abolidos?

La respuesta es que lo hacen de manera sutil, elaborada y con argumentos rebuscados. En este análisis, abordaremos algunos de estos argumentos para desentrañar la falacia que subyace en cada uno de ellos.

La salvación es por fe y no por obras

El primer argumento que examinaremos es la afirmación: “La salvación es por gracia y no por obras.” En este punto, estamos de acuerdo. 

Es común observar que cuando alguien intenta convencerte de que los Diez Mandamientos ya no están vigentes, dedica considerable tiempo a explicar que la salvación es por gracia o por fe, y no por obras; de ahí concluyen que, por consiguiente, la ley de Dios ya no es aplicable.

En la misma línea de esta falacia, argumentan que aquellos que creen que la salvación se obtiene a través de las obras son los que sostienen que la ley de Dios está vigente, a quienes descalifican llamándolos “legalistas.”

Como mencionamos anteriormente, estamos completamente de acuerdo en que la salvación es por gracia y por fe, gracias a la sangre de Jesucristo, y no por obras o por la observancia de los Diez Mandamientos. 

Hay muchos pasajes en la Biblia que ratifican esta afirmación, como en Efesios 2:8, donde Pablo dice que somos salvos por gracia, por medio de la fe. Sin embargo, esto no tiene relación con la vigencia de la ley.

porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. Efesios 2:8

Por tanto, ¿significa esto que, al ser salvados por gracia, ahora podemos matar, mentir, robar, etcétera? Es por ello que Pablo también aclara en varios lugares lo que sostiene en Romanos 3:31:

¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley. Romanos 3:31

Esto deja en claro que la ley sigue vigente. Así que, cuando alguien en tu iglesia, un pastor o un ministro, intenta explicarte que la ley de Dios ya no es válida porque somos salvos por gracia, debes estar atento; te están cambiando de tema. 

Estos son dos asuntos distintos: uno es nuestra salvación, que se obtiene por gracia, y el otro es la vigencia de los Diez Mandamientos.

Por lo tanto, no es “legalista” pensar que la ley está vigente. Legalista es creer que la ley tiene el poder de salvarme, sosteniendo que somos salvos por nuestras obras.

¿Para qué sirve la ley?

Ahora bien, surge la pregunta: si somos salvos por gracia y por fe, pero la ley sigue vigente, ¿para qué sirve la ley? Y, por supuesto, cuando hablamos de ley, nos referimos a los Diez Mandamientos.

Existen múltiples razones por las cuales la ley sigue vigente, y sus funciones y objetivos se encuentran expuestos a lo largo de toda la Biblia. En esta ocasión, analizaremos dos de sus propósitos más importantes.

Una de las funciones de la ley es revelarnos nuestro pecado: sí, la ley actúa como un espejo. Este concepto está claramente establecido en el Nuevo Testamento. El apóstol Juan declara en 1 Juan 3:4 que el pecado es la infracción de la ley.

Todo aquel que comete pecado, infringe también la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley. 1 Juan 3:4

Y el apóstol Pablo, en varias ocasiones, como en Romanos 3:20 y Romanos 7:7, afirma que es gracias a la ley que conocemos el pecado.

porque por las obras de la Ley ningún ser humano será justificado delante de él, ya que por medio de la Ley es el conocimiento del pecado. Romanos 3:20

¿Qué, pues, diremos? ¿La Ley es pecado? ¡De ninguna manera! Pero yo no conocí el pecado sino por la Ley; y tampoco conocería la codicia, si la Ley no dijera: «No codiciarás». Romanos 7:7

Es decir, debido a la existencia de la ley, somos conscientes de la existencia del pecado. Este principio es fácil de comprender: gracias al espejo, me doy cuenta de que estoy sucio, pero ¿puedo limpiarme con el espejo? No, necesito agua para hacerlo.

Es crucial que comprendamos esto para entender el gran conflicto y el plan de salvación. Todos los cristianos proclaman que Jesús vino a este mundo a salvarnos. 

¿Pero salvarnos de qué? Los judíos creían que venía a liberarlos de los romanos y lo esperaban como un gran libertador, pero estaban equivocados, y por eso no lo reconocieron; esperaban algo diferente. 

Los cristianos, por su parte, creen que Jesús vendrá a salvarnos de Satanás. Esta también es una interpretación incorrecta. Es cierto que al final vendrá como Rey a librarnos de Satanás, pero esto es una consecuencia de la verdadera liberación. 

Jesús vino a salvarnos del pecado, y por eso tuvo que venir la primera vez como Sacerdote y ahora actúa como nuestro Sumo Sacerdote.

Presta mucha atención a lo siguiente, porque es fundamental para entender el plan de salvación: Jesús solo llevará de este mundo de pecado gobernado por Satanás a aquellos que primero haya podido salvar del pecado. Si no comprendes esto, nunca comprenderás el plan de salvación.

Jesús vino a salvarnos por gracia, por medio de la fe, como se menciona en Efesios 2:8.

porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. Efesios 2:8

Vino a salvarnos del pecado, que, como explica 1 Juan 3:4, es la infracción de la ley. 

Todo aquel que comete pecado, infringe también la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley. 1 Juan 3:4

Si decimos que la ley ya no está vigente y la eliminamos, desaparece el pecado. Y si no existe pecado, ¿para qué necesito la gracia? Si no necesito gracia, ¿para qué necesito a Jesús? En otras palabras, si elimino la ley, estoy eliminando a Jesús.

Esto nos lleva al segundo objetivo: la ley nos guía hacia Cristo.

Este es el segundo motivo por el que la ley sigue existiendo: la ley es una guía que nos conduce a Cristo. Pablo explica esto de manera clara en Gálatas 3:24, donde afirma que “la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo.”

El «ayo» era una persona encargada de cuidar y llevar a los niños a la escuela. No era el maestro, sino quien guiaba al niño hacia el maestro. ¿Ves cómo ahora empieza a cobrar más sentido el concepto de la ley?

La ley en el plan de salvación

Ahora que comprendemos con mayor claridad algunos de los objetivos de la ley —enseñarnos nuestra condición y llevarnos a aceptar a Cristo— podemos contextualizar estos conceptos dentro del plan de salvación y explicar de manera sencilla y simplificada lo que la Biblia nos enseña.

Como mencionamos anteriormente, y tal como dice Efesios 2:8, «somos salvos por gracia, por medio de la fe». Somos salvos por gracia, porque Cristo murió por nosotros, y su redención es un regalo gratuito, un don inmerecido. No hemos hecho nada para merecerlo.

Y somos salvos «por medio de la fe» porque Dios salvará a aquellos que acepten, por fe, ese sacrificio expiatorio. Los salvos serán aquellos que amen a Dios. Como afirma 1 Corintios 8:3:

el que ama a Dios, ese es conocido por Él. 1 Corintios 8:3

Sin embargo, no podemos afirmar que amamos a Dios si no manifestamos amor al prójimo.

En Lucas 10:27, cuando le preguntaron a Jesús qué debía hacerse para heredar la vida eterna, Jesús confirmó que era necesario «amar al Señor tu Dios con todo tu corazón, …y a tu prójimo como a ti mismo».

Aquel, respondiendo, dijo:
—Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Lucas 10:27

¿Por qué? Porque, como Jesús explicó en Mateo 25:40:

si lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Mateo 25:40

De ahí que en Juan 13:35 se nos dice:

En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros. Juan 13:35

Hasta aquí, todo parece perfecto y estamos todos de acuerdo. Pero surge una gran pregunta: ¿cómo demostramos ese amor a Dios y al prójimo? Ese es el quid de la cuestión.

La Biblia enseña claramente que el amor a Dios y al prójimo se demuestra guardando sus mandamientos. Guardar los mandamientos es una consecuencia del verdadero amor.

En Juan 14:15, Jesús declara:

Si me amáis, guardad mis mandamientos. Juan 14:15

Y en el versículo 21 añade: 

El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama. Juan 14:21

Finalmente, en Juan 15:10, afirma:

Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor. Juan 15:20

Imaginemos la siguiente situación: un hombre afirma que ama a su esposa, aunque de vez en cuando le es infiel, permitiéndose algunas «escapaditas». Dios nos dice: no, si amas a tu esposa, debes serle fiel. En la infidelidad o la traición no hay lugar para el verdadero amor.

En este contexto, encontramos a algunos cristianos que dicen: «Sí, yo amo a Dios, yo amo a Jesús, mi Cristo». Pero no guardan sus mandamientos.

Esto se debe a que la mayoría de los cristianos o enseñan que los 10 mandamientos ya no están vigentes —el tema central de este capítulo— o enseñan que están vigentes, pero los han modificado. Sobre este último grupo, hablaremos más adelante en otro post.

Por ello, el apóstol Juan nos advierte:

El que dice: ‘Yo lo conozco’, pero no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él. 1 Juan 2:4

Asimismo, en Mateo 7:21, Jesús declara:

No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21

Y luego, en el versículo 23, añade:

Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad». En realidad, el término original en griego es anomían, cuya mejor traducción sería «violadores de la ley». Mateo 7:23

Algunos podrían argumentar: «¡Ah, bueno! Entonces, estamos en las mismas. ¡Para ser salvos, tenemos que guardar los mandamientos!». Pero esto no es correcto; no es lo mismo, ni tiene relación directa.

Volvamos al ejemplo anterior para aclararlo. Una persona puede ser fiel a su esposa sin necesariamente amarla, ¿no es así?

Ese es precisamente el otro extremo del espectro. En este lado, encontramos a quienes intentan guardar la ley de Dios, pero lo hacen sin una relación de amor con Él.

Existen diversos motivos por los cuales alguien podría intentar guardar los Diez Mandamientos. Uno de ellos podría ser el deseo de ganar el cielo: «¡Me esfuerzo en guardar los mandamientos para ser salvo!». Esto es, en efecto, un ejemplo claro de legalismo. 

Otros pueden guardar la ley por motivos sociales, quizá porque forman parte de una familia o comunidad religiosa donde se les acepta mejor si se comportan de manera religiosa. O, simplemente, porque fueron educados con altos estándares éticos.

En estos casos, se cumple la letra de la ley, pero no su espíritu. De esta manera, estas personas están «bajo la ley», pero no «bajo la gracia». Este era el problema que enfrentaban Jesús y sus discípulos con los judíos de su época: cumplían escrupulosamente la letra de la ley, pero carecían de amor. 

Y, lamentablemente, este también es un problema que enfrentan no pocos cristianos hoy en día. La Biblia nos enseña que ninguna de las dos posturas extremas refleja una relación de amor verdadero con Dios.

Es crucial comprender esto, pues si lo haces, entenderás uno de los aspectos más importantes del plan de salvación.

Aquellos que se encuentran en el extremo izquierdo, quienes defienden que la ley de Dios ya no está en vigencia, acusan falsamente a quienes enseñamos la postura bíblica de ser legalistas y de estar «bajo la ley» y no «bajo la gracia». No te dejes engañar por esa falacia.

En Romanos 6:14-15, Pablo escribe:

14 El pecado no se enseñoreará de vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. 15 ¿Qué, pues? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡En ninguna manera!». Romanos 6:14-15

Esto confirma que la ley sigue vigente para aquellos que están bajo la gracia. Pablo continúa explicando en el mismo capítulo que los que están bajo la gracia van dejando gradualmente la esclavitud del pecado, como fruto de la santificación, que lleva a la vida eterna.

Así es, Jesús vino a salvarnos del pecado, no a darnos licencia para ejercerlo. Cuando Pablo habla en Romanos 6:22 de que hemos sido libertados del pecado, no solo se refiere a que hemos sido eximidos de su condena, sino también a que hemos sido liberados de su práctica.

Pero ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación y, como fin, la vida eterna. Romanos 6:22

Por supuesto, esta liberación es gradual, pues la santificación es un proceso que dura toda la vida. En 1 Juan 5:3, se nos dice que:

el amor de Dios es que guardemos sus mandamientos, los cuales no son gravosos. 1 Juan 5:3

Esta obediencia a la ley, por supuesto, no es un medio para ganar la salvación, sino, como dice la continuación del versículo que hemos mencionado desde el principio en Efesios 2:8, que «la salvación es por gracia por medio de la fe», y luego el versículo continúa diciendo: «no es resultado de las obras, para que nadie se gloríe».

¿Notas la diferencia entre los dos extremos? Ahora, sin duda, el concepto de la ley empieza a tener mucho más sentido.

El plan de salvación es justo, razonable y sencillo de entender. Si logras comprender lo que explicamos en este post, el cual te dejo resumido en el gráfico de aquí abajo, no solo tendrás la base correcta para entender y disfrutar del plan de salvación, sino que finalmente podrás discernir la sutil falacia de quienes enseñan lo contrario.

Por eso, ahora tienen tanto sentido aquellos textos que, como en 1 Juan 2:5-6, dicen que «el que dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo».

5 Pero el que guarda su palabra, en ese verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. 6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.
El nuevo mandamiento. 1 Juan 2:5-6
 

Puedo asegurarte que, hoy en día, la mayoría de los cristianos se encuentran entre estos dos extremos. Y muchos están incluidos entre aquellos que han modificado la ley de Dios. Si la han modificado, tampoco la guardan.

Como siempre digo, cuando Apocalipsis 12:9 afirma que «Satanás engaña al mundo entero», incluye a la mayoría de los cristianos, quienes constituyen un tercio de la población mundial.

Sin embargo, si has sido capaz de entender, asimilar y aceptar el tema de hoy, habrás dado un paso crucial para comprender un tema fundamental del Apocalipsis: Por qué los salvos son «los que guardan los mandamientos de Dios».

No te olvides de continuar con la lectura de los posts que irán saliendo en los que seguiremos explicando temas cruciales. Así, paso a paso, podrás ir descifrando el mensaje que Dios tiene para sus hijos en este tiempo del fin, el tiempo en el que estamos viviendo.

No te quepa la menor duda: de la comprensión de estos temas puede depender la salvación eterna tuya y la de tu familia.

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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El Santuario – Lo que Nadie te ha Contado – Parte 1

En Apocalipsis 7:9 hay una frase sumamente intrigante.

Allí se describe a una gran multitud. Son los salvos que finalmente están en la presencia de Jesús, con vestiduras blancas, pero de repente dice algo sumamente extraño.

“tienen en sus manos unas hojas de palmeras”

Por qué tendrían en la mano unas hojas de palmera, y más intrigante aún, de todo lo que pudiera estar ocurriendo ahí, por qué es importante para nosotros explicarnos ese detalle.

Comprender el Santuario, te hará entender muchas cosas de la Biblia en general, y del Apocalipsis en particular. Comenzamos.

El Santuario: Una lección de 1500 años sobre el plan de Salvación 

Acompáñame al siglo 15 a.C.

Cuando Dios libera al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, a través de Moisés, primero los lleva al desierto, luego frente al Monte Sinaí, les entrega las tablas de la ley y entonces les da instrucciones precisas de cómo construir un santuario.

A partir del capítulo 25 del libro de Éxodo, hasta el final en el capítulo 40 dedica casi la mitad del libro a explicar de forma minuciosa cómo debería ser el santuario o tabernáculo, cómo debían ser sus muebles, los materiales, las fiestas, las vestiduras de los sacerdotes, etc…

Era un tabernáculo portátil con sus límites muy bien marcados, dentro del cual estaba delimitado el atrio exterior, y dentro de ese terreno, había una tienda. El santuario constaba de dos partes: el lugar santo y el lugar santísimo.

Y en el lugar santísimo se encontraba el arca en cuyo interior se guardaban las dos tablas de la ley.

Era un aula, una maqueta didáctica donde cada día aprendían sobre la obra que Jesús iba a realizar para salvar al mundo.

Todo tiene un significado en el santuario:

  • Los muebles.
  • Los materiales utilizados.
  • Cada fiesta que marcaba el ritmo de las celebraciones y rituales.
  • Las tareas y los sacrificios diarios que se realizaban.

Nada es por casualidad.

 

El Santuario y su Evolución a lo largo de la Historia

A partir de ese momento, el santuario se transforma en el centro de la religión de Israel. Durante casi 5 siglos fue una tienda portátil, hasta que en el siglo 10 a.C., el rey Salomón construye el “primer templo”.

El famoso templo de Salomón, que no sé si sabías, pero no era otra cosa que el santuario de Moisés ampliado. Más grande, pero con “exactamente” las mismas proporciones que el santuario de Moisés, los mismos muebles y los mismos servicios, fiestas de celebración, etc.

En el siglo VI a.C., el templo de Salomón es destruido por una invasión babilónica, y 70 años después es reconstruido, tal como lo profetizó el profeta Jeremías dos veces y que también menciona el profeta Daniel.

Fue conocido como el “segundo templo”, obviamente siempre guardando las mismas proporciones de medidas que Dios le había dictado en el desierto a Moisés.

Y por supuesto, con los mismos muebles, fiestas y servicios. Este último templo, finalmente fue destruido en el año 70 d.C. por los romanos.

Así que el santuario fue el lugar de culto del pueblo de Israel, donde Dios les enseñó, durante nada más ni nada menos que 1500 años, el plan de salvación a través de símbolos.

Ahora presta atención a lo que te voy a decir porque el dato que te voy a dar lo cambia todo.  El Santuario que Dios le dijo a Moisés que construyera, era una sombra o modelo del verdadero Santuario que existe en el cielo. En Éxodo 25:40, Dios le dice a Moisés que lo construya según sus instrucciones
«…conforme al modelo que se le mostró en el monte». Éxodo 25:40
 y el apóstol Pablo, se refiere precisamente a este versículo en Hebreos 8:5, donde explica que ese Santuario de Moisés es “figura y sombra de las cosas celestiales”. 

Vínculo entre lo Terrenal y lo Celestial

Te estarás preguntando qué tendrá que ver todo esto con las hojas de palmera que leímos al principio en Apocalipsis 7:9. Hacia allí vamos. 

Por un lado, los judíos, al no reconocer a Cristo como el cordero de Dios, siguieron con los rituales y sacrificios. 

Cuando Cristo muere, Dios muestra de muchas maneras que el Servicio del Santuario que estaba en Jerusalén debía dejar de funcionar. Vamos a mencionar algunas de ellas. 

1.- En Mateo 21:13 cuando él entra al templo lo llama “mi casa” pero luego ya finalizando la semana cerca de su crucifixión, en Mateo 23:38 él la llama “vuestra casa”. 

2.- En ese mismo versículo dice que vuestra casa “Os es dejada desierta” haciendo referencia que la presencia de Dios ya no estaría allí. 

3.- Y luego en Mateo 27:51 dice que una mano invisible rasgó el velo del templo en dos, de arriba abajo. 

4.- y por último, tenemos varios versículos como por ejemplo en Hebreos 9 donde nos indica que ahora Cristo es nuestro Sumo Sacerdote y que a partir de su muerte, ministra en el Santuario Celestial.

“Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.” (Hebreos 9:11-12)

Por consiguiente, el cristianismo dejó de practicar sacrificios. 

De esta manera, todo lo que construyó Moisés era una representación del verdadero Santuario.

Explicando como una gran maqueta didáctica llena de simbolismos, todos los detalles del plan de salvación que realizaría Cristo en todas sus etapas.

El rescate más grande, impresionante, complicado y costoso del universo. 

 

El Santuario Celestial en la Revelación Bíblica 

Es verdad que el santuario terrenal dejó de funcionar, pero cuando Jesús muere y asciende al cielo, él empieza a ministrar como sumo sacerdote en el santuario celestial. El verdadero santuario del cual el terrenal de Moisés era una “figura o sombra”. 

La Biblia está llena de referencias que hablan de que Jesús ascendió al cielo para realizar una obra como sumo sacerdote, ministrando por sus hijos en un santuario celestial. 

En el libro de Hebreos 6:18-20 claramente nos dice que Jesús entró dentro del velo, como sumo sacerdote. 

Y en Hebreos 9:11 dice que lo hizo en un “tabernáculo, hecho más perfecto, no hecho por manos.” 

Lejos de olvidarse del santuario como algo del pasado, en el Nuevo Testamento se sigue mencionando al santuario, y Apocalipsis no es una excepción. 

Tan pronto inicia el libro de Apocalipsis, que en griego significa “Revelación”, en sus primeras 4 palabras Juan dice “La revelación de Jesucristo.” En el primer capítulo se lo muestra a Jesús caminando en el lugar santo, entre los candelabros del templo celestial. 

Son muchas las menciones directas e indirectas que se hacen del santuario en el Apocalipsis. 

En Apocalipsis 8 vers. 3 y 4, por ejemplo, hay una escena “frente al altar del incienso.” 

Y en Apocalipsis 11:19 se menciona el arca del pacto. 

Por este motivo la “comprensión del santuario” es sin duda una llave para entender el Apocalipsis. Y muchas otras profecías de la Biblia. 

Las Fiestas y su Profundo Significado en Cristo 

La Pascua: Símbolo del Sacrificio

Como mencioné antes, la primera fiesta del año era la Pascua. 

En la Pascua se sacrificaba el cordero Pascual. Un sacrificio con características muy específicas que apuntaban al sacrificio de Cristo. Ese cordero debía ser macho, de un año y sin defecto. 

Dios había dado instrucciones precisas de dónde y cuándo debía realizarse el sacrificio. 

Se realizaba en el primer mueble, el altar del sacrificio que estaba en el atrio exterior, que simbolizaba la tierra, por la tarde, antes de la puesta de sol del 14 de nisán. 

Pues bien. Esta fiesta (la Pascua) y el rito del sacrificio pascual, era un ensayo que se realizaba cada año, durante 1500 años para anunciar la muerte en la cruz de Cristo Jesús, que es representado como el verdadero Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Y tal como el rito lo anunciaba año tras año Jesús murió exactamente a la misma hora y en el mismo día que se realizaba el sacrificio del cordero pascual. Jesús fue crucificado antes de la puesta del sol del 14 de nisán. 

Cuando en el Santuario terrenal, se sacrificaba cada día un cordero. Lo importante no era la muerte del cordero (ya que esto era solo un símbolo) lo verdaderamente importante, es lo que ese sacrificio simbolizaba: es decir simbolizaba a Cristo en la cruz muriendo por nuestros pecados. 

De la misma manera, cuando vemos en el Santuario terrenal al sumo sacerdote entrando en el lugar santo y realizando actividades relacionadas con el candelero de oro, esto no era lo realmente importante, sino lo que simboliza.

Es decir, la función de Cristo en su plan de Salvación, relacionada con esa escena.

Por ejemplo, como la que vemos en Apocalipsis 1:13 donde nos muestra a Cristo en el lugar Santo, que es donde estaba el candelero de oro. 

La Fiesta de las Cabañas: Alegría y Profecía

Vayamos ahora, directamente a la última fiesta. Era llamada “la fiesta de las cabañas” (o sucot) y era una fiesta de celebración. Donde Dios había dejado bien claro que debía celebrarse con alegría y regocijo.

A diferencia de otras fiestas como la fiesta del día de la Expiación (o Yom Kipur) que debía celebrarse con espíritu contrito. 

Aquí viene el detalle que quiero resaltar donde vemos que todo encaja perfectamente.

Una de las características de esa fiesta de alegría y celebración, es que los participantes de la misma debían celebrarlo con ramas de palmeras tal como lo dice en Levítico 23.

«Y tomaréis el primer día ramas con fruto de árbol hermoso, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos, y sauces de los arroyos, y os regocijaréis delante de Jehová vuestro Dios por siete días.» Levítico 23:40

Lo mismo que tenían en la mano los salvos en Apocalipsis 7:9. 

Descifrando las Fiestas del Santuario 

Ahora sabemos por qué en Apocalipsis, los salvos tenían ramas de palmas en las manos.

Nos está explicando de forma cifrada y simbólica, que estarán celebrando la verdadera fiesta de los tabernáculos. La última del plan de salvación.

Un simple detalle sin sentido ahora no solo cobra sentido, sino que nos ayuda a entender mejor la escena. 

1.- Podemos ver que el Apocalipsis habla mucho más del Santuario y sus fiestas, de lo que pensamos, ya que a veces su mención está escondida en símbolos. Por eso insisto en que la comprensión del Santuario es una llave para entender el Apocalipsis. 

2.- Tenemos otro versículo que nos confirma que cada fiesta del Santuario era un ejemplo, símbolo o ensayo del verdadero acontecimiento futuro y trascendente, del plan de salvación sobre el cual Dios quería que estemos en conocimiento y expectantes. 

Ahora bien. Si hace 2.000 años, Cristo, el verdadero cordero Pascual murió para redimirnos, realizando por fin, el sacrificio que año tras año, se venía celebrando simbólicamente en la primera fiesta “La Pascua”; y en el cielo, cuando todo haya terminado y por fin estaremos salvos delante del trono de Dios, estaremos celebrando la séptima fiesta.

La verdadera fiesta de los tabernáculos. 

Es inevitable que nos hagamos las siguientes dos preguntas: 

1.- ¿Cuáles serían los acontecimientos trascendentes del plan de salvación que las otras 5 fiestas simbolizan? 

2.- Y lo que no es menos importante, ¿Cuántas se han cumplido y cuántas faltan por cumplirse? 

Y recuerda, que en la comprensión de estos temas podría estar en juego tu vida eterna y la de tu familia. 

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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¿Qué pasa DESPUÉS de la MUERTE? #3 – La RESURRECCIÓN

Este es el tercer y último post de esta serie sobre el estado de los muertos. En los dos posts anteriores, hemos examinado decenas de versículos que explican de forma clara y sencilla cómo se forma el alma y qué ocurre con ella y nuestra conciencia al morir. Si aún no has leído esos posts, te recomiendo que los leas primero. Aquí te dejo el enlace.

En este capítulo, vamos a ampliar las evidencias bíblicas que demuestran de manera contundente la doctrina correcta, centrándonos especialmente en los textos que hablan de la resurrección. Al final del post, habrá una conclusión que no te puedes perder.

Otros textos utilizados para justificar la falsa doctrina 

Antes de entrar de lleno en la parte final de nuestro post, donde analizaremos varios versículos que hablan de la resurrección, no quiero dejar de comentar otros dos textos que también se utilizan continuamente para justificar la falsa doctrina de la inmortalidad del alma.

Uno de ellos es la parábola del rico y Lázaro en Lucas 16, uno de los argumentos más utilizados para intentar demostrar que, al morir, el alma va al cielo o al infierno.

No vamos a leer toda la parábola porque es un poco larga, así que si no la conoces, te recomiendo que la leas. Resumiendo, lo que dice es que, al morir, un rico va a las llamas del Hades, donde sufre tormentos, y desde allí ve a un mendigo que él conocía, llamado Lázaro, quien al morir fue al paraíso o al seno de Abraham. 

Entonces, el rico le pide a Abraham que envíe a Lázaro a refrescarlo, y luego le pide que vaya a su casa (la casa del rico) a avisar a sus hermanos para que cambien su forma de vivir y no corran la misma suerte que él.

Ellos interpretan que, al contar Jesús esta parábola, se demuestra que el alma, al morir, va o al infierno como el rico, o al seno de Abraham, o al paraíso como el mendigo.

En el post “Cómo se manipula el texto bíblico,” hemos explicado ampliamente por qué no se puede extraer una doctrina de una parábola; más bien, la parábola debe ser analizada a la luz de la doctrina (es decir, a la luz del contexto general de la Biblia). 

Si aún no has leído ese post te recomiendo encarecidamente que lo leas, ya que allí se establecen las bases para que puedas identificar fácilmente cuando se está manipulando el texto bíblico. Igualmente, te resumiré en tres puntos por qué no se puede extraer una doctrina de una parábola:

  1. Las parábolas son breves narraciones simbólicas con enseñanzas morales.

  2. Por consiguiente, no se pueden tomar literalmente, ya que una parábola, por definición, es un suceso fingido. En la parábola del rico y Lázaro, Jesús lleva la simbología al límite de lo ridículo para que quede claro que es solo una ficción con una enseñanza. Por ejemplo, la idea de que los que están en el paraíso puedan ver y hablar con los atormentados del infierno, o que alguien en el infierno recibiría alivio con una gota de agua en la lengua, es parte de esta exageración simbólica.

  3. Por consiguiente, primero debo conocer la doctrina para saber qué parte de la parábola es la enseñanza moral y qué parte está para completar la historia. Esto lo explicó Jesús en Lucas 8:10, diciendo que los que no conocen los misterios del reino de Dios, oyen las parábolas, pero no las entienden.

Él dijo:
—A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios, pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan. Lucas 8:10

En conclusión, por todo esto, es imposible sacar una doctrina de una parábola sin conocer el contexto. Así que la interpretación lógica, tomando en cuenta el contexto, es que la enseñanza de la parábola es justamente el final que está en el versículo 31, que dice: 

Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos. Lucas 16:31

Esto se refiere a Él mismo, ya que Jesús resucitó al tercer día y aun así no creyeron.

El otro texto que no quiero dejar de analizar es la historia de Saúl y la adivina de Endor, que se encuentra en 1 Samuel 28. Muchos que defienden la inmortalidad del alma toman esta historia para demostrar que el profeta Samuel está vivo en el cielo y se le apareció a Saúl.

En primer lugar, no podemos sacar una doctrina de una historia real sin tomar en cuenta el contexto, porque es el contexto general de la Biblia el que nos ayudará a entender la enseñanza moral de la historia. 

El contexto general ya lo hemos analizado ampliamente a lo largo de este post, y tenemos una montaña de versículos y motivos suficientes para saber con certeza que era imposible que Samuel se comunicara con Saúl a través de la adivina, ya que Samuel estaba muerto y el alma no va al cielo hasta la resurrección. 

Pero analicemos también rápidamente el contexto inmediato, que nos confirmará aún más lo que estamos diciendo.

En primer lugar, en la misma narración, en el versículo 6, se nos dice que Dios ya no le respondía a Saúl ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas.

Consultó Saúl a Jehová, pero Jehová no le respondió ni por sueños ni por el Urim ni por los profetas. 1 Samuel 28:6

Además, en 1 Samuel 16:14 dice que Dios se había apartado de Saúl.

El espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y un espíritu malo de parte de Jehová lo atormentaba. 1 Samuel 16:14

En segundo lugar, Dios no se iba a comunicar con Samuel a través de un medio prohibido. En su desesperación y alejado de Dios, Saúl utiliza la adivinación para intentar que Dios le envíe un profeta, un medio prohibido por Dios en repetidas ocasiones. Aquí abajo te dejo los versículos.

Por ultimo, en tercer lugar, Saúl sabía claramente que estaba prohibido. De hecho, en el versículo 9, la adivina le dice que teme por su vida, porque el rey Saúl prohibía y perseguía la adivinación en su territorio.

La mujer le respondió:
—Bien sabes lo que Saúl ha hecho, cómo ha extirpado de la tierra a los evocadores y a los adivinos. ¿Por qué, pues, me pones esta trampa para hacerme morir? 1 Samuel 28:9

Así que si Dios no le respondía por los medios permitidos, mucho menos lo haría por un medio prohibido por Él.

Por consiguiente, la interpretación lógica tomando en cuenta el contexto general de la Biblia, de acuerdo a todo lo que hemos estudiado en estos posts, y el contexto inmediato sobre la realidad de Saúl, es que el que se le apareció a la adivina no fue Samuel, sino un demonio que se hizo pasar por Samuel.

Siendo, como siempre, la interpretación una suposición arbitraria por no tomar en cuenta el contexto. 

Un comentario importante: Todo intento de comunicación con los muertos no es otra cosa que comunicación con los demonios. Por eso Dios lo prohíbe tanto.

La resurrección

Ahora bien, procedamos a examinar los textos que explican la resurrección, con el fin de continuar ampliando esta extensa colección de versículos que presentan de manera coherente y unánime la verdadera doctrina a lo largo de toda la Biblia.

Hasta este punto, hemos ilustrado las dos doctrinas utilizando esta imagen. 

No obstante, vamos a reemplazarla por un gráfico que expresará lo mismo de una forma más clara y didáctica.

En este grafico, marcado en verde, se encuentra la doctrina correcta, la cual ha sido confirmada repetidamente por todos los textos que hemos revisado. Según esta doctrina, primero morimos y volvemos al polvo, donde hay solo silencio. 

Permanecemos en un estado de inconsciencia hasta la venida de Cristo. Para el creyente, la muerte es como un sueño, pues cuando Cristo regrese, nos resucitará, es decir, nos devolverá a la vida en un cuerpo redimido, para que podamos ir al cielo.

En contraste, en color naranja, se representa la falsa doctrina de la inmortalidad del alma. 

Según esta creencia, al morir, el cuerpo retorna al polvo, pero el alma va al infierno o al cielo, según corresponda. Cuando Cristo vuelva en su segunda venida, traerá consigo a las almas desde el cielo, y la resurrección no consistirá en pasar de la muerte a la vida, sino en recibir un nuevo cuerpo, para luego retornar al cielo con dicho cuerpo.

Ahora iremos leyendo algunos versículos que tratan este tema, para analizar cuál de las dos creencias expresan:

En Salmos 71:20, leemos:

Volverás a darme vida y de nuevo me levantarás desde los abismos de la tierra. Salmos 71:20

Como puedes observar, la frase «levantar desde los abismos de la tierra» coincide perfectamente con la doctrina bíblica y contradice completamente la idea de que venimos del cielo a buscar un cuerpo.

En Daniel 12:2, se dice: 

Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados. Daniel 12:2

Esto no podría ser más claro: morir en el polvo y ser despertado describe la doctrina correcta, y no guarda relación alguna con la idea de venir con Cristo para tomar un nuevo cuerpo.

Daniel 12:13 nos dice: 

Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días. Daniel 12:13

Nuevamente, este versículo describe de manera precisa la doctrina bíblica y contradice la falsa doctrina.

En Isaías 26:19, leemos:

Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! Isaías 26:19

Aquí se enfatiza que, antes de la resurrección, estaban muertos y son traídos de nuevo a la vida. Aquellos que despiertan son llamados «los moradores del polvo», lo cual es completamente incompatible con la falsa doctrina.

Antes de continuar, debemos analizar algunos textos que son utilizados para justificar la falsa doctrina. Ante la abrumadora evidencia de que son los muertos, los moradores del polvo, quienes volverán a la vida el día de la resurrección, me llamó profundamente la atención escuchar a un predicador famoso explicar la idea contraria utilizando un texto de Pablo, específicamente en 1 Tesalonicenses 4:14, que dice: 

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 1 Tesalonicenses 4:14

Según la interpretación de este predicador, aquí se sugiere que Jesús vendrá del cielo a la tierra trayendo consigo a las almas de los que durmieron en Él, es decir, a las almas que moran en el cielo.

Sin embargo, si consideramos el contexto general de la Biblia, el cual se enriquece cada vez más con una cantidad abrumadora de versículos, llegaremos a una conclusión diferente. Mucho menos si tomamos en cuenta el contexto inmediato, que lo explica de manera sumamente clara.

El versículo anterior aclara que se está hablando de «los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza». Es decir, está hablando de los muertos, no de aquellos que están en el cielo con Cristo. 

No se puede estar durmiendo y estar en el cielo con Cristo al mismo tiempo. Si hubiera almas en el cielo con Cristo, no serían llamados «los que duermen».

Luego, en los versículos siguientes, Pablo, quien se incluye entre los vivos en la venida de Cristo, dice: 

que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor.  1 Tesalonicenses 4:15

Pablo, al igual que todos los profetas y discípulos, pensaba que Jesús vendría en su época. Él aclara que los muertos en Cristo resucitarán primero.

El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero. 1 Tesalonicenses 4:16

Si fueran almas que vienen con Él desde el cielo, no serían llamados «muertos en Cristo». Luego pablo dice:

Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 1 Tesalonicenses 4:17

Si vinieran con Él, no estarían recibiéndolo en el aire. ¿No te parece?

Por lo tanto, la interpretación lógica tomando en cuenta el contexto es que, cuando dice que Dios traerá con Jesús a los que durmieron en Él, no se refiere a que los traerá a la tierra, sino que los llevará al cielo. ¡El versículo no puede ser más claro!

La primera interpretación, en cambio, es una suposición arbitraria que contradice completamente lo que la Biblia explica repetidamente. Personalmente, creo que Pablo lo explica con tanta claridad, que forzar estos versículos de esta manera no es solo ignorar el contexto, sino esconderlo intencionadamente.

Aunque este no es el tema central de este capítulo, quiero señalar que Dios siempre ha dado a sus hijos, en todas las épocas, la sensación de que la venida del Mesías en Gloria y Majestad para salvarlos era inminente. 

Esto lo hace porque conoce nuestra necesidad de estar continuamente velando y orando. La doctrina de la inmortalidad del alma va totalmente en contra de este sentimiento de inminencia, espera ansiosa, y de velar y orar, ya que, si al morir vamos inmediatamente a la presencia de Dios, su segunda venida pierde trascendencia.

Otros textos que se utilizan con frecuencia para justificar la inmortalidad del alma son aquellos que Pablo escribió en 2 Corintios 5:1-8, los cuales te recomiendo que vayas a leerlos. En estos pasajes, frases como: «nuestra morada terrestre», «este tabernáculo, que se deshace» o «Estando en el cuerpo, ausentes del Señor», se refieren al cuerpo que dejamos al morir, y eso es correcto.

Sin embargo, estos textos son interpretados erróneamente por algunos, que sostienen que las frases: «revestidos de aquella nuestra habitación celestial», «Entonces lo mortal es absorbido por la vida» y «Pasando a estar ausentes del cuerpo y presentes al Señor», se refieren al alma cuando sube al cielo, intentando mostrar este pasaje como una prueba de la inmortalidad del alma.

Una vez más, como siempre, el contexto general de la Biblia nos impide llegar a esta conclusión. Y si tomamos en cuenta el contexto inmediato, nos daremos cuenta de inmediato que es un texto de interpretación ambigua, ya que no está hablando de la muerte, sino de la resurrección. En 1 Corintios 15, Pablo nos explica de manera clarísima cómo debemos interpretar todo esto.

En ese capítulo, Pablo habla extensamente sobre la resurrección. Te recomiendo leerlo en su totalidad, ya que es muy revelador, pero para abreviar, leeremos algunas partes:

En el versículo 3, Pablo dice:

…Cristo murió por nuestros pecados… 1 Corintios 15:3

En el versículo 4:

…y resucitó al tercer día. 1 Corintios 15:4

En el versículo 22:

…en Cristo todos serán vivificados. 1 Corintios 15:22

Y en el versículo 35, pregunta:

¿Cómo resucitarán los muertos? 1 Corintios 15:35

Luego, siempre refiriéndose a la resurrección, Pablo dice en el versículo 40:

Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales. 1 Corintios 15:40

En el versículo 42, continúa:

Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. 1 Corintios 15:42

Es decir, aquí explica que morimos con un cuerpo terrenal y corruptible, pero resucitaremos con otro cuerpo celestial e incorruptible.

En el versículo 51, Pablo revela:

He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles. 1 Corintios 15:51

Lo repite nuevamente, «y nosotros…», refiriéndose a los vivos cuando Cristo venga, ya que él creía que la venida de Cristo sería en su tiempo. «Nosotros seremos transformados», aclara. «Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad».

En el versículo 54, lo dice de manera inequívoca:

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces (recién ahí) se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? 1 Corintios 15:54

Es importante destacar que, recién en la resurrección, se vence a la muerte. Si al morir fuéramos al cielo, no habría necesidad de vencer a la muerte, pues el alma sería inmortal. ¿No te parece?

Ahora que hemos leído lo que Pablo explicó en 1 Corintios 15, podemos comprender que la interpretación lógica tomando en cuenta el contexto es que, cuando Pablo usa las frases: «revestidos de aquella habitación celestial», «entonces lo mortal es absorbido por la vida» y «pasando a estar ausentes del cuerpo mortal y presentes al Señor», no se refiere al alma cuando sube al cielo, sino a la resurrección.

Por lo tanto, la primera interpretación es una suposición arbitraria, consecuencia de no tomar en cuenta el contexto.

Jesús mismo explicó de manera muy clara este tema en Lucas 20:35-37.

35 pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan ni se dan en casamiento, 36 porque ya no pueden morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios al ser hijos de la resurrección. 37 Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. Lucas 20:35-37

En primer lugar, enfatiza que la resurrección ocurre «de entre los muertos». En segundo lugar, afirma que «no pueden ya más morir al ser hijos de la resurrección», lo cual coincide exactamente con lo que Pablo enseña en 1 Corintios 15, donde explica que solo en la resurrección nos revestimos de inmortalidad. Finalmente, Jesús añade que «en cuanto a que los muertos han de resucitar… Dios no es Dios de muertos sino de vivos», confirmando una vez más la doctrina bíblica.

En Mateo 25:31-33, Jesús dice: 

31 »Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, 32 y serán reunidas delante de él todas las naciones; entonces apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda. Mateo 25:31-33

aclarando que vendrá acompañado por ángeles y no por almas, como enseñan falsamente algunos. Solo entonces, en el versículo 34, Jesús dirá: 

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Mateo 25:34

Si las almas vinieran con Él desde el cielo, no tendría sentido decir «venid» ni «heredad», ya que esto implicaría que ya habrían heredado el reino previamente.

Cabe mencionar, aunque no es el tema central de este post, que el juicio final es un tema amplio. Sin embargo, lo menciono brevemente para aclarar que la Biblia habla del día del Juicio, cuando Jesús separará a los que serán salvos de los que no, antes de la resurrección, y no en el día de la muerte, como enseñan quienes creen en la inmortalidad del alma.

En los versículos 32 y 33 del mismo pasaje, Jesús dice:

  1. Se sentará en su trono de gloria.
  2. Serán reunidas delante de Él todas las naciones.
  3. Apartará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de los cabritos.

Entonces, y solo entonces, ocurrirá la resurrección.

Lo mismo se expresa en Juan 5:27-29:

27 y, además, le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del hombre. 28 No os asombréis de esto, porque llegará la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29 y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; pero los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. Juan 5:27-29

Jesús deja claro que «todos los que están en los sepulcros oirán su voz»; es decir, los que resucitan están en el sepulcro, no vienen con Él desde el cielo. Además, se da a entender que habrá un juicio justo antes, ya que Jesús dice: «Se le dio autoridad de hacer juicio… y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación».

Existen muchos textos como este que dejan claro que hay un día de juicio global antes de la resurrección, y no en el día de nuestra muerte. Para ilustrarlo, leamos Apocalipsis 20:12-13, donde dice:

12 Y vi los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios. Los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 13 El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados cada uno según sus obras. Apocalipsis 20:12-13

Conclusión

A modo de conclusión, la imagen de abajo muestra algunos de los versículos, que hemos estado viendo, que apoyan la doctrina verdadera

Tomando en cuenta estos versículos, quiero mencionar las incoherencias que surgen al creer en la inmortalidad del alma:

  • No tiene sentido decir que la Biblia enseña que «tenemos» un alma, cuando en realidad enseña que «somos» un alma, formada por un cuerpo y el espíritu de Dios.
  • No tiene sentido afirmar que la Biblia enseña que el alma es inmortal, cuando muchos versículos, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, declaran claramente que es mortal.
  • No tiene sentido decir que al morir, el alma va al cielo, cuando no existe un solo texto que lo explique de manera clara y sencilla; más bien, la Biblia afirma que al morir volvemos al polvo.
  • No tiene sentido afirmar que vamos al cielo, cuando los patriarcas al morir iban al polvo.
  • Y mucho menos sentido tiene decir que un alma consciente sube al cielo al morir, cuando la Biblia claramente declara que duerme, que está inconsciente y que nada sabe.

Estas incongruencias son justificadas por algunos afirmando que la Biblia se refiere al cuerpo y no al alma. Sin embargo, si el cuerpo inerte se desintegra en el polvo y la conciencia sube al cielo en un alma inmortal, ¿por qué la Biblia se referiría continuamente a los atributos propios de la conciencia al dirigirse al cuerpo inerte, en lugar de al alma?

Más aún, si lo importante es lo que está en el cielo, el alma que se encuentra en el paraíso, ¿por qué la Biblia solo habla del cuerpo que está en la tierra y que se desintegró?

Tampoco tiene sentido que el alma siga viva, cuando la Biblia dice que solo en la resurrección vivirán.

Ni tiene sentido afirmar que cuando Cristo venga, las almas vendrán con Él para recibir un cuerpo, cuando la Biblia deja muy claro que en la resurrección llamará a los muertos, o moradores del polvo, desde el sepulcro.

Y esto, amigo mío, se debe a que la doctrina de la inmortalidad del alma no solo es el mayor engaño que Satanás inculcó a los seres humanos, sino que también fue el primero, pues fue la mentira que Satanás utilizó para tentar a Eva cuando le dijo en Génesis 3:4:

Entonces la serpiente dijo a la mujer: No morirás. Genesis 3:4

Veamos algunas falsas creencias que surgen de la doctrina de la inmortalidad del alma:

  • El espiritismo: El intento de comunicarse con los muertos surge de esta falsa creencia; no es otra cosa que comunicación con demonios.
  • La adoración de los santos.
  • El tormento eterno: ¿Un joven que vivió una mala vida durante 20 años, se muere y va al infierno? Durante esos 20 años, mientras vivía, podía arrepentirse, pero en el tormento eterno, ¿no puede arrepentirse? ¿Sufrirá eternamente? ¿En serio? ¿No es eso demasiado?

Doctrinas que se distorsionan:

  • El juicio: Aquí te dejo varios versículos que hablan del día del juicio final. Si el alma es juzgada el día de su muerte para ir al cielo o al infierno, ¿para qué es el juicio final del que tanto se habla?
  • La resurrección: Si las almas ya están en el paraíso, ¿qué sentido tiene la resurrección? Resurrección significa volver a la vida, no recibir un cuerpo. Además, se pierde interés en la Segunda Venida de Cristo, por la cual Jesús repetidamente nos pide que oremos y velemos.

Si ya creías en esto, espero que este post te haya ayudado a confirmar tus creencias. Si estabas en dudas, tal vez este post haya inclinado la balanza hacia la verdad. 

Pero si toda tu vida creíste firmemente en la inmortalidad del alma y ahora estás confundido, quiero decirte que la religión a la que perteneces no puede corregir este error. 

No te preocupes, cambiar de paradigma lleva tiempo. Sigue viendo mis posts, y verás cómo, poco a poco, todo comienza a cobrar sentido, como un gran rompecabezas.

Y si eres un pastor, cura, obispo o ministro de cualquier religión, y enseñas la inmortalidad del alma, si realmente eres sincero, revisa tus enseñanzas, porque es muy grave llevar a tus feligreses por el camino del engaño. Recuerda que de la comprensión de estos temas puede depender tu vida eterna y la de tu familia.

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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¿Qué pasa DESPUÉS de la MUERTE? #2 – La CONSCIENCIA

Esta es la segunda parte sobre el tema del estado de los muertos. En el post anterior, examinamos cómo se forma el alma y lo que ocurre con ella al morir. En este, nos enfocaremos en lo que sucede con nuestra consciencia después de la muerte.

El muerto esta dormido

Aunque te sorprenda, la Biblia habla extensamente sobre lo que sucede con la consciencia después de la muerte. De hecho, describe la muerte como un sueño, y a quienes mueren en Cristo como aquellos que están dormidos, esperando ser despertados. Aquí te dejo algunos textos para que los examines.

Leamos las expresiones bíblicas de los versículos de la imagen de arriba y dime si te transmiten la idea de que el alma deja de existir hasta la resurrección, o si, por el contrario, sugieren que sube consciente al cielo.

Aquellos que respaldan la falsa doctrina de la inmortalidad del alma no pueden ignorar estos versículos. Sin embargo, explican que el término «dormir» se refiere únicamente al cuerpo y no al alma. 

Pero, ¿tiene sentido alguno decir que un cuerpo «duerme» mientras la conciencia permanece despierta? Porque, aunque el cuerpo esté quieto, acostado e inmóvil, seguirá consciente a menos que esté dormido, lo cual sugiere que el «dormir» está relacionado con la consciencia, y no con el cuerpo en sí.

Este es un concepto tan obvio que hasta un niño de 12 años lo entendería. Es un ejemplo típico del primer paso en las evidencias de manipulación del texto, como expliqué en el post «Como se manipula el texto bíblico», donde mencioné que no se mencionan los textos de la idea predominante. 

Si se mencionan, se presentan como excepciones aisladas y luego se intentan refutar con interpretaciones contrarias a toda lógica. Aquí tenemos un excelente ejemplo. ¿Puede haber una explicación más ilógica que decir que lo que duerme es el cuerpo y no la conciencia?

Pasemos a analizar otro texto que a menudo se utiliza para justificar que el alma está consciente en el cielo:

Hebreos 12:1 dice: 

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Hebreos 12:1

Algunos argumentan, basándose en una suposición arbitraria, que la frase «teniendo en derredor nuestro» significa que las almas de los que están en el cielo nos observan desde allí arriba como testigos. 

Sin embargo, con lo que hemos aprendido hasta ahora, es fácil darse cuenta de la sutileza del engaño. A simple vista, notamos que el texto es ambiguo, ya que la frase «en derredor nuestro» podría tener muchos significados. 

En segundo lugar, es evidente que el texto está hablando de otro tema y en nada se refiere al estado de los muertos. Y, en tercer lugar, nos encontramos con una metáfora, al hablar de «una nube de testigos». Esto hace que sea imposible interpretar este texto sin considerar el contexto bíblico.

Al tomar en cuenta el contexto, no solo encontramos más versículos que nos impiden llegar a esa conclusión, sino que, además, el capítulo anterior, Hebreos 11, dice lo siguiente:

En el versículo 13:

En la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos. Hebreos 11:13

En el versículo 16:

Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos, porque les ha preparado una ciudad. Hebreos 11:16

En el versículo 35:

no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Hebreos 11:35

Y en el versículo 39:

Y todos estos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido. Hebreos 11:39

Estos versículos muestran que estos personajes bíblicos murieron sin haber recibido la recompensa del paraíso, ya que aún deben esperar la resurrección, en consonancia con lo que la Biblia enseña en su totalidad.

Por lo tanto, la interpretación lógica, tomando en cuenta el contexto, es que la frase «teniendo en derredor nuestro» no significa que nos observan desde el cielo, sino que los tenemos presentes como ejemplos de fe.

Pasemos ahora a otro texto similar al anterior, que se encuentra en Hebreos 12:22-23:

22 Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, 23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos. Os habéis acercado a Dios, Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos. Hebreos 12:22-23

Quienes defienden la inmortalidad del alma interpretan que «los inscritos en los cielos» son las almas de aquellos que viven allí. 

Sin embargo, al considerar el contexto inmediato del capítulo anterior, vemos que el texto está hablando de otra cosa, y que la interpretación es aún más ambigua, ya que no menciona a los que están en el cielo, sino a los que están «inscritos» en él.

La interpretación lógica, considerando el contexto, es que los héroes de la fe están inscritos en el cielo, a tal punto que Dios ya les ha preparado una ciudad, pero aún no han recibido lo prometido hasta que llegue el día de la resurrección.

Volviendo a los textos sobre la idea predominante, es importante señalar que no solo el Antiguo Testamento describe la muerte como un sueño, sino que el Nuevo Testamento también lo hace de manera unánime. Aquí te dejo algunos versículos que lo demuestran claramente:

Esto muestra de forma clara y contundente que toda la Biblia respalda la creencia de que, al morir, el alma no va al cielo, sino que deja de ser hasta que «despierte» en el día de la resurrección.

Ahora, analicemos uno de los textos más utilizados para defender la doctrina de la inmortalidad del alma y que, a la vez, representa una de las formas más evidentes de forzar un texto mediante su manipulación.

Se trata de la famosa frase registrada en Lucas 23:43, donde Jesús le dice al ladrón:

De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. Lucas 23:43

Quienes utilizan este texto interpretan que es evidente que, al morir, el alma va al cielo, ya que Jesús le pudo decir al ladrón que ese mismo día estaría con él en el paraíso.

Este es un caso típico de traducción ambigua, ya que las comas simplemente no existían en el griego del Nuevo Testamento. Dependiendo de dónde se coloque la coma, Jesús pudo haber dicho también: «De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso.»

Para que lo entiendas mejor, aquí te muestro el versículo en cuestión, marcado dentro del cuadro rojo del Códice Sinaítico.

Este es un manuscrito del siglo IV que contiene la copia completa más antigua del Nuevo Testamento. Como puedes ver, no existe ninguna coma en el texto, ya que los signos de puntuación aparecieron siglos después.

Hay varios motivos que demuestran que esta es la traducción correcta. Empecemos con el más obvio:

Cuando Jesús resucita, lo primero que le dice a María en Juan 20 es:

No me toques, porque aún no he subido a mi Padre. Juan 20:17

Esto sugiere que Jesús nunca pudo haber dicho al ladrón «que ese mismo día estaría en el paraíso», ya que Jesús mismo dejó claro que el domingo aún no había ascendido.

Con lo cual, la interpretación de que Jesús estaba diciendo que el ladrón estaría con él ese día en el paraíso es una suposición arbitraria. Como suele suceder al defender la falsa doctrina, de las dos traducciones posibles, se elige la más improbable.

Además, es importante recordar que la traducción siempre es interpretativa. ¿Qué significa esto? Que cuando un texto puede ser traducido de dos formas diferentes, el traductor debe elegir una de las dos posturas. 

Por eso, en muchas versiones, encontrarás el texto traducido así: «De cierto, te digo ‘que’ hoy estarás conmigo en el paraíso», pero ese «que» no existe en el original.

El motivo por el cual digo que esta es una de las manipulaciones más descaradas es porque, siendo tan clara la suposición lógica y tan fácilmente comprobable, se sigue utilizando este argumento de manera continua. Es realmente sorprendente con cuánta ligereza se fuerza un texto bíblico.

Aunque este argumento ya debería ser suficiente, te voy a dar un par más. También es evidente que el ladrón lo entendió así, ya que justo antes de la respuesta de Jesús, en el versículo 42, el ladrón le dice a Jesús:

Acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino. Lucas 23:42

Y así lo entendió también Marta, la hermana de Lázaro. Cuando se encuentra con Jesús, le dice en Juan 11:24, hablando de su hermano Lázaro que había muerto:

Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final. Juan 11:24

Como dato curioso, te comento que he puesto la frase tal cual está en el original, sin las comas, en el traductor de Google, y la inteligencia artificial del traductor me arrojó la traducción que coincide con la suposición lógica, tomando en cuenta el contexto.

Como mencionamos anteriormente, muchos especulan con la conclusión ilógica de que cuando la Biblia dice que el muerto duerme, se refiere únicamente al cuerpo y no a la conciencia.

Sin embargo, lo que no suelen mencionar es que existen varios versículos (no solo uno) que dicen clara y explícitamente que al morir dejamos de tener conciencia. 

Aquí abajo dejaré una imagen con estos versículos. Léelos y piensa sinceramente si te dan la idea de que, al morir, ascendemos al paraíso y seguimos conscientes, o si, por el contrario, quedamos en un estado de total inconsciencia hasta el momento de la resurrección.

¿Es lógico que, si al morir ascendemos al cielo, la Biblia explique que ese mismo día perecen nuestros pensamientos? Fíjate cómo todos estos textos, en primer lugar, están hablando claramente de lo que sucede cuando morimos. 

En segundo lugar, todos arrojan la misma idea: que al morir cesan nuestras actividades, vamos al silencio, y perecen nuestros pensamientos. Y en tercer lugar, no hay ni un solo versículo en la Biblia que, hablando del tema, diga que el alma consciente se vaya a algún lado al morir, antes de la resurrección.

Por el contrario, siempre, en todos los casos, los versículos que se toman para justificar la falsa doctrina son versículos que no hablan del tema. Por ejemplo, consideremos un versículo en Hechos 20:9-11 que también se utiliza muchísimo. 

Aquí se narra que un joven llamado Eutico se cae de una ventana de un tercer piso y es levantado muerto. Entonces, en el versículo 10, Pablo, abrazándole, dice: “No os alborotéis, que su alma está en él.”

Así que, algunos interpretan que aquí Pablo está diciendo claramente que el alma del joven aún no ha salido del cuerpo y se ha ido al cielo, sino que todavía está en él. Este es otro claro ejemplo de manipulación de un texto por una traducción ambigua. Permíteme explicarte por qué.

En la Biblia el alma es sinónimo de vida y de persona. Al morir, la persona deja de existir. El alma o vida deja de ser, porque para que exista la vida o el alma, se necesita el cuerpo y el soplo o espíritu de Dios.

Ya hemos visto anteriormente, cuando analizamos los textos que indican que el alma es inmortal, cómo se traducía la palabra alma (“nefesh”) en el Antiguo Testamento, o la palabra alma (“psujé”) en el Nuevo Testamento, indistintamente como alma, persona o vida.

Ya hemos visto en el ejemplo de lo dicho por Jesús al ladrón en la cruz que la traducción es una excelente forma de manipular el texto. Es el traductor quien decide qué palabra utilizar en lugar de “psujé,” que significa alma, vida, o persona.

Analizando un poco el contexto, podemos ver algunos versículos donde se utiliza la palabra “psijí,” es decir, alma, en el contexto de dar, perder, salvar o arriesgar la vida.

Fíjate cómo cambiaría el texto que estamos analizando si la palabra “psijí” se tradujera como vida en vez de como alma, tal como se hace en tantísimos versículos del Nuevo Testamento, entre ellos, los que mencioné anteriormente.

 “No os alborotéis, que su vida está en él,” lo cual era una expresión común para decir que el joven estaba vivo. Dicho sea de paso, estos textos también sirven para mostrar que el Nuevo Testamento está lleno de versículos donde se dice que el alma puede morir o ser matada.

Volviendo al tema, aquí abajo te dejo una imagen donde se ve cómo se traduce esta frase en 19 versiones diferentes en español. Podrás ver que solo tres de ellas usan la palabra “alma”; el resto traduce lo que Pablo dijo como que el joven simplemente estaba vivo, que es el significado de la expresión.

Y ahora, hazte la pregunta: si un ministro, cura, pastor o lo que sea utiliza este texto para justificar la inmortalidad del alma, ¿está o no manipulando el texto bíblico? 

Tomando en cuenta el amplio contexto bíblico hasta ahora analizado, donde pudimos ver que alma es sinónimo de vida, la conclusión lógica es que, como era común utilizar la palabra “psijí” en el Nuevo Testamento para frases que hablen de salvar, perder, quitar o preservar la vida, lo que Pablo estaba diciendo era simplemente que el joven aún estaba vivo. Siendo así, la interpretación primera es una suposición arbitraria.

Pasemos a analizar otro texto también muy utilizado: Hebreos 11:4. Este dice:

Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. Hebreos 11:4

Algunos interpretan que el motivo de que Abel esté “hablando” aun estando muerto es porque ascendió al cielo y se encuentra allí. Ahora bien, si nos tomáramos el pequeño trabajo de considerar los otros dos textos en la Biblia que hablan del mismo tema, nuestra interpretación cambiaría completamente.

Uno está en Génesis 4:10, precisamente cuando Caín mata a Abel, y dice:

Y Jehová le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Genesis 4:10

Es decir, no es Abel quien clama desde el cielo, sino su sangre derramada desde la tierra. El acto criminal debe ser juzgado.

El otro versículo está en Hebreos 12:24:

a Jesús, Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel. Hebreos 12:24

El contexto inmediato de lo que venía hablando Pablo en el capítulo anterior, donde dice que Jesús es el mediador del nuevo pacto y que su sangre rociada habla mejor que la sangre de Abel. Es la sangre derramada injustamente la que reclama justicia.

En Salmos 9:12 leemos:

Porque el que demanda la sangre se acordó de ellos; no se olvidó del clamor de los afligidos. Salmos 9:12

Así que, la interpretación lógica, tomando en cuenta el contexto, es que el acto de injusticia representado por la sangre inocente derramada habla reclamando justicia, siendo la primera interpretación una suposición arbitraria consecuencia de desconocer el contexto.

Exactamente lo mismo sucede con Apocalipsis 6:9-10, que muchas veces se ha tomado como argumento para defender la inmortalidad del alma, mencionando en este texto a las almas de los que habían muerto, que estaban debajo del altar, clamando a gran voz.

9 Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían muerto por causa de la palabra de Dios y del testimonio que tenían. 10 Clamaban a gran voz, diciendo: «¿Hasta cuándo Señor, santo y verdadero, vas a tardar en juzgar y vengar nuestra sangre de los que habitan sobre la tierra?» Apocalipsis 6:9-10

Lo que hemos mencionado anteriormente sirve para explicar este versículo, pero por si queda alguna duda, el versículo siguiente dice:

Descansarán todavía un poco de tiempo. Apocalipsis 6:11

Esto hace referencia al dormir de la muerte, ya que aún falta que se complete el número de mártires y el juicio. (No tendría sentido decir “que sigan descansando” si estuvieran en el paraíso. Como tampoco tendría sentido tanto clamor por justicia si estuvieran ya en el cielo disfrutando en la presencia de Dios.)

Apocalipsis 20:4 lo aclara aún más, describiendo a “las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios,” que es exactamente el mismo grupo descrito en Apocalipsis 6:9: “Los que habían muerto por causa de la palabra de Dios y del testimonio.” Y aquí viene la parte clave: dice que “vivieron, y reinaron con Cristo mil años.”

Vivieron quiere decir que estaban muertos y vivieron. Hasta aquí, la segunda parte de este tema crucial. No te pierdas el último post, donde analizaremos en detalle cómo será la resurrección. No te olvides de  estar al tanto de todos los posts nuevos que irán saliendo en esta pagina.

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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¿Qué pasa DESPUÉS de la MUERTE? #1 – El ALMA

La correcta comprensión de las creencias fundamentales que enseña la Biblia es clave para todo cristiano que desee relacionarse con Cristo, ya que estas creencias nos ayudan a conocerlo mejor.

Cuando las doctrinas son malinterpretadas, se genera una imagen borrosa y confusa de nuestro Creador. Por lo tanto, entender las doctrinas se convierte en una llave fundamental para poder interpretar el libro de Apocalipsis, que no es otra cosa que la revelación de Jesucristo, tal como lo indica su primer versículo.

Comencemos analizando una de las doctrinas más importantes: el estado de los muertos. El libro de Apocalipsis aborda numerosos temas, como los juicios y las resurrecciones, los cuales serán imposibles de entender si no comprendemos correctamente esta doctrina.

Para conocer con certeza lo que la Biblia enseña y evitar todo tipo de especulación, aplicaremos lo aprendido en el post anterior donde se explican métodos sencillos y prácticos de interpretación y exégesis.

Si aún no has leído ese post, te recomiendo encarecidamente que lo hagas para poder entender las herramientas que utilizaremos hoy, las cuales nos ayudarán a reconocer cuándo se está manipulando o forzando el texto bíblico.

Respecto al dogma del estado de los muertos, existen dos creencias contrapuestas, las cuales denominaremos Creencia 1 y Creencia 2.

La Creencia 1 sostiene que el cuerpo inerte, más el soplo de vida de Dios, forman un alma viviente o persona; es decir, el hombre es un alma.

Por el contrario, la Creencia 2 enseña que dentro del cuerpo reside el alma y el espíritu; es decir, el hombre tiene un alma.

Según la Creencia 1, al morir, el cuerpo vuelve al polvo, el soplo de vida regresa a Dios, y, por consiguiente, el alma deja de existir. En otras palabras, el alma es mortal y permanece en un estado de total inconsciencia hasta la resurrección.

En contraposición, la Creencia 2 enseña que, al morir, el cuerpo vuelve al polvo, pero el alma va al cielo o al infierno, según corresponda. Es decir, el alma es inmortal y, allí donde vaya, permanece consciente.

Finalmente, en cuanto a la resurrección, la Creencia 1 afirma que Jesús resucitará a los muertos que están en el sepulcro, devolviéndolos a la vida. Mientras que la Creencia 2 sugiere que Jesús entregará un cuerpo a las almas que ya están en el cielo.

Aunque la mayoría de los cristianos se adhieren a la Creencia 2, en este análisis vamos a descubrir que la Biblia enseña de forma clara y contundente, a través de decenas de versículos, la Creencia 1 (la del alma mortal), que es la doctrina correcta. Esta contradice tajantemente la segunda creencia (la del alma inmortal), la cual es una falsa doctrina.

Para corroborar esto, analizaremos todos los textos que hablen del tema y, por supuesto, también revisaremos aquellos textos que suelen utilizarse para justificar la idea contraria.

Creación del hombre

Comencemos por el principio y veamos qué dice la Biblia acerca de cómo fue creado el hombre. En Génesis 2:7 leemos: 

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra… Genesis 2:7

Efectivamente, la ciencia ha podido comprobar que los cuerpos de los seres vivos están compuestos por los mismos elementos químicos que se encuentran en la tierra.

El texto continúa:

…y sopló en su nariz aliento de vida. Genesis 2:7

Ese cuerpo inerte recibe el espíritu que proviene de Dios, conocido como el aliento de vida. En el Antiguo Testamento, este se llama en hebreo «Ruaj», y en el Nuevo Testamento, en griego «Pneuma».

La ciencia puede poner en funcionamiento cualquier motor que tenga todas sus partes intactas, pero muchos científicos a lo largo de la historia han dedicado sus vidas a intentar revivir un cuerpo muerto. 

A pesar de que estuviera perfectamente preservado, con todos sus órganos y sistemas en perfecto estado, jamás lo consiguieron. Llegaron a la conclusión de que “falta algo”. 

No importa cuánto lo intenten, nunca lo lograrán, porque una vez que el aliento de vida, que proviene de Dios, se va, ya no puede ser restituido. Así de simple. Finalmente, el texto concluye diciendo: 

…y fue el hombre un alma viviente. Genesis 2:7 

Es decir, un «Nefesh». Cada vez que aparece la palabra «alma» en el Antiguo Testamento, en hebreo es «Nefesh», y en el Nuevo Testamento, en griego, se pronuncia «psísji», admitiendo dos transliteraciones: «ψυχή» (Psujé o psique). Nosotros utilizaremos «Psujé», que se asemeja más a nuestra fonética española.

Es decir, lo que el texto está diciendo es que el cuerpo, unido al espíritu de Dios o aliento de vida, forma un alma, o un ser viviente. El alma es sinónimo de vida, una vida que no puede existir fuera del cuerpo, precisamente porque esa vida está formada por un cuerpo y el soplo o espíritu que proviene de Dios.

Al referirse a los humanos, esa alma es sinónimo de persona, y no tiene relación con la idea de que el cuerpo es un mero recipiente que alberga un alma inmortal.

¿Qué sucede cuando morimos?

Veamos ahora varios versículos que explican qué sucede con todo esto cuando morimos. En Eclesiastés 12:7 se dice:

volverá el polvo a la tierra como lo que era, y el espíritu volverá a Dios que lo dio. Eclesiastés 12:7

En Job 34:14-15 leemos:

14 Si Dios retirara su espíritu y su aliento, 15 toda carne perecería juntamente, y el hombre volvería al polvo.      Job 34:14-15

En Salmos 146:4 y Santiago 2:26 se expresa la misma idea. 

pues sale su aliento y vuelve a la tierra;
en ese mismo día perecen sus pensamientos. Salmos 146:4
Así como el cuerpo sin espíritu está muerto, también la fe sin obras está muerta. Santiago 2:26
 

Es decir, varios versículos, en la misma línea de lo que hemos explicado, nos dicen que, al morir, el espíritu o aliento de vida regresa a Dios y el cuerpo vuelve al polvo. 

Si el alma fuese inmortal, ¿no sería lógico que el texto bíblico explicara lo que ocurre con ella, en lugar de hablar solo del cuerpo y el espíritu? No lo hace, simplemente porque el alma no va a ningún lado, sino que deja de existir.

Ahora avanzaremos con los versículos que nos explican de forma clara y sencilla que el alma es mortal.

Como vimos, el cuerpo, junto con el espíritu de Dios o aliento de vida, forman un alma viviente («Nefesh»), es decir, un ser viviente, o lo que es lo mismo, una persona.

Tan es así que la palabra «Nefesh», que aparece en el Antiguo Testamento 754 veces, se traduce más frecuentemente como «vida» o «persona» que como «alma».

¿Sabías que en la Biblia existen numerosos textos que afirman que el alma es mortal o que puede morir?

El profeta Ezequiel lo menciona en dos ocasiones en el capítulo 18, afirmando que «el alma que pecare, esa morirá».

4 He aquí que todas las almas son mías: como el alma del padre, así el alma del hijo es mía. El alma que peque, esa morirá. 20 El alma que peque, esa morirá. El hijo no llevará el pecado del padre ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo recaerá sobre él y la impiedad del impío recaerá sobre él. Ezequiel 18:4,20

Asimismo, en 1 Timoteo 6:16, se declara que solo Dios posee inmortalidad.

el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible y a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver. A él sea la honra y el imperio sempiterno. Amén. 1 Timoteo 6:16

Además de estos textos, existe una gran cantidad de versículos que señalan que el alma, o «nefesh», puede morir o ser matada. Sin embargo, debido a que las traducciones no solo son interpretativas, sino también a menudo tendenciosas, en muchas ocasiones, cuando el texto se refiere a la muerte del alma, la palabra «nefesh» se traduce como «persona» o «vida».

Por ejemplo, en Levítico 24:17 leemos: 

Asimismo, el hombre que hiera de muerte a cualquier persona, sufrirá la muerte. Levítico 24:7

En realidad, el texto dice: «que hiera de muerte a cualquier nefesh (alma)». De igual forma, en Deuteronomio 27:25 se declara:

Maldito el que reciba soborno para quitar la vida inocente. Deuteronomio 27:25

En este caso, el texto original menciona «para matar un nefesh inocente». Aquí abajo dejo una imagen donde se presentan algunos versículos que hablan claramente sobre la posibilidad de que el alma muera o sea asesinada.

Lo mismo ocurre en el Nuevo Testamento. A continuación también dejare una imagen donde se muestran algunos versículos donde un ángel o el propio Jesús hablaba del alma en los mismos términos que en el Antiguo Testamento, usándola como sinónimo de persona o vida, y que, por tanto, puede morir o ser asesinada.

Así, encontramos una gran cantidad de versículos a lo largo de toda la Biblia que nos repiten incansablemente que el alma es mortal, que puede morir o ser matada. 

Por el contrario, no hay un solo texto que afirme con la misma claridad y sencillez que el alma del hombre es inmortal. Es sorprendente que, con toda esta evidencia bíblica, aún se siga creyendo en la inmortalidad del alma.

Pero continuemos, porque aún hay mucho más por explorar.

¿Qué dice la Biblia sobre el destino del alma después de la muerte?

Numerosos textos en la Biblia afirman que, al morir, nos convertimos en polvo o regresamos al polvo, ya que en el Antiguo Testamento se dice que vamos al Seol (en hebreo) o Hades (en griego), que significa sepulcro. 

Por eso, en latín, se tradujo como «infernum», de donde proviene la palabra «infierno», que etimológicamente significa «lugar inferior», «subterráneo». Todas estas expresiones se refieren al sepulcro. En Job 17:16 leemos: 

A la profundidad del Seol descenderán, y descansaremos juntos en el polvo. Job 17:16

Dejando claro que ir al Seol es sinónimo de regresar al polvo.

De la misma manera, hay muchos textos que afirman que, al morir, volvemos al polvo. Esto se encuentra en Eclesiastés, Job, Salmos e Isaías, y está en consonancia con el contexto general de la Biblia.

Es notable que no haya ningún texto que afirme que, al morir, el alma asciende al cielo. Esto se debe a que, al morir, solo vamos al sepulcro y nos convertimos en polvo. La idea de que el alma abandona el cuerpo para ir al cielo o al infierno es un invento humano, no una enseñanza bíblica.

¿Cómo se relata la muerte en la Biblia?

Si al morir el alma de los santos ascendiera al cielo, lo más lógico sería que, cuando la Biblia relata la muerte de un patriarca o profeta, se expresara algo como: «y fue a encontrarse con Dios», o «y recibió su recompensa en el cielo», o «y Dios lo recibió en su gloria». 

Sin embargo, el lenguaje bíblico expresa todo lo contrario. De forma sobria y seria, se menciona simplemente que fueron enterrados. Veamos cómo registra la Biblia la muerte de algunos de los principales personajes.

En el caso de Abraham, el padre de la fe, Génesis 25:8 dice simplemente: 

Y exhaló el espíritu, y murió Abraham, y fue unido a su pueblo. Génesis 25:8

De Isaac, dice prácticamente lo mismo:

Exhaló el espíritu y murió, y fue reunido con su pueblo. Genesis 35:29

Y de manera similar, se describe la muerte de Jacob, José, Josué, Samuel, Salomón, entre otros.

Algunos argumentan que las frases en los versículos que dicen «se reunieron con sus padres o con su pueblo» son una referencia a que ascendieron al cielo para reunirse con ellos. 

Sin embargo, al leer cuidadosamente, se puede notar que esta frase no significa que ascendieron al cielo, sino que fueron enterrados donde estaban enterrados sus padres, familia o pueblo. Esto se puede demostrar con varios argumentos:

En primer lugar, al leer bien todos los versículos, se observa que era costumbre en la época indicar, tan pronto como morían, dónde habían sido enterrados. Esto se menciona en todos los versículos.

En segundo lugar, fíjate que Abraham dice que fue reunido con su pueblo, luego su hijo Isaac, y después el hijo de Isaac, Jacob, todos con la misma expresión. 

Pero cuando llega el turno de José, que fue el primero en morir en Egipto, lejos de donde estaban enterrados sus padres, no se dice que fue unido a su pueblo, sino que «fue puesto en un ataúd».

En tercer lugar, algunos versículos expresan esta idea de manera aún más clara. Por ejemplo, al describir la muerte de Salomón, se dice: «Durmió Salomón con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de su padre David». O, al describir la muerte de David, se dice: «Y durmió David con sus padres, y fue sepultado en su ciudad».

Existen más argumentos, como el que se encuentra en Hechos 2:29, donde se habla de la muerte y sepultura del Rey David, y en el versículo 34 se afirma explícitamente que David «no ascendió al cielo».

29 »Hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. 34 David no subió a los cielos… Hechos 2:29,34

Ahora procederemos a analizar los textos que se utilizan para justificar la idea contraria a la que explica la Biblia.

Comencemos con un versículo que es ampliamente utilizado por aquellos que defienden la idea de la inmortalidad del alma: 1 Tesalonicenses 5:23, que dice: 

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.  1 Tesalonicenses 5:23

Los defensores de la inmortalidad del alma afirman que aquí se mencionan las tres partes de nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo. Por consiguiente, este texto probaría que tenemos un cuerpo, un alma y un espíritu.

Sin embargo, si tomamos en cuenta el contexto de todos los textos que hablan del tema, como debe hacerse para evitar una interpretación forzada, la conclusión más lógica sería que el texto menciona espíritu, alma y cuerpo simplemente porque son los tres componentes del ser humano (cuerpo + espíritu = alma).

Así, nos encontramos ante un típico ejemplo de texto forzado por interpretación ambigua, donde la interpretación dada es una suposición arbitraria. 

Además, este texto tiene otro problema importante: el tema principal del pasaje es otro, no está tratando directamente el tema que estamos estudiando. 

Observa bien cómo el texto habla de ser santificados por completo y de ser guardados irreprensiblemente, sin explicar en ningún momento cómo está formado el ser humano o qué sucede con cada parte al morir.

Examinemos otro versículo frecuentemente utilizado para justificar la creencia en la posesión de un alma: Hebreos 4:12. Este pasaje dice: 

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Hebreos 4:12

En este caso, como en otros, nos encontramos ante una interpretación ambigua. El tema principal del versículo no es el estado del alma, sino el poder y la efectividad de la Palabra de Dios. 

Aquellos que argumentan en favor de la inmortalidad del alma a partir de este texto lo hacen basándose en suposiciones arbitrarias.

Un factor adicional a considerar es que este versículo utiliza una metáfora. La comparación de la Palabra de Dios con una espada de dos filos es claramente figurativa, diseñada para evocar una respuesta emocional en el lector, y no debe ser tomada de manera literal. 

Es por este motivo que las metáforas y las parábolas deben interpretarse siempre a la luz de la doctrina verdadera, y no al revés.

Además, es importante señalar que el Nuevo Testamento, incluso después de la muerte de Cristo, continúa relatando la muerte de manera similar a como lo hace el Antiguo Testamento. 

Por ejemplo, sobre Juan el Bautista, a quien Jesús llamó «el mayor de los profetas« y que era primo de Jesús, se dice simplemente que «tomaron su cuerpo y lo enterraron

11 Trajeron su cabeza en un plato, se la dieron a la muchacha y ella se la entregó a su madre. 12 Entonces llegaron sus discípulos, tomaron el cuerpo, lo enterraron y fueron a dar la noticia a Jesús. Mateo 14:11-12

Respecto a Esteban, el primer mártir cristiano, se narra que, mientras era apedreado, dijo: «Recibe mi espíritu», y luego «durmió.»

59 Mientras lo apedreaban, Esteban oraba y decía: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.» 60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: «Señor, no les tomes en cuenta este pecado.» Habiendo dicho esto, durmió. Hechos 7:59-60

Esto coincide plenamente con los textos anteriores, apoyando de manera unánime la enseñanza bíblica de que el espíritu vuelve a Dios y el alma deja de existir.

He dejado el caso de Moisés para el final de esta etapa, ya que presenta una situación única. Sabemos con certeza que Moisés está en el cielo porque la Biblia lo muestra en la transfiguración de Cristo, donde Moisés y Elías aparecen para hablar con Jesús.

Aquellos que defienden la inmortalidad del alma ven en la aparición de Moisés una prueba irrefutable de que, al morir, vamos al cielo, ya que Moisés murió, y sabemos que está en el cielo. Sin embargo, yo creo que este es precisamente un ejemplo que demuestra lo contrario.

El caso de Moisés es extraordinario por varias razones. En primer lugar, Moisés fue el primer ser resucitado, mostrando así que Dios tiene poder y victoria sobre la muerte. 

En segundo lugar, Moisés es uno de los dos únicos casos registrados en toda la Biblia donde alguien es resucitado y luego llevado al cielo. 

Este hecho está registrado en Judas 1:9, donde se menciona que, aunque el diablo se opuso a la resurrección de Moisés debido a que Jesús aún no había pagado la redención, Jesús lo resucitó y se lo llevó de todos modos, diciendo: «El Señor te reprenda.»

Pero cuando el arcángel Miguel luchaba con el diablo disputándole el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: «El Señor te reprenda.»  Judas 1:9

El otro caso, después de la transfiguración, ocurre en Mateo 27:51-53, justo en el momento de la muerte de Jesús. 

51 Entonces el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se partieron, 52 los sepulcros se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53 y después que él resucitó, salieron de los sepulcros, entraron en la santa ciudad y aparecieron a muchos. Mateo 27:51-53

Aquí se relata que el velo del templo se rasgó, la tierra tembló, y muchos de los santos «que habían dormido» resucitaron y fueron llevados al cielo junto con Cristo cuando ascendió, siendo llamados «las primicias.» Este evento, sin embargo, lo abordaremos en otro post más adelante al hablar sobre las resurrecciones.

Es crucial destacar que, aunque hubo otros casos de personas resucitadas, estas volvieron a vivir en la tierra, envejecieron y murieron nuevamente de manera natural.

Volviendo al caso de Moisés, no es coincidencia que en la transfiguración aparezcan precisamente Elías y Moisés. Hay numerosos personajes importantes en la Biblia que podrían haber aparecido en ese momento, pero Moisés, siendo el único cuya resurrección y ascenso al cielo está registrada, refuerza la idea de que los demás «duermen.»

Este es otro ejemplo de cómo una interpretación ambigua puede llevar a suposiciones arbitrarias. La narración bíblica de la resurrección de Moisés hace aún más evidente la falta de registros de personas que, al morir, se hayan encontrado con Dios o hayan entrado en el paraíso. ¿No te parece significativo?

Hasta aquí hemos cubierto la primera parte de este análisis. En el siguiente post, continuaremos explorando muchos más versículos que apoyan de forma contundente la enseñanza bíblica sobre el estado de los muertos. ¡No te lo pierdas!

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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Métodos de investigación y Exégesis – Como interpretar correctamente

¿Por qué las religiones cristianas difieren en sus creencias si todas basan su fe en el mismo libro, “La Biblia”? ¿Será que la Biblia no es clara? En absoluto, la Biblia es muy clara. 

Sin embargo, existe una manipulación eficiente y elaborada del texto bíblico por parte de las religiones para defender las doctrinas falsas que han venido enseñando durante siglos. Esta manipulación no siempre es consciente; a veces es inconsciente.

El motivo o los motivos por los cuales una religión cristiana enseña doctrinas contrarias a lo que la Biblia enseña es un tema muy interesante que se abordará en otro post. Eso sería el “Por qué”. 

Pero en este post veremos el “CÓMO”. Analizaremos “cómo”, “de qué forma” se realiza una tergiversación del texto bíblico, la cual es sutil y muy difícil de detectar. Precisamente por eso, cada religión tiene engañados a tantos creyentes cristianos sinceros.

Sin embargo, es fácil de detectar si se cuenta con las herramientas adecuadas. En este post, se presentará un método fácil y simple de interpretación y exégesis, que proporcionará las herramientas necesarias para notar inmediatamente cuando alguien está manipulando o forzando el texto bíblico para hacerle decir a la Biblia lo que no dice.

Sin duda alguna, la comprensión correcta de las doctrinas bíblicas es una de las llaves indispensables para entender las profecías, especialmente las del Apocalipsis. 

¿Cómo vamos a entender lo que se enseña sobre la resurrección sin una correcta comprensión de la doctrina del estado de los muertos? ¿Cómo vamos a entender el juicio sin una correcta comprensión de la ley de Dios, o el plan de salvación sin entender el ministerio intercesor de Cristo y la doctrina de la justificación por la fe? Es imposible.

Existe tanto en juego en la correcta comprensión de una doctrina, que, al haber tantas religiones cristianas que difieren en las enseñanzas de sus dogmas, no me puedo arriesgar a depender de la suerte para estar justo en la religión que me enseñe todas las doctrinas correctamente. 

Por eso, debemos comprobar por nosotros mismos si estamos en lo correcto. ¿Cómo logramos esto? Aplicando, por supuesto, principios de interpretación y exégesis.

La mayoría de las religiones cristianas están de acuerdo con estos principios de interpretación, que son sencillos y lógicos, pero no siempre los aplican. Estos principios nos protegen de falsos maestros con sus propias interpretaciones, que, te puedo asegurar, abundan.

Existen innumerables libros que hablan de este tema, y cuya lectura puede ser pesada y tediosa. La idea de este post es resumir de forma sencilla estos principios, de modo que podamos entenderlos con ejemplos prácticos y aplicarlos de manera fácil para detectar de inmediato si se está manipulando el texto bíblico. 

¿Cómo saber lo que la Biblia enseña sobre un tema? 

Para saber con certeza lo que la Biblia enseña sobre un tema, el paso lógico es muy sencillo:

Hay que analizar todos los textos que hablan claramente del tema que estamos estudiando. Así de simple. Vamos a desglosar esta frase en dos partes:

En primer lugar, se analizan todos los textos. No podemos extraer una enseñanza de la Biblia de un solo versículo, y mucho menos un dogma. ¿Por qué? Por motivos obvios. Si tomo un versículo aislado, puedo demostrar cualquier cosa con la Biblia. Habrás escuchado que un texto sin su contexto es un pretexto.

En segundo lugar, tienen que ser textos que hablen claramente del tema que estamos estudiando. Es fundamental que los versículos estén tratando el tema; y aquí también se encuentra gran parte de las falacias sutiles.

Así que, para no caer en el engaño de la manipulación del texto, es totalmente imprescindible analizar el contexto. Y eso significa, nada más y nada menos, que ver todo lo que la Biblia dice al respecto, y no solo el versículo o los versículos que el predicador o maestro de turno escoge para justificar su doctrina.

Ese contexto lo dividimos en tres:

  1. Contexto inmediato: La idea central de lo que viene hablando el autor.
  2. Contexto mediato del autor: Todo lo que escribió el autor sobre ese tema en el resto del libro y en otros libros si escribió más de uno.
  3. Contexto general de la Biblia: Lo que dijeron el resto de los autores en todos los libros de la Biblia.

Si hacemos esto, si buscamos todos los textos que hablan del tema, y los buscamos sin una idea preconcebida, encontraremos una gran cantidad de versículos con la idea predominante en toda la Biblia, es decir, la doctrina verdadera.

Tengan en cuenta que en teología, al igual que en cualquier ciencia del saber, siempre se debe ir de lo fácil a lo difícil. Y lo lógico para abordar un tema sería ir de un texto sencillo y claro que explica el tema sin ninguna duda, para luego comprender los más complejos y de profundidad teológica.

Si por el contrario, abordamos los versículos de interpretación ambigua sin considerar los que tienen una interpretación obvia, es evidente que hay una intención de manipular el texto.

Entonces, ¿cuáles son las evidencias inequívocas de que se está manipulando el texto?

  1. En primer lugar, no se muestran, ni se consideran, ni siquiera se mencionan la gran cantidad de versículos que hablan sobre el tema y enseñan la idea predominante. Y si se los menciona porque no tienen más remedio, se los presenta como excepciones aisladas. Luego, se intenta rebatirlos con interpretaciones arbitrarias, es decir, contrarias a toda lógica.
  2. En segundo lugar, solo se usan textos forzados que justifican una idea preconcebida. Como se presentan sin considerar los textos de la idea predominante, son sí o sí textos fuera de contexto. (Por eso son forzados).

Ahora bien, ¿sabes cuál es la diferencia entre educación y adoctrinamiento? Normalmente, se dice que a alguien le han lavado el cerebro cuando cree algo diferente a lo que nosotros creemos, pero te aseguro que esa no es la definición adecuada.

El adoctrinamiento es cuando alguien te transmite un dogma o doctrina (una creencia indiscutible) imponiéndote su aceptación. Esa imposición puede ser por la fuerza, por medio de amenazas o mediante engaños sutiles, privándote de la libertad de cuestionarla. Cuanto más fuerte es esa imposición, mayor es el grado de adoctrinamiento.

Precisamente por eso, nosotros no solo vamos a quedarnos con los textos encontrados (la idea predominante), sino que también vamos a analizar los textos que normalmente se utilizan para demostrar una idea diferente. Estos textos forzados los vamos a dividir en cinco grupos o tipos diferentes.

Para que alguien utilice cualquiera de estos cinco tipos de textos para demostrar o justificar una falsa doctrina, se necesitan siempre «suposiciones arbitrarias». Es decir, suposiciones basadas en el capricho, en lugar de la razón, ya que no toman en cuenta el contexto.

Aquí está el secreto: para no ser engañado, debes ser capaz de detectar la «suposición arbitraria». Un versículo forzado puede estar dentro de uno o más grupos a la vez, y si aprendemos a identificarlos, nos será más fácil detectar la «suposición arbitraria».

Por este motivo, en todos los casos, los textos forzados deben ser interpretados a la luz de la doctrina verdadera enseñada por el contexto, y no al revés.

Comencemos analizando el primer tipo de textos:

a) Parábolas, metáforas, o historias.

Presten atención a lo que voy a decir ahora, pues esto es de suma importancia: no se puede establecer una doctrina basándose en una parábola. ¿Por qué?

Las parábolas son «breves narraciones simbólicas con una enseñanza moral». Por definición, se trata de un «suceso fingido». Sin embargo, no todas las partes de la parábola tienen una simbología o una enseñanza moral; algunas simplemente están presentes para completar la historia.

Por consiguiente, es imprescindible conocer la doctrina primero para poder identificar «cuál es la aplicación o enseñanza». Esto mismo se aplica a las metáforas, que son figuras retóricas que recurren a un uso figurado del lenguaje, y a las historias bíblicas.

No sabremos por qué están en la Biblia ni cuál es su aplicación o enseñanza, a menos que conozcamos primero las enseñanzas que Dios dejó para sus hijos. Por eso no se puede extraer una doctrina de una parábola, metáfora o historia.

Ahora bien, ¿por qué es importante enfatizar que las parábolas son narraciones simbólicas y que las metáforas tienen un uso figurado? Porque, aunque contengan frases dichas por los apóstoles o el propio Jesús, por definición son sucesos fingidos y nunca deben ser tomados de manera literal.

Veamos un ejemplo práctico de lo que estamos diciendo con la parábola de la oveja perdida que se encuentra en Lucas 15:4-7.

En esta parábola, una persona que tenía 100 ovejas pierde una y deja las 99 para ir a buscar a la perdida. Finalmente, la encuentra y celebra con sus amigos. En la parábola, Jesús termina diciendo: 

Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. Lucas 15:7

Entonces, utilizando esta última frase, alguien podría concluir, interpretando, que hay personas en este mundo «que no necesitan arrepentimiento».

Alguien podría decir: «Christian, eso es ridículo» (porque hay muchos textos en la Biblia que afirman que todos hemos pecado y que todos necesitamos arrepentimiento). Pero yo podría argumentar que es así porque Jesús lo dijo en una parábola.

¿Se dan cuenta de que no se puede sacar una doctrina o enseñanza de una parábola si contradice todo lo enseñado al respecto por Jesús, los profetas y los apóstoles?

Es decir, como las parábolas deben ser interpretadas a la luz de la doctrina verdadera enseñada por el contexto, y no al revés, una vez que conozco el contexto, me doy cuenta de que la enseñanza de la parábola es el gozo del cielo por cada arrepentido, y el resto está simplemente para rellenar la historia.

Esto lo explicó muy bien Jesús en Lucas 8:10, cuando dijo:

A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios, pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan. Lucas 8:10

En este caso:

  • Vosotros: (los que escuchan y conocen la palabra de Dios)
  • Los otros: (los que no escuchan y no conocen la palabra de Dios, los cuales “oyendo las parábolas no entienden.”)

Así que siempre las parábolas, metáforas e historias deben ser interpretadas a la luz de las doctrinas verdaderas enseñadas por el contexto, y no al revés.

Pasemos al segundo grupo de versículos forzados.

b) Textos que hablan de otro tema

Estos son textos donde claramente se nota que el autor está hablando de otra cosa y no tratan directamente el tema que estamos estudiando. Esta es una de las formas más sutiles de confundirnos sin que nos demos cuenta.

Cuando un versículo no habla directamente del tema que estamos estudiando, es lógico que debamos proceder de lo fácil y claro a lo difícil, confuso y ambiguo. 

Es decir, primero hay que conocer la doctrina; debemos ir a los textos que sí estén hablando del tema para saber si efectivamente podemos relacionar este versículo y cuál es la interpretación correcta.

Para que esto se entienda mejor, pondré un ejemplo no bíblico, es decir, de la vida cotidiana actual, para ser más breve. Los ejemplos bíblicos nos llevarían un poco más de tiempo, y ya los veremos en detalle cuando analicemos cada una de las doctrinas.

Imaginemos que una maestra da un comunicado a sus alumnos:

«Chicos, no debemos esperar a que suene el timbre de final del recreo, que nos indica que debemos entrar al aula, para ir al baño. Debemos ir al baño mientras dure el recreo, antes de que suene el timbre, así una vez termine el recreo nos podemos apresurar a entrar al aula sin demora.»

Entonces, un niño dice: «La maestra quiere que entremos al aula corriendo.»

Es cierto que la maestra dijo que se apresuren a entrar al aula sin demora, pero el comunicado no habla de eso. No trata de la manera en que tienen que entrar al aula, ni mucho menos dice que tienen que entrar corriendo. Esa fue una deducción del alumno.

Esto es lo que se hace continuamente con el texto bíblico, pero con un agravante. El agravante es que tanto en el manual de la escuela como en un par de carteles en los pasillos, está indicado que está prohibido correr en los pasillos.

Conociendo el contexto (manual y carteles en este caso), nos daremos cuenta de que:

  1. No debemos entrar corriendo.
  2. La nota habla de ir al baño durante el recreo y no después, y de que tan pronto suene el timbre vayamos al aula.
  3. La interpretación del alumno fue una «suposición arbitraria» por no tomar en cuenta el contexto.

Presta mucha atención a lo que te voy a decir. Este ejemplo es muy obvio y fácil de entender. Pero cuando un ejemplo contradice una doctrina que ha sido la base de tu fe durante toda tu vida, muchos no lo ven, no lo entienden, no lo pueden asimilar. Tienen un paradigma grabado a fuego que es muy difícil de borrar.

Por eso también, en la Biblia se habla tan severamente de los maestros que enseñan falsas doctrinas.

c) Textos de interpretación ambigua

Se trata de versículos que pueden tener dos interpretaciones posibles. Es crucial, por tanto, que primero conozcamos la doctrina enseñada por los textos que no tienen una interpretación ambigua, para que podamos determinar qué interpretación aplicar en estos casos.

Los textos de interpretación ambigua pueden presentar dos posibles interpretaciones, y para respaldar una falsa doctrina, en ocasiones, se aplica:

  1. La interpretación menos probable, en el mejor de los casos.
  2. En muchos casos, una interpretación totalmente improbable, sin considerar la vasta cantidad de textos bíblicos que enseñan lo contrario.

Un ejemplo de un texto que se utiliza con frecuencia para justificar que las personas deben ser bautizadas de bebés es el que se encuentra en Hechos 16:33, que dice:

Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Hechos 16:33

Quienes defienden esta práctica interpretan la frase «bautizó a todos los suyos» como que también bautizó a los niños pequeños y bebés, usando este texto como prueba de que se debe bautizar a los recién nacidos.

No analizaremos todo el contexto de esta doctrina ahora mismo, pero si simplemente miramos el versículo anterior, que dice:

Y les hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Hechos 16:32

La suposición lógica, considerando el contexto, sería concluir que «todos los suyos» que se bautizaron son los descritos en el versículo anterior, «todos los que estaban en su casa, a quienes les hablaron la palabra del Señor.» Así, no pueden estar incluidos los bebés, quienes no podrían haber entendido la palabra del Señor.

Además, aunque no se tenga en cuenta el contexto, existen otras posibilidades muy probables, como que no hubiese niños pequeños en su familia, y todos fueran mayores de 12 años. Por lo tanto, no podemos usar este versículo para justificar la doctrina del bautismo de los infantes, ya que se basaría en una suposición arbitraria.

d) Textos de traducción ambigua

Como es bien sabido, toda traducción es interpretativa. Los textos de traducción ambigua pueden tener dos posibles traducciones, y para respaldar una falsa doctrina, suelen aplicar la misma estrategia que en el caso anterior de interpretación ambigua:

  1. A veces, se aplica la traducción menos probable, en el mejor de los casos.
  2. En muchas ocasiones, se utiliza una traducción totalmente improbable, al no considerar el contexto en su totalidad.

Es fundamental, como siempre, que primero conozcamos la doctrina para poder discernir cuál traducción aplicar.

Veamos un ejemplo bíblico, sin detenernos demasiado en él. Para justificar la doctrina de la inmortalidad del alma, se cita repetidamente el texto de Lucas 23:43, donde Jesús le dice al ladrón en la cruz:

De cierto, de cierto te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso. Lucas 23:43

Quienes emplean este texto interpretan que es evidente que al morir, el alma va al cielo; por eso Jesús le pudo decir al ladrón que ese mismo día su alma estaría en el paraíso con Él.

Aquí encontramos un típico caso de traducción ambigua, pues las comas simplemente no existían en el griego del Nuevo Testamento; aparecieron siglos después. Por lo tanto, dependiendo de dónde se coloque la coma, Jesús pudo haber dicho también:

«De cierto, de cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso.»

En mi opinión, esta es una de las manipulaciones bíblicas más descaradas, pues se sabe con certeza que esta es la traducción correcta por varias razones. Una de ellas, que basta para fundamentar esta postura, es la siguiente:

Cuando Jesús resucita, lo primero que le dice a María en Juan 20:17 es:

No me toques, porque aún no he subido a mi Padre. Juan 20:17

Por lo tanto, la suposición lógica, considerando el contexto, es que Jesús nunca le pudo haber dicho al ladrón que ese mismo día estaría en el paraíso, ya que Jesús mismo dejó en claro que el domingo aún no había ascendido.

Así, esta interpretación se basa en una suposición arbitraria y, en mi opinión, es una de las manipulaciones bíblicas más evidentes, dado que, de las dos posibles traducciones, se toma la totalmente improbable.

e) Los textos que están fuera de contexto socio-cultural

Cuando analizamos los textos bíblicos, es crucial entender su significado original y cómo se relacionan con el contexto socio-cultural de la época. Aquí hay dos preguntas clave que debemos hacernos:

  1. ¿Qué quería decir el texto en esa época, en ese lugar, en esa cultura?
  2. ¿Cuál era el problema de la época o lugar que el autor estaba tratando, y cómo podría diferir del tema que estamos estudiando hoy?

Como siempre, primero debemos conocer la doctrina que la Biblia enseña para determinar si el significado o el tema están fuera de contexto.

Para finalizar los pasos sobre las evidencias de manipulación del texto bíblico, en tercer lugar, se presentan estos textos forzados como argumentos irrefutables, ignorando, insisto, el contexto indispensable para interpretar el versículo correctamente.

Aunque no es el tema principal de este post, es importante señalar que esta situación de enseñanzas con falsas doctrinas a través de la manipulación del texto bíblico está claramente advertida en la profecía bíblica con una simbología rica. 

Hay muchos textos en la Biblia que indican que la sangre de Cristo, representada por el jugo de la vid, simboliza la palabra de Dios o la doctrina verdadera. Por ejemplo, en Juan 6:53, donde se dice:

Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. Juan 6:53

Y luego, en el versículo 63, aclara:

Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Juan 6:63

La palabra de Dios adulterada (falsa doctrina) se representa como el «vino de la fornicación», ya que es la verdad fermentada o adulterada. Aquellos que transmiten esta falsa doctrina son llamados falsos maestros, contra los cuales hay muchas advertencias contundentes en la Biblia. Un ejemplo de esto es 2 Pedro 2:1, donde se menciona que tendrán «destrucción repentina». 

Hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán encubiertamente herejías destructoras y hasta negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2 Pedro 2:1

Los que saben que están equivocados y aún así continúan enseñando (es decir, engañando a conciencia) se transforman en lo que la profecía llama «falso profeta», algo gravísimo hasta el punto de que en Apocalipsis 19:20 y 20:10 se les asigna el mismo castigo que al Dragón y a la Bestia.

La bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Apocalipsis 19:20

Y el diablo, que los engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Apocalipsis 20:10

Cuando en Apocalipsis 12:9 se dice que Satanás engaña al mundo entero, el tercio de la población cristiana de nuestro planeta no queda fuera de esta afirmación. Todo este sistema de engaño creado por las religiones cristianas la profecía lo llama «Babilonia» (que significa confusión).

Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él. Apocalipsis 12:9

Con respecto a los creyentes, mientras estén en el error porque desconocen la verdad, son el «pueblo de Dios invitado a salir de Babilonia». Sin embargo, aquellos que, habiendo conocido la verdad, no la aceptan, son llamados los que «están embriagados con el vino de la fornicación». 

Son los que no pueden abandonar el error, al igual que un borracho no puede dejar el alcohol y finalmente se pierde en su vicio. La simbología, sin ninguna duda, es otra llave para entender el Apocalipsis.

En Apocalipsis 18:2-4, hablando de ella, dice: «ha caído Babilonia». Y luego hay una advertencia crucial para el pueblo de Dios:

Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas. Apocalipsis 18:4

Al final, el destino de aquellos que persisten en las falsas enseñanzas será el mismo que el de los falsos maestros, por haber confiado más en los hombres que en la palabra de Dios.

Te invito a repasar las enseñanzas de la Biblia utilizando estas herramientas, y te aseguro que te vas a sorprender. Así podrás salir de Babilonia, ya que de esta decisión puede depender tu salvación y la de tu familia.

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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Las cuatro bestias de Daniel #4 – La bestia de Apocalipsis

En este post ubicaremos los cuatro reinos que vimos en el post anterior y, además, identificaremos otros dos reinos más.

Algunas llaves para entender el Apocalipsis

Son muchos los teólogos que ubican a Babilonia al principio de la cadena profética, colocando a estos cuatro reinos como los cuatro primeros de los siete, incluso entre los teólogos que yo llamo “entendidos”.

Ya que estamos aquí, te voy a describir a los entendidos que yo tanto menciono. Para entender el Apocalipsis, no es suficiente comprender los símbolos; estos son solo una de las varias llaves necesarias para poder abrir este cofre que nos revela el futuro, llaves para descifrar este apasionante libro.

El libro del Apocalipsis habla mucho del Santuario, así que si no entiendes correctamente el Santuario, nunca podrás entender el Apocalipsis. Desde luego, la comprensión del Santuario es otra llave. 

A la vez, el Apocalipsis habla de juicios, de dos grandes juicios: uno antes del milenio y otro después del milenio. 

Sin embargo, jamás podrás comprender lo que el Apocalipsis explica sobre los juicios si no tienes una clara comprensión de algunas doctrinas, especialmente dos: el estado de los muertos y la ley de Dios. Desde luego, la correcta comprensión de las doctrinas bíblicas es otra llave maestra.

Cuando hablo de los “entendidos”, me refiero a teólogos que dominan esas llaves, pero que aún así han incorporado en su interpretación del Apocalipsis algunos mitos; es decir, errores que se han dado por válidos durante años y que hoy en día se aceptan sin más, como si fueran una verdad indiscutible. 

Un solo mito podría distorsionar parte del mensaje, pero varios lo modifican considerablemente. Aquí vamos a derribar el primer gran mito en la interpretación del Apocalipsis: Babilonia no es el primer reino.

Tres motivos por los cuales Babilonia no puede ser el primer reino

En primer lugar, cuando Babilonia se coloca como el primer reino, es necesario incluir al cuerno pequeño como un quinto reino para poder llegar a siete. Sin embargo, esto no concuerda con la simbología presentada en el capítulo 7 del libro de Daniel. En Daniel 7:7-8, se lee:

7 Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos. 8 Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas. Daniel 7:7-8

Y en Daniel 7:23-24:

23 Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará. 24 Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. Daniel 7:23-24

Es evidente que no se trata de un nuevo reino; de lo contrario, sería una nueva bestia. Más bien, es un cuerno (poder) dentro del mismo reino.

En segundo lugar tenemos la violación de la simbología de Daniel 2. En Daniel 2, tenemos las piernas de la estatua que representan a Roma, y luego los pies, una mezcla de hierro y barro.

Algo del reino anterior estará presente en los pies, junto con el barro, y en estos pies cae la piedra que simboliza la segunda venida de Cristo. No hay espacio para tres reinos más, ya que no hay tres metales adicionales.

Y, por ultimo, en tercer lugar tenemos en Apocalipsis 17 el mismo enigma que intentamos resolver. En Apocalipsis 17:9-10, se lee:

9 Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer, 10 y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo. Apocalipsis 17:9-10

Cuando el apóstol Juan describe el orden de los siete montes o reinos, posiciona el sexto en tiempo presente. Por tanto, es lógico colocar a Roma en el sexto lugar, ya que era el imperio que gobernaba en el momento en que Juan escribió el Apocalipsis. 

No tiene sentido, desde ningún punto de vista, que el profeta diga «un reino es» y se refiera a un tiempo cronológico que no coincida con su presente.

En el momento en que Juan escribe esto, Roma imperial estaba en pleno ejercicio de sus funciones como bestia, persiguiendo y matando a millares de cristianos.

Es importante prestar atención cuando alguien intenta explicar este enigma colocando en el sexto lugar a un poder o reino que no corresponda al tiempo presente de Juan; verán que la explicación carece de lógica.

¿Qué argumentos presentan aquellos que posicionan a Babilonia en primer lugar?

En primer lugar ellos presentan que «sería raro empezar desde Egipto porque Daniel comienza desde Babilonia.»

Daniel comienza desde Babilonia porque es su presente. Comienza desde Babilonia porque es la cabeza actual en su tiempo profético. Fin del asunto. No hay nada más que explicar.

En segundo lugar, otro argumento que señalan es que en Apocalipsis 13:2 se dice:

Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder, su trono y grande autoridad. Apocalipsis 13:2

Algunos argumentan que Juan, al escribir el Apocalipsis, está observando la cadena profética desde sus días, pero en retrospectiva, mencionando los reinos y culminando en el león. 

En consecuencia, sostienen que la secuencia profética debería concluir en Babilonia. No obstante, quiero plantear dos consideraciones respecto a este argumento.

En primer lugar, Juan no está proporcionando una lista completa; simplemente menciona tres reinos: el leopardo, el oso y el león. Al no estar completa la lista, y al mencionar solo tres reinos, no se puede determinar con certeza qué parte de la secuencia está completando y qué parte está dejando sin completar.

En segundo lugar, es importante destacar que el propósito del texto no es ofrecer una lista completa y exhaustiva de los reinos. Lo que Juan está haciendo aquí es ilustrar que la bestia de la que habla posee características similares a esos tres reinos que menciona en el versículo.

Argumentos a favor de Egipto y Asiria como primera y segunda bestias

Curiosamente, antes de Babilonia, encontramos dos reinos que cumplen con las características para ser considerados parte de las siete cabezas de la bestia: Egipto y Asiria. Ahora veremos varios argumentos a favor de esta secuencia.

En primer lugar, ambos reinos cumplen con el requisito haber intentado «eliminar a todo el pueblo de Dios».

Egipto tuvo un faraón llamado Ramsés, que esclavizó a Israel, y en el momento en que el pueblo de Dios intentaba huir liderado por Moisés, Ramsés, con todo su ejército, se dirigió hacia ellos con la intención de matarlos. 

Sin embargo, Dios intervino para liberarlos, abriendo el Mar Rojo y sepultando a todo el ejército egipcio. Esta historia se encuentra en Éxodo.

Asimismo Asiria, bajo el reinado del rey Senaquerib, formó un enorme ejército para exterminar a todos los judíos en la época del rey Ezequías. Sin embargo, Dios los liberó enviando un ángel que destruyó a todo el ejército asirio. Esta historia está documentada en 2 Reyes 18 y 2 Crónicas 32.

En segundo lugar, Dios también profetizó sobre Egipto y Asiria. En todos los casos, Dios siempre anunció que habría siete ataques contra el pueblo de Dios, y que Él los liberaría.

Así como Dios profetizó sobre los reinos desde Babilonia hasta Roma a través del libro de Daniel, también hizo profecías acerca de los ataques de Egipto y Asiria contra Su pueblo, y de la liberación que les proporcionaría.

En el caso de Egipto, la profecía se encuentra en Génesis 15, con la promesa a Abraham de que el pueblo de Dios sería esclavizado durante 400 años. En el caso de Asiria, la profecía está en Isaías 14.

En tercer lugar, Egipto y Asiria también son representados por bestias. Egipto, símbolo de la idolatría, es representado por una becerra:

Becerra hermosa es Egipto; mas viene destrucción, del norte viene. Jeremías 46:20

Y Asiria por una mula:

Porque ellos subieron a Asiria, como asno montés para sí solo; Efraín con salario alquiló amantes. Oseas 8:9

18 Ahora, pues, ¿qué tienes tú en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo? ¿Y qué tienes tú en el camino de Asiria, para que bebas agua del Éufrates? 24 asna montés acostumbrada al desierto, que en su ardor olfatea el viento. De su lujuria, ¿quién la detendrá? Todos los que la buscaren no se fatigarán, porque en el tiempo de su celo la hallarán. Jeremías 2:18,24

Y por ultimo, en cuarto lugar, hay una relación importante entre Apocalipsis y Egipto en las plagas, tienen un paralelismo muy significativo.

Personalmente, creo que todos los argumentos presentados son suficientes. Pero de todas formas, a medida que vayamos avanzando con esta secuencia, irás viendo que los símbolos encajan de forma tan exacta y precisa que no dejan lugar a dudas.

Como hemos mencionado anteriormente, lo que identifica a estos reinos como «únicos» es que, en un determinado momento de la historia, se han transformado en Bestias al servicio de Satanás. 

Estos imperios adoptan o actúan como «bestias» cuando uno o más de sus reyes deciden exterminar a todo el pueblo de Dios de la faz de la tierra. En este gráfico podemos ver con qué reyes los imperios se convirtieron en bestias. 

Este es el motivo por el cual, en el Apocalipsis, a la cabeza se le llama «Montes» (que significa reinos) y «Reyes», y en Daniel también se utilizan las palabras «reino» y «reyes» de forma indistinta. La exactitud de los símbolos y los significados revelados es impresionante.

Puedo asegurarles que es imposible que Juan se haya puesto de acuerdo con Daniel en todo esto, ya que los separaban más de siete siglos. Esto tuvo que haber sido pensado, organizado y revelado por una mente superior.

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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La imagen de Nabucodonosor #3 – Las bestias de Daniel

En el post anterior, nos quedamos en este diagrama.

Sabemos que estos cuatro reinos son parte de las siete cabezas de la bestia del Apocalipsis. En este post, vamos a examinar las características que deben tener los reinos para formar parte de esta lista.

Antes de avanzar en la ubicación de los reinos, vamos a examinar qué características deben tener para poder estar en esta fatídica lista. Saber esto es importante por dos motivos:

En primer lugar, contar con un dato adicional para verificar esa característica en los cuatro reinos que hemos identificado hasta ahora, y confirmar que estamos en el camino correcto. 

Y, en segundo lugar, tener una herramienta más para identificar los reinos que nos faltan para completar los siete.

¿Recuerdan este gráfico que hemos visto en el post anterior?

En este gráfico, observábamos que el dragón, es decir, Satanás, utilizaba a la bestia. Le daba autoridad, poder, y hablaba a través de ella.

¿Para que utiliza el Dragón a la Bestia?

Volvamos a Apocalipsis 12, el único capítulo que nos menciona que el Dragón, es decir, Satanás, tiene las siete cabezas. Esto nos permitirá ver si el capítulo nos da alguna pista sobre cuál es el objetivo del Dragón.

3 … he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos… 4 … Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese… 12 … ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo… 13 Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón… 15 Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río… 17 entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo. Apocalipsis 12:3-4,12-13,15,17

Con estos versículos, queda claro que el Dragón desea destruir a la mujer, que representa a la iglesia de Dios. Como no puede destruir a Dios, se ensaña con su pueblo. El texto dice que se llenó de ira contra la mujer, la persigue y le hace la guerra para destruirla.

Los poderes celestiales no pueden actuar directamente sobre nosotros, sino a través de agentes humanos. Por supuesto, Satanás ha influenciado en muchas ocasiones a lo largo de la historia, buscando destruir a los miembros del pueblo de Dios. 

Sin embargo, la Biblia nos alerta sobre siete intentos específicos que se destacan por su magnitud, por ello las llama bestias. Estos son reinos y reyes que han intentado «eliminar a todo el pueblo de Dios» de la faz de la tierra, es decir, a toda la simiente o remanente.

A diferencia de lo que mucha gente cree, estos reinos no están en la lista por ser los imperios más grandes de la historia. Hubo otros imperios que fueron más grandes que algunos de ellos en términos de población o extensión, como el Imperio Mongol o el Imperio Ruso.

Sino que son estos siete reinos o reyes porque han intentado eliminar a todo el pueblo de Dios de la faz de la tierra.

Aclaración sobre la simbología

Toda la simbología detrás de la bestia, con sus cabezas, cuernos, diademas, etc., que se irá complicando con el tiempo, ha desconcertado a muchos estudiosos de las profecías. Sin embargo, una vez que la entiendes, te das cuenta de que es bastante sencilla y cobra todo el sentido.

Para empezar a comprenderla, aquí te doy el primer consejo: cuando la Biblia se refiere a estos siete acontecimientos de manera genérica, los describe como una “bestia con siete cabezas”. Es decir, el mismo objetivo de Satanás manifestado en siete manifestaciones a lo largo de la historia.

Cuando se habla de cada uno de ellos de manera individual, y alguien está bajo la amenaza de una de estas manifestaciones, se refiere a ella como «bestia» y no como «cabeza». Tiene sentido, ya que si estás frente a una de las cabezas de la bestia, para ti es una bestia, no solo una cabeza. Por eso, la palabra «bestia», en sentido simbólico o profético, nunca aparece en plural.

Dios lleva los símbolos a niveles extraordinarios. No hay forma de que diferentes profetas, con siglos de diferencia, hayan podido ponerse de acuerdo en una simbología tan minuciosa y precisa para codificar un mensaje.

¿Cumplen los cuatro reinos las características?

Antes de seguir avanzando, vamos a comprobar, para ver si estamos bien encaminados, si estos cuatro reinos o reyes han intentado “Eliminar a todo el pueblo de Dios”

Babilonia:

¿Hubo un rey o reyes en Babilonia que dio orden de exterminar al pueblo de Dios? La respuesta es “Si”. Nabucodonosor hizo una estatua de oro, desafiando a Dios y ordeno enviar al horno de fuego a todo aquel que no se arrodillase.

Es decir a todo aquel que quisiera guardar la ley de Dios. En este caso el segundo mandamiento que dice “no te haras imágenes ni te inclinaras a ellas”. 

Esta preciosa historia se narra en Daniel capítulo 3 donde los tres amigos de Daniel no se inclinan y son enviados al horno de fuego, pero Dios los libera del horno.

Medo-persa:

¿Ocurrió lo mismo con el segundo reino? Si. efectivamente con el rey Jerjes, en la Biblia conocido como Asuero.

En el libro de Ester nos relata la historia de como el rey dicta un decreto de muerte para todos los judíos. El pueblo de Dios de esa época. Finalmente, Dios los libera a través de la reina Ester.

Grecia:

Con Grecia ocurrió lo mismo. Antíoco IV llamado “Epífanes”. Saqueó a Jerusalén y con gran crueldad intento helenizar a los judíos profanando el culto a Jehová torturando y matando a aquellos que se negasen.

Pero un grupo de fieles al culto verdadero resistieron y después de organizarse consiguieron expulsar a los hostigadores que Antíoco había dejado en Jerusalén.

Antíoco estaba en el extranjero, y al enterarse de la rebelión judía, decidió enviar un enorme ejercito a Jerusalén para destruir a todos los rebeldes judíos que seguían fieles a Dios, pero Dios los liberó.

Envió una terrible enfermedad sobre Antíoco el cual murió con mucho sufrimiento y finalmente su ejército nunca atacó Jerusalén.

Roma:

Al ser una bestia, diferente a las otras, no fue un solo Rey, sino que muchos emperadores realizaron persecuciones sobre los cristianos en todo el imperio matando y torturando millares de mártires cristianos.

Ahora podemos ver todo mucho más claro. Satanás no puede atacarnos directamente, porque si pudiera, nos mataria en un segundo. Pero puede actuar a través de agentes humanos influenciándolos de muchas maneras.

Han habido 6 ataques extraordinarios a lo largo de la historia. De las cuales hasta ahora, hemos visto 4. En el próximo post ubicaremos estos reinos correctamente y seguiremos completando la serie con los reinos faltantes.

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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La estatua de Nabucodonosor #2 – Los sueños de Daniel

En el post anterior, dimos el primer paso para resolver el enigma. El texto bíblico nos llevó al Libro de Daniel. Mientras avanzamos, podrás comprobar la precisión de los detalles de la simbología profética, y a medida que vayas descubriendo la exactitud con la que se predicen los acontecimientos históricos, irás aumentando tu confianza en la profecía bíblica.

En este post, vamos a empezar a identificar los reinos que las cuatro bestias de Daniel 7 representan. 

Identificación de las cuatro bestias

El paso 1 fue un gran avance para descifrar el enigma. Porque ahora sabemos que las 4 bestias salvajes de Daniel 7 son 4 reinos o reyes que forman parte de los 7 reinos o reyes representados por las 7 cabezas de la bestia de Apocalipsis.

Pero aún no tenemos identificados cuáles son esos 4 reinos. Para eso, vamos a realizar un segundo paso. Un paralelismo muy sencillo entre la visión de Daniel 7 y Daniel 2 que demuestra de forma muy evidente que están hablando de los mismos reinos, porque en Daniel capítulo 2, los reinos sí están identificados.

En Daniel 2, Nabucodonosor tiene un sueño de una gran estatua con diferentes metales, y Dios le da a Daniel una visión donde le revela el sueño y su significado.

En el versículo 32 y 33, describe la estatua:

32 La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; 33 sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. Daniel 2:32-33

En este post, nos vamos a concentrar en los 4 primeros metales o reinos. Los pies corresponden al cuerno pequeño que sale de la cuarta bestia de Daniel 7, y tal como mencioné anteriormente, este es un tema extenso que vamos a tratar más adelante.

Luego, en los versículos 38 al 40, está la explicación de la visión:

38 Dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tus manos, y te ha dado el dominio sobre todo. Tú eres aquella cabeza de oro. 39 Después de ti se levantará otro reino, inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra. 40 Y el cuarto reino será fuerte como el hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, así él lo desmenuzará y lo quebrantará todo. Daniel 2:38-40

Es realmente asombroso cómo los detalles que brindan los versículos que vamos a analizar coinciden perfectamente con los sucesos históricos y características que identifican a estos reinos.

Si bien vamos a realizar el paralelismo principalmente entre Daniel 7 y Daniel 2, también vamos a considerar la visión de Daniel 8, aunque el tema principal de este capítulo no sea la continuidad de los reinos, sino el santuario.

Si no estás familiarizado con estos dos capítulos, te recomiendo que los leas para entender lo que estamos hablando.

Algunos versículos de Daniel 11 también arrojan mucha luz sobre esta secuencia de reinos.

Babilonia

En Daniel 2, versículo 32, Daniel le describe a Nabucodonosor, Rey de Babilonia, la visión y le dice que: «La cabeza de esta imagen era de oro fino;»

La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; Daniel 2:32

y en el versículo 38, cuando le da la explicación del sueño, le revela: «Tú, oh rey, eres aquella cabeza de oro.»

Dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tus manos, y te ha dado el dominio sobre todo. Tú eres aquella cabeza de oro. Daniel 2:38

En la visión de Daniel 7, en el versículo 4, dice que la primera bestia «era como león, y tenía alas de águila».

La primera era como un león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas le fueron arrancadas; fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies, a manera de hombre, y se le dio corazón de hombre. Daniel 7:4

Ambos animales fueron usados por los profetas como símbolos de Babilonia. Aquí abajo estarán los textos.

Jeremías 4:4-7 habla de que el «león» destruirá a Judá:

4 Circuncidaos para Jehová,
quitad el prepucio de vuestro corazón,
hombres de Judá y moradores de Jerusalén,
no sea que mi ira salga como fuego,
que se encienda y no haya quien la apague
a causa de la maldad de vuestras obras.
Judá es amenazada de invasión
5 »Anunciadlo en Judá, proclamadlo en Jerusalén, diciendo:
“Tocad trompeta en la tierra”;
gritad a voz en cuello y decid:
“¡Reuníos y entremos
en las ciudades fortificadas!”
6 Alzad bandera en Sión,
huid, no os detengáis,
porque del norte hago yo venir
mal y quebrantamiento grande.
7 El león sube de la espesura,
el destructor de naciones está en marcha;
ha salido de su lugar para poner tu tierra en desolación;
tus ciudades quedarán asoladas y sin morador.    Jeremías 4:4-7

Jeremías 20:4 revela quién es el león, ya que el texto explica que Judá caerá en manos del rey de Babilonia:

Y así ha dicho Jehová: “He aquí, yo haré que seas un terror para ti mismo y para todos los que bien te quieren. Caerán por la espada de sus enemigos, y tus ojos lo verán. A todo Judá entregaré en manos del rey de Babilonia, que los llevará cautivos a Babilonia y los matará a espada. Jeremías 20:4

Jeremías 49: 19 y 22, en el versículo 19, lo describe exactamente igual que en Jeremías 4:7, «león que sube de la espesura», y en el versículo 22, agrega el calificativo «como águila»:

19 »Yo, como un león que sube
de la espesura del Jordán al verde prado,
muy pronto los haré huir de ella,
y pondré en ella al que yo escoja,
porque ¿Quién es semejante a mí? ¿Quién me emplazará?
¿Quién será el pastor que pueda resistirme?
20 Por tanto, oíd el plan que Jehová ha acordado acerca de Edom,
y las decisiones que ha tomado acerca de los moradores de Temán.
Ciertamente, arrastrarán a los más pequeños de su rebaño,
y los destruirán junto con sus pastizales.
21 Por el estruendo de la caída de ellos, la tierra temblará,
y el eco de su voz se oirá hasta en el Mar Rojo.
22 Como un águila subirá y volará,
y desplegará sus alas contra Bosra.
Aquel día el corazón de los valientes de Edom
será como el corazón de una mujer en angustias.» Jeremías 49:19-22

Ezequiel 17:3 y 12, Ezequiel vuelve a apodar al rey de Babilonia como «una gran águila»:

Dirás: “Así ha dicho Jehová, el Señor:
»”Una gran águila,
de grandes alas y largos miembros,
llena de plumas de diversos colores,
vino al Líbano
y tomó el cogollo de un cedro. Ezequiel 17:3
 
«Di ahora a la casa rebelde: “¿No habéis entendido qué significan estas cosas?” Diles: “He aquí que el rey de Babilonia vino a Jerusalén, tomó a tu rey y a sus jefes y los llevó consigo a Babilonia. Ezequiel 17:12

Así como el oro es el más valioso de los metales, el León es el más poderoso de los animales terrestres y el Águila el ave más poderosa.

Después, el versículo 4 termina diciendo: «sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre» 

La primera era como un león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas le fueron arrancadas; fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies, a manera de hombre, y se le dio corazón de hombre. Daniel 7:4

Una clara referencia a la experiencia que pasó el orgulloso Nabucodonosor, contada en el capítulo 4, donde Dios lo humilló y lo convirtió en una bestia por 7 años, y después le volvió a dar corazón de hombre.

 

Medo-Persia

Después del reino de Babilonia, representada por la cabeza de oro, le seguiría otro reino inferior representado por el torso y los brazos de plata, mencionado en Daniel 2:32.

La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; Daniel 2:32

En la explicación de la visión del capítulo 2, en el versículo 39, dice que «Después de ti se levantará otro reino, inferior al tuyo». Efectivamente, aunque los Medo-persas conquistaron Babilonia, nunca llegaron a tener la gloria que tenía el imperio Babilónico.

Después de ti se levantará otro reino, inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra. Daniel 2:39

En la visión de Daniel 7, el versículo paralelo es el 5, donde menciona que la segunda bestia es un Oso, que «se alzaba de un costado más que del otro», porque los persas eran superiores a los Medos.

»Vi luego una segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro. En su boca, entre los dientes, tenía tres costillas; y se le dijo: “Levántate y devora mucha carne.” Daniel 7:5

Al final del versículo dice que «entre los dientes, tenía tres costillas», se refiere a que para consolidar el imperio Medo-persa tuvieron que conquistar otros tres reinos: Lidia, Babilonia y Egipto.

En la visión del capítulo 8 de Daniel, también menciona Medo-Persia en los versículos 3 y 4:

3 Alcé los ojos y miré, y había un carnero que estaba delante del río, y tenía dos cuernos; y aunque los cuernos eran altos, uno era más alto que el otro, y el más alto creció después. 4 Vi que el carnero hería con los cuernos al poniente, al norte y al sur, y que ninguna bestia podía parar delante de él, ni había quien escapara de su poder. Hacía conforme a su voluntad, y se engrandecía.        Daniel 8:3-4

A continuación veremos como explicar y relacionar con la historia estos versículos analizando cada frase en particular.

  • «aunque los cuernos eran altos», aunque tanto los Medos como los persas eran reinos importantes.
  • «uno era más alto que el otro», porque los persas eran superiores a los Medos.
  • «y el más alto creció después», Ciro el grande, fundador del imperio persa y rey de los Medos, surge en la historia en el año 559 como gobernador de la pequeña provincia de Ansán, «después», tal como dice el texto bíblico, de que los Medos ya fueran un reino importante.
  • «Vi que el carnero hería con los cuernos al poniente, al norte y al sur», Medo-Persia hacia el poniente, es decir, hacia el Oeste, conquistó Babilonia, Siria y Asia Menor. Al norte, tan lejos como el Mar Caspio, conquistando Escitia y Armenia. Y hacia el sur, tomó Egipto y Etiopía. Tal como indica la profecía, el imperio Medo-persa no hizo conquistas significativas hacia el este.

En el capítulo 11 de Daniel, también encontramos un paralelismo muy claro con Medo-Persia en el versículo 2.

»Ahora yo te mostraré la verdad. Aún habrá tres reyes en Persia, y el cuarto se hará de grandes riquezas, más que todos ellos. Este, al hacerse fuerte con sus riquezas, levantará a todos contra el reino de Grecia. Daniel 11:2

Dice que «Aún habrá tres reyes en Persia» y, efectivamente, hubo 3 reyes en Persia y que «el cuarto se hará de grandes riquezas, más que todos ellos».

El cuarto rey, «Jerjes I», conocido como Asuero en la Biblia, el gobernante que hizo reina a Ester fue mucho más rico que los tres reyes que lo precedieron.

El versículo continúa diciendo: «al hacerse fuerte con sus riquezas, levantará a todos contra el reino de Grecia.» Jerjes I reunió uno de los ejércitos y flotas más grandes de la época para atacar a Grecia durante dos años.

¿Por qué no aparece Babilonia en el capítulo 8?

Tal como mencioné anteriormente, no vamos a entrar en cada detalle de este paralelismo, porque si no, el post se haría eterno, pero hay un punto que es necesario aclarar.

Tal vez te estés preguntando por qué los capítulos 8 y 11 no mencionan Babilonia y arrancan directamente desde Medo-Persia.

En el caso del capítulo 8, muchos argumentan que, aunque Medo-Persia aún no había conquistado a Babilonia para cuando Daniel tiene la visión del capítulo 8, ya Babilonia había desempeñado su papel dentro de la profecía, y ahora sería Medo-Persia el próximo en aparecer en escena.

Pero este no es realmente el motivo, y esta explicación fuerza los acontecimientos históricos. En realidad, entre la visión que tiene Daniel en el capítulo 7, donde sí aparece Babilonia, y la visión del capítulo 8, donde no aparece, solo pasaron 2 años, y no hubo ningún acontecimiento histórico trascendente que haya sacado a Babilonia fuera de la escena profética.

El motivo real está relacionado con otro tema. Daniel escribe prácticamente la mitad del libro en Arameo para los gentiles (no judíos) y la otra mitad en hebreo para los judíos.

La visión del capítulo 7 es el último capítulo que escribe en Arameo, y a partir del capítulo 8, cambia el idioma y, por lo tanto, la temática. 

El centro de la visión del capítulo 8 está dirigido específicamente a los judíos y se centra en el santuario y las profecías de 2300 días y la de las 70 semanas que se menciona en el capítulo 9, cuando el ángel Gabriel le explica a Daniel la visión del capítulo 8.

Por eso utiliza animales puros según los ritos de santuario en vez de animales salvajes, y por eso menciona la profecía de los 2300 días, al final de la cual se purificará el santuario.

La temática central de la visión de Daniel 8 no es la continuidad de los reinos, sino las profecías relacionadas con el santuario.

Con respecto al capítulo 11 de Daniel, es posiblemente uno de los capítulos proféticos más difíciles de la Biblia, y su temática trasciende el tema de este post.

Grecia

En el capítulo 2 sigue tercer reino que aparece en escena después de conquistar a Medo-Persia, el cual es Grecia. Daniel menciona que este imperio «dominará toda la tierra», porque Grecia se expande por todo el mundo conocido hasta la India.

Después de ti se levantará otro reino, inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra. Daniel 2:39

En la visión del capítulo 7, versículo 6 aparece otra bestia semejante a «un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas».

»Después de esto miré, y vi otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas. Esta bestia tenía cuatro cabezas; y le fue dado dominio. Daniel 7:6

El leopardo se caracteriza por su rapidez, potenciado por las cuatro alas. Esto representa a Alejandro Magno y la rapidez de sus conquistas. Entre 334 a 330 a.C. llegó a conquistar incluso hasta la India.

Cuando dice que «tenía también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio.» se refiere a que, Alejandro Magno al morir joven, su reino fue dividido entre sus cuatro generales.

En el capítulo 8, versículos del 5 al 8, aparece un Macho cabrío.

El macho cabrío representaba a Grecia.

  • «Sin tocar tierra» simboliza la rapidez.
  • «El cuerno notable entre sus ojos» representa a Alejandro Magno.
  •  El carnero de dos cuernos representa a Medo-Persia.
  • «Le quebró los dos cuernos, lo derribó y lo pisoteó» simboliza el triunfo de Alejandro sobre Medo-Persia.
  • «pero estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado», se refiere a que Alejandro Magno murió a los 32 años en la cima de su poder.
  • «y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables». Porque su reino se dividió bajo el gobierno de cuatro generales: (Antígono, Casandro, Lisímaco, Ptolomeo) y la división del extenso territorio que había conquistado Alejandro Magno es tal como se ve en el mapa que esta aquí abajo.

Hay que aclarar que, según el autor, he visto que aparecen diferentes listas de estos cuatro generales, que varía según el año en que se mire la división de los poderes.

Ya que a partir del 312 a.C. hay una sucesión de batallas y conquistas que van modificando el mapa y entrando en escena nuevos líderes.

Roma

Tanto Daniel 2 como Daniel 7 la descripción del cuarto reino es muy similar.

En Daniel 2:33 dice que está representado por las piernas de hierro,

sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. Daniel 2:33

y en la explicación en el versículo 40 dice que será fuerte como hierro.

Y el cuarto reino será fuerte como el hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, así él lo desmenuzará y lo quebrantará todo. Daniel 2:40

De la misma forma, en el Capítulo 7 el cuarto animal es una Bestia espantosa y terrible, y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro.

»Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y vi la cuarta bestia, espantosa, terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos grandes dientes de hierro; devoraba y desmenuzaba, pisoteaba las sobras con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que había visto antes de ella; y tenía diez cuernos. Daniel 7:7

Después, cuando en el capítulo 2:40 dice «y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo.»

Coincidiendo con el resto del versículo de Daniel 7:7 que dice que «devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos.»

El adjetivo de bestia terrible y los enormes dientes metálicos hablan de crueldad y fuerza. Así como el animal desgarraba y devoraba su presa con esos colmillos monstruosos, así Roma devoraba las naciones y pueblos en sus conquistas. Muchas veces destruyendo ciudades enteras.

Cuando Roma no destruía a un pueblo, muchas veces los vendía como esclavos. En su crueldad y poder, Roma sobrepasó a los imperios anteriores.

Conclusión

Hasta aquí pudimos comprobar que:

  • los cuatro reinos de Daniel 7 también descripto en la estatua de Daniel 2, corresponden a cuatro de las siete cabezas de la bestia de Apocalipsis.
  • esos reinos son Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma.
  • son consecutivos ya que un reino sucedía al otro después de haberlo conquistado

Ahora tenemos que averiguar los reinos faltantes y el orden. Es decir, dónde se ubican estos cuatro reinos. Porque si los ubicamos incorrectamente y distorsionamos la cadena profética, podemos errar en la interpretación del presente y nuestro futuro próximo.

Recuerda que este gráfico se irá haciendo cada vez más complejo, así que para entenderlo se hará imprescindible ver cada post explicativo.

Esta es la primera parte de este apasionante viaje en descubrir los poderes que van a ser los protagonistas en el tiempo del fin.

Hasta aquí la mayoría de los estudiosos que yo llamo «entendidos» (a la luz de Daniel cap. 12) están de acuerdo. Por supuesto, que quedan excluidos aquellos que no quieren que descubras lo que esta profecía va a revelar, especialmente lo relacionado al tema del cuerno pequeño que surge después de la cuarta bestia.

Pero a partir de ahora, el tema se pone más complejo e interesante. Complejo porque aún entre los entendidos, existen diferentes formas de ubicar las posiciones de estos imperios. Algunos colocan estos cuatro imperios al inicio de la serie de siete, y otros no.

Y más interesante porque nos vamos a meter de lleno en el tema del cuerno pequeño, que surge a partir de la cuarta bestia, y empezaremos a ver poderes actuales.

La profecía bíblica no se puede entender sin saber un poco de historia. Pero la historia de este mundo, desde luego, no se puede entender sin conocer la profecía que es lo que ocurre detrás del telón y donde todo toma sentido. No te pierdas el próximo post. Y recuerda que de la comprensión de estos temas puede depender la salvación eterna tuya y de tu familia.

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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Las 4 bestias de Daniel #1 – La bestia de 7 cabezas

Para entender el Apocalipsis, es indispensable entender a los personajes o poderes que van a tomar parte en el conflicto final.

El Apocalipsis habla de que:

  • La bestia hará guerra contra el pueblo de Dios.
  • El mundo entero se maravillará de la bestia.
  • El Dragón, es decir, Satanás, le dará autoridad.
  • La imagen de la Bestia hará matar a todos los que no la adoren.

En esta lista de varios posts, vamos a descubrir, identificar y desenmascarar a los poderes terrenales que han sido instrumentos de Satanás a lo largo de la historia y, lo que es más importante, en el futuro próximo, en el gran conflicto final que se avecina.

Así que es crucial que podamos identificarla, para no estar bajo su poder y su influencia, ¿no te parece?

Para ello, nos vamos a meter de lleno en un enigmático pasaje que está en Apocalipsis 17:9 al 10, que dice:

9 Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer, 10 y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo. Apocalipsis 17:9-10

Bienvenidos al tema de las 7 Bestias. Un tema muy interesante que tiene intrigado a muchos estudiosos de las profecías.

Si te intriga saber lo que va a pasar en el futuro próximo, si te gusta la búsqueda del tesoro y resolver enigmas, acompáñame a descubrir el misterio, porque además, en la comprensión de este tema, puede estar la clave para tu salvación eterna y la de tu familia.

Antes de avanzar, te voy a explicar por qué este post es tan importante. Yo no te voy a decir lo que todos quieren saber. Lo vamos a averiguar juntos paso a paso. Al principio te puede parecer que lo que estamos analizando es intrascendente porque estaremos hablando de reinos ya desaparecidos y profecías cumplidas en el pasado, pero será necesario que avancemos de esta manera para:

  • Que entiendas y te familiarices con la forma como se interpretan las profecías bíblicas.
  • Ir avanzando en la cadena profética donde podamos entender todas las características de las seis manifestaciones de la Bestia a lo largo de la historia.
  • De esta manera, sentar las bases sólidas para que podamos reconocer perfectamente y sin ninguna duda, la séptima que tendrá lugar en los tiempos finales que se avecinan.

La Bestia tiene 7 cabezas

En el Apocalipsis, hay 3 textos que nos indican que la Bestia tiene 7 cabezas. Los textos son estos que te dejo aquí:

Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. Apocalipsis 13:1

Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Apocalipsis 17:3

El ángel me dijo: «¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer y de la bestia que la lleva, la cual tiene siete cabezas y diez cuernos. Apocalipsis 17:7

Como siempre, el primer principio en la interpretación profética es muy importante y lo debemos tener siempre presente. Es la herramienta que nos va a proteger para que no interpretemos adivinando, o con suposiciones personales, o forzando el texto para que diga lo que nosotros queremos.

La propia Biblia nos explica en el mismo libro de Apocalipsis el significado de esas cabezas:

9 »Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes sobre los cuales se sienta la mujer, 10 y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es y el otro aún no ha venido, y cuando venga deberá durar breve tiempo.  Apocalipsis 17:9-10

Muy bien. Hasta ahora tenemos que hay una bestia con 7 cabezas y esas cabezas representan montes o reyes.

Quiero detenerme en esta imagen para hacerte una aclaración importante.  Esta ilustración que estas viendo es el inicio de un grafico o poster que se ira haciendo mas completo, hasta llegar a ser muy complejo

Ahora, lo complejo no es sinónimo de difícil. Difícil es aquello que solo puede entender una persona muy inteligente, y el mensaje de Apocalipsis no es para gente inteligente. Es para el pueblo de Dios. Lo puede entender hasta un niño de 12 años.

Lo contrario de difícil es fácil y lo contrario de complejo es simple. Así que vamos a estar avanzando paso simple a paso simple, completando esta ilustración, porque la información que el apocalipsis nos brinda sobre todos los poderes, que utiliza Satanás en contra del pueblo de Dios, es extraordinariamente completa y seguro que te va a sorprender.

El dragón actúa a través de la Bestia de siete cabezas

Por otro lado, en el mismo capítulo donde nos explica que el Dragón es Satanás y tiene engañado al mundo entero, dice:

Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él. Apocalipsis 12:9

Apocalipsis 12:3 nos dice que es el Dragón el que tiene las 7 cabezas en vez de la Bestia:

Otra señal también apareció en el cielo: un gran dragón escarlata que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas tenía siete diademas. Apocalipsis 12:3

Podría parecer contradictorio hasta que leemos un poco el contexto y en Apocalipsis 13 tenemos la explicación.

La bestia que vi era semejante a un leopardo, sus pies eran como de oso y su boca como boca de león. El dragón le dio su poder, su trono y gran autoridad. Apocalipsis 13:2

y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: «¿Quién como la bestia y quién podrá luchar contra ella?»Apocalipsis 13:4

Después vi otra bestia que subía de la tierra. Tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como un dragón. Apocalipsis 13:11

Así que El Dragón actúa a través de la Bestia.  La utiliza como un instrumento para alcanzar sus fines y objetivos. Le da poder y autoridad y habla a través de ella.

Es precisamente por ese motivo que si la Bestia tiene 7 cabezas, el Dragon al utilizar a la Bestia como un instrumento para sus objetivos, entonces también tiene a las 7 cabezas de la bestia a su disposición.

Existen varios lugares en la Biblia que usan el término «monte» como sinónimo de reinos. Aquí te muestro cuatro ejemplos donde vemos que Monte = Reino.

Si las cabezas son reinos o reyes, lo primero que nos preguntamos es a qué reinos o reyes se refiere. ¿Cuáles son esos 7 reinos o reyes tan enigmáticos a través de los cuales actúa el Dragón?

Argumentos para vincular los reinos de Apocalipsis con los reinos de Daniel

El libro de Daniel tiene 7 visiones. 4 de ellas tratan precisamente de los reinos que van a gobernar a lo largo de la historia desde la época de Daniel hacia el futuro. Existen muchas formas de vincular los cuatro reinos de Daniel con el Apocalipsis. A fin de simplificar el proceso, vamos a realizar la más fácil.

Las Bestias de Daniel capítulo 7

Daniel capítulo 7 es una visión profética donde se le muestra a Daniel lo que va a acontecer en el futuro.

Se le muestra cuatro bestias que representan cuatro reinos y de la cuarta bestia sale un cuerno pequeño.

Justamente en el capítulo 7, Daniel tiene una visión sobre 4 bestias que salen del mar:

  • Un león con alas de águila.
  • Un oso que se alza más de un costado que de otro.
  • Un leopardo con cuatro alas y cuatro cabezas.
  • Y una bestia terrible y espantosa.

Después de la cuarta bestia, surge un cuerno pequeño. Es un tema importantísimo al que las visiones de Daniel le dedican muchos versículos, pero eso lo vamos a ver en un post aparte cuando lleguemos a ese tema.

Existen varios motivos por los cuales podemos estar seguros, sin miedo a equivocarnos, de que las cuatro bestias de Daniel 7 representan a cuatro de las siete cabezas de la bestia que tiene 7 cabezas mencionada en el Apocalipsis.

1º Argumento:

Sabemos que en el Apocalipsis habla de una bestia en sentido simbólico, porque no existen las bestias con 7 cabezas.

Este punto por sí solo ya es suficiente autorización para ir allí a buscar el significado del símbolo.

La Biblia menciona la palabra Bestia mas de 400 veces. Pero increíblemente Daniel 7 es el único lugar en toda la Biblia que la menciona en sentido simbólico además de apocalipsis. Este punto por si solo, ya nos autoriza a ir allí a buscar el significado del símbolo.

2º Argumento:

En ambos lugares, el significado del símbolo es el mismo.

Un ser celestial le explica a Daniel que estas cuatro bestias simbolizan cuatro reyes o reinos de forma indistinta, al igual que en el Apocalipsis.

9 »Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes sobre los cuales se sienta la mujer, 10 y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es y el otro aún no ha venido, y cuando venga deberá durar breve tiempo.  Apocalipsis 17:9-10

Este texto afirma que la Cabeza = Reinos y Reyes. Y luego estos textos afirman que las Bestias = Reinos y Reyes.

»»Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra. Daniel 7:17

»Dijo así: »“La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos,
y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará.      Daniel 7:23

Es decir, en el versículo 17 era un rey y en el 23 es un reino, usando de forma indistinta ambos términos.

Eso hace sentido porque en el Apocalipsis explicaba que las cabezas significaban reinos o reyes.

Ya de por sí, es extraño que un mismo símbolo signifique dos cosas. En este caso, rey o reino. Si en los dos capítulos significan eso, es que estamos hablando de lo mismo sin ninguna duda.

Quiero decirte que la Biblia lleva los significados de los símbolos a niveles superlativos. El motivo por el cual el símbolo significa ambas cosas (reinos y reyes) de forma indistinta, no es casualidad. Te lo puedo asegurar. La razón de esto es muy interesante y lo voy a explicar enseguida.

3º Argumento:

En Apocalipsis 13:2 dice que la Bestia que Juan había visto era semejante a un Leopardo, sus pies como de oso y su boca como boca de león, haciendo clara referencia a las tres primeras bestias de esta visión.

Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. Apocalipsis 13:2

Hasta aquí, pudimos establecer con seguridad que las 4 bestias de Daniel capítulo 7 son 4 de las siete cabezas de la bestia del Apocalipsis.

En el próximo post identificaremos los reinos que estas 4 bestias representan y así podemos avanzar juntos en este apasionante viaje para descifrar el enigma de Apocalipsis 17, identificar a las 7 cabezas de la bestia del Apocalipsis, y desenmascarar a los poderes que van a estar ejerciendo su influencia en los tiempos finales.

No te pierdas los siguientes posts que te ayudarán a entender las profecías presentes y las que muy pronto se están por cumplir.

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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