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El Arrepentimiento – El Plan de Salvación #4

Cuando Juan el Bautista vino para preparar el camino para Jesús, en Mateo 3:1-2 se nos dice que predicaba:

Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Mateo 3:2

Posteriormente, Jesús comenzó su ministerio, y en Mateo 4:17 se dice que predicaba exactamente lo mismo:

Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Mateo 4:17

Cuando Jesús ascendió al cielo y los discípulos continuaron predicando, en Hechos 2:38 se nos relata que Pedro, dirigiéndose a la multitud, también proclamaba:

Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros. Hechos 2:28

Es evidente, entonces, que el arrepentimiento es un tema crucial para todo cristiano, y lo analizaremos en este post.

Muchos afirman: «La salvación es por gracia, pero nosotros debemos arrepentirnos. Así que parte de la salvación depende de nuestras obras.»

Sin embargo, este planteamiento es incorrecto, ya que el arrepentimiento también es una obra que realiza el Espíritu Santo en nosotros, y lo hace a través de cuatro pasos importantes:

El primer paso: Nos convence de pecado.

En Juan 16:7, Jesús promete enviar al Consolador, y en el versículo 8 nos dice que cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. 8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Juan 16:7-8

El hombre que aún no ha nacido de nuevo, a quien la Biblia llama «el hombre carnal», suele decir: «Yo soy una buena persona, no mato, no robo, no hago mal a nadie», y no siente ninguna necesidad de cambio.

Sin embargo, cuando alguien acepta a Jesús, se enfrenta cara a cara con Su vida perfecta, Su infinito amor y Su santa palabra. Es entonces cuando se hace inevitable ver la gran diferencia entre nuestra vida y la de Cristo. Gracias al Espíritu Santo hemos dado el primer paso: nos hemos convencido de nuestro pecado.

El Espíritu Santo nos revela aquello en nuestra vida que:

  • Nos daña.
  • Nos lastima.
  • Nos impide crecer espiritualmente.
  • Impide que seamos mejores templos del Espíritu Santo.
  • Nos limita a ser un mejor instrumento en Sus manos.

En definitiva, nos muestra aquello que de alguna manera nos separa de Dios.

El segundo paso: Tristeza por el pecado.

Es el Espíritu Santo quien nos lleva a experimentar tristeza, tal como lo explica 2 Corintios 7:9-10, donde dice:

9 Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; 10 porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación. 2 Corintios 7:9-10

Es precisamente esta tristeza celestial la que nos impulsa a desear cambiar para reflejar la imagen de Cristo.

Es fundamental notar, y este es un punto clave, que la tristeza que el Espíritu Santo pone en nosotros no es por las consecuencias del pecado, sino por el pecado en sí mismo.

El tercer paso: La confesión.

Lo primero que quiero aclarar es que la confesión debe ser realizada en oración privada y personal, directamente a Dios, sin intermediarios.

En Hebreos 4:14-16 se nos dice que tenemos:

14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. 15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Hebreos 4:14-16

A continuación, te dejo algunos versículos que indican que Cristo es nuestro único mediador, nuestro abogado y que nadie puede llegar al Padre sino a través de Él.

Por lo tanto, no necesitamos ningún otro mediador para acercarnos a nuestro único Mediador.

Sabiendo esto, y entendiendo que podemos confesar nuestros pecados directamente a Dios en oración, siempre dirigiéndonos al Padre en el nombre de Jesús, tal como Él mismo nos enseñó en Juan 14:13:

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Juan 14:13

Al leer este versículo comprendemos lo siguiente:

El Espíritu Santo nos muestra aquello que en nuestra vida nos separa de Dios y que podemos cambiar, y obra el milagro de producir en nosotros una tristeza sincera, como la de quien se aleja de un ser querido.

Es en ese momento cuando debemos confesar nuestros pecados y pedir en oración que Dios nos ayude a cambiar.

Esta práctica siempre ha sido la misma. Aquí abajo te dejo algunos versículos que hablan de la importancia de la confesión en el Antiguo Testamento.

Incluso en el Nuevo Testamento, la confesión estaba presente. Cuando Juan el Bautista bautizaba, lo hacía exhortando al arrepentimiento.

¿Qué significa confesar un pecado? Y, ¿qué no es confesar?

Comencemos por decir qué no es confesión. Normalmente, cuando oramos, decimos: «Perdona nuestros pecados». Sin embargo, esto no es confesar nuestros pecados. Esta es una generalización que a menudo utilizamos para evitar el acto incómodo de la confesión genuina, es decir, mencionar ante Dios nuestro pecado, de forma específica, pidiendo sinceramente Su ayuda para abandonarlo.

Como ya bien sabes, la confesión no es para que Dios se entere de lo que hemos hecho, ya que Él conoce perfectamente todas nuestras acciones, debilidades y flaquezas.

La confesión es para que nosotros humillemos nuestra alma delante de Dios, confiando en que, por Su amor y providencia, nos proveerá los medios y la fortaleza necesarios para abandonar aquello que nos separa de Él.

Esto está bellamente ilustrado en la primera experiencia de separación entre el hombre y Dios. En el mismo Génesis, cuando Adán y Eva pecan y se esconden, Dios le pregunta a Adán en Génesis 3:9: «¿Dónde estás?». Y en Génesis 3:11 le vuelve a preguntar:

¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que yo te mandé no comieses?. Genesis 3:11

Es evidente que Dios no les preguntaba para obtener información que ya conocía, sino que les estaba dando una oportunidad para la confesión.

Gracias al sacrificio de nuestro Señor Jesucristo, la Biblia está llena de promesas para quienes deciden someterse al poder sanador y transformador del Espíritu Santo. En 1 Juan 1:9 leemos:

Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. 1 Juan 1:9

La salvación es por fe, lo que significa que creemos que Dios nos perdona y nos levantamos restaurados. Sé lo que podrías estar pensando: «La teoría está impecable, pero la práctica es otra cosa. He fallado tantas veces». Sí, entiendo perfectamente. En relación con esto, quiero decirte dos cosas:

En primer lugar, se trata de una cuestión de voluntad, de entrega. Si le confiesas tu pecado a Dios y derramas tu alma ante Él con sinceridad, sucederán dos cosas:

  1. O dejarás de orar.
  2. O tarde o temprano abandonarás el pecado.

No te rindas. No en vano Apocalipsis 14:12 describe a los salvos diciendo:

He aquí la paciencia de los santos. Apocalipsis 14:12

Y, ¿qué es paciencia sino perseverar en la entrega y el arrepentimiento?

En segundo lugar, si estás luchando por seguir a Cristo, nunca te desanimes por cualquier caída. ¿Qué pasa si volvemos a caer? ¿Es que no fue sincero nuestro arrepentimiento?

No es lo mismo caer en el pecado que practicar el pecado.

Juan dice en 1 Juan 3:9 y en 5:18 que «el que es nacido de Dios, no practica el pecado». Pero el mismo autor también nos dice en 1 Juan 2:1:

Estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. 1 Juan 2:1

Nuestra tarea es entregar nuestras almas impotentes a nuestro compasivo Redentor, tal como somos: seres falibles y pecaminosos. No debemos confiar en nosotros mismos ni en nuestras buenas obras.

Debemos conectarnos con el Creador de nuestra existencia, llevándole no solo nuestras cargas y preocupaciones, sino también nuestras culpas, vergüenzas y, sobre todo, nuestro deseo de cambiar con Su ayuda. Así, encontraremos descanso en Él.

Esta confesión autoriza al Espíritu Santo a realizar un milagro en nosotros, llevándonos al cuarto paso para que el arrepentimiento sea genuino y la obra del Espíritu Santo dé fruto en nuestra vida.

El cuarto paso: El abandono del pecado.

Este es el gran secreto del triunfo del cristiano. Para nosotros es imposible agradar y obedecer a Dios, pero para Él, nada es imposible. Si permitimos que el Espíritu Santo nos guíe en todo el proceso, Él nos llevará de triunfo en triunfo.

En Romanos 8:13 se nos dice:

Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Romanos 8:13

Y en Filipenses 2:13:

Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Filipenses 2:13

Tres aspectos importantes sobre el proceso de arrepentimiento

  1. Es una obra del Espíritu Santo, como ya ha quedado claro hasta este punto.
  2. Cuando el arrepentimiento es genuino, obra del Espíritu Santo, la tristeza que sentimos es sobre el pecado, no sobre las consecuencias del mismo. Es esa tristeza por el pecado lo que transforma nuestra naturaleza. Lo que antes nos agradaba, ahora no deseamos practicarlo, simplemente porque nos separa de Dios.
  3. Deben manifestarse las cuatro etapas para que el arrepentimiento sea genuino.

Es posible que conozcamos que estamos haciendo algo mal y resistamos al Espíritu Santo. Lo que antes incomodaba nuestra conciencia, puede que ya no lo haga. Resistiéndole al Espíritu Santo, nuestra conciencia puede llegar a cauterizarse.

También podemos conocer y sentir tristeza, pero resistir al Espíritu Santo, de manera que la tristeza desaparezca con el tiempo. ¿Es posible confesar sin tristeza? Por supuesto. En el capítulo 7 de Josué se relata la historia de Acán. 

Si no conoces la historia, te la resumo: Acán desobedeció a Dios tomando objetos de valor del botín de la conquista de Jericó, lo cual estaba prohibido. Era anatema. Cuando el pueblo de Israel enfrentó a la ciudad de Hai, sufrió una derrota inesperada, y Dios reveló a Josué que la causa era la desobediencia de alguien. 

En el versículo 12, Dios declara que no estaría con ellos hasta que se destruyera el anatema. Mediante un proceso de eliminación, se descubrió que Acán era el culpable.

Acán confesó su pecado y reveló dónde había escondido los objetos robados. No obstante, su confesión no fue originada por la tristeza del Espíritu Santo, sino porque había sido descubierto, y buscaba evitar el castigo. Finalmente, Acán fue ejecutado y sus posesiones fueron destruidas.

Cuando la tristeza no proviene del Espíritu Santo, genera remordimiento, que puede llevar a la desesperación, como ocurrió con Judas. Por ello, 2 Corintios 7:10 dice:

Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación; pero la tristeza del mundo produce muerte. 2 Corintios 7:10

¿Es posible sentir tristeza sin abandono del pecado?
Sí, como le ocurrió a Esaú, tal como relata Hebreos 12:16-17, donde se menciona que «no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.»

16 no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. 17 Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas. Hebreos 12:16-17

Es posible que cualquiera de las cuatro etapas ocurra sin que se manifieste un arrepentimiento genuino si resistimos al Espíritu Santo.

¿Es posible abandonar el pecado sin tristeza o convicción?
Claro, por interés. Podemos abandonar el pecado por conveniencia, por imagen, por miedo a ser descubiertos o para ser aceptados en un grupo. Pero eso no es arrepentimiento.

Una pequeña reflexión

¿Cómo podría el Espíritu Santo convencerte, entristecerte, llevarte a confesar y abandonar un pecado, si tú crees que la ley de Dios ya no existe, o que no necesitas guardarla porque Cristo la guardó por ti, o que fue modificada?

Es una estrategia ingeniosa del enemigo, ¿no te parece? Te dejo esta reflexión para que la consideres.

Conclusión

Si el arrepentimiento proviene de Dios, lo sabremos porque se darán los cuatro pasos y porque ocurrirá un milagro: el poder de Dios, que es amor, se manifestará en nosotros. ¿Sabes cuál es el poder del amor? El poder de transformar vidas a la imagen y semejanza de nuestro Creador. 

Esta transformación diaria no es otra cosa que el bautismo del Espíritu Santo, del cual hable en un post anterior.

En Jeremías 17:7-8 se nos dice:

7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. Jeremías 17:7-8

Por eso Jesús en Mateo 3:8 dijo:

Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento. Mateo 3:8

Y en Gálatas 5:22, Pablo aclara que el fruto es del Espíritu, no nuestro.

22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22

No te olvides de perderte ningún post, porque sin duda alguna, comprender estos temas puede ser crucial para tu salvación eterna y la de tu familia. Al entender lo que hemos discutido, sabrás que solo tienes el fracaso asegurado por tus propios medios. 

Pero si permites al Espíritu Santo trabajar en tu vida, como dice Romanos 8:37:

somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Romanos 8:37:

Nos vemos en el próximo post.

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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¿Qué es y para qué sirve el bautismo? – ¿Cuál es el significado de ser bautizado? #3

No son pocos los versículos en la Biblia que nos hablan con bastante detalle sobre dos bautismos.

Como, por ejemplo, en Juan 1:33, nos habla de un bautismo del agua y del bautismo del Espíritu Santo. O en Hechos 1:4-5, donde también habla de ambos bautismos y siempre los describe como dos cosas diferentes.

En este post, vamos a analizar ambos: su importancia, sus diferencias y qué representan cada uno de ellos. Es un tema de vital importancia para todos los que de corazón deseamos ser parte de la familia de Dios.

 

 

Vayamos por parte. Existen dos etapas antes del Bautismo. El Espíritu Santo trabaja en todos los habitantes del planeta para que oigamos el evangelio y creamos.

 

 

Otras deciden creer, pero se quedan en ese nivel, y deciden solo creer, pero no aceptar a Cristo como su salvador personal.

Y aquellos que aceptan por fe el sacrificio de Cristo, dice el evangelio, deben bautizarse. Así de sencillo.

Ahora, presta atención, porque esto es muy importante. El acto de aceptar a Cristo, la Biblia lo llama “arrepentimiento” (μετάνοια – metanoia), que significa cambio de dirección. El arrepentimiento es un proceso que realiza el Espíritu Santo en nosotros.

 

¿Qué representa el bautismo?

La salvación es un don gratuito que se obtiene “aceptando” por fe el sacrificio de Cristo. De esa forma recibimos el bautismo del Espíritu Santo, que no es otra cosa que un proceso de transformación que el Espíritu Santo hace en nosotros para convertirnos en una nueva criatura.

 

Ahora bien, ¿Cómo demostramos nuestra aceptación al sacrificio de Cristo y autorizamos al Espíritu Santo a que comience a transformarnos?

Con el bautismo de agua. La palabra «bautismo» quiere decir «sumergir».

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” Hechos 2:38

Pero ¿eso qué quiere decir? ¿Que, si no aceptamos a Cristo, (es decir) si no nos arrepentimos, no podemos recibir el Espíritu Santo?

Exacto. El Espíritu Santo trabaja en todos para que oigan y crean, pero recién cuando lo aceptamos, le autorizamos a obrar en nosotros de una forma diferente.

16 “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” Juan 14:16-17

La Biblia enseña que Jesús es el único medio por el que podemos obtener la salvación. El único.

 «Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos.» Hechos 4:12

“pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre” 1 Timoteo 2:5

Ese es el pacto eterno y el único camino a la Salvación. Al bautizarnos estamos aceptando ese pacto.

Que Jesús muere en nuestro lugar y tomamos su vida perfecta. Es el comienzo a una nueva vida. No es una graduación sino un nacimiento.

3 “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” Romanos 6:3-4

Por eso, el aceptar a Cristo es ser transformados a través del Espíritu Santo a imagen y semejanza de Cristo. Esa transformación es el bautismo del Espíritu Santo.

 

Diferencias entre el bautismo de agua y el del Espíritu Santo.

El bautismo de Agua lo realizan los hombres. Normalmente lo realizan las autoridades eclesiásticas que están autorizados para dicho fin.

Mientras que el bautismo del Espíritu Santo lo hace Jesús.

 

“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.” Mateo 3:11     

“Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es el que bautiza con el Espíritu Santo.” Juan 1:33  

“Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.” Hechos 1:5

El bautismo con agua es público y visible, mientras que el bautismo del Espíritu Santo es privado e invisible. Es una experiencia interior y personal que no necesariamente muestra señales para los demás, más allá de los frutos que el Espíritu Santo desarrolla en el creyente.

 

 

El bautismo de agua es una sola vez, mientras que el bautismo del Espíritu Santo es diario. ¿Por qué es diario? Porque, además de entrar, cada día decidimos permanecer. Dios nos da la libertad de irnos cuando queramos o de permanecer y crecer cada día espiritualmente.

 

 

Y también es diario, porque mientras el bautismo de agua se completa en un solo acto, el bautismo o el derramamiento del Espíritu Santo es gradual. Tal como mencioné anteriormente, el bautismo del Espíritu Santo es una transformación, un crecimiento espiritual diario y gradual.

 

Después de que Jesús resucita, la primera vez que se les aparece a los discípulos, dice en Juan 20:

“Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.” Juan 20:22

Pero luego varios días después, justo antes de que Jesús ascienda al cielo, en Hechos 1 él les dice a sus discípulos, que iban a ser bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. Refiriéndose al derramamiento del Espíritu Santo que tuvieron en el Pentecostés.

“Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.” Hechos 1:5

¿Pero como? ¿no lo habían recibido ya antes? ¿la primera vez que los vio después de resucitar?

Si, Pero el derramamiento del Espíritu Santo es gradual y ocurre a lo largo de toda nuestra vida. Por eso, la Biblia al referirse al derramamiento del Espíritu Santo usa frases como:

«… Una doble porción de tu espíritu sea sobre mí» 2 Reyes 2:9

«… Dios no da el Espíritu con medida» Juan 3:34

«… Sed llenos del Espíritu Santo». Efesios 5:18

No es casualidad que el candelabro del lugar Santo, que representa al Espíritu Santo, y el lavacro del Atrio, que representa su bautismo, sean los únicos muebles del Santuario de los cuales Dios no dio medida.

Ambos bautismos (el del agua y del Espíritu Santo) son muy importantes.

 

La importancia del bautismo del Espíritu Santo.

Solamente repasando el libro de Juan, nos daremos cuenta de que el tema del bautismo del Espíritu Santo era prácticamente uno de los temas centrales de Jesús.

Ya el capítulo 1 Jesús es presentado como el “que bautiza con el Espíritu Santo”

En el capítulo 3 Jesús le dice a Nicodemo “…quien no renace del agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.”

En el capítulo 4 le dice a la mujer samaritana, que el que bebiera del agua que el daría, será en él una fuente de agua para vida eterna.

Simbolizando con el agua, al Espíritu Santo, tal como deja claro Juan en el capítulo 7, donde Jesús vuelve a usar el mismo símbolo diciendo en voz alta a la multitud: “…el que tiene sed, venga a mí y beba” y así “de su interior correrán ríos de agua viva.”

En el capítulo 14 Jesús explica que es el mismo, el que ruega por el Espíritu Santo. En el versículo 26 dice que lo recibimos en su nombre. Y en Juan 15 que es Jesús el que lo envía.

Pero en todos los casos, explica, que el Espíritu Santo procede del Padre, a través de él. (de Jesús) Dejando bien en claro, que toda la trinidad, trabaja en nuestra transformación y salvación.

 

La importancia del bautismo de agua

Es muy importante, porque como hemos dicho antes, representa nuestra aceptación y autorización de ser transformados por el Espíritu Santo. El pacto que hemos mencionado.

Un pacto es un contrato entre dos partes. Recuerda que la Biblia está llena de terminología jurídica porque el conflicto entre el bien y el mal es un conflicto legal. Por eso hay juicios, un juez, un abogado que es Jesús, un acusador que es Satanás, etc.

Aquí te dejo un enlace a uno de mis vídeos donde hablo de cómo la Biblia explica el perdón de Dios a través de cuatro palabras con terminología jurídica.

Esto significa que, aunque Cristo nos ofrece la salvación gratuitamente por gracia, nosotros tenemos que adherirnos, aceptar y firmar ese pacto. Y lo hacemos por fe a través del bautismo.

Es como si alguien te regalara una casa. Hasta que no vayas al escribano o al notario y firmes la escritura a tu nombre, la casa no es tuya, aunque ya esté pagada.

Bueno. El bautismo es nuestra firma de aceptación. Así de sencillo.

 

¿Es indispensable el bautismo del agua?

La Salvación es dejar que el amor de Cristo nos transforme a través del Espíritu Santo, a su imagen y semejanza.

El acto de dejar (permitir, aceptar) que el amor de Cristo nos transforme, la Biblia lo llama arrepentimiento. Y si bien el arrepentimiento es un proceso que dura toda la vida, el primer paso es el bautismo.

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” Hechos 2:38

“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” Marcos 16:16

Es como en un matrimonio. Imagínate que el novio dice a la novia: «Te amo y te amaré toda mi vida». Entonces la novia dice: «Si me amas, cásate conmigo». Y el novio dice: «No, te amo… pero no me caso».

Bueno, la experiencia del bautismo es análoga a la experiencia del matrimonio.

De la misma forma que el acta de matrimonio certifica que ahora el hombre y la mujer son una sola carne, miembros de la misma familia, el acta de bautismo certifica que somos miembros de la familia de Dios.

Sí, a diferencia de lo que mucha gente cree, no todos son hijos de Dios. La Biblia enseña claramente que algunos son hijos de Dios y otros no. ¿Quiénes son los hijos de Dios?

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.” 1 Juan 3:1

“Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Juan 1:12

42 «Jesús les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais … 43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. 47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.” Juan 8:42-43, 47

«Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.» Romanos 8:14

Hasta aquí hemos explicado qué es el bautismo. Después de oír y creer en el sacrificio que Cristo hizo para salvarme, el bautismo es un rito donde expreso públicamente que ahora acepto lo que Cristo hizo por mí, y entonces lo acepto como mi salvador personal.

El bautismo por inmersión simboliza el proceso de morir y ser sepultado con Cristo, mientras que emerger del agua representa la resurrección con Él.

Por lo tanto, se considera que el bautismo por inmersión es el único método bíblico que cumple con este simbolismo, mientras que la práctica del bautismo por aspersión o el bautismo por efusión se originó como resultado de la práctica no bíblica de bautizar a los infantes.

Se le pueden encontrar mil explicaciones lógicas y coherentes de por qué no hacerlo como la Biblia dice que lo debemos hacer.

Pero lo que sí es seguro es que Dios siempre fue muy celoso de la forma en que se debían realizar los ritos, porque los ritos representan verdades espirituales, y cambiar la forma de aplicarlos distorsiona las enseñanzas que estos ritos representan.

 

Que “No” es un bautismo

Bueno. Justamente todo lo contrario a lo que venimos explicando:

Mojar por aspersión o mojar por efusión no son bautismos, ya que bautismo quiere decir “sumergir”.

Cuando se practica en un bebe

  • que ni oyó,
  • ni creyó,
  • ni puede aceptar nada,
  • sin que pueda elegir porque ni siquiera entiende lo que está sucediendo,

Eso querido amigo, no es un bautismo.

Y en este punto, como en muchos otros, entra en juego si crees en lo que dicen los hombres o si crees en lo que te pide Dios. El mojar a un bebé es una obra maestra del engaño del enemigo, y es peor que no hacer nada.

Porque si tú no realizas el acto de aspersión al bebé, por lo menos el creyente, cuando crece, sabe que no está bautizado.

Pero si tú realizas ese pseudo bautismo a un infante, no solo no lo estás bautizando, sino que además le quitas al creyente cuando crece la necesidad de realizar el verdadero bautismo, que es el que Dios pide.

Estamos todos de acuerdo, porque la Biblia es muy clara, que el bautismo del Espíritu Santo es indispensable para nuestra salvación.

Pero la pregunta permanece: ¿Es indispensable «el bautismo bíblico de agua»?

Bueno. Es obvio que si una persona enferma, postrada en cama, no se puede levantar y acepta a Cristo en su corazón, no se va a perder por no poder bautizarse por inmersión.

Pero en la Biblia no hay una lista de los motivos que nos eximen de ser bautizados en agua tal como la Biblia explica. Y tratándose de mi vida eterna, yo no me arriesgaría.

Especialmente tomando en cuenta, que el bautismo es el acto por el cual:

  • Certificamos públicamente que aceptamos a Cristo como nuestro salvador personal
  • Firmamos el pacto con Dios
  • Y Nacemos espiritualmente y pasamos pertenecer a la familia de Dios. Sus hijos por derecho legítimo.

Que Dios te bendiga para que, si aún no has dado el paso del bautismo bíblico, te animes a darlo y empieces a experimentar la aventura más maravillosa de este mundo. El nacer de nuevo y crecer espiritualmente como miembro de la familia de Dios.

Y si ya estas bautizado, Que Dios te bendiga, para que día a día Cristo te dé más medida del Espíritu Santo.

La forma en como Cristo nos salva es tan simple, que la puede entender hasta un niño de 10 años, pero a la vez tan compleja, que será tema de estudio de los redimidos por la eternidad.

En este post hemos visto un resumen de lo que la Biblia enseña sobre como Cristo nos salva, con énfasis en el bautismo. En el próximo post de esta serie, seguiremos profundizando en el mismo tema, con énfasis en el arrepentimiento. Una obra que también realiza el Espíritu Santo en nosotros.

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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Los 10 MANDAMIENTOS #3 – El FIN de la ley es Cristo (Rom. 10:4)

Hay un versículo muy corto pero muy famoso, por ser el rey de los textos utilizados hasta el hartazgo para argumentar sobre el fin de la ley.

El texto en cuestión es Romanos 10:4, que dice:

porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree. Romanos 10:4

En este post, vamos a analizar este texto desde varios puntos de vista para poder dejar el tema bien claro de una vez por todas.

Significado de la palabra telos

Tal como mencionamos al principio, muchos teólogos han utilizado el texto de Romanos 10:4, que dice: «el fin de la ley es Cristo», para argumentar que Cristo marca el fin de la ley.

La discusión gira en torno a la palabra griega telos, que puede tener dos significados.

Aquellos que sostienen que Cristo puso fin a la ley, argumentan que Pablo usó telos en el sentido de «finalización» o abrogación de la ley. En cambio, quienes defienden que la ley sigue vigente, afirman que Pablo empleó telos en el sentido de «propósito» o «objetivo», es decir, la razón de ser de la ley.

Como hemos visto, la palabra telos puede significar tanto «finalización» como «propósito», y dependiendo de cuál de los dos significados tenía en mente Pablo, el sentido del versículo cambia completamente. 

En este post, exploraremos numerosos argumentos que nos ayudarán a entender lo que Pablo realmente quiso decir. Para ello, analizaremos únicamente el uso de la palabra telos en oraciones con la misma estructura gramatical de Romanos 10:4, ya que la sintaxis es crucial para entender el significado de telos.

Nos enfocaremos en situaciones donde telos se refiere a algo específico, y desarrollaremos el análisis en cuatro etapas:

  • Los pensadores célebres de la literatura griega.
  • Los padres de la Iglesia y reformadores.
  • Otros textos del Nuevo Testamento.
  • Lo que Pablo dice sobre la ley en Romanos.

Los pensadores célebres de la literatura griega

Sócrates sostenía que «El telos del hombre es vivir de acuerdo a la razón«, refiriéndose claramente al objetivo primordial del ser humano: actuar según la razón. 

Además, afirmaba que «El telos de la filosofía es el conocimiento de uno mismo y del mundo que nos rodea«. Estas declaraciones demuestran que Sócrates consideraba el telos como el propósito o la finalidad de la existencia humana y de la filosofía.

De manera similar, Platón expresaba que «El telos de la religión es la salvación«, «El telos de la filosofía es la sabiduría» y «El telos de la música es la armonía«. En cada uno de estos casos, Platón atribuía a la palabra telos el significado de objetivo o propósito último de las disciplinas que mencionaba.

Aristóteles, por su parte, también utilizaba la misma estructura gramatical en varias de sus sentencias, asignando a telos el significado de propósito. Decía que «El telos de la educación es la virtud«, «El telos de la retórica es persuadir» y «El telos de la poesía es la emoción«. 

Así, podemos observar que Aristóteles, al igual que sus predecesores, consideraba el telos como el objetivo o finalidad de los aspectos que describía.

Además de estos tres grandes filósofos, otras figuras destacadas del mundo griego también recurrían al término telos con el mismo sentido. Heródoto afirmaba que «El telos de la historia es la verdad«, mientras que Pericles sostenía que «El telos de la democracia es la libertad«. 

Este uso generalizado del término en la misma estructura sintáctica que encontramos en Romanos 10:4 refuerza la idea de que telos se empleaba comúnmente para referirse a un propósito o causa final.

Es cierto que algunos teólogos afirman que en la literatura griega telos puede referirse a la «finalización» en un sentido temporal, pero este uso suele darse en estructuras sintácticas diferentes. 

Un ejemplo sería la frase «Y entonces vendrá el fin«, que claramente se refiere a la conclusión de algo y no tiene relación con la estructura de Romanos 10:4.

Otra excepción puede encontrarse cuando el fin o la terminación coinciden con el propósito, como en «el telos del embarazo es el nacimiento» o «el telos de la carrera es llegar a la meta«. En estos casos, aunque se hable de un final, se entiende que este está alineado con el propósito o el objetivo.

No es casualidad que la palabra «teleología», derivada de telos, esté definida por la Real Academia Española como «la doctrina sobre las causas finales». Esto refuerza la idea de que el telos de la ley, es decir, su causa o razón de ser, es Cristo.

En conclusión, el uso de la expresión «el telos de» para indicar el propósito u objetivo de las cosas era tan habitual entre los hablantes griegos que el texto de Romanos 10:4 no resultaba ambiguo para ellos.

Los Padres de la Iglesia y Reformadores

San Agustín (354-430), uno de los pensadores más influyentes del cristianismo en los primeros siglos, al comentar sobre Romanos 10:4, expresó:

«¿Qué significa que Cristo es el fin de la ley? ¿Acaso significa que Él ha venido a abolir la ley? No, en absoluto.»

También afirmaba: «La ley no fue dada a los hombres para justificarlos, sino para mostrar su pecado y la necesidad de un Salvador.»

Esta interpretación coincide con la enseñanza de otros Padres de la Iglesia, como Santo Tomás de Aquino (1225-1274), uno de los más grandes teólogos y un influyente pensador cristiano. Comentando sobre Romanos 10:4, opinaba: «El propósito de la ley es llevar a los hombres a la justicia, es decir, a la fe, que es por medio de Cristo.»

En todos estos casos, dejo a disposición el texto completo y las referencias correspondientes por si se desea consultarlas.

En la misma línea de pensamiento encontramos a Martín Lutero (1483-1546), el protagonista más destacado de la Reforma. Interpretando Romanos 10:4, Lutero afirmaba:

«La ley conduce a Cristo, de modo que todo el que es justificado por Él ya no está bajo la ley, como se menciona en Gálatas 3:24: ‘La ley fue nuestro tutor hasta Cristo’.» Añadía además: «Por eso, la ley también es llamada portento de la fe… nos conduce a donde Cristo pueda encontrarnos.»

Esta postura coincide con otros reformadores, como Calvino (1509-1564), quien sostenía que «los Diez Mandamientos… no perdieron su vigencia con la venida de Cristo.»

Estos son solo algunos ejemplos de Padres de la Iglesia y reformadores que comparten la misma perspectiva que buscamos demostrar en este análisis.

Otros textos del Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento existen dos versículos que presentan exactamente la misma estructura gramatical que Romanos 10:4, en los cuales el telos de algo es claramente determinado.

Uno de ellos es 1 Timoteo 1:5, que dice: 

Pues el propósito (telos) de este mandamiento es el amor nacido de un corazón limpio. 1 Timoteo 1:5

La mayoría de las versiones traducen directamente la palabra telos como «propósito».

Otro ejemplo se encuentra en 1 Pedro 1:9, donde se menciona:

Obteniendo el propósito (telos), el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas. 1 Pedro 1:9

En el cual también el significado de telos es «propósito», ya que lo que el texto señala es que el propósito de la fe es nuestra salvación.

Pasemos ahora al último punto, donde analizamos el contexto inmediato.

Lo que Pablo dice sobre el tema en el mismo libro de Romanos

A pesar de que la literatura griega de la época, muchos padres de la Iglesia y reformadores, así como los textos del Nuevo Testamento, otorgaban a la palabra telos el significado de «objetivo» o «finalidad» en oraciones con la misma estructura que Romanos 10:4, vamos a suponer por un momento que, aun así, Pablo quiso darle en Romanos 10:4 a la palabra telos el significado de «finalización» o «terminación».

Para concluir que Pablo afirmó que Cristo es el final de la ley, necesitaríamos encontrar evidencia de que Pablo habló negativamente de la ley y, por lo tanto, consideraba necesario que Cristo le pusiera fin.

Sin embargo, solo considerando desde el capítulo 7 de Romanos en adelante, vemos que Pablo dice en el versículo 12 que la ley es santa:

De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. Romanos 7:12

En Romanos 7:14 afirma que la ley es espiritual:

Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. Romanos 7:14

En el versículo 16 menciona que la ley es buena, y en el versículo 22 declara que se deleita en la ley de Dios.

16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. 22  Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios. Romanos 7:16,22

En Romanos 8:4, Pablo manifiesta su deseo de que la justicia de la ley se cumpla en nosotros.

para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Romanos 8:4

En Romanos 9:4, incluye la promulgación de la ley entre una lista de cosas buenas como la adopción, la gloria, el pacto, el culto y las promesas. Y en Romanos 9:31, llama a la ley «ley de justicia».

4 que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas. 31 mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó. Romanos 9:4,31

Con tantas afirmaciones positivas y elogios hacia la ley, resulta muy difícil pensar que Pablo estuviera diciendo que Cristo pondría fin a algo tan bueno, justo y santo.

Ahora, surge una pregunta:
Si la salvación no es por obras (y en esto estamos todos de acuerdo), sino por los méritos y la sangre de Jesucristo, ¿por qué Pablo habla de la ley como algo verdadero, santo, espiritual, bueno y digno de deleite? La respuesta es clara. 

Tal como dice Romanos 10:4: «El telos, es decir, el propósito de la ley, es Cristo, para justicia de todo aquel que cree».

Esto tomando en cuenta solo el contexto inmediato de Pablo. Si consideramos lo que él escribió en otros libros sobre la ley, encontraremos muchos otros ejemplos similares. No obstante, solo quiero destacar uno en Gálatas 3:24, donde Pablo escribe: 

De manera que la ley ha sido nuestro guía para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe. Gálatas 3:24

¡Qué coincidencia tan notable! Es la misma idea que intentamos demostrar en este post, solo que aquí Pablo lo expresa con palabras mucho más claras e irrefutables, para evitar ser malinterpretado. 

En Romanos 10:4, Pablo dijo que el telos de la ley, es decir, el propósito, el objetivo o la finalidad de la ley, es Cristo. Precisamente por eso, en Gálatas 3:24, Pablo dice que la ley ha sido nuestro guía para llevarnos a Cristo. Más claro, imposible. ¿Lo ves?

Sé lo que estás pensando. «Pero yo no puedo guardar la ley, Christian, y tú tampoco». Lo sé, y es cierto. De la misma manera que ni tú ni yo podemos vivir la vida perfecta que vivió Jesús para darnos su ejemplo.

Pero la salvación consiste en «dejar que el amor de Cristo nos transforme a través del Espíritu Santo a su imagen y semejanza». Ninguno de nosotros podrá jamás decir: «mi vida es perfecta como lo fue la vida de Cristo». Sin embargo, cuanto más nos relacionamos con Cristo, más podrá el Espíritu Santo transformar nuestra vida a su imagen y semejanza.

¿En qué sentido fue perfecta la vida de Cristo? En que guardó la ley. Bajo el mismo criterio, es en base a la ley de Dios que mostramos nuestro amor por Él, nuestra fidelidad, y permitimos que transforme nuestras vidas a su imagen y semejanza.

Termino con una idea muy simple para que reflexiones en ella:
Jesús dijo en Juan 14:15: 

Si me amáis, guardad mis mandamientos. Juan 14:15 

Así que, si fueras el enemigo, lo primero que harías, ¿no sería intentar que los seguidores de Jesús se apartaran de los mandamientos?

Si Pablo dice que la ley es un guía que nos lleva a Cristo, si fueras el enemigo, lo primero que harías, ¿no sería intentar que los seguidores de Cristo desconozcan ese guía, diciendo que ya no existe?

Hasta aquí este post. Recuerda que la comprensión de estos temas puede estar relacionada con tu salvación eterna, porque como dice Romanos 10:17:

La fe viene por el oír, y el oír por la palabra de Dios. Romanos 10:17

Nos vemos en el próximo post.

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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SIGNIFICADO del número 7 en la BIBLIA. #1

En el libro de Apocalipsis, el número siete aparece tantas veces que parece indispensable conocer su significado para entender la estructura del libro.

Acompáñame al apasionante mundo del significado de los números en la Biblia.

El numero 7 en la Biblia

El número siete o las series de siete aparecen tan frecuentemente en el libro de Apocalipsis que, incluso al lector más casual, le resulta evidente que este número tiene una relevancia central en el texto. Ya desde el primer capítulo encontramos referencias a:

  • Siete espíritus (Apocalipsis 1:4),
  • Siete candeleros (Apocalipsis 1:12),
  • Siete estrellas (Apocalipsis 1:16)

Posteriormente, en el versículo 20, se nos aclara que las siete estrellas representan siete ángeles.

A medida que avanzamos en el libro, la lista de menciones del número siete continúa creciendo, incluyendo:

  • Siete cuernos (Apocalipsis 5:6),
  • Siete ojos (Apocalipsis 5:6),
  • Siete truenos, entre otros (Apocalipsis 10:3).

Sin embargo, las series de siete más significativas en el Apocalipsis son cuatro, que, debido a su longitud y extensión, constituyen la columna vertebral de la obra. Estas series ocupan más de la mitad de los 22 capítulos del libro y son las siguientes:

  • Las siete iglesias,
  • Los siete sellos,
  • Las siete trompetas,
  • Las siete copas.

No obstante, la aparición del número siete no se limita únicamente al libro de Apocalipsis. En el resto de la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, encontramos este número presente de diversas maneras. 

Desde el mismo inicio, en el Génesis, Dios crea el mundo en siete días, y posteriormente se mencionan siete pares de animales limpios en el arca (Génesis 7:2). En Proverbios 6, se enumeran las siete cosas que el Señor odia.

El propio Jesús utilizó series de siete en varias ocasiones. Algunos ejemplos son:

  • Las siete bienaventuranzas del sermón del monte,
  • Los siete «ayes» de Mateo 23,
  • Los siete «Yo soy» en el evangelio de Juan.

Y así podríamos continuar, enumerando múltiples ejemplos que reflejan la recurrencia y simbolismo del número siete.

El 7, «plenitud» o «perfección»

Muchos teólogos y estudiosos de la Biblia coinciden en que el número siete representa plenitud o perfección. Y, aunque esto es correcto, limitar la explicación del número siete únicamente a este concepto sería subestimar el profundo significado y las múltiples enseñanzas que encierra. 

El siete, en muchos casos (aunque no en todos), es un símbolo numérico que Dios emplea de manera magistral, dotándolo de un gran simbolismo que abarca más allá de lo evidente.

La primera pregunta que nos hacemos es: ¿En qué sentido el número siete representa la plenitud?

Una manera de entender esta plenitud es la siguiente: si consideramos el progreso desde el número 1 hasta el 6, percibimos un proceso de avance, de crecimiento o de desarrollo. Sin embargo, en el número siete, es cuando Dios interviene, completando aquello que estaba incompleto, llevando a la totalidad y perfección lo que comenzó.

No obstante, Dios no solo expresa este concepto de plenitud de manera abstracta, sino que nos enseña repetidamente que, en efecto, el siete simboliza Su intervención directa. 

Es decir, la obra de Dios no solo culmina aquello que estaba incompleto, sino que lo transforma y lo hace pleno, llevando al ser humano y a su creación hacia un estado de totalidad.

Sin embargo, esta intervención de Dios que nos hace completos no se trata simplemente de una suma, como si añadiera lo que faltaba de manera mecánica. Al contrario, Su intervención es profunda y transformadora, y ocurre de esta forma:

Es decir, sin Su intervención, nosotros no somos nada. Sin Su intervención, nuestros esfuerzos son en vano. Veamos algunos ejemplos: La historia de Naamán el leproso: 

Para quienes no conocen la historia, aquí les dejo la referencia (2 Reyes 5). Naamán tuvo que sumergirse siete veces en el río. Sin embargo, no es que al salir por primera vez ya estuviera un poco menos leproso, ni que a la segunda inmersión mejorara un poco más. 

De hecho, durante las primeras seis inmersiones, Naamán continuó igual de leproso que antes de sumergirse. Fue en la séptima inmersión cuando, por la intervención divina, fue completamente sanado. 

La conquista de Jericó: Dios ordenó al pueblo de Israel que diera vueltas alrededor de la ciudad durante siete días, y fue en el séptimo día cuando los muros se derrumbarían y la ciudad sería conquistada. 

Nuevamente, observamos el mismo patrón. No ocurrió que, tras la primera vuelta, los muros comenzaron a agrietarse, ni que se desgastaran gradualmente con cada vuelta. No. Durante seis días, el pueblo caminó sin que nada sucediera, pero en el séptimo día, Dios derribó los muros y permitió que la ciudad fuera tomada. 

Estos ejemplos ilustran que es en el séptimo —en el momento de la intervención divina— donde encontramos la plenitud y el cumplimiento de las promesas de Dios. Sin Su acción, nuestras acciones y esfuerzos carecen de efectividad.

Patrones didácticos que Dios utiliza en las series de siete para enseñarnos verdades espirituales

Veamos cuántas enseñanzas podemos extraer de estas historias y lo que enseñan sobre el número siete.

Primera enseñanza:

El ser humano, por sí solo, no puede hacer absolutamente nada. Es imposible alcanzar la plenitud o completar cualquier tarea sin la intervención divina.

Segunda enseñanza: 

Pregunta: Si Naamán no hubiese obedecido al profeta Eliseo y no se hubiese sumergido en el agua, ¿Dios lo hubiese curado?
Respuesta: No.
Pregunta: Si el pueblo de Israel no hubiese obedecido a Dios y no hubiese dado vueltas alrededor de la ciudad como Él mandó, ¿habrían conquistado la ciudad?
Respuesta: No.

Aquí tenemos la segunda enseñanza: La gracia de Dios trabaja sobre la fe. Nosotros no podemos hacer nada para triunfar; solo debemos confiar y obedecer a Dios. Esta relación entre gracia y fe es una maravillosa ilustración que clarifica conceptos que a menudo se han debatido, como la salvación por obras, la fe y la gracia.

Es Dios quien nos salva, quien nos cura y nos libera del pecado a través de la sangre de Cristo. Recuerden que fue en la cruz donde nuestros pecados fueron expiados y redimidos. Así como Dios curó la lepra de Naamán, también fue Él quien derrumbó las murallas de Jericó.

Nosotros no podemos hacer absolutamente nada para ser limpios y liberarnos de la esclavitud del pecado, de la misma manera que Naamán no podía curarse de la lepra, sin importar cuántas veces se hubiese sumergido en el agua. Y así como el pueblo de Israel no podía conquistar Jericó, sin importar cuántos días hubieran girado alrededor de la ciudad.

Lo único que tenemos que hacer es tener fe en Dios, cultivando una relación con Él tan firme que nos lleve a confiar en Su palabra y a seguir las instrucciones de Dios.

Así como Naamán obedeció a Eliseo, y así como el pueblo de Israel obedeció a Dios.

Tercera enseñanza:

Lo que Dios pide hacer no tiene ningún sentido sin fe. Repito: es totalmente ridículo para quien no tiene fe, porque el sentido de lo que Dios pide es espiritual. Naamán encontró tan ridículo lo que Eliseo le pedía, que se enojó. Si no hubiera sido por la persuasión de sus criados, se habría ido sin obedecer.

El creyente obedece por fe, muchas veces sin entender, y en ocasiones lo hace al comprender el significado del rito o símbolo.

Antes de avanzar a la cuarta enseñanza, quiero señalar que estos principios también fueron enseñados por Dios a través de numerosas historias y símbolos, que no necesariamente utilizan el número siete.

Por ejemplo, consideremos el caso de la salida de los hebreos de Egipto. En la décima y última plaga, Dios les indicó que debían sacrificar un cordero y pintar su sangre en el umbral de cada casa para que los primogénitos que se encontraban dentro fueran salvados.

1ª Enseñanza: El ser humano, por sí solo, no puede hacer absolutamente nada. No había forma física en la que ningún humano pudiera defenderse por sus propios medios del ángel destructor que pasó por todo Egipto, llevando a cabo la muerte de todos los primogénitos, tanto de hombres como de bestias.

2ª Enseñanza: La gracia de Dios trabaja sobre la fe. Era necesario hacer lo que Dios pedía para poder ser salvo. No bastaba con creer en Dios o ser hijo de Abraham; si no pintaban el portal con sangre, los primogénitos que se encontraban en ese hogar no podrían salvarse.

3ª Enseñanza: Lo que Dios pidió hacer no tenía ningún sentido, a menos que se comprendiera el significado del símbolo. Los hebreos obedecieron sin entender completamente, como nosotros ahora lo entendemos mucho mejor después de haber visto a Cristo derramando Su sangre por nosotros en la cruz.

Ahora, volvamos a la serie de siete para continuar comprendiendo los principios o patrones que Dios nos quiere enseñar.

Cuarta enseñanza:

Cuando Dios utiliza una serie de siete como simbología didáctica, el séptimo es completamente diferente a los otros seis.

Esto se puede notar desde el comienzo en la primera serie de siete que nos presenta la Biblia: los siete días de la semana de la creación. Dios utilizó cada día para crear el mundo, y en Génesis 2:2-3 se dice que Él acabó la obra en el séptimo día. Este día es totalmente distinto a los demás, porque en él, Dios reposa, lo bendice y lo santifica.

Un patrón similar se observa en la historia de Naamán, donde en la séptima sumergida es cuando se cura completamente. También en la conquista de Jericó, el séptimo día era completamente diferente a los otros seis, ya que debían dar siete vueltas en lugar de una, lo que resultó en la liberación.

En el libro de Apocalipsis, esta distinción se evidencia en los sellos: en el capítulo 6, se describen lo que ocurrirá en cada uno de los seis sellos, y más adelante, en el capítulo 8, se menciona el séptimo sello, que es totalmente separado y diferente a los otros seis, describiéndolo simplemente como media hora de silencio.

Lo mismo ocurre con las trompetas, donde las seis son descritas en los capítulos 8 y 9 de Apocalipsis, y luego se habla de una séptima trompeta, totalmente diferente a las otras seis, al final del capítulo 11.

Estos son solo algunos ejemplos que analizaremos a lo largo de esta serie de posts para entender los patrones que Dios explica a través de esta metodología didáctica, lo que nos ayudará a comprender mejor la estructura del Apocalipsis, ya que está basada en series de siete.

Quinta enseñanza:

A veces, Dios utiliza los seis primeros como figura y sombra del séptimo. Así, cada uno de los primeros seis muestra un aspecto diferente del séptimo, siendo el séptimo el verdadero, el pleno o el completo.

Un detalle muy importante: en la simbología o series de siete que Dios utiliza para enseñarnos lecciones espirituales, NO SIEMPRE SE DAN TODAS LAS ENSEÑANZAS O APLICACIONES, ya que la simbología puede aplicar a algunas de ellas, pero no a todas. 

Estos principios son evidentes en series de siete tan obvias como las de los sellos y las trompetas, y en otras que quizás no sean tan evidentes. Veamos algunos ejemplos:

El cuerpo humano

En Génesis 2:7 se menciona que Dios formó al hombre del polvo de la tierra.

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra… Génesis 2:7

Este acto divino organiza al cuerpo humano en seis niveles de organización. Aunque en ocasiones se pueden incluir subniveles, generalmente se reconocen seis niveles principales en la estructura del cuerpo humano:

  1. Átomos: Constituyen el primer nivel y forman moléculas.
  2. Moléculas: Estas forman el segundo nivel, que da origen a las células.
  3. Células: Representan el tercer nivel, las cuales se agrupan para formar tejidos.
  4. Tejidos: Este es el cuarto nivel, que se organizan en órganos.
  5. Órganos: Constituyen el quinto nivel y se combinan para formar sistemas o aparatos, que son el sexto nivel.

Sin embargo, Génesis 2:7 continúa afirmando que el hombre fue “completado” con el séptimo nivel: el aliento de vida que Dios sopla en su nariz.

…sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente. Génesis 2:7

A partir de este pasaje, se pueden extraer las siguientes enseñanzas:

  1. Incompletud sin el séptimo nivel: No importa que los seis niveles del ser humano estén perfectamente formados; sin el séptimo, el ser humano es simplemente un ser inanimado, un cuerpo muerto. La verdadera vida se manifiesta solo cuando se completa con el séptimo nivel: el aliento de vida que Dios sopla en su nariz.

  2. Intervención divina: Así como la gracia de Dios opera en relación con nuestra fe, el Espíritu de vida solo puede actuar sobre un cuerpo que está debidamente formado y funcional. Fuera de esta estructura, la acción divina es imposible.

  3. Perspectiva del no creyente: Para aquellos que no creen, este concepto puede carecer de sentido, ya que no reconocen la intervención de Dios en la vida del ser humano.

  4. Diferencia del séptimo nivel: Por último, el séptimo nivel es completamente diferente a los otros seis. Representa un elemento esencial que transforma la mera existencia física en vida plena y espiritual.

6 líderes nacidos de forma milagrosa

Un ejemplo adicional, aunque profundamente bíblico, a menudo pasa desapercibido en su significancia: en la Biblia, encontramos a seis primogénitos varones nacidos de manera milagrosa, ya que fueron concebidos por mujeres estériles. 

Todos ellos fueron grandes líderes del pueblo de Dios y representan diversas características de Cristo.

  1. Isaac: Es quizás la representación más impactante del Mesías, simbolizando al cordero que es llevado al matadero cuando su padre Abraham, por mandato de Dios, lo llevó a sacrificio.

  2. Jacob: Aunque nació junto a su hermano Esaú, logró obtener la primogenitura. Al igual que Jacob tuvo doce hijos que se convirtieron en los fundadores de las doce tribus de Israel, Cristo también eligió a doce discípulos para establecer el Israel espiritual.

  3. José: Al igual que Jesús, fue traicionado y entregado por sus hermanos, pero posteriormente los perdonó y los bendijo. José fue injustamente acusado y encarcelado, pero Dios lo liberó y lo exaltó a una posición de autoridad y poder, similar a cómo Jesús fue acusado y condenado injustamente, pero Dios lo exaltó a su diestra.

  4. Sansón: Aunque su vida estuvo marcada por errores y debilidades, hay aspectos de su existencia que representan a Cristo. El ángel anunció su nacimiento como aquel que “salvaría a Israel” (Jueces 13:5), y el Espíritu del Señor lo dotó de fuerza sobrenatural. Al igual que Jesús realizó milagros y prodigios, Sansón nació para salvar a Israel del poder del pecado y la muerte. Para vencer a sus enemigos, Sansón entregó su vida, muriendo con los brazos extendidos, de la misma forma que Jesús dio su vida en la cruz para vencer a los poderes del mal.

  5. Samuel: Este profeta, sacerdote y juez de Israel también representa a Cristo. Al igual que Jesús, fue rechazado por el pueblo que pedía un rey.

  6. Juan el Bautista: Concebido tras una promesa milagrosa de un ángel del Señor (Lucas 1:13-17), proclamó el arrepentimiento y bautizaba con agua, simbolizando a Cristo, quien, llamando al arrepentimiento, bautizaría con el Espíritu Santo.

Este grupo de seis hombres, concebidos de forma milagrosa por madres estériles y, en muchos casos, de edad avanzada, es completado por un séptimo que perfecciona la serie: Cristo Jesús.

  1. Salvación: No importa cuán grandes fueran estos seis líderes, ni el legado que dejaron, ni el poder e influencia que ejercieron. Sin el séptimo, Cristo, ni ellos ni nosotros podríamos ser salvos.

  2. Gracia y obediencia: Las vidas de estos seis hombres demuestran que la gracia de Dios se manifestaba cuando seguían sus preceptos. En los momentos en que se alejaban de las instrucciones divinas, Dios no podía bendecirlos.

  3. Perspectiva de fe: La historia de estos personajes está repleta de sucesos que, desde una perspectiva humana, podrían parecer carentes de sentido. Sin embargo, cobran total significado cuando se analizan desde la fe.

  4. Diferencia del séptimo: Por último, el séptimo, Jesús, es totalmente diferente en todos los aspectos. Desde el milagro de su concepción, los seis primeros nacieron de mujeres estériles, mientras que el séptimo nació sin la intervención del varón, siendo concebido por el Espíritu Santo.

No te pierdas el próximo post de esta serie, que abordará un tema muy interesante: Los Pactos de Dios. Esta forma de comprender las series de siete te permitirá descubrir patrones divinos que revelan verdades importantes en el contexto del Apocalipsis.

Y ahora, cada vez que alguien mencione que el número siete significa perfección o plenitud, recordarás que nuestra verdadera perfección y plenitud provienen de Dios. Sin Él, no somos nada. Nos vemos en el próximo post.

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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Panes sin levadura significado – Santuario 4

En el preciso momento en que Dios liberó al pueblo de Israel de Egipto, a través de Moisés, constituyó las fiestas de Pascua, 

E inmediatamente después empieza la fiesta de los panes sin levadura, la que analizaremos en este post. No es solo una fiesta que serviría como recordatorio por generaciones de esta liberación. 

Sino que también es una fiesta didáctica llena de símbolos proféticos que arrojan grandes enseñanzas sobre la forma en que Cristo vendría a redimir al mundo en su primera venida… 

Y además su comprensión nos ayuda a conseguir el objetivo de todo cristiano. Que Cristo viva en nosotros.

Por eso la enseñanza de estas fiestas es mucho más trascendente de lo que se cree.

Paralelismo entre Israel y Cristo

El pueblo de Israel pasó por un viaje muy significativo desde Egipto a Canaán. No fue solo un viaje físico, sino también espiritual, lleno de simbolismos.

Un viaje que trasciende su importancia histórica ya que está lleno de enseñanzas importantes para nuestras vidas. Porque Dios no solo enseña las verdades bíblicas a través de símbolos o rituales, sino a través de las historias.

Por eso están registradas en la Biblia y por eso es tan importante que las conozcamos.

Veamos el paralelismo entre la historia de la liberación de Egipto, la fiesta de la Pascua que Dios crea a partir de ese acontecimiento histórico, con sus rituales y su cumplimiento.

Justo antes de la décima plaga de Egipto donde iban a morir los primogénitos, un día 14 del mes de nisán, Dios mandó al pueblo de Israel a sacrificar un cordero.

Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. Éxodo 12:6

Este acontecimiento histórico que marcaría para siempre al pueblo de Israel daba inicio a la fiesta de la Pascua. Una fiesta con un ritual bien específico, donde también el mismo día 14 de nisán debía sacrificarse un cordero.

Esta fiesta debía celebrarse hasta la llegada del Mesías que le daría el cumplimiento profético siendo crucificado el mismo día.

Esa misma noche de liberación, ya entrado el 15 de Nissan, después de sacrificar al cordero, Dios les ordenó pintar los postes y dinteles de las puertas con su sangre para ser librados de la muerte de los primogénitos. 

Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. Éxodo 12:7

Solo se salvarían aquellos que estén dentro de las casas cuyos portales fueran marcados con la sangre del cordero. 

Durante la fiesta de la Pascua, el sacrificio del cordero era una ofrenda de holocausto y por consiguiente la sangre debía ser rociada sobre el altar. 

Después hizo que trajeran el carnero del holocausto, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero; 19 y lo degolló; y roció Moisés la sangre sobre el altar alrededor. Levítico 8:18

Finalmente, Cristo murió en la cruz, pero antes, en el aposento alto, Jesús tomando la copa con el jugo de la vid, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. 

 27 … les dio, diciendo: Bebed de ella todos; 28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Mateo 26:27-28

Y de esta forma, a través de las edades, el pueblo de Dios realiza un rito que demuestra su aceptación a la sangre de Cristo para redimirnos. Es la confirmación de un pacto que trae bendición. 

Por el contrario, el rechazar el pacto y no aceptar la sangre de Cristo, está simbolizado en la Biblia con derramar su sangre lo cual trae maldición a la tierra, contaminándola. Tal como lo expresan los siguientes versículos. 

33 Y no contaminaréis la tierra donde estuviereis; porque esta sangre amancillará la tierra, y la tierra no será expiada de la sangre que fue derramada en ella, sino por la sangre del que la derramó. 34 No contaminéis, pues, la tierra donde habitáis, en medio de la cual yo habito… Números 35:33-34  

Por tanto, derramé mi furor sobre ellos por la sangre que habían derramado sobre la tierra y por haberla contaminado con sus ídolos. Ezequiel 36:18 

Luego, después de la puesta del sol, cuando ya había comenzado el día 15 de Nissan, debían comer al cordero. 

Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. Éxodo 12:8

Lo mismo ocurría en las fiestas de Pascua. Después de sacrificar el cordero, debían comerlo. Y ese mismo día comenzaba la Fiesta de los panes sin levadura y durante siete días debían comer panes sin levadura. 

Justo antes de ser entregado, Jesús en el Aposento alto, tomó el pan, lo bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: «Tomad, comed; esto es mi cuerpo». 

Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Mateo 26:26  

Antes de la muerte de Cristo se comía literalmente el cuerpo del sacrificio simbólico.  A partir de la muerte de Cristo se come simbólicamente el cuerpo del sacrificio literal.

Pero el paralelismo no termina ahí. Tan pronto el pueblo de Israel experimentó la salvación y liberación a través del poder de la sangre del cordero, abandonaron su antigua vida de esclavitud en Egipto. 

De manera similar, cuando los cristianos entendemos que somos liberados del pecado y la muerte por la sangre de Jesucristo, decidimos seguirlo a una nueva vida. 

En 1 Corintios 10, el apóstol Pablo hace referencia a varios eventos clave en la historia de Israel como símbolos de verdades espirituales.  

…nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; 2 y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, 3 y todos comieron el mismo alimento espiritual, 4 y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. 1 Corintios 10:1-4 

En el versículo 2 dice que fueron bautizados en la nube y en el mar.

Así como el pueblo de Israel atravesó el mar Rojo y fue bautizado de forma simbólica en el mar, de la misma forma, nosotros nos bautizamos como demostración pública de que empezamos una nueva vida en la libertad que nos ofrece Cristo.

Entramos en un maravilloso pacto representado por el bautismo. La palabra bautismo significa “inmersión”. El sumergirnos en las aguas representa nuestra muerte de la vieja vida, y cuando salimos nuevamente simboliza un nuevo nacimiento.

Nos convertimos en una nueva vida en Cristo Jesús. En eso consiste el pacto. Así de sencillo.

Jesús toma nuestra muerte, y nosotros tomamos su vida. Esto mismo se lo explicó Jesús a Nicodemo cuando le dijo en Juan 3, que el que no nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 

Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Juan 3:3  

Y en Romanos 6, no lo puede dejar más claro. 

Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Romanos 6:4

A partir de allí, así como el pueblo de Israel atravesó un desierto entre Egipto y Canaán, así también la vida en esta tierra es un desierto, llena de pruebas, tentaciones y dificultades. Pero en medio de este desierto, Dios provee para nosotros. 

Y en los versículos 3 y 4 nos dice que todos comieron un alimento espiritual (refiriéndose al maná) y bebieron una bebida espiritual (refiriéndose al agua que salía de la roca que simbolizaba a Cristo).

Los cuales son esenciales para nuestra vida espiritual en el desierto de este mundo. Jesús dijo: «Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás».

Antes de hablarte del maná.

Ese pan del cielo que era el alimento espiritual, que les da sentido a las fiestas de los panes sin levadura y tema central de este video, déjame hablarte primero de la bebida espiritual. 

Jesús no escatimó esfuerzos en explicar que el Espíritu Santo viene de Dios, pero a través de Él mismo.

En Juan 14:26 dice: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre», Y en Juan 15 dice lo mismo, pero, con otras palabras.

Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. Juan 14:26 

Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Juan 15:26 

Por eso le dijo a la mujer samaritana: “Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás». 

En Juan 7, en el último día de la fiesta, Jesús alzando la voz dijo: «El que cree en mí, … de su interior correrán ríos de agua viva». Y luego el texto aclara que se refería al Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él. 

…Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva… Juan 7:37-39

Por eso, el agua que representa al Espíritu Santo salía de la roca que representa a Cristo. 

El significado espiritual del pan en la Biblia

Ahora sí, concentrándonos en el alimento espiritual, veamos los conceptos que nos ayudan a entender la fiesta de «los panes sin levadura». 

¿Qué enseñanza espiritual representa el pan en la Biblia? 

Para que el pueblo de Israel pudiera atravesar el desierto, Dios envió el maná (el pan del cielo) lleno de simbolismos que representaban a Cristo, «el verdadero Pan del Cielo».

Las enseñanzas que Dios explica a través de esta simbología son tan simples y obvias que hasta un niño de 12 años las puede entender. Y a la vez, es tan importante que creó las fiestas de los panes sin levadura para que siempre la tengan presente.

En Juan 6:31, cuando le hablan a Jesús sobre el maná, el pan del cielo, Jesús les contesta en el versículo 32 que el maná de Moisés no era el verdadero pan del cielo, dando a entender que en realidad era un símbolo del verdadero pan del cielo. 

31 nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer. 32 y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, más mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Juan 6:31-32  

Juan 6:33 dice que el verdadero pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo, refiriéndose obviamente a él mismo.  

Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. Juan 6:33  

Y cuando en el versículo 34 le dicen «danos ese pan del cielo» el verdadero del que Jesús hablaba, entonces él responde con el primer «Yo soy» de los 7 «Yo soy» que dijo Jesús. En Juan 6:35, Jesús les dijo: «Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás».

34 le dijeron: Señor, danos siempre este pan. 35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Juan 6:34-35

Y para que no quede ninguna duda, en Juan 6:51 lo vuelve a decir.  

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Juan 6:51 

Por eso, el maná era un alimento espiritual, porque representaba a Cristo. Pero ¿por qué Cristo era representado por un pan del cielo? ¿Por qué al igual que comemos el maná y se comía el cordero, Cristo decía que había que comer su carne? 

La respuesta a todas estas preguntas es la enseñanza crucial de todo esto. 

El Significado de Comer el Pan 

¿Qué significa comer el pan o su carne? 

Comer el maná, el cordero o la carne de Cristo simbólicamente representa «comer la palabra de Dios», pues Dios y su palabra no pueden separarse. 

Así lo explica el texto que menciona el maná. En Deuteronomio 8 se afirma que Dios los sustentó con maná, para enseñarles que el hombre no vive solo de pan, sino de todo lo que sale de la boca de Jehová. 

para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Deuteronomio 8:3  

Igualmente, en el capítulo 6 de Juan, donde Jesús enseña que él es el pan del cielo, se explica este simbolismo. 

Jesús declara que el espíritu da vida y que sus palabras son espíritu y vida. Juan 6:63 

La Biblia declara que Jesús «es» la palabra de Dios.  

Juan 1 afirma que en el principio era el Verbo (o «logos» en el original griego), y el Verbo era Dios. 

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Juan 1:1 

Apocalipsis 19 describe a Cristo como «La Palabra de Dios». 

Estaba vestido de una ropa teñida en sangre y su nombre es: La Palabra de Dios. Apocalipsis 19:13 

La palabra de Dios se considera un alimento espiritual. Por eso, en la Biblia se habla de ella como un alimento que nutre, o una leche espiritual no adulterada. 

Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido. 1 Timoteo 4:6  
 

Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación. 1 Pedro2:2 

Por eso siempre se utiliza se utiliza el mismo símbolo tanto para Cristo como para la palabra de Dios.

La semilla: Representa a la palabra de Dios en Lucas 8 y también a Jesús en Juan 12, donde explicando que es necesario que él muera, se refiere a sí mismo como una semilla que tiene que caer en la tierra y morir para que lleve mucho fruto. 

Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Lucas 8:11 

23 Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. 24 de cierto, de cierto os digo, que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. Juan 12:23-24

Lo mismo sucede con la luz: En Salmos 119, la palabra de Dios es una luz en nuestro camino, y en 2 Pedro 1 es una antorcha que alumbra en lugares oscuros. 

Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino. Salmos 119:105

Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones. 2 Pedro 1:19 

De la misma forma, en Juan 8, Jesús dijo: «Yo soy la luz del mundo». 

Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Juan 8:12  

Igual ocurre con la simbología del pan: Son muchos los textos que hablan de la palabra de Dios como pan.

En Mateo 4, Jesús dijo: «Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios», haciendo referencia a Deuteronomio 8:3. 

Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Mateo 4:4 

…no solo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Deuteronomio 8:3 

El profeta Amós habla de hambre en la tierra refiriéndose a la escasez de la palabra de Dios. Él dice: «No hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová». Y en Juan 6, Jesús dijo: «Yo soy el pan de vida». 

He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. Amós 8:11 

Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Juan 6:35

El significado simbólico de rechazar el pan y la sangre de Cristo

¿Qué pasa cuando se rechaza el pan del cielo o la carne de Cristo?

Si se come la carne de Cristo, nos ayuda a crecer en una nueva criatura en Cristo Jesús. Es una bendición para la vida eterna. Si no se come, se pudre y es para maldición. Igual sucede con su sangre.

Si se bebe, es para bendición y se transforma en el jugo de la vid, pero si se rechaza y se derrama en la tierra, se convierte en sangre que contamina la tierra y el agua, y es para maldición.

La simbología es tan perfecta que me lleva a la conclusión de que Dios creó algunas cosas con ciertas características con el único objetivo de que coincida con los símbolos.

Por ejemplo, ¿sabías que la sangre tiene exactamente el mismo color que el jugo de la vid y es imposible notar la diferencia por su color?

Dicho sea de paso, cuando en el Apocalipsis habla de que un tercio de los ríos y los mares se convertirán en sangre, es simbólico, no literal, y hace referencia al rechazo masivo de la palabra de Dios en el planeta. 

El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre. Apocalipsis 8:8 

El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y este se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había en el mar. Apocalipsis 16:3 

Significado del pan sin levadura

¿Por qué el pan debe ser sin levadura?

La levadura cambia la composición de la masa mediante la fermentación, al igual que el jugo de la vid, que al fermentar se transforma en vino.  

Y este cambio realizado por la levadura en el pan, y por el alcohol en el jugo de la vid, representa todas las modificaciones que el hombre realiza a la palabra de Dios, adulterando su significado o enseñanza.  

Por eso, en Mateo 16, cuando Jesús dice: “Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos”, luego, seis versículos más adelante aclaran diciendo:

Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos. Mateo 16:12 

Así pues, para enseñar esta realidad, en las fiestas de los panes sin levadura, las casas debían vaciarse de levadura durante toda la semana.  

La Biblia nos brinda varios tipos de levadura, simbolizando de esta manera diferentes formas de adulterar o deformar la palabra de Dios.

Los fariseos eran un grupo religioso que se destacaban por su devoción a la ley y las tradiciones judías, pero también por su hipocresía y falta de amor y compasión hacia los demás.  

Los Saduceos eran un grupo religioso que no creían en la resurrección de los muertos.

La levadura de los Saduceos, por lo tanto, representa la tentación de abrazar una fe vacía o incompleta, sin aceptar la plenitud de la verdad revelada por Dios. 

Después, en Marcos 8, Jesús les dijo: «guardaos …, de la levadura de Herodes». 

Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes. Marcos 8:15 

Herodes era un gobernante corrupto y violento que buscaba su propio beneficio y poder, y la levadura de Herodes representa la tentación de buscar el poder y la riqueza a expensas de alejarse de la palabra de Dios y, por consiguiente, de Cristo. 

También, Pablo menciona la levadura en las cartas a los Gálatas y a los Corintios.

Mientras que la levadura de los Gálatas, expresada en el capítulo 5, representa la tentación de seguir falsas enseñanzas o doctrinas legalistas que nos alejan de la gracia de Dios y de la verdad de la salvación por fe en Cristo.

Por otro lado, en 1 de Corintios también, capítulo 5, Pablo se refiere a la inmoralidad sexual que había en la comunidad cristiana de Corinto.

La levadura de Corinto representa, por lo tanto, la tentación de tolerar o justificar el pecado en la vida de la iglesia. 

Instrucciones para Nutrir el Alma 

Dios dio instrucciones precisas de cómo debía comerse el maná para que sepamos cómo debía comerse la carne de Cristo. Es decir, cada instrucción era una enseñanza espiritual de cómo debía leerse la palabra de Dios. 

En Éxodo 16:21, leemos sobre el maná que Dios proveía a los israelitas en el desierto: «Y lo recogían cada mañana.” 

Y lo recogían cada mañana, cada uno según lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía. Éxodo 16:21  

Cada día debemos buscar a Jesús a través de su palabra, cada uno según lo que había de comer. El maná debía ser recogido individualmente. Cada persona debía ir y recoger su propia porción.

De la misma manera, cada uno de nosotros debe tener una relación personal con Jesús. No podemos depender de la relación que otra persona tenga con Jesús.

Escuchar sermones, audios y lo que otras personas comparten está bien, pero no reemplaza nuestro momento a solas con el creador. Y luego, cuando el sol calentaba, se derretía. Debe ser lo primero que hagamos cada día, bien temprano por la mañana. 

En Marcos 1:35, leemos que «levantándose muy de mañana, cuando aún estaba oscuro, Jesús salía a orar». Jesús mismo estableció el ejemplo de buscar a Dios temprano en la mañana, antes de que el sol se levante y el ajetreo del día comience. 

El maná es un símbolo del pan espiritual que Jesús provee para nosotros hoy en día. La palabra de Dios que él vino a mostrarnos, la cual es rica, abundante y suple todas nuestras necesidades.

La Corrupción y la Profecía

¿Por qué el pan se corrompía como si fuera carne? 

El maná debía recogerse cada mañana. Si recogías un día para el día siguiente, entonces se echaba a perder. El maná no se echaba a perder como se echaría a perder cualquier pan, es decir, poniéndose duro o mohoso.

Cuando el maná se echaba a perder, criaba gusanos y hedía como la carne, porque tal como hemos visto, el maná era un pan del cielo que representaba la carne de Cristo. 

Ahora, el viernes sí se debía recoger doble ración porque el sábado era el único día que el pan no entraba en corrupción. Lo cual era una tipología (es decir, un simbolismo profético) de lo que ocurriría con la muerte de Cristo.

De la misma forma que el maná, al morir Cristo un viernes, fue sepultado en la tumba un sábado y su carne tampoco entró en corrupción, tal como lo dice Salmos 16. 

Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción». Salmos 16:10 

Sabemos que este versículo se refiere a Cristo porque en el libro de Hechos, dos veces se aplica esta profecía a Jesús. 

26 Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, Y aun mi carne descansará en esperanza; 27 Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción. Hechos 2:26-27  

35 Por eso dice también en otro salmo: No permitirás que tu Santo vea corrupción. 36  Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción. 37 Mas aquel a quien Dios levantó, no vio corrupción. Hechos 13:35-37

Otro simbolismo importante que demuestra que Cristo murió un viernes y descansó en la tumba un sábado, y su carne no entró en corrupción, simbolizado por el maná. 

Este era el motivo por el cual en Éxodo 12 dice: «Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego», porque la carne del cordero no debía entrar en corrupción. 

Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego. Éxodo 12:10 

Guardando las Enseñanzas de Cristo

Hoy en día hay muchas personas y pastores que predican que “la doctrina no es importante”; lo importante es Cristo. Pero no se dan cuenta de que, al rechazar la doctrina bíblica, es decir, las enseñanzas de Dios que Cristo vino a explicar están rechazando a Cristo. 

Muchos dicen: «Lo importante no es lo que creemos, sino reflejar el amor de Cristo». Por supuesto que lo importante es reflejar el amor de Cristo.  Pero si somos indiferentes a sus palabras y no aplicamos sus enseñanzas a nuestras vidas, entonces no tenemos su amor.  

Por eso dijo en 1 Juan 2: Que el amor de Dios se perfecciona en el que guarda su palabra, y que el que quiere permanecer en Jesús debe andar como él anduvo. 

4 El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso… 5 pero el que guarda su palabra, en este verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. 6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. 1 Juan 2:4-6  

Si yo digo que tengo el amor de Cristo, pero no aprendo ni aplico sus palabras, estoy vaciando el amor de Cristo de contenido. 

Muchos me preguntan si aún debemos seguir guardando las fiestas judías. Cuando Cristo murió, obviamente las fiestas ya dejaron de celebrarse. Te voy a mencionar los dos motivos más importantes. 

En primer lugar, ya no hay necesidad de hacer sacrificios (que era la parte central de todas las fiestas).

Y, en segundo lugar, para que no quede duda sobre este punto, Dios se encargó de que no haya templo en Jerusalén, que era el único lugar donde Dios permitió que se celebrasen las fiestas. 

Pero Jesús no dejó a los cristianos sin fiestas. Justo antes de morir y que todo el sistema de fiestas judías y sacrificios quede abolido, él instituyó una nueva fiesta para todos los cristianos: el comer su carne y beber su sangre a través de la Santa Cena. 

Ahora bien, para que la práctica de un rito tenga sentido, debemos vivir en nuestras vidas lo que ese rito representa. Por ejemplo, el bautismo no tiene sentido si no aceptaste a Jesús en tu vida como tu salvador. Casarte no tiene sentido si no amas a tu pareja. 

Lo mismo aplica para la Santa Cena, la Eucaristía, la Santa Comunión, la Cena del Señor, o como sea que la llamen en tu iglesia.

No tiene sentido que la practiques comiendo el pan que representa su carne y bebiendo el jugo de la vid que representa su sangre si no estudiamos la palabra de Dios y la aplicamos en nuestra vida para que crezca en nosotros una nueva criatura espiritual en Cristo Jesús. 

En el bautismo tomamos la decisión de aceptar y seguir a Cristo, y en la Santa Cena renovamos nuestro voto periódicamente.

Ahora entendemos por qué en Efesios 5:26 explica que somos purificados en el agua por la palabra de Cristo. 

Para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, Efesios 5:26   

No te quepa la menor duda de que en la comprensión de estos temas puede estar la salvación eterna tuya y de tu familia.

¿Sabes por qué? Porque cuanto más conozcas la palabra de Dios y a su máxima expresión, que es nuestro Señor Jesús, más podrá trabajar el Espíritu Santo para que el amor de Cristo te transforme a su imagen y semejanza. 

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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Como Jonás – Tres Días y tres noches – Santuario parte 3 

El desplazar el día de la muerte de Cristo a un día incorrecto nos impedirá entender algunos significados importantísimos en la simbología bíblica de las fiestas, y otras profecías muy relacionadas con este tema. 

Tradicionalmente el cristianismo en general recuerda la Semana Santa conmemorando el viernes la crucifixión de Jesús, el sábado su reposo en el sepulcro y el domingo de resurrección. 

Sin embargo, Jesús varias veces relaciona su muerte con 3 días y en Mateo 12 hace una afirmación profética donde dice que así como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.”

Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres nochesasí estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches Mateo 12:40

Debido a esto, hay muchos cristianos que al ver claramente que no hay forma de hacer encajar 3 días y tres noches entre el viernes y el domingo, dicen que Jesús no murió en viernes.

Algunos dicen que murió el jueves y muchos otros que murió el miércoles.  

Te invito a que te quedes conmigo hasta el final para que juntos resolvamos de una vez por todas el día de la muerte de Cristo armonizando todos los versículos. 

La Dificultad de Fijar el Día de la Muerte de Cristo 

Hay muchos cristianos que al ver claramente que no hay forma de hacer encajar 3 días y tres noches entre el viernes y el domingo, dicen que Jesús no murió en viernes. Algunos dicen que murió el jueves y muchos otros que murió el miércoles. 

Te invito a que te quedes conmigo hasta el final para que juntos resolvamos de una vez por todas el día de la muerte de Cristo armonizando todos los versículos. 

Si Jesús murió el viernes poco antes de la puesta del sol del sábado, y resucitó el domingo por la mañana tal como dice Marcos 16, es evidente que es imposible encajar los 3 días y las tres noches entre esos dos acontecimientos. 

Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. Marcos 16:9

Muchos colocan su muerte el viernes, sin plantearse ninguna duda al respecto, ya que los cuatro evangelios coinciden en explicar que la muerte de Cristo fue justo antes de la entrada del día de reposo o sábado tal como lo dicen los versículos que te dejo aquí

42 Cuando llegó la noche, porque era la preparación, es decir, la víspera del día de reposo, 43 José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Marcos 15:42-43

54 Era día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo. 55 Y las mujeres que habían venido con él desde Galilea, siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo. Lucas 23:54-55

41 Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno. 42 Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús. Juan 19:41-42

Sin embargo el hecho de que la Biblia diga que al otro día de la muerte de Cristo era sábado no significa absolutamente nada por el siguiente motivo: 

Se sabe con seguridad que Cristo murió un día 14 del mes de Nissan que coincidía con la Pascua y el sacrificio del cordero pascual. 

Justo inmediatamente después de la Pascua empezaba la fiesta de los panes sin levadura, que duraba 8 días y el primero y el último era considerado un día de reposo “ceremonial” llamado shabat.

Y por otro lado estaba el shabat cada 7 días que era el día de reposo “semanal”. 

Ambos días de reposo se llamaban igual: shabat, es decir, sábado.

Y ambos se guardaban exactamente igual. 

En todos los versículos, haciendo referencia al día anterior, no dicen viernes, sino que dicen “día de preparación”.

Así se le llama al día anterior del sábado semanal y del sábado ceremonial. 

De esta forma, colocar la muerte de Cristo en miércoles no contradice en absoluto los versículos que afirman que Jesús murió poco antes del inicio del sábado (ya que se estaba refiriendo al “sábado ceremonial” y no al “sábado semanal”).

Y, por otro lado, se pueden encajar cómodamente los 3 días y 3 noches entre su muerte y su resurrección. 

Sin embargo, esta interpretación tampoco está libre de incoherencias. 

Existen varios problemas si ubicamos la muerte de Cristo un día miércoles.

El primero se encuentra en Lucas 24 donde se señala que Cristo murió 3 días antes del camino a Emaús.

El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro…  Lucas 24:1

Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. Lucas 24:13 

En el versículo 1 y el versículo 13 nos explica claramente que los dos discípulos estaban caminando a Emaús el primer día de la semana.

Es decir el mismo domingo de la resurrección. Y sabemos que era por la tarde, porque era un camino de sesenta estadios, es decir, un camino máximo de dos horas, y en el versículo 29 dice que llegaron cuando ya estaba oscureciendo. 

Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado.  Lucas 24:29 

 Ahora bien. En el versículo 21 uno de ellos dice “hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.” 

Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. Lucas 24:21 

 Y es imposible que ellos dijeran un domingo por la tarde que ya había pasado 3 días de la muerte de Jesús, si él hubiese muerto un miércoles.

Especialmente si tomamos en cuenta que Jesús y los judíos contaban el tiempo con el sistema de cómputo inclusivo como veremos en breve donde los tres días se refería a pasado mañana. 

Por eso, el llevar la muerte de Cristo al jueves, como hacen algunos, tampoco resuelve el problema ya que sigue estando lejos de los tres días mencionados en el camino a Emaús.

En segundo lugar, otro gran problema es que Cristo resucitó el domingo por la mañana.

Así lo afirma Marcos 16 diciendo “resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana”  

Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana… Marcos 16:9 

y en Marcos 16 dice que las mujeres llegaron al sepulcro muy de mañana “ya salido el sol”, es decir, poco después del amanecer. 

Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol. Marcos 16:2 

Si Cristo hubiese muerto un miércoles, ni aunque tomemos los 3 días como 72 horas, llegamos al domingo por la mañana sino que Jesús tendría que haber resucitado a más tardar, un sábado por la noche.

Contradiciendo lo que dice Marcos 16:2.

Y si ponemos la muerte de Cristo un jueves tampoco coincide, ya que tres días completos llevaría la resurrección al domingo por la tarde y si tomamos los tres días tal como veremos que contaban los judíos, también coloca la resurrección durante el sábado. 

Y en tercer lugar, está el texto de Juan 19 donde llama al día de reposo que empezó pocas horas después de la muerte de Cristo un día de reposo de gran solemnidad (literalmente un “sábado grande” “mega Sabbath”). 

Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad)... Juan 19:31

Muchos argumentan que se le llamaba así a los sábados ceremoniales, pero eso no es así por dos motivos.

En primer lugar, porque había muchos sábados ceremoniales durante el o.

Siete para ser exactos. Y en segundo lugar porque esos sábados se guardaban y se llamaban exactamente igual que los sábados semanales.

Sino que se le llamaba sábado de gran solemnida, (mega bado) a los sábados ceremoniales que coincidían con los sábados semanales ya que esto si era una rareza que se daba muy de vez en cuando.

Y esto solo pudo haber pasado si Cristo hubiese muerto un viernes.

Dicho sea de paso, tiene toda la lógica del mundo que si Jesús tardó 4000 años en morir por nosotros en un día de Pascua, se haya guardado para ese día tan especial, un sábado pascual que coincida con un sábado semanal. ¿No te parece?

 

El Misterio de los Tres Días 

Hay 11 versículos en la Biblia que registran dichos de Jesús donde relaciona su pasión, muerte y resurrección con tres días. 

Y en 10 de ellos, hablan simplemente de tres días.

Pero en uno, específicamente Mateo 12 habla de tres días y tres noches.

Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Mateo 12:40

Y lo vamos a resolver en tres pasos: 

En primer lugar veremos el “Cómputo Inclusivo” que es la forma bíblica de contar el tiempo.

En segundo lugar analizaremos desde donde Jesús Contaba los 3 días.

Y en tercer lugar vamos a descubrir el Significado de la frase “Corazón de la tierra”.

 

La Forma Bíblica de Contar el Tiempo

Los judíos no contaban el tiempo como lo hacemos en la actualidad.

Cuando ellos contaban los días o los años, tomaban el primero o el último como si fueran completos, aunque fuera solo una fracción o porción de los mismos.

Este sistema de cómputo se llama “método de cómputo inclusivo” y se daba en muchos pueblos de la antigüedad.

Lo podemos ver continuamente en la Biblia. Vamos a ver algunos ejemplos. 

Como el caso del día en que se debía realizar la circuncisión de un niño.

Tal como lo ordenaba Levítico 12, se debían circuncidar a los niños al octavo día de su nacimiento. 

Y al octavo día se circuncidará al niño. Levítico 12:3

 Coincidiendo con lo que dice Lucas 1, donde también explica que al octavo día vinieron para circuncidar al niño cuando había nacido Juan el Bautista. 

Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías. Lucas 1:58-59 

Sin embargo, en Génesis 17, expresado con el cómputo inclusivo, dice “y de edad de ocho días” será circuncidado todo varón. 

Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones… Génesis 17:12 

Y lo mismo ocurre en Lucas 2, cuando dice “Cumplidos los ocho días” al circuncidar a Jesús. Haciendo coincidir el octavo día del nacimiento con las frases “ocho días de edad” u “ocho días cumplidos”. 

Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús… Lucas 2:21 

Nosotros en Occidente del siglo XXI jamás contaríamos de esta forma, porque nunca tomaríamos como el primer día de edad o el primer día cumplido al día del nacimiento, sino que recién contaríamos el primer día 24 horas después del nacimiento.

Por consiguiente, cuando hablamos de “ocho días de edad o cumplidos ocho días”, entendemos que debían pasar ocho días completos desde el nacimiento hasta que se circuncidase al niño, lo cual ocurriría el noveno día (nunca el octavo).

No así para el cómputo inclusivo utilizado en la época bíblica para muchas civilizaciones semitas, que contaban el día de nacimiento como el primer día y así hasta llegar al octavo, sin importar a qué hora el niño había nacido ni a qué hora el niño es circuncidado. 

Exactamente lo mismo pasa cuando la Biblia hace referencia a tres días.

Vamos a notar que aunque usen frases como “al tercer día – Por tres días – de aquí a tres días – Tres días (Noche y día) -Tres días después”, nunca se refiere a tres días completos, es decir 72 horas, sino que simplemente se refiere a pasado mañana.

Y donde se ve que contaban el primer y último día como completo aunque fuera solo una porción de los mismos. 

Uno de los textos más claros es el ejemplo de la primera frase “al tercer día” dicho por el mismísimo Jesús en Lucas 13 cuando habla de “hoy, mañana y al tercer día” y luego vuelve a repetir “hoy, mañana, y pasado mañana”. 

32 Y les dijo: Id, y decid a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra. 33 Sin embargo, es necesario que hoy y mañana y pasado mañana siga mi camino… Lucas 13:32-33

 Con este versículo queda clarísimo que cuando Jesús hablaba del tercer día se refería a pasado mañana.

Ahora bien, llegado a este punto y antes de seguir avanzando, quiero hacer un pequeño paréntesis para aclarar que soy muy consciente que esto resuelve parcialmente el problema, ya que resuelve los 10 versículos que mencionamos anteriormente donde Jesús habla de 3 días, pero no resuelve el texto en cuestión de Mateo 12:40 donde dice también “Tres noches”.

No lo resuelve, “por ahora”.

Pero ten un poco de paciencia y acompáñame hasta el final del blog y verás cómo todo te quedará muy claro.

Especialmente después de ver el segundo y tercer punto.

Pero antes de analizar esos dos puntos, es necesario que el primer punto donde explicamos el cómputo inclusivo quede totalmente claro. 

Así que sigamos con los ejemplos: La segunda frasepor tres días”.

En Génesis 42 dice que José puso a sus hermanos «en la cárcel por tres días», pero luego el texto dice que en realidad se fueron al tercer día según el cómputo inclusivo y no al cuarto día, como era de esperar si tuvieran que estar en la cárcel tres días completos. 

17 Entonces los puso juntos en la cárcel por tres días. 18 Y al tercer día les dijo José: Haced esto, y vivid: Yo temo a Dios. Genesis 42:17-18 

Exactamente lo mismo pasó con Roboam donde en 1 Reyes 12 le dijo a los que estaban hablando con él que volvieran “de aquí a tres días” para luego en el versículo 12 confirmar que volvieron durante el tercer día. 

Y él les dijo: Idos, y de aquí a tres días volved a . Y el pueblo se fue. 1 Reyes 12:5

Al tercer día vino Jeroboam con todo el pueblo a Roboam, según el rey lo había mandado, diciendo: Volved a al tercer día. 1 Reyes 12:12

O como pasó con la reina Ester donde en Ester 4 dice que ella pidió al pueblo que ayunen tres días, noche y día, y después ella iría a ver al rey, para luego decir en el capítulo 5 que ella fue a ver al rey durante el tercer día cuando lo lógico hubiese sido de ir a ver al Rey al cuarto día si tuviese que esperar que pasen los 3 días completos. 

Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por , y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día… Ester 4:16 

Aconteció que al tercer día se vistió Ester su vestido real, y entró en el patio interior de la casa del rey… Ester 5:1 

Mucho más claro se ve en la historia donde José y María pierden a Jesús porque se había quedado en el templo.

En Lucas 2 dice que anduvieron camino de un día cuando se dieron cuenta que no estaba entre ellos y volvieron al Templo a buscarlo.

Y después de un día de camino de ida y un día de camino de vuelta, lo encontraron “Tres días después”. 

Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándolesLucas 2:46

La forma bíblica de contar el tiempo, no solo se observa en el cómputo de días, sino también en el cómputo de años. 

Un lugar donde se aprecia esto muy claramente es en 2 Reyes 18 donde dice que el cuarto año del rey Ezequías, que era el año séptimo de Oseas, Salmanasar, rey de los asirios, sitió a Samaria.  

9 …En el año sexto de Ezequías, el cual era el año noveno de Oseas rey de Israel, fue tomada Samaria. 10 y la tomaron al cabo de tres años. En el año sexto de Ezequías, el cual era el año noveno de Oseas rey de Israel, fue tomada Samaria. 2 Reyes 18:9-10

Y luego en el versículo 10 dice que en el año sexto de Ezequías, el cual era el año noveno de Oseas, Samaria fue tomada.  

Aclarando que ocurrió tres años después, aplicando el cómputo inclusivo ya que no importa en qué parte del primer año se sitió y en qué parte del tercer año se tomó.

Ya que como venimos explicando desde el principio, se toma el primer y último año como completo aunque fuera solo una porción de los mismos. 

Y así podríamos continuar con otros ejemplos, pero creo que con estos son más que suficientes.

 

Desde donde empezó a contar Jesús

El versículo de Mateo 12:40 es el donde Jesús dice que estará como Jonás tres días y tres noches en el corazón de la tierra.

Sin tomar en cuenta este versículo, ya que lo vamos a analizar en el punto 3, hay 10 textos en toda la Biblia donde Jesús hace mención de tres días en relación a su muerte hasta la resurrección. 

Si prestamos atención, en todos los casos Jesús no empieza a contar desde su muerte.

Él siempre antes de su muerte menciona los sufrimientos anteriores a su crucifixión: 

  • padecerá mucho.
  • Será entregado y desechado.
  • le encarnecerán.
  • lo azotarán.
  • lo escupirán.

Y después, sí dice “lo matarán y resucitará”.

Así que es evidente que él cuenta los tres días desde el Getsemaní.

No desde su muerte. Coincidiendo de esta forma los tres días sin necesidad de que tengamos 72 horas exactas, ya que Jesús usaba el cómputo inclusivo tal como era común en su cultura.

Y a la vez tenemos las tres noches que mencionó Jesús en Mateo 12:40. 

Que Jesús cuente desde el Getsemaní tiene toda la lógica, porque no se puede obviar el sufrimiento y la humillación infinita que nuestro Señor tuvo que soportar durante todo el período de tortura.

Donde Satanás hizo lo indecible para doblegarlo de su intención de morir por nosotros. 

Es un error común de interpretación bíblica, adjudicarle el periodo de tiempo al último acontecimiento de una lista de sucesos, tal como ocurre en los versículos donde Jesús explica que sufrirá mucho, morirá y resucitará al tercer día.

En realidad, el periodo de tiempo incluía todos los acontecimientos de la lista. 

Otro caso que nos sirve de ejemplo donde normalmente ocurre la misma confusión es la profecía de los 400 años de Génesis 15:13 donde Jehová le dice a Abram “Ten por cierto que»:  

  • tu descendencia morará en tierra ajena,  
  • y será esclava allí, 
  •  y será oprimida cuatrocientos años.  

Al leer este versículo muchos cristianos llegan a la errónea confusión de que el pueblo de Israel estuvo esclavizado unos 400 años y nada más lejos de la realidad.

Ya que de la misma forma, el período de tiempo incluye todos los acontecimientos de la lista y la profecía empieza a contar desde que la descendencia de Abraham entró en tierra ajena, es decir, Egipto, y esto se cumplió cuando la egipcia Agar se marchó a Egipto con Ismael. 

Así que con estos dos puntos aclaratorios:

Uno.- La forma bíblica de contar el tiempo usando el cómputo inclusivo.

Y dos.- Entendiendo desde dónde Jesús empieza a contar.

Tendríamos el problema resuelto. 

Insisto para que no quede ninguna duda, Jesús contaba los tres días sin necesidad de que tengamos 72 horas exactas, usando el sistema bíblico utilizado por siglos por los judíos llamado cómputo inclusivo. 

Y a la vez, al contar desde el Getsemaní, tenemos las tres noches que mencionó Jesús en Mateo 12:40. 

Pero, para que estemos más seguros de que llegamos a la conclusión correcta, vamos a analizar el tercer punto.

El significado de la frase “Corazón de la tierra” 

Como podemos ver, Mateo 12:40 es una frase de Jesús totalmente diferente a los otros 10 versículos.

No solo porque es el único que menciona las tres noches, sino que también porque es el único donde él se refiere a que estará durante tres días en “el corazón de la tierra”.  

Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Mateo 12:40 

Cuando Jesús dice el corazón de la tierra, sabemos que se refiere a una frase simbólica y no literal por cinco motivos.  

En primer lugar, porque toda la frase es una profecía de lo que va a ocurrir.  

En segundo lugar, porque no estuvo literalmente en el corazón de la tierra.  

Ni siquiera estuvo bajo la tierra, sino sobre ella, dentro de una cueva.  

En tercer lugar, porque la tierra simboliza coincidentemente a las personas que arrestaron a Jesús y se encargaron de hacerlo padecer hasta la muerte.

Esta simbología la explicó un poco más profundamente en este video del cual aquí te dejo el enlace, pero de todas formas lo vamos a desarrollar aquí brevemente.

Según la parábola del sembrador, de Mateo capítulo 13, cuya interpretación no deja lugar a dudas, ya que la interpreta el propio Jesús, cuando la semilla que representa la palabra de Dios, prospera, da fruto, a ciento por uno.

Pero en varias ocasiones, la semilla no prospera.

Por diferentes motivos, la palabra de Dios es rechazada y se queda solo tierra. 

En el libro de Ezequiel 22, hablando de aquellos sobre los cuales él derrama su enojo, los describe como tierra seca.

Tú no eres tierra limpia, ni rociada con lluvia en el día del furor. Ezequiel 22:24

Por consiguiente, en la Biblia, cuando se habla de “tierra” en sentido simbólico, es decir, solo tierra, sin verde o tierra seca, se está refiriendo a los seres humanos que viven ajenos a la palabra de Dios o la abandonaron. 

Es precisamente por eso que si leemos los 10 versículos donde Jesús dice que por tres días padecerá sufrimientos hasta la muerte y luego resucitará, en la mayoría de estos versículos, notaremos que Jesús describe a los que se encargaron de hacerlo padecer, representados de forma simbólica por “la tierra”. 

Los ancianos, Los principales sacerdotes, Los escribas, Además de simplemente hombres pecadores y gentiles. 

Pasemos al cuarto motivo: Por si te parece raro que Jesús haya utilizado esta simbología profética de la siembra, quiero decirte que no era nada extraño en él.

Aun en uno de sus peores momentos de agonía, cuando ya no podía sostener su propia cruz, y se la tuvo que llevar otro.

Jesús se dirige a un grupo de mujeres que lloraban por él y les habla utilizando la misma simbología. 

Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará? Lucas 23:31

Y por último, el quinto motivo es que él dijo que estaría en el corazón de la tierra, como Jonás estuvo en el interior del pez.

Por consiguiente, es la historia de Jonás la que nos debe arrojar luz sobre el significado de la frase. ¿No te parece?

Jesús dijo que estaría en el corazón de la tierra, como Jonás estuvo en el interior del gran pez. 

Tan pronto Jonás se encuentra en el interior del pez, realiza una oración a Dios.

Que es una tipología increíble y maravillosa con frases propias de la agonía de Cristo en el Getsemaní. 

En Jonás capítulo 2 tenemos registro de esa oración que entre otras cosas dice:  

1 Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; Desde el seno del Seol clamé, 4 … Desechado soy de delante de tus ojos; Mas aún veré tu santo templo. 6 …La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. Jonás 2:1,4,6

Efectivamente como Jonás. 

Así como Jonás inició los tres días y tres noches desde el interior del gran pez, clamando a Dios en oración, de la misma forma Jesús inició sus tres días y tres noches en el corazón de la tierra con una angustiosa oración en tan grande agonía, que su sudor, dice Lucas 22 eran como grandes gotas de sangre. 

Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra. Lucas 22:44 

De esta forma, tomando el cómputo inclusivo viendo que Jesús siempre cuenta desde el Getsemaní, y entendiendo el significado de la frase profética “el corazón de la tierra” ahora, Mateo 12:40 no solo no nos parece contradictorio, sino que tiene sentido por todos lados haciendo armonizar todos los textos.  

Incluso aquellos que tampoco coincidían con la teoría de que Jesús murió un miércoles o un jueves. Ahora todo coincide.

Ahora sí tiene lógica que los dos discípulos que viajaban a Emaús digan un domingo por la tarde, que hacía tres días que habían crucificado a su maestro según la forma de contar el tiempo que tenían ellos.  

Ahora sí tiene lógica que le llamen a ese sábado “sábado grande” 

Y especialmente ahora sí, que sabes que Cristo murió un viernes, podrás encontrarle todo el sentido a la próxima fiesta “la de los panes sin levadura”.

Y recuerda que en la comprensión de estos temas, puede estar la salvación eterna tuya y de tu familia. ¿Sabes por qué? Porque tu salvación depende de aceptar lo que Jesús hizo por ti y por mí. 

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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Simbología bíblica que sorprende – El plan de salvación parte 2

La simbología bíblica es tremendamente amplia y aunque llevo estudiándola toda la vida todavía hoy me sigue sorprendiendo.

En este post vamos a mencionar tres grupos de simbología bíblica, digo mencionar porque veremos muchos símbolos y por consiguiente, no nos dará hoy tiempo a profundizar en cada uno de ellos.

Pero nos permitirá tener un pantallazo general muy revelador de tres series de símbolos que Dios utilizó para explicar el plan de salvación y que todos los cristianos deseamos entender a la perfección.

Simbología del plan de salvación

De los muchos grupos de símbolos que Jesús utilizó para explicar el plan de salvación hoy vamos a introducirnos en tres de ellos, los cuales son:

  • la simbología de la siembra de la cosecha
  • la simbología del cuerpo humano
  • y la simbología de la luz y el fuego

 

La simbología de la siembra de la cosecha

Te quiero comentar que los símbolos que Jesús utilizó para ilustrar la forma en que él venía a salvar al mundo no solo están para que tengamos una comprensión más amplia de su plan de salvación.

Sino que también esos mismos símbolos fueron utilizados por Jesús y antes que él por muchos profetas para ilustrar detalles importantes de su Segunda Avenida en forma de tipología profética.

Por ejemplo, en Apocalipsis 14, dentro de la simbología de la siembra, se ilustra la segunda venida de Cristo como un segador que viene a buscar su iglesia con una hoz en la mano, pero empecemos por el principio.

“Miré, y vi una nube blanca. Sentado sobre la nube, uno semejante al Hijo del hombre, que llevaba en la cabeza una corona de oro y en la mano una hoz aguda.” Apocalipsis 14:14

En Lucas 8 Jesús cuenta una parábola increíble sobre un sembrador, que representa al que las buenas nuevas del evangelio y sus semillas caen cuatro lugares diferentes.

En tres de ellos la siembra no prospera y sólo crece fuerte y da frutos en el cuarto terreno, al que él llama buena tierra.

Es una parábola tremendamente reveladora, porque de los versículos 4 al 8 Jesús cuenta la parábola y de los versículos 11 al 15 la explica y justo antes de explicar el significado de los símbolos en el versículo 10 les dice a sus discípulos a vosotros os es dado a conocer los misterios del reino de Dios.

Así que sí hoy vamos a introducirnos de lleno en los misterios de Dios, lo primero que explica Jesús en Lucas 8 es que la semilla representa a la palabra de Dios.

“Ésta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.” Lucas 8:11

Sin embargo, que curioso, Jesús en Juan 12 nos explica que la semilla también representa a Cristo.

Ya que él, hablando de su propia muerte, dice que si el grano de trigo cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere lleva mucho fruto volviendo a la parábola los que reciben la semilla. Jesús los divide en dos grupos.

23 “Jesús les respondió diciendo: —Ha llegado la hora para que el Hijo del hombre sea glorificado. 24 De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere, lleva mucho fruto.” Juan 12:23-24

Uno de los grupos está representado por aquellos que la reciben la semilla en tres lugares diferentes, pero no germina o germina de forma débil y por consiguiente no prospera y muere.

En el versículo 5 habla del primer lugar que recibe las semillas junto al camino, pero vienen las aves y se la comen. Y en el versículo dos explica que las aves representan a los engaños del diablo, que quita en su corazón la palabra para que no crean y se salven y de esta forma la semilla no germina.

“El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron.” Lucas 8:5

“Los de junto al camino son los que oyen, pero luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra para que no crean y se salven.” Lucas 8:12

En el versículo 6 habla del segundo lugar donde cae la semilla sobre la piedra la cual crece, pero al poco tiempo se secó. Explicando en el versículo 13 que aun cuando recibe la palabra con gozo no tiene raíces, sino que en el tiempo de la prueba se apartan.

“Otra parte cayó sobre la piedra y, después de nacer, se secó, porque no tenía humedad.” Lucas 8:6

“Los de sobre la piedra son los que, habiendo oído, reciben la palabra con gozo, pero no tienen raíces; creen por algún tiempo, pero en el tiempo de la prueba se apartan.” Lucas 8:13

Y en el versículo 7 habla del tercer lugar donde caen las semillas. Entre los espinos y se ahoga.

En el versículo 14 Jesús explica que este grupo representa aquellos que por las riquezas y los placeres de la vida no llevan fruto y también se apartan de la palabra de Dios.

“Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella la ahogaron.” Lucas 8:7

“La que cayó entre espinos son los que oyen, pero luego se van y son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto.” Lucas 8:14

Finalmente aparece el otro grupo con un destino completamente diferente. En Lucas 8 nos habla de la semilla que cae en buena tierra.

“… cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a ciento por uno.” Lucas 8:8

En el versículo 15 lo explica, para que no haya lugar a dudas, que este grupo representa a los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída y con el tiempo crece y se transforma en un árbol que da fruto con perseverancia.

«Pero la que cayó en buena tierra son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.» Lucas 8:15

7 “Bendito el varón que confía en Jehová …, 8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas …, en el año de sequía no se fatigará ni dejará de dar fruto.” Jeremías 17:7-8

Por el contrario, lo que dice la palabra de Dios sobre la hierba coincide perfectamente con lo que Jesús explicó en la parábola, al final no prospera y muere

En Isaías 37 dice que los moradores:

“… acobardados y confusos fueron como hierba del campo y hortaliza verde que antes de la sazón se seca.” Isaías 37:27

En salmos 37:1 usa el mismo símbolo para la hierba que se seca hablando de los malignos que hacen iniquidad y otros tantos versículos que enseñan lo mismo, aquí te dejo en pantalla alguno de ellos.

En el mismo grupo y con el mismo destino está el árbol que dejó de dar frutos. 

En Mateo 3 Jesús, en una dura advertencia para ellos, dice:

“Además, el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego.” Mateo 3:10

En Mateo 21 narra la historia cuando Jesús se encuentra una higuera sin frutos y la maldice, una acción de Jesús que a muchos les resulta extraña y difícil de explicar.

Tal como siempre digo la tipología bíblica no suele tener ningún sentido, hasta que descubrimos su aplicación y enseñanza.

18 “Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre. 19 Viendo una higuera cerca del camino, se acercó, pero no halló nada en ella, sino hojas solamente, y le dijo: —¡Nunca jamás nazca de ti fruto! Y al instante la higuera se secó.” Mateo 21:18-19

Jesús utiliza este árbol para como un tipo o ilustración de aquellos religiosos que conocen muy bien la palabra de y que siendo árboles bendecidos dejaron de dar fruto. Son los mismos los que Jesús llamó sepulcros blanqueados.

Finalmente, ya sean hierba o árboles secos sin frutos todos desaparecen y al final es exactamente lo mismo que si nunca se hubiesen recibido la semilla. Estas plantas se secan mueren y la tierra se vuelve a quedar seca y sin verde.

22 “Como se funde la plata en medio del horno, así, en medio de él, seréis fundidos. Así sabréis que yo, Jehová, habré derramado mi ira sobre vosotros. 23 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 24 Hijo de hombre, dile a ella: “Tú no eres tierra limpia ni rociada con lluvia en el día del furor.” Ezequiel 22:22-24

Sí así es, cuando se habla de tierra en sentido simbólico, solo tierra sin verde o seca, representa a los seres humanos que viven ajenos a la palabra de Dios o la abandonaron.

Qué simbología increíble ¿no te parece? Por supuesto, no la hemos abarcado toda y hay mucho más que hablar sobre los símbolos de la siembra, pero por ahora vamos a pasar al siguiente grupo.

 

La simbología del cuerpo humano.

Hay muchos textos que utilizan el pan y el agua para simbolizar la palabra de Dios. Cuando Jesús fue tentado tres veces en el desierto por Satanás las tres veces le contestó con versículos del Antiguo Testamento.

“… No solo de pan vivir al hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Mateo 4:4

Citando Jesús lo que dicen Deuteronomio 8:3 de la misma forma el profeta Amos en Amos 8:11 dice que Jehová enviará hambre a la tierra no hambre de pan ni cede agua sino de oír la palabra de Jehová.

“Te afligió, te hizo pasar hambre y te sustentó con maná, comida que ni tú ni tus padres habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.” Deuteronomio 8:3

 

“Ciertamente vienen días, dice Jehová, el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová.” Amos 8:11

En Efesios 5 habla de la purificación del agua por la palabra, por eso el recibir la palabra de Dios está ilustrado con ingerir alimento que nutre.

“Para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra.” Efesios 5:26

En primera Timoteo 4 habla de estar nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina, ¿pero el pan y el agua no representa a Cristo?

Sí efectivamente el pan y el agua representa la palabra de Dios y también representa a Cristo.

“Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.” 1 Timoteo 4:6

Jesús dijo una frase muy famosa e importante que está en Juan 6. En la Biblia, Jesús menciona siete veces la frase yo soy y en Juan 6 es la primera de ellas donde dice yo soy el pan de vida el que a mí viene nunca tendrá hambre y el que en mi cree no tendrá sed jamás.

“Jesús les respondió: —Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás.” Juan 6:35

Ahora sí ya nos podemos dar cuenta sin duda equivocarnos que el hecho de que la semilla represente a la palabra de Dios y a Cristo no es casualidad, sino que vamos descubriendo que cada símbolo que representa la palabra de Dios también representa a Cristo con total intencionalidad.

El motivo es muy sencillo, la palabra de Dios habla de Cristo, señala a Cristo. En Juan 14 cuenta que cuando Felipe ayudó a Natanael le dijo:

“… Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?” Juan 14:5

y Jesús mismo dijo en Juan 5:46 si creyese a Moisés me creeríais a mí porque de mí escribió él.

“Porque si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.” Juan 14:5

Y así lo confirman muchos otros versículos, que la palabra de Dios habla de Jesús y específicamente de su sacrificio. En Hechos 10 menciona que los profetas hablaron de Jesús a quien colgaron en un madero y que de esto dan testimonios todos los profetas.

39 Nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús, a quien mataron colgándolo en un madero, hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén. 43 De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él crean recibirán perdón de pecados por su nombre. Hechos 10:39,43

Y en primera de Pedro uno habla de que los profetas profetizaron de antemano los sufrimientos de Cristo.

10 “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, 11 escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de …” 1 pedro 1:10-11

Esto es lo que la Biblia llama el testimonio de los hombres por esto la palabra y Cristo tienen la misma simbología porque no se puede separar a Dios de su palabra y obviamente Jesús fue la mayor manifestación de la palabra de Dios.

“Dice en el principio era el verbo y el verbo era Dios” Juan 1:1

En griego dice “Logos” y en inglés se traduce como “Word” es decir palabra refiriéndose a Cristo. Jesús es la palabra de Dios encarnada. Jesús es el verbo hecho carne.

En el libro de Juan luego de decir Jesús yo soy el pan de vida y de compararse con el Maná y explicar que él es el verdadero pan del cielo en el capitulo 6 dice algo muy revelador:

“Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguien come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.” Juan 6:51

Expresándolo en futuro porque solo era posible darlo después de su muerte. A las puertas de la cruz en el aposento alto Jesús instituye el rito de la cena del señor precisamente resaltando este hecho. Jesús tomó el pan y dijo esto es mi cuerpo y tomando la copa dijo esto es mi sangre.

Ahora bien cuál es la diferencia entre comer el pan y el agua que representa a Cristo y comer su carne y su sangre ¿es lo mismo? No. Y la diferencia son las dos cosas que ocurren entre medio y las dos están simbolizadas por el bautismo.

El bautismo simboliza dos cosas. En primer lugar, el sumergirme en las aguas bautismales simboliza mi muerte a una vieja vida aceptando la muerte de Cristo en mi lugar, para que entonces pueda tener su vida.

Al salir de las aguas bautismales simboliza que estoy naciendo en una nueva vida en Cristo Jesús, es decir una vida transformada por Cristo en abundancia y crecimiento espiritual diario.

 

 

Sí, gracias a su muerte es que es posible que Cristo viva en nosotros y de esta forma permitir que Cristo nos transforme en una nueva criatura.

Presta atención a la simbología y verás qué sorprendente su exactitud. Jesús, qué es la semilla tuvo que morir para que nos pueda transformar de tierra seca a un árbol que crece.

Jesús, el pan de vida tuvo que morir para que pudiera darnos su carne y su sangre la cual al comerla y beberla transforma nuestra muerte espiritual a un nuevo ser con vida abundante.

Y estos símbolos no pueden ser más apropiados para ayudarnos a entender mejor esta realidad espiritual que por ser tan impresionante no siempre es fácil de entender.

En segundo lugar, el bautismo representa la acción del Espíritu Santo en la transformación que Cristo hace en nosotros, el bautismo del Espíritu Santo lo hace Jesús y nosotros confirmamos y certificamos su aceptación en el bautismo del agua que hacen los hombres.

 

 

Uno los realizan los hombres y otros los realiza Jesús. Esto lo aclara por, ejemplo, Juan 4 donde nos dice claramente que Jesús no bautizaba sino sus discípulos.

En Juan 1 Juan el Bautista explica por qué primero Jesús envió a bautizar a él y luego a sus discípulos, pero él no bautizaba, precisamente porque Jesús bautizaba con el Espíritu Santo.

“aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos” Juan 4:2

“Yo no lo conocía; pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo.” Juan 1:33

Existen muchos versículos donde Jesús explicó hasta el cansancio que él enviaría al Espíritu Santo aquí te dejo algunos de ellos.

Dicho sea de paso, Jesús no perdía la oportunidad para aclarar que el espíritu santo en realidad lo enviaba el padre a través del hijo. Así que la Trinidad completa participa en nuestra redención es por eso que Jesús nos envió a bautizar en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.

Dentro de la simbología de la siembra el espíritu santo está representado por ríos de agua viva o abundancia de aguas.

Como por ejemplo cuando Jesús le habló a la mujer samaritana en Juan capítulo 4, le dijo que el agua que él daría sería una fuente de agua que salte para vida eterna.

“Pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” Juan 4:14

Solo podemos dar frutos si tenemos el bautismo de Cristo del Espíritu Santo por eso en Gálatas 5 habla del amor, gozo, paz, paciencia, etcétera como el fruto del espíritu.

“Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe.” Gálatas 5:22

Ahora bien, si en la simbología de la siembra el espíritu santo está representado con los ríos de Agua que Jesús ofrece ¿Cómo está representado el espíritu santo en la simbología del cuerpo humano?

 

Presta atención porque esto es increíble. De la misma forma que Dios creó a Adán y siendo un ser completo estaba inerte, hasta que en Génesis 2 Dios sopló en su nariz aliento de vida y entonces solo entonces fue un ser viviente.

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente.” Génesis 2:7

De la misma forma ocurre en el mundo espiritual cuando Jesús muere y se les aparece a los discípulos reunidos.

Jesús hizo algo como mínimo extraño mientras, no se entiende su significado, pero que toma todo el sentido cuando lo entiendes en Juan 20.

“Y al decir esto, sopló y les dijo: —Recibid el Espíritu Santo.” Juan 20:22

Completando de esta manera de forma increíble la simbología del cuerpo humano.

Todo encaja a la perfección de la misma forma que un árbol no puede crecer ni dar frutos sin agua un cuerpo no puede vivir y está inerte sin el espíritu de vida de Dios.

 

Dejándonos bien claro con estas ilustraciones que el bautismo del Espíritu Santo es realizado por Jesús y es imprescindible para que pueda realizar su obra de salvación en nosotros.

El bautismo por agua lo realizan los hombres y no es otra cosa que nuestra confirmación y certificación pública de que aceptamos por fe, en primer lugar, la muerte expiatoria de Jesús en nuestro favor y el nacimiento espiritual en una nueva vida en Cristo.

Y en segundo lugar el bautismo de Jesús del espíritu santo, quien será el que nos capacitará para el crecimiento espiritual.

 

Si la precisión de los símbolos que hemos visto hasta ahora te sorprendió lo que vamos a ver a continuación te hará volar la cabeza.

 

La simbología de la luz y el fuego

El tercer grupo de símbolos son los que están relacionados con la luz y el fuego. Pero esta simbología se entiende mucho mejor si miramos el santuario.

Que por cierto el orden y la distribución de los muebles se corresponden exactamente con lo que estamos enseñando.

 

Era obvio de esperar porque, tal como dije en vídeos anteriores, el santuario es una maqueta didáctica del plan de salvación. Hay versículos que nos dicen que la palabra de Dios es una luz en nuestro camino.

Uno de ellos es el famoso salmo 119:105 que dice:

“Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino.” Salmo 119:105

y en segunda de Pedro 1:19 dice que la palabra profética es como una lámpara que alumbra en un lugar oscuro.

“Tenemos también la palabra profética más segura…, como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro,…”  2 Pedro 1:19

Ahora bien, en Juan 8 Jesús dice yo soy la luz del mundo cumpliéndose otra vez el mismo patrón donde el símbolo que representa la palabra de Dios es el mismo que representa a Cristo.

“Otra vez Jesús les habló, diciendo: —Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” Juan 8:12

Exactamente igual que en las otras dos simbologías. Como dije al principio del vídeo no nos va a dar tiempo en profundizar en cada detalle, pero veamos de forma rápida cómo funcionaba la luz en el santuario que venía del fuego.

Desde el principio del santuario fue Dios quien encendió el fuego del altar del sacrificio enviando fuego del cielo lo hizo con Moisés en Levítico 9:24 cuando inauguró el santuario en el desierto

“Salió fuego de la presencia de Jehová y consumió el holocausto con las grasas que estaban sobre el altar. Al ver esto, todos los del pueblo alabaron y se postraron sobre sus rostros.” Levítico 9:24

y lo hizo con Salomón en segunda de Crónicas 7:1 cuando inaugura el templo de Salomón era responsabilidad de los sacerdotes mantener el fuego continuamente encendido y que no se apague porque era fuego divino, por eso se le llamaba el continuo.

Los primeros versículos de levítico 24 explica que Aarón el sumo sacerdote que simbolizaba Cristo debía mantener siempre encendidos los brazos del candelabro para que ardan siempre delante de Jehová.

Y por supuesto quedaba claro tal como lo dice el Levítico 16:12 que todo el fuego del servicio del santuario debía encenderse con las brasas del altar el cual había sido encendido por Dios.

“Después tomará un incensario lleno de brasas de fuego del altar que está delante de Jehová, y dos puñados del perfume aromático molido, y lo llevará detrás del velo.” Levítico 16:12

Dicho sea de paso de ahí viene el trágico suceso de Nadab  y Abiu que desobedecieron y presentaron fuego extraño.

Cómo estaba simbolizado el espíritu santo en la simbología de la luz y el fuego con el aceite que se utilizaba para que ardan las llamas del candelabro.

El sumo sacerdote que simbolizaba Cristo debía mantener siempre el candelabro lleno con el aceite. Cumpliendo de esta manera de forma magistral la simbología de las realidades espirituales que Jesús enseñó.

Así como Cristo es el que provee el espíritu santo en el santuario el sumo sacerdote que representa a Cristo era el que llenaba el candelabro con aceite para que las llamas ardan.

De la misma forma que es imposible que el árbol crezca y de frutos sin agua y es imposible que un cuerpo humano inerte viva sin el soplo de vida de Dios es totalmente imposible que las llamas del candelabro ardan si no tiene aceite.

Dios encomendó a seres humanos la tarea de predicar la palabra de Dios. En la simbología de la siembra los hijos de Dios somos los sembradores.

En Mateo 9 la mies es mucha más los obreros pocos y que roguemos para que el señor envíe más obreros a su mies.

37 “Entonces dijo a sus discípulos: «A la verdad la mies es mucha, pero los obreros pocos. 37 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.»” Mateo 9:37-38

Exactamente lo mismo ocurre en la simbología del cuerpo humano, el pan y el agua lo esparcen los hombres. Antes que Jesús multiplique el pan para alimentar a las 5000 personas, registrado en Mateo 14 Jesús les dijo a sus discípulos en el versículo 16 dadle vosotros de comer.

“Jesús les dijo: —No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.” Mateo 14:16

Y antes que Jesús convierta el agua en vino en las bodas de Canaán, Jesús les dijo a los que ahí estaban, en Juan 2, “llenad estas tinajas con agua”.

“Jesús les dijo: —Llenad de agua estas tinajas. Y las llenaron hasta arriba.” Juan 2:7

Presta atención aquí porque esto es totalmente impresionante los brazos del candelabro representan a los hijos de Dios.

Cómo sabemos esto a diferencia de lo que mucha gente cree el candelabro no tiene siete brazos.

Dios le dio instrucciones precisas a Moisés para que lo construya en Éxodo 25:31-34 le dijo que debía tener seis brazos tres al lado y una caña central y los seis brazos dependían de la caña central.

El número 6 en la Biblia siempre representa al hombre y la numerología bíblica nos da muchas pistas para descifrar los símbolos. Te acuerdas de que te dije que Jesús mandó a los hombres a llenar las tinajas de piedras con agua antes de convertir el agua en vino.

Bueno sabes cuántas tinajas eran, seis y de esta forma tenemos exactamente la misma enseñanza que con la siembra y el cuerpo humano.

Por eso Jesús dijo de sus hijos en Mateo 5 vosotros sois la luz del mundo porque iluminamos al mundo con la llama de la palabra de Dios. Somos la luz menor que ilumina a la luz mayor, a Cristo crucificado.

“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.” Mateo 5:14

Dios es el gran de legador, todos tienen una función en el plan de salvación, el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo, las huestes angélicas y a nosotros los hijos de Dios nos es asignado la gran comisión de Mateo 28.

“Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.” Mateo 28:19

Sí, Dios no va a enviar ángeles a predicar el evangelio es una tarea encomendada a sus hijos.

Son muchos los versículos que nos hablan de perdición si no creemos y aceptamos la cruz de Cristo y los símbolos que hemos visto hoy nos ayudan a entender aún mejor la simbología de la siembra, nos dice que somos tierra seca, la simbología del cuerpo humano, nos llama muertos espirituales y los símbolos de la luz y el fuego nos indican que estamos en total oscuridad.

Pero por el contrario si decidimos aceptar el pacto y seguir a Cristo nos promete dar mucho fruto crecer fuertes para vivir una vida en abundancia y como dice proverbios 4 la luz que ilumina la senda de los justos puede ir en aumento hasta convertirse en un día perfecto.

“La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.” Proverbios 4:18

Qué increíble simbología no caigo de mi asombro te pregunto ¿tú crees que esto pudo haberlo pensado una mente humana? Yo creo que es imposible, solo una mente superior pudo pensar en una simbología tan perfecta, tú ¿Qué opinas?

Concluyó diciendo que esta simbología no siempre es fácil de interpretar y a veces puede traer confusión.

No debemos confundir el agua que representa la palabra de Dios en la simbología del cuerpo humano, la que se expresa en singular, con las aguas abundantes que representan al Espíritu Santo en la simbología de la siembra, las cuales siempre se presentan como ríos o en abundancia.

Muchas personas se preguntaban qué representa el espíritu santo, el agua o el aceite.

Bueno ahora ya lo sabes, si sale un río de agua abundante para beber de una roca que simboliza a Cristo, como ocurrió con Moisés en el desierto está hablando del Espíritu Santo y se habla del aceite que mantiene la llama de unas lámparas como en la parábola de las diez vírgenes, también el aceite representa al Espíritu Santo, sin violar el significado del símbolo, ya que cada uno hace lógica en su propio grupo de simbología.

Como en todas las ciencias del saber, cada vez que avanzamos en un conocimiento de seguro surgirán un sin número de nuevos interrogantes. Así que termino este vídeo haciéndome algunas preguntas.

Si el árbol que nos representa a nosotros sale de la semilla que es Cristo ¿La vida y los frutos del árbol es nuestra o es de Cristo? 

Si la carne y la sangre que comemos y bebemos es la de Cristo ¿Es nuestra vida y nuestro cuerpo o es el cuerpo de Cristo? 

Si la luz del candelabro se encendió con las brasas del fuego del altar ¿es nuestra luz o es la luz de Cristo?

Y por último ¿Por qué Dios puso aquí un altar? Si los altares son lugares donde se celebran sacrificios y si así fuera ya había uno.

No sé, tal vez la respuesta a todas estas preguntas esté en Gálatas 2:20 

«Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo más vive Cristo en mí y lo que ahora lo vivo en la carne lo vivo en la fe del hijo de Dios el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí, amén» Gálatas 2:20 

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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El PERDÓN de DIOS – El PLAN de SALVACIÓN #1

El Apocalipsis ofrece una visión solemne sobre la segunda venida de Cristo y cómo Dios, en ese momento final, separará a la humanidad en dos grupos.

En Apocalipsis 20:4, se nos dice que, por un lado, estarán aquellos que recibirán tronos y la facultad de juzgar. Estos son los que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; ellos vivieron y reinaron con Cristo durante mil años. 

Vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar. Y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Apocalipsis 20:4

Por otro lado, en el versículo 15, se menciona a los que no están inscritos en el libro de la vida y, por ende, fueron lanzados al lago de fuego.

El que no se halló inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego. Apocalipsis 20:15

Esta clara separación de la humanidad en dos grupos coincide con las enseñanzas de Cristo, quien también habló del tiempo del fin, como se encuentra en Mateo 25:31-46. 

En este pasaje, Jesús describe una separación entre las personas a su derecha y a su izquierda. En el versículo 34, a los de la derecha les dirá:

Vengan benditos de mi Padre, y reciban el reino preparado para ustedes. Mateo 25:34

Sin embargo, en el versículo 41, a los del grupo de la izquierda les dirá:

Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Mateo 25:41

La Biblia, a través de muchos de sus profetas, habla de estos dos destinos diferenciados para los seres humanos. Daniel, en el capítulo 12, versículo 2, lo expresa con claridad al decir que:

muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Daniel 12:2

Para aquellos que creemos en la palabra de Dios, es crucial comprender qué debemos hacer para estar del lado correcto en ese juicio final. Cuando algo es extremadamente importante, solemos decir que es «cuestión de vida o muerte». 

En este caso, la comprensión de este tema es aún más trascendental, ya que literalmente es una cuestión de vida eterna o de muerte eterna.

Por eso, este post es el primero de una serie imprescindible titulada «El plan de Salvación». Como introducción a esta lista, he considerado oportuno empezar con el tema del «Perdón de Dios», pues el plan de salvación comienza precisamente con el infinito amor de Dios manifestado en Su perdón.

El perdón de Dios

Con todas las enseñanzas de la Biblia, es fácil caer en dos extremos opuestos y perder el equilibrio necesario. El tema del perdón de Dios no es una excepción.

Por un lado, hay creyentes que viven bajo el peso aplastante de la culpa, incapaces de perdonarse a sí mismos y de ver claramente el perdón de Dios. Incluso si lo conocen, no creen que ese perdón los alcance. 

Esta realidad es mucho más común de lo que solemos pensar en el cristianismo. De hecho, muchos cristianos no se perciben a sí mismos como salvos, y ¿qué es no sentirse salvo, sino no sentirse perdonado?

Por otro lado, existen aquellos que, al descubrir el infinito amor de Dios manifestado en su perdón, llegan a la conclusión errónea de que no importa lo que hagan o cómo vivan, pues, al final, ese perdón los alcanzará de todas maneras. 

Este concepto, por supuesto, es completamente contrario a lo que enseñan los versículos que hemos citado en la introducción de este post y a muchos otros pasajes bíblicos.

Mi intención es profundizar en esta temática a lo largo de esta serie de publicaciones. Sin embargo, en este post, quiero centrarme en describir el perdón de Dios, con la plena certeza de que me quedaré corto en el intento, como un niño que trata de vaciar el océano con su pequeño balde de juguete.

Para empezar, me gustaría analizar el significado del verbo «perdonar» a través de su etimología. La etimología de las palabras es fascinante, porque nos revela muchas verdades profundas.

El verbo «perdonar» está compuesto por dos elementos: el prefijo «per-» y el verbo «donar».

El verbo «dar» implica entregar algo, pero esa entrega no siempre es voluntaria o desinteresada. Puedo entregar algo porque lo debo, porque me lo pagaron, o porque es una obligación. 

Sin embargo, «donar» es diferente. Donar siempre significa entregar algo sin recibir nada a cambio, es un acto de generosidad absoluta. Toda donación es, en esencia, un regalo.

En el verbo «perdonar», la palabra «donar» está precedida por el prefijo «per-«. Este prefijo añade una dimensión de completitud. Por ejemplo, la palabra «durable» se refiere a algo que dura, pero «perdurable» significa algo que dura mucho tiempo. 

Seguir a alguien significa caminar detrás de una persona, pero «perseguir» lleva el significado mucho más allá, dotándolo de una intensidad mayor.

Así, cuando hablamos del perdón de Dios, estamos describiendo una donación completa, un regalo que no se basa en méritos, sino en la gracia infinita de Dios, y que es capaz de abarcar la totalidad de nuestras faltas y restaurarnos completamente.

 

Así que, por definición, el perdón es una donación, pero de manera superlativa. No es algo parcial ni una simple disculpa; debe ser completo y perfecto. 

Partiendo de esta comprensión, quiero recalcar que el perdón de Dios no tiene comparación con el nuestro. Aunque fuimos creados a imagen y semejanza de Dios y compartimos muchas características con nuestro Creador, el perdón de Dios está en una dimensión completamente diferente. 

Por ejemplo, Dios nos llama a ser santos como Él es santo, pero Su santidad es intrínseca a Su naturaleza divina, mientras que la nuestra es una imitación limitada. 

También, nosotros participamos en la creación al procrear hijos, pero la capacidad de Dios para crear vida es incomparable, pues Él crea de la nada, con solo Su palabra. 

Del mismo modo, aunque podemos perdonar porque fuimos hechos a Su imagen, nuestro perdón no se asemeja al de Dios. ¿En qué sentido es diferente el perdón de Dios? En todo. 

Por ejemplo, cuando nosotros perdonamos, la relación no siempre se restaura completamente, pero cuando Dios perdona, Él restaura la relación por completo. 

Nosotros no tenemos el poder de quitar la culpa, pero Dios sí lo hace. Además, nuestro perdón puede parecer barato; perdonar a alguien puede no costarnos mucho. Sin embargo, para Dios, el perdón fue costoso, extremadamente costoso. 

Si alguien te roba una bicicleta y decides perdonarlo, te habrá costado una bicicleta. Pero en el caso de Dios, como el Juez del universo, el precio del perdón fue infinitamente mayor. 

Entonces, ¿cómo es posible que Dios, que odia el pecado, siga amando al pecador? ¿Cómo puede hacer culpable al inocente para que el culpable se convierta en inocente? ¿Cómo puede restaurar una relación rota a través del perdón y, además, quitar la culpa ante Él, ante nosotros mismos y ante el universo?

¿Cómo es posible que un ser Todopoderoso, Perfecto y Santo se preocupe por borrar las iniquidades de seres indignos como tú y yo, y a un precio tan alto?

El perdón de Dios es tan vasto y tan profundo que en la Biblia se expresa mediante cuatro palabras claves: propiciación, redención, remisión y expiación. 

Estas cuatro palabras, aunque parezcan complejas, describen diferentes aspectos del perdón divino, y todas ellas encuentran su plenitud en la obra de Cristo en la cruz.

Estas palabras provienen del ámbito jurídico, porque la Biblia, en gran medida, utiliza un lenguaje legal. En las Escrituras se habla de juicios, de pactos que son contratos, de Satanás como acusador o fiscal, de un juez y de un abogado defensor. 

Y, cuando exploramos más profundamente el plan de salvación, descubrimos que el gran conflicto entre Jesús y Satanás es un conflicto legal. Es por esto que muchos profetas, y especialmente el libro de Apocalipsis, hablan tanto sobre el juicio, o mejor dicho, sobre los juicios, ya que hay más de uno.

Cada una de estas cuatro palabras tiene un significado diferente, pero todas ellas describen acciones que Cristo realizó en la cruz. Por lo tanto, si quieres entender verdaderamente el perdón de Dios, no puedes mirar en otra dirección que no sea la cruz de Cristo.

Es allí donde se revelan los misterios del perdón, donde Dios muestra cómo es posible redimir, restaurar y liberar al pecador a un precio tan alto: el sacrificio perfecto de Su Hijo.

Propiciación

El término «propiciación» es fundamental para comprender el perdón de Dios, aunque muchas veces se traduce como piedad, misericordia o perdón, lo que puede confundirnos sobre su significado más profundo. 

La palabra se encuentra en pasajes como la parábola del fariseo y el publicano en Lucas 18:13. 

Pero el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, sé propicio a mí, pecador.” Lucas 18:13

En este versículo, el publicano, lleno de remordimiento, se golpea el pecho y dice: «Se propicio a mí». Algunas versiones bíblicas lo traducen como «ten piedad de mí» o «ten misericordia», y aunque estas traducciones no son incorrectas, pierden el matiz técnico y profundo de la palabra propiciación.

La propiciación, en su forma original griega, es hilasmós, y su significado más exacto es «aplacar la ira de Dios». Dios, en su santidad, no puede tolerar el pecado; lo repudia porque ve las consecuencias destructivas que trae. 

 

El pecado es incompatible con Su naturaleza perfecta y, por ende, debe ser eliminado. La propiciación es, entonces, la acción mediante la cual se calma la justa ira de Dios hacia el pecado, no porque Dios sea vengativo, sino porque su santidad demanda justicia.

Imagina una situación donde un conductor ebrio atropella a un niño y el caso llega a juicio. Coincidentemente, el juez que preside el caso es alguien que, años antes, también perdió a su propio hijo en circunstancias similares. En este contexto, parecería imposible que el juez sea imparcial. 

Pero en el momento en que todo parece perdido para el acusado, se entera de que su abogado defensor es el hijo mayor del juez. Este abogado tiene la capacidad de mediar entre el juez y el acusado, con el conocimiento de la gravedad del caso, pero también con la posibilidad de aplacar la ira del juez.

Esta analogía nos ayuda a entender cómo Jesús, como nuestro abogado, intercede por nosotros ante el Padre. Él no solo intercede, sino que Él mismo es la propiciación por nuestros pecados. En 1 Juan 2:1-2 leemos:

1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Pero si alguno ha pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo, el justo. 2 Él es la propiciación por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. 1 Juan 2:1-2

Aquí, el apóstol Juan usa la palabra hilasmós para enfatizar que Jesucristo, en su sacrificio, aplaca la ira justa de Dios.

El amor de Dios es tan grande que, como explica Romanos 3:25, fue el propio Dios quien puso a su Hijo como propiciación a través de la fe en su sangre.

a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados. Romanos 3:25

De hecho, en 1 Juan 4:10 se nos dice que:

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 1 Juan 4:10

Es mirando a la cruz que encontramos la seguridad del perdón de Dios.

Esta profunda verdad también se refleja en el Antiguo Testamento. El término «propiciación» nos conecta directamente con el «propiciatorio», la tapa de oro que cubría el Arca de la Alianza, como se menciona en Éxodo 25:17.

»Harás un propiciatorio de oro fino, cuya longitud será de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio. Éxodo 25:17

Este lugar, donde la sangre del sacrificio se esparcía para expiar los pecados de Israel, es un símbolo del papel de Cristo como propiciación por nuestros pecados.

Pasemos ahora a la segunda palabra clave en nuestro entendimiento del perdón divino.

Redención

La palabra griega para redención es apolútrosis, que significa «liberar pagando un rescate». Siguiendo con el ejemplo del hombre que conducía ebrio y atropelló a un niño, el juez no tiene más remedio que dictar un veredicto justo: «Culpable». 

Como juez justo, no puede pasar por alto el delito. Sin embargo, la sorpresa del universo es que el propio hijo del juez se ofrece como abogado del acusado. Pero lo que asombra aún más es que este hijo decide pagar la condena con su propia sangre.

Eso es exactamente lo que significa la redención: el acto de ser liberado por medio de un alto precio. En Apocalipsis 5:9, refiriéndose a los redimidos, se dice: 

Y con tu sangre nos has redimido. Apocalipsis 5:9

De manera similar, en Romanos 3:24 se menciona que somos:

justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. Romanos 3:24

Estos y muchos otros versículos revelan que el precio de nuestra redención fue la sangre de Cristo, el mayor sacrificio imaginable. Nos tomará toda la eternidad comprender plenamente el costo de la cruz.

Gálatas 3:13 nos ofrece una comprensión aún más profunda del sacrificio de Cristo:

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición. Gálatas 3:13

Pablo aquí hace referencia a Deuteronomio 21:23, que establece que:

maldito todo el que es colgado en un madero. Deuteronomio 21:23

Esto significa que Jesús no solo pagó el precio, sino que se hizo maldito por nosotros.

Ser maldito es peor que estar bajo anatema o ser excomulgado. Implica estar completamente desechado, sin esperanza, separado para siempre, como un miembro gangrenado que debe ser amputado. 

Este es el profundo nivel de separación que Jesús experimentó en la cruz para redimirnos. Fue ese acto el que permitió nuestra liberación del pecado y la muerte.

Un claro símbolo de este sacrificio lo encontramos en el Antiguo Testamento, cuando Moisés levantó una serpiente de bronce en el asta, y todos los que la miraban eran sanados.

8 y Jehová le respondió:
«Hazte una serpiente ardiente y ponla sobre una asta; cualquiera que sea mordido y la mire, vivirá.»
9 Hizo Moisés una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta. Y cuando alguna serpiente mordía a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y vivía. Números 21:8-9 
En la Biblia, la serpiente generalmente representa a Satanás, pero en este caso, la serpiente de bronce representaba a Cristo, quien se hizo maldito en la cruz, tomando sobre sí el pecado del mundo para redimirnos.

 

Es mirando a la cruz que encontramos el perdón por gracia, un regalo completamente inmerecido. Cristo, nuestro abogado, no solo defiende nuestra causa, sino que paga nuestra condena con su propia vida.

Pero, ¿qué sucede con la vergüenza que acompaña al pecado? Aunque somos liberados de la condena, el peso de la vergüenza y la memoria de nuestros actos pueden persistir. Aquí es donde entra en juego la tercera faceta del perdón divino, que se expresa en la palabra remisión.

Remisión

Remisión (Griego: áfesis) significa enviar lejos nuestras transgresiones.

Siguiendo con nuestra reflexión, hemos sido perdonados de la condena de muerte gracias a la redención que Cristo nos ofreció en la cruz. Cristo, como nuestro abogado, pagó el castigo que merecíamos, liberándonos de la condena. 

Sin embargo, ¿qué ocurre con la vergüenza que sentimos al recordar nuestras transgresiones? Aunque somos perdonados, tanto Dios, Jesús, como los seres celestiales siguen sabiendo lo que hicimos. La vergüenza persiste, y puede ser difícil imaginar cómo podremos enfrentarlos.

Piensa en el caso de un asesino que ha sido perdonado por un juez. Aunque el juez lo absuelva, sigue siendo conocido como un asesino. Imaginen, por ejemplo, al rey David, perdonado por Dios, encontrándose en el cielo con Urias el heteo, el esposo de Betsabé.

Urias era un soldado honesto y fiel a David. El rey, impulsado por su deseo por Betsabé, adulteró con ella y luego, al descubrir que estaba embarazada, orquestó la muerte de Urias en el campo de batalla.

Después de este grave pecado, David fue confrontado por el profeta Natán. A pesar de sufrir las consecuencias de su pecado, incluyendo la muerte de su hijo, David se arrepintió sinceramente y fue perdonado por Dios. Aún así, ¿cómo es posible que David, quien fue adúltero, mentiroso y asesino, sea recordado con estas palabras de Dios?

En 1 Reyes 9:4, Dios dice que David «anduvo con integridad de corazón». Y en 1 Reyes 11:4, se menciona que «el corazón de Salomón no era perfecto como el corazón de David».

¿Cómo es posible esto? ¿Se olvidó Dios de los pecados de David? Sí, Dios se olvidó. Cuando Dios dice que perdona, lo hace por completo, y eso incluye olvidar nuestros pecados. Aquí entra en juego la palabra remisión.

En Hebreos 10:17-18, Dios dice:

17 añade:
«Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones»,
18 pues donde hay remisión de estos, no hay más ofrenda por el pecado. Hebreos 10:17-18

Esto quiere decir que, gracias a Cristo, nuestros pecados no solo son perdonados, sino también borrados de la memoria de Dios. En la cruz, Cristo hizo posible esta remisión al derramar su sangre por nosotros, como se explica en Hebreos 9:22:

Y según la Ley, casi todo es purificado con sangre; y sin derramamiento de sangre no hay remisión. Hebreos 9:22 

Por esta razón, durante la Última Cena, cuando Jesús partió el pan y dio a sus discípulos el vino, dijo en Mateo 26:28:

Esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para remisión de los pecados. Mateo 26:28

La remisión significa que Dios envía lejos nuestras transgresiones. Como se dice en Isaías 43:25:

Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. Isaías 43:25

Es mirando a la cruz que encontramos un perdón total y eficaz, que no solo nos libera de la condena, sino también de la vergüenza de nuestros pecados.

Pero aún falta la última palabra. Aunque Cristo intercedió, pagó nuestro rescate y borró nuestros pecados, queda una pregunta: ¿cómo nos libramos de la culpa? ¿Cómo podemos, especialmente después de haber cometido un pecado grave, vivir con la conciencia limpia? ¿Cómo podremos disfrutar de un paraíso inmerecido sin cargar con el peso de la culpa? 

Aquí es donde entra en juego la cuarta y última palabra.

Expiación

La palabra expiación ha sido muchas veces confundida con propiciación, pero su significado es muy diferente. En las religiones paganas, cuando alguien cometía una falta, era esa persona quien debía reparar o restituir mediante penitencia o castigo. 

En contraste, la Biblia enseña que, aunque hemos ofendido a Dios con nuestros pecados, es Él quien expió nuestros pecados por nosotros.

La expiación en la Biblia proviene del hebreo kaphar (כָּפַר), una forma verbal de kippur, que aparece más de cien veces en el Antiguo Testamento. Su significado concreto es cubrir o remover una transgresión. 

Este concepto nos remite al relato de Adán y Eva. Cuando ellos pecaron, lo primero que sintieron fue una inmensa culpa, tanto que se percibieron desnudos. Esta sensación de culpa no puede ser cubierta por ninguna prenda física o material en el universo; solo puede ser cubierta por Cristo.

Nuestro Salvador, en su amor infinito, extiende sobre nosotros un manto de justicia. A través de la eficacia de su sangre derramada en la cruz, cubre y remueve el pecado que nos separaba de Dios. 

De esta manera, no solo somos perdonados, sino que todo vestigio de mal en nuestras vidas, incluso el recuerdo de nuestras transgresiones, será removido para siempre.

El profeta Isaías proclama esta verdad en Isaías 61:10:

En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió de vestidos de salvación, me rodeó de manto de justicia. Isaías 61:10

Asimismo, el apóstol Pablo nos recuerda en Romanos 4:7:

Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. Romanos 4:7

Es mirando a la cruz que encontramos un perdón absoluto. La obra de Cristo en la cruz no solo cubre nuestros pecados, sino que los remueve por completo. 

Lo que Cristo logró en ese acto de amor y sacrificio es extraordinario, incomparable. El tratamiento de nuestros pecados en la cruz es un diseño divino que será tema de estudio por toda la eternidad.

Este profundo entendimiento de la expiación nos revela que, más allá de la justicia humana, la justicia divina ofrecida por Cristo nos cubre completamente. Y en la comprensión de este tema puede estar tu salvación eterna y la de tu familia. Porque la salvación está en la cruz de Cristo.

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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¿Qué es la Pascua? – ¿Cuál es el significado de la Pascua? – Santuario parte 2

En el post anterior hicimos una introducción al santuario y mencionábamos las 7 fiestas. 

Tanto las fiestas como los muebles son símbolos que apuntaban a acontecimientos futuros del ministerio de Cristo en el plan de Salvación. 

Lo que nos va a revelar este estudio es realmente sorprendente. Especialmente todo lo relacionado con los acontecimientos finales representados por los muebles del interior del tabernáculo y las fiestas de otoño. 

Por eso se hace crucial que nos familiaricemos con las primeras fiestas (las de primavera).

Dios utilizó estas fiestas como ensayos anuales llenos de simbología profética para representar y profetizar lo que ocurriría en la primera venida de Cristo con nuestro Salvador. 

Por consiguiente, si somos capaces de entender cómo Dios reveló el futuro sobre la primera venida de Cristo con la simbología de las fiestas de primavera, seremos capaces de comprender mucho mejor lo que Dios nos quiere revelar sobre la segunda venida de Cristo con la simbología de las fiestas del otoño. ¿No te parece? ¿Tiene sentido lo que digo? 

Por eso, antes de avanzar con la segunda fiesta, la de los panes sin levadura, nos será de mucha utilidad que profundicemos en la primera fiesta, la Pascua, y de esta forma, familiarizarnos un poco mejor con cómo funcionan los símbolos a través de los cuales Dios le revela a sus hijos lo que hace por nuestra salvación. 

Descifrando los Misterios de la Tipología Bíblica

Lo primero que tenemos que entender es que Dios se maneja en toda la Biblia con tipos y antitipos.

No te asustes que esto es muy fácil de entender.

Resulta ser que hay una palabra griega “tipo” que se traduce como “ejemplo”. También significa figura.

A veces se traduce como sombra. Y a veces como modelo o maqueta.

Por qué el tipo sirve para ilustrar, hacer una presentación gráfica, proyectar o representar de forma reducida o simplificada… una realidad más importante, amplia y compleja de entender.

La cual se denomina antitipo. 

Veamos algunos ejemplos sencillos. 

En 1 de Corintios 10, Pablo explica que cuando los israelitas salieron de Egipto y pasaron por el mar Rojo, en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar. 

1 Corintios 10:2-62 y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar… 4 y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo…  6 Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron

Y luego dice que el agua que bebían que salía de una roca que era Cristo. Y finalmente termina diciendo en el versículo 6: “Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros. Bueno. Esa palabra “ejemplos es la palabra “τύπος. 

Veamos otro ejemplo: en Romanos 5 dice que Adán era “figura” usando la mismísima palabra “τύπος”, del que había de venir, refiriéndose a Cristo.

Romanos 5:14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. 

Otro ejemplo lo tenemos en Hebreos 8 donde Pablo dice que el tabernáculo de Moisés era un modelo “τύπος” que se le mostró en el monte, y antes aclara que es figura y sombra de las cosas celestiales. 

Hebreos 8:55 los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.

Algunos dicen que el hecho de que el tabernáculo de Moisés era un modelo, figura o sombra de uno celestial, solo lo dice el libro de Hebreos, pero no es así.

En Hechos 7 dice exactamente lo mismo también diciendo que lo que construyó Moisés en el desierto era un “τύπο”, es decir, representación de lo que Dios le había mostrado. 

Hechos 7:44 Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios cuando dijo a Moisés que lo hiciese conforme al modelo que había visto. 

¿Podríamos decir entonces que un “tipo” en la Biblia es igual a un “símbolo”? Bueno, sí, pero no es cualquier símbolo.

El “tipo” es un símbolo profético. Ya que el tipo proyecta o ejemplifica algo que ocurrirá en el futuro.

Normalmente son tipos del Antiguo Testamento cuyo cumplimiento se realiza en el Nuevo Testamento a partir de la llegada del Mesías. 

El tema de la tipología bíblica es muy extenso y tremendamente interesante.

Pero como no es el tema central de este post, solo quiero resaltar brevemente dos cosas más: 

En primer lugar, decir que normalmente el acontecimiento o el acto de fe que Dios pide para dejar una enseñanza a través de la tipología, no tiene ningún sentido.

Ningún sentido. Es totalmente absurdo… Hasta que se comprende el “antitipo”. Es decir hasta que se comprende qué es lo que representa y lo que Dios nos quiere enseñar a través de ese “tipo”. 

Y en segundo lugar, es necesario aclarar que no hace falta que aparezca la palabra “τύπος” en el texto para darnos cuenta de que Dios está usando una tipología para darnos una enseñanza profética. El propio texto es suficiente como para no dejar lugar a dudas. 

Como por ejemplo el caso de la gran mortandad que hubo en el pueblo de Israel como consecuencia al ataque de serpientes «ardientes» o venenosas.

En Números 21 nos explica que Dios le dijo a Moisés que tenía que construir una serpiente de bronce y subirla a un asta, y levantarla alto para que cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, y entonces pudiera vivir.

Números 21:8 Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre un asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.

Algo por cierto totalmente absurdo. Hasta que Jesús se lo explica a Nicodemo… cuando le dice en Juan 3 que de la misma forma que Moisés levantó a la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado. 

Juan 3:14-15 : 14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 

Luego en Juan 12 dijo que si él fuera levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. 

Dejando bien claro, y sin ninguna duda, que la serpiente de bronce de Moisés era un tipo de la muerte en Cristo en la cruz. 

Juan 12:32 Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mismo. 

Dejando bien claro, y sin ninguna duda, que la serpiente de bronce de Moisés era un tipo de la muerte en Cristo en la cruz.

En este blog donde hablamos de profecía bíblica, la tipología, que como dijimos antes son “símbolos proféticos”, va a ser una herramienta indispensable y apasionante, que la vamos a utilizar continuamente.

La Pascua: Detalles, Significado y Celebración

En este caso vamos a estudiar la fiesta de la Pascua la cual está llena de detalles, que lejos de ser caprichosos, son dados por Dios para ilustrar, proyectar o representar en una hermosa tipología, lo que iba a pasar con Cristo en la Cruz.

Con el objetivo, que cuando venga el Mesías los suyos lo pudieran reconocer. Por eso, cada detalle es importante.

 

Como se origina la Pascua 

El origen de la Pascua es la última plaga de las 10 plagas de Egipto.

Después de que Dios enviara 9 plagas que dejaron a Egipto prácticamente destruido para que Faraón deje en Libertad al pueblo de Israel que estaba en esclavitud, ante la insistente negativa de Faraón, Dios anuncia a Moisés que enviará una última y devastadora plaga. 

En Éxodo 11 Dios explica que morirá todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito del faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias. 

Éxodo 11:55 y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias.

Y en el versículo 7 dice que por el contrario, no les pasará nada a los primogénitos israelitas. 

Éxodo 11:7  Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas 

Sin embargo, no es que los primogénitos israelitas se iban a salvar por el simple hecho de ser israelitas. No. En absoluto. Se iban a salvar solo, únicamente si llevaban a cabo el siguiente acto de fe. 

Debían comer un corderito asado al fuego. Pero antes de comerlo, con la sangre del animal debían rociar en los dos postes y el dintel de la casa donde lo iban a comer.

Y luego en el versículo 11 termina diciendo es la pascua de Jehová, porque tal como dice en el versículo 13 las casas donde tengan la sangre del cordero en los postes y el dintel, «pasará de largo» y no habrá mortandad en esa casa. 

Éxodo 11:11-13 : 11 Lo habéis de comer así: ceñidos con un cinto, con vuestros pies calzados y con el bastón en la mano; y lo comeréis apresuradamente. Es la Pascua de Jehová… 13 La sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; veré la sangre y pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.

Ese verbo en hebreo es «Pesaj» que significa «pasar de largo». Es la misma palabra que «pascua» y es por eso que pascua significa… pasar de largo. 

Como debía celebrarse la pascua 

 El hecho de que la sangre del cordero en el dintel los liberaba de la muerte, era una simbología profética de que en el futuro el verdadero cordero de Dios también derramaría su sangre para salvarnos de la muerte.

De esta forma, todo el rito de la pascua era una tipología de lo que Cristo iba a hacer por nosotros y por eso cada detalle de la fiesta era importante porque iba a revelar algo sobre Cristo y su sacrificio. 

El corderito debía ser sin defecto, macho y de un año (precisamente el cordero es la cría de una oveja de un año de edad).

No se debía quebrarle ningún hueso. Debía ser comido completamente. Si sobraba algo, debía quemarse. 

Éxodo 12:5 El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras… 8 Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán… 10 Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego. 

Cuando se celebraba la pascua

El día 10 de ese mes (el mes de nisán) ya tenían que tener el cordero.

Recuerden que para los judíos el día empezaba con la puesta del sol, por consiguiente el día comenzaba con la noche, y seguía con la mañana y la tarde.

Así que todos hacían los preparativos necesarios hasta el día 9, para conseguir el corderito y asegurarse que el día 10 ya lo tenían guardado, como Dios mandaba.

Y debían cuidarlo y guardarlo hasta el día 14 de ese mes. 

Y el sacrificio del cordero se haría ese día 14. 

Porque eligió Dios el 14 de Nissan.

Porque posiblemente era la noche más esperada del año.

Los meses judíos empezaban siempre en luna nueva y como eran meses lunares duraban 28 días.

Así que siempre, siempre el 14 de cada mes era luna llena. Bueno, el 14 de Nissan era una noche especial porque era la primera luna llena de primavera.

Dios escogió la mejor noche. La más iluminada del mes y la más esperada del año, para el sacrificio de su hijo.

Así que de paso, ya sabes por qué la Pascua cada año cae en una fecha diferente.

Porque es la semana de la primera luna llena de primavera. 

El texto dice que el sacrificio no debía ser a cualquier hora.

Sino entre las dos tardes, es decir entre las 12 del mediodía y las 6 pm. proximadamente a las 3 de la tarde ya que luego tenían que tener tiempo para preparar el cordero para asarlo antes de la puesta del sol del siguiente día, que siempre, si o si era reposo o shabbát.

Ya que caiga el día de la semana que, era Shabbat porque era el primer día de las fiestas de los panes sin levadura que comenzaba con un día de reposo y terminaba con otro día de reposo.

Dicho sea de paso, si ese shabbat coincidía con el sábado de la semana, se le llamaba “día de gran solemnidad”. Adivinen qué día cayó el día que murió Cristo. 

Y luego a la noche, ya en el día 15 era cuando había que comerlo. 

Donde debía celebrarse la Pascua

En varios lugares de la Biblia, como por ejemplo en Deuteronomio 16 Dios había dejado bien claro que tres veces al año, se debía presentar cada varón (es decir cada israelita mayor de 12 años) delante de Jehová para celebrar las fiestas.

Deuteronomio 16:16 Tres veces cada año se presentarán todos tus varones delante de Jehová, tu Dios, en el lugar que él escoja: en la fiesta solemne de los Panes sin levadura, en la fiesta solemne de las Semanas y en la fiesta solemne de los Tabernáculos

La primera a la que debían asistir era: La fiesta de los panes sin levadura (que incluía la Pascua y las primicias.

Ya que estaban juntas. La Pascua era justo el día anterior al inicio a la semana de los panes sin levadura) y la fiesta de las primicias estaba dentro de la misma.

La fiesta de las semanas o pentecostés que eran 50 días después Y la fiesta de los tabernáculos o cabañas.

Precisamente por ese motivo en Deuteronomio 16 dice que la víctima de la Pascua bajo ningún concepto debía sacrificarse en cualquier ciudad, sino en el lugar que Dios escoja.

Y para que quede claro, lo vuelve a repetir en los versículos 5 y 6

Deuteronomio 16:2 Sacrificarás la víctima de la Pascua a Jehová, tu Dios, de las ovejas y las vacas, en el lugar que Jehová escoja para que habite allí su nombre.

Deuteronomio 16:5-6 No podrás sacrificar la víctima de la Pascua en cualquiera de las ciudades que Jehová, tu Dios, te da, 6 sino en el lugar que Jehová, tu Dios, escoja para que habite su nombre…

El presentarse delante de Jehová significaba ir al lugar donde Dios había escogido obviamente para que este su Santuario.

Ya sea primero el tabernáculo de Moisés y luego el templo.

Después de la conquista de Canaán, fue Silo el lugar donde fue ubicado temporalmente el tabernáculo y por eso iban allí a congregarse para las fiestas, tal como lo dice Josué 18 y 1º de Samuel 1

Josué 18:1 Toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo, donde erigieron el Tabernáculo de reunión…

1 Samuel 1:3 Todos los años, aquel hombre subía de su ciudad para adorar y ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo…

Luego Dios le indica al rey David que debe trasladar el santuario a Jerusalén , y Salomón lo reemplaza con el templo.

Y por consiguiente, desde entonces hasta los tiempos de Jesús las fiestas se celebrarían en Jerusalén .

1 Crónicas 15:33 Y congregó David a todo Israel en Jerusalén, para que pasasen el arca de Jehová a su lugar, el cual le había él preparado.

Con el tiempo, aquellos que vivían lejos cumplían el requisito si por lo menos se desplazaban a Jerusalén, una vez al año.

¿Cuánta gente celebraba la Pascua en la época de Jesús? 

Cuando el rey Salomón muere, las 12 tribus de Israel que estaban unidas bajo su reinado se dividen en dos.

Al sur quedan las 2 tribus de Judá y Benjamín junto con la mayoría de los levitas, ya que ahí estaba el templo en Jerusalén, en lo que sería el reino del Sur o reino de Judá. 

Y al norte quedan el resto de las tribus en el reino del norte o reino de Israel propiamente dicho. 

En el siglo VIII A. C., los Asirios llevaron cautivas a las tribus del norte.

Estas fueron absorbidas por las naciones receptoras y perdieron su conciencia nacional como ocurre normalmente con cualquier pueblo conquistado. 

Pero con el reino del sur que fue deportado por los Babilónicos en el s. VI a.C., pasó algo completamente diferente e inaudito.

A pesar de encontrarse fuera de su tierra y haber sido dispersado por todas las naciones, mantuvieron su identidad religiosa y como nación.

Gracias a los líderes religiosos que tuvieron, como los profetas Ezequiel y Daniel y la esperanza de profecías escritas por Jeremías acerca de la restauración del Templo. 

Si bien muchos judíos volvieron a Israel en la época de la reconstrucción del segundo templo, una gran cantidad se quedó en Babilonia y se siguieron dispersando.

Para la época de Jesús, más de tres millones de judíos se encontraban asentados por todo el imperio Romano e incluso más allá de sus fronteras. 

El cristianismo no habría crecido tan rápidamente en el mundo si antes no hubiese sido preparado el terreno por los judíos de la diáspora (es decir, los del exilio), ya que en gran medida fueron ellos los que prepararon el camino para la proclamación del cristianismo. 

Cuando llegaba la fiesta de la Pascua, Jerusalén se llenaba de peregrinos. Según diversos historiadores, se calcula que llegaban a Jerusalén entre 100.000 y 250.000 judíos que hacían el esfuerzo de cumplir el mandato de Dios de presentarse delante de Jehová aunque sea una vez al año.

La ciudad presentaba un ambiente festivo impresionante. 

Dicho sea de paso, te cuento que cada vez que hay un acontecimiento del plan de salvación de Cristo profetizado, Dios le hace mucha publicidad en la tierra. No pasa desapercibido.

Cuando Cristo muere en la cruz y resucita al tercer día, ocurren millones de cosas que nos llevarán toda la eternidad comprender.

Pero una de ellas es que el tipo (el símbolo) se encuentra con el antitipo. Es decir, con lo que representa.

Y de esta forma, el sacrificio del cordero que representaba a Cristo se junta con el sacrificio de Cristo, el verdadero Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Y si lo analizas con detenimiento, esto te hará volar la cabeza porque no hay forma de que todo esto que vamos a analizar se haya dado por casualidad o haya sido ideado por mente humana. 

 

El Cumplimiento Profético: La Pascua de Cristo y su Significado

Volvamos a este gráfico. 

Ahora bien, de todos los corderos que se sacrificaban entre la población, el principal, el más importante era el que se sacrificaba en el templo. 

La ceremonia era así: como el día 10 el cordero ya tenía que estar elegido y guardado, el sumo sacerdote bajaba el día anterior al lugar donde criaban los animales para el templo con el objetivo de elegir el mejor corderito.

El más sano. Porque debía ser perfecto. 

Y lo llevaba al templo. Ese cordero era subido hasta el templo en una procesión que se realizaba entre medio de un pasillo que formaban los sacerdotes y la multitud que ya estaba en Jerusalén.

Era el acontecimiento que daba inicio a los preparativos de la Pascua. 

En la semana de la crucifixión de Cristo, esto cayó el domingo.

El que se conoce en el cristianismo como Domingo de Ramos. 

Los cuatro evangelios nos cuentan que Jesús envió a dos discípulos a traer un pollino.

En Lucas 19 explica que les dio instrucciones precisas para que pudieran llevar a cabo el mandado sin errores y traer el pollino correcto.

En qué aldea lo iban a encontrar, dónde iba a estar atado, qué les iba a decir el dueño y que le tenían que responder.

No debía haber error, porque era un pollino único preparado para la ocasión.

Un pollino dice el texto, en el cual ningún hombre se había montado jamás. 

Lucas 19:29-30 : 29 …envió dos de sus discípulos, 30 diciendo: Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo, y traedlo.   

A partir del versículo 35, el texto sigue contando que Jesús se sube al pollino y junto con sus discípulos entra a Jerusalén, cumpliendo la profecía de Zacarías 9:9 que profetizó más de 4 siglos antes, que el rey entraría como Salvador, pero humilde cabalgando sobre un pollino. 

Lucas 19:35 Y lo trajeron a Jesús; y habiendo echado sus mantos sobre el pollino, subieron a Jesús encima. 

Y entonces Jesús entra precisamente por entre medio del gran pasillo que estaba formado por esa gran multitud, adelantándose a la procesión que iba a realizar el sumo sacerdote con el corderito. 

Lucas continúa explicando a partir del versículo 36 que la multitud a su paso tendían sus mantos por el camino.

Y le gritaban hosanas a Jesús, que para ese entonces ya era super famoso. 

Lucas 19:36-38 : 36 Y a su paso tendían sus mantos por el camino. 37 …comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto, 38 diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!   

Claro, entonces cuando los fariseos vieron cómo la multitud aclamaba a Jesús como si fuera rey, le pidieron a él que reprendiera a la multitud.

Y Jesús les contestó: Os digo que si estos callaran, las piedras clamarían. Dando a entender Jesús con esta frase que… (Y presten atención a esto porque es importante) Dando a entender que lo que los judíos no cumplieran, Dios lo cumpliría a través de los gentiles (es decir, con los no judíos).

Ya que los judíos llamaban de forma despectiva a los gentiles entre otras cosas, perros o piedras. 

Cada año, el sumo sacerdote, siguiendo fielmente las instrucciones que Dios dejó para la Pascua, dejaba el cordero en el templo del día 10 hasta el día 14 de Nisán, que era el día en que sería inmolado.

Y durante esos días, el cordero era examinado por los principales del templo para comprobar que no tenía defecto.

Y por lo tanto era declarado perfecto y apto para el sacrificio.

Eso fue precisamente lo que ocurrió con Jesús entre el 10 y el 14 de Nisán en el templo. 

Los principales sacerdotes y los principales del templo se acercaron para examinarlo y probarlo. 

Y en Mateo 21, ¿con qué autoridad hacía estas cosas? 

Y Jesús les devolvió la respuesta con otra pregunta sobre Juan el Bautista que ellos no se animaron a contestar. 

Mateo 21:23-27 : 23 …y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad? 24 Respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os haré una pregunta, y si me la contestáis, también yo os diré con qué autoridad hago estas cosas. 25 El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres? Ellos entonces discutían entre sí… 27 Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos… 

Luego se acercaron los fariseos para examinarlo y probarlo. 

Y en Mateo 22 le tienden la trampa preguntándole si ¿Es lícito dar tributo a César, o no? 

Y Jesús les contesta la famosa frase: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. 

Y los fariseos oyendo esto, se maravillaron, y dejándole, se fueron. 

 

Mateo 22: 15-22 : 17 Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito dar tributo a César, o no?…  20 Entonces les dijo: ¿De quién es esta imagen, y la inscripción? 21 Le dijeron: De César. Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. 22 Oyendo esto, se maravillaron, y dejándole, se fueron. 

 

Luego vinieron los saduceos, que no creen en la resurrección y lo prueban a Jesús con la historia de los siete hermanos que van muriendo y se casan todos con la misma viuda, y le preguntan en la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron? 

Y les da una respuesta que los deja con la boca abierta y en el versículo 33 dice que se admiraban de su doctrina. 

 

Mateo 22:29-33 :  29 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. 30 Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo… 33 Oyendo esto la gente, se admiraba de su doctrina. 

Hasta que finalmente ya nadie le podía responder palabra, y tanto Mateo como Marcos y Lucas dicen que ya nadie osaba preguntarle cosa alguna.

 Pero aún faltaba lo más importante. Debía ser declarado perfecto. Sin defecto. 

 

Lucas 20:26 Y no pudieron sorprenderlo en palabra alguna delante del pueblo, sino que, maravillados de su respuesta, callaron.

Lucas 20:40 No osaron preguntarle nada más.

Marcos 12:34 Y ya ninguno osaba preguntarle.

Mateo 22:46 Y nadie le podía responder palabra, ni oso alguno desde aquel día preguntarle más. 

 

Jesús es llevado de la presencia de Caifás al pretorio. El pretorio era el lugar donde juzgaba el pretor romano que en este caso era Pilato. 

Entonces Pilato tiene que dictar un veredicto. 

Por eso dice en Mateo 27 que él estaba sentado en el tribunal. 

El estar sentado significaba que estaba juzgando. 

Y allí la mujer le dice que no tenga nada que ver con ese “justo” porque había tenido un sueño sobre él, y entonces Pilato sintió miedo.

Mateo 27:19  Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él. 

 

Por eso luego en Lucas 19 cuando Pilato escucha la verdadera acusación, que Jesús se hizo a sí mismo Hijo de Dios, dice que Pilato tuvo más miedo todavía. 

 

Lucas 19:7-87 Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios. 8 Cuando Pilato oyó decir esto, tuvo más miedo.  

 

Y Pilato no una, sino tres veces lo declaró justo, inocente, sin mancha. 

En Juan 18 y 19 Pilato dijo “yo no hallo delito en él.” 

Juan 18:38  Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en él ningún delito. 

Juan 19:6 Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo delito en él.

Mateo 27:24 Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros.

Lucas 23:22 Él les dijo por tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho este? Ningún delito digno de muerte he hallado en él. 

Finalmente se cumplió lo que Jesús dijo, que si no hablaban ellos iban a hablar las piedras, y de esta manera, como ellos no querían reconocer que el cordero era sin defecto, Dios lo declaró perfecto (inocente) a través de un tribunal gentil con más autoridad que el mismo Sanedrín. 

Aun siendo declarado inocente, es entregado para ser crucificado ese mismo día, 14 de Nisán exactamente a la hora que se sacrificaba el cordero pascual. 

Cumpliéndose de esta forma, todos los detalles que Dios había predicho a través de símbolos y te aseguro que aquí no los hemos abarcado a todos.

La simbología es tan rica y tan amplia que tendríamos que hacer diez post para abarcarla toda.

 

Reconociendo al Verdadero Cordero de Dios

De la misma forma que Jesús les dio instrucciones precisas a los discípulos para que reconozcan al pollino que debían traer, así dejó instrucciones precisas para que la humanidad pueda reconocer al verdadero y literal cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Instrucciones muy fáciles de identificar, dejadas en forma de tipología en fiestas y celebraciones rituales que se practicarían por siglos para que nadie las olvide. 

Además de esto, Dios siempre (y recuerda esto por favor) deja señales extras.

Cuando Jesús estaba por dar su último respiro en la cruz, en Lucas 23 dice que el sol se oscureció. 

 

Lucas 23:44 Cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. 

El centurión, viendo esto, dio gloria a Dios y dijo: “Este hombre era justo”.

Y todos los que estaban presentes viendo lo que había acontecido se volvían golpeándose el pecho. 

En Mateo 27 dice que cuando entregó el espíritu, 

  • Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.
  • Y la tierra tembló.
  • Y las rocas se partieron.
  • Y se abrieron los sepulcros, y muchos resucitaron. 

Mateo 27:51 Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 52 y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53 y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.   

Todo esto sin mencionar la prueba de la resurrección.

Era imposible no reconocerlo y no darse cuenta de lo que estaba pasando. 

Los miembros del sanedrín y todas las autoridades religiosas judías tenían evidencias de sobra para reconocer a Jesús, pero no quisieron hacerlo porque eso significaba dos cosas que no estaban dispuestos a hacer: 

1.- Reconocer que sus enseñanzas no eran correctas y que no reconocieron al enviado de Dios.

2.- Terminar con todo el sistema de sacrificios y las ceremonias rituales del templo, que era lo que más poder les daban a ellos sobre la población. 

Los líderes religiosos, que a veces tienen que hacer política, muchas veces se terminan convirtiendo en políticos disfrazados de religiosos. 

No es verdad que los judíos no aceptaron el cristianismo.

Muchos leyeron las profecías, observaron las evidencias y abrazaron la cruz de Cristo. Incluso dentro del sanedrín como José de Arimatea o Nicodemo. 

Pero la gran mayoría decidió seguir a los líderes religiosos que rechazaron a Cristo en vez de mirar la luz de las escrituras y de las profecías, y se quedaron a oscuras. 

Hoy la historia se repite dentro de las religiones cristianas. No dejes que te pase lo mismo.

Así como Dios dejó abundante información sobre la primera venida de Cristo, dejó aún más sobre su segunda venida. 

A lo largo de esta serie, veremos lo fácil que es reconocer las instrucciones que Dios dejó en cada una de las fiestas y muebles del Santuario, de forma tal que al familiarizarte con cada una de ellas, será cada vez más fácil reconocer los acontecimientos inminentes que están por venir. 

Y recuerda, que de la comprensión de estos temas puede depender la salvación eterna tuya y de tu familia. 

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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los 10 MANDAMIENTOS #2 – Un CAMINO a la LIBERTAD

En esta pagina, abordamos la profecía bíblica, enfocándonos específicamente en el libro de Apocalipsis. Uno de los temas cruciales que debemos comprender es el rol que cumplen los 10 mandamientos en el tiempo del fin.

En el capítulo 11 de Apocalipsis, se menciona que se abre el templo de Dios en el cielo para revelar el arca del pacto, donde se guardan los 10 mandamientos.

En el post anterior explicamos cómo el Apocalipsis describe a los salvos como aquellos que guardan los mandamientos de Dios. En Éxodo 31, se nos dice que Moisés recibió las tablas de la ley, escritas por el mismo Dios.

Es la única porción de toda la Biblia en la que Dios no confió a ningún ser humano la escritura del texto; como dice el versículo 18, Él mismo la escribió con Su propio dedo.

No se conoce ningún otro resumen de leyes tan breve y, a la vez, tan completo. Abarca todos los aspectos de la vida. Acompáñame a analizar la compilación de preceptos más famosa de la historia.

 

El amor en 10 frases

En Lucas 10:25-27, un maestro de la ley pregunta a Jesús sobre cómo heredar la vida eterna, a lo que Él responde que el camino es amar a Dios con todo el corazón, alma, fuerzas y mente, y amar al prójimo como a uno mismo.

25 Un intérprete de la Ley se levantó y dijo, para probarlo:
—Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?
26 Él le dijo:
—¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?
27 Aquel, respondiendo, dijo:
—Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Lucas 10:25-27

Marcos 12:30-31 reafirma estos mandamientos, destacando que el primero es el principal, y el segundo, el amor al prójimo, es semejante al primero.

30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” Este es el principal mandamiento. 31 El segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” No hay otro mandamiento mayor que estos. Marcos 12:30-31

En perfecta sintonía con el Antiguo Testamento, encontramos en Deuteronomio 6:5 y Levítico 19:18 la misma enseñanza, ya predicha por Moisés: amar a Dios y al prójimo.

»Amarás a Jehová, tu Dios, de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas tus fuerzas. Deuteronomio 6:5

»No te vengarás ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, Jehová. Levitico 19:18

Mateo 22:37 añade un matiz significativo, señalando que de estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas, haciendo del amor el fundamento de toda la enseñanza divina.

Jesús le dijo:
—“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.”  Mateo 22:37

Romanos 13:9-10 profundiza aún más, cuando Pablo menciona algunos de los mandamientos como «No adulterarás», «No matarás», «No hurtarás», «No codiciarás», y los resume con la frase: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo», dejando claro que el amor es el cumplimiento de la ley.

9 porque: «No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás», y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» 10 El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la Ley es el amor. Romanos 13:9-10

Los Diez Mandamientos son, por lo tanto, un resumen perfecto de cómo expresar el amor a Dios y al prójimo. Son instrucciones prácticas dadas por Dios a Moisés, no sólo leyes, sino una obra maestra de equilibrio y justicia.

Nada es casualidad en los diez mandamientos

Vamos a analizar la ley de Dios desde varios aspectos:

Equilibrio de la Ley

Los Diez Mandamientos se encuentran en Éxodo 20:1-17. Los primeros cuatro se centran en la relación del hombre con Dios, y los últimos seis en la relación con el prójimo. Representan un equilibrio perfecto entre lo genérico y lo específico, orientándonos en cómo demostrar amor de una manera práctica y realista.

El amor a Dios y al prójimo es un resumen amplio, que deja abierta la interpretación de cómo mostrar ese amor. Sin embargo, los Diez Mandamientos evitan el error de ser demasiado específicos, al mantener un enfoque balanceado que nos guía sin agobiarnos con detalles legalistas.

Orden de la Ley

Los mandamientos abarcan toda la actividad humana: acciones, palabras y pensamientos. En la relación con el prójimo, el orden de los mandamientos es decreciente, comenzando con el delito más grave hasta el menos visible:

  • No matarás: agresión física contra la vida.
  • No cometerás adulterio: agresión moral contra la familia.
  • No hurtarás: agresión económica contra la propiedad.
  • No darás falso testimonio: agresión verbal contra la reputación.
  • No codiciarás: agresión mental a través del deseo.

Simetría de la Ley

Los mandamientos no son una simple lista, sino que están cuidadosamente diseñados con una simetría que refleja la armonía entre las dos tablas.

  • Dios da y salva la vida → Protegerás la vida.
  • No tendrás otros dioses → Serás fiel a tu pareja.
  • Respetarás el nombre y patrimonio de Dios → Respetarás los bienes de tu prójimo.
  • Rendirás culto verdadero a Dios → Dirás siempre la verdad.
  • Honrarás a tus padres → Respetarás las demás familias.

Su Morfología

La Persona:

En los Diez Mandamientos, Dios no se dirige a un grupo indistinto; en cambio, se dirige a cada individuo de manera personal e íntima. Están formulados en segunda persona del singular, lo cual otorga mayor fuerza vinculante. Al expresarse de este modo, Dios establece un vínculo directo con cada uno de nosotros, subrayando la responsabilidad personal en el cumplimiento de sus mandatos.

El Tiempo Verbal:

Este es un detalle sumamente revelador. En cada mandamiento, el tiempo verbal utilizado es crucial para comprender la intención de Dios. El tiempo verbal elegido por Dios es el «futuro imperfecto» en negativo, que en hebreo se refleja de manera idéntica al español.

Entonces, sabiendo esto, ¿cuál podría ser la intención del autor? Lo más lógico y natural es pensar que son prohibiciones. A lo largo de mi vida, he visto innumerables carteles de prohibiciones, pero jamás los he encontrado redactados en futuro imperfecto en negativo.

Para órdenes y prohibiciones, normalmente se utilizan:

  • Infinitivo para normas escritas (por ejemplo, «No correr» o «Prohibido correr»).
  • Imperativo presente para normas verbales (por ejemplo, «No corras» o «Te prohíbo que corras»).

Pero, ¿un futuro para prohibir, como «No correrás»? ¿Cuántas veces has entrado en una piscina y encontrado un cartel que diga: «No correrás por el borde de la piscina» o «No entrarás con botellas de cristal»? ¡Nunca! El tiempo verbal no coincide con una prohibición.

Si no coincide con una prohibición, entonces, ¿cuál sería la intención del autor? ¿Amenazas tal vez? Imposible. Las amenazas se utilizan para cosas malas, pero no se puede amenazar a alguien por honrar a su padre y madre, ni por no matar.

¿Podrían ser deseos? No, tampoco. El tiempo del deseo se expresa con cualquier tiempo dentro del modo subjuntivo, y estos mandamientos no están en subjuntivo. Entonces, ¿qué son?

La diferencia psicológica y teológica entre «No mates» y «No matarás» es lo suficientemente importante como para que merezca nuestra atención. Solo hay una intención posible que encaja con este tiempo verbal: ¡Son promesas! Te prometo que no matarás.

Percibir los mandamientos como prohibiciones, es decir, como condiciones de aceptación, sería bíblicamente incorrecto y teológicamente absurdo. No son prohibiciones o condiciones de aceptación, sino promesas, es decir, el resultado de la aceptación.

Dios primero liberó a los israelitas de Egipto y, después, solo después, les dio las tablas de la ley. Por eso, cuando entras al santuario, lo primero que ves es el sacrificio de Cristo, que nos libera del pecado del mundo. Luego, solo entonces, te ofrece la santificación.

Te prometo que, si te acercas a mí y te entregas incondicionalmente, podré liberarte del pecado. Entonces, no robarás. No hablarás contra tu prójimo. Y eso no es todo: te prometo que no codiciarás nada de tu prójimo. Ahora sí coincide el tiempo verbal. Es imposible no verlo.

Desde niños detestamos que nos den órdenes, y aún peor soportamos las prohibiciones. Las órdenes se cuestionan, pero las prohibiciones parecen provocar automáticamente el deseo de hacer lo prohibido.

Si hasta hoy has visto los 10 mandamientos como una serie de prohibiciones, es que no los estás entendiendo.

Por eso, muchas veces en el hebreo antiguo del Antiguo Testamento no se les llamaba «mandamientos,» sino «las 10 palabras,» de donde surge el vocablo griego Decálogo.

Satanás ha conseguido engañar a todo el mundo respecto a estas 10 palabras de Dios. Fuera del cristianismo, ni siquiera se tienen en cuenta; son ignoradas. 

Dentro del cristianismo, algunos piensan que con Cristo ya no tienen validez, que han sido abrogadas o abolidas. Otros las han modificado. Y de los pocos que creen en el texto bíblico tal como está, muchos las malinterpretan, creyendo que son obligaciones pesadas y tediosas.

SU PRÓLOGO

Es importante comenzar destacando que, en muchas ocasiones, los Diez Mandamientos son enumerados comenzando por el «NO» de cada mandamiento. Esto, sin embargo, presenta un texto incompleto, mutilado, porque estas palabras no se pueden entender sin su prólogo.

Lo primero que llama la atención es que Dios no se presenta como el Todopoderoso, ni como el Omnipresente, ni siquiera como el Legislador supremo. 

Siendo Él quien va a dar una ley, lo lógico sería que se presentara como el Juez de toda la tierra. Pero no, Dios se presenta como el Libertador: «Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre».

Esta frase introductoria se entrelaza con el mandamiento que sigue, haciéndose inseparable. Literalmente, podríamos leer: «Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre, por lo tanto, ya no tendrás dioses ajenos delante de mí». 

Esta presentación revela a Dios como el libertador que sacó a su pueblo de la opresión, y les está prometiendo que serán verdaderamente libres, no solo de los faraones de Egipto, sino también de todos sus ídolos, del miedo a los espíritus, de las supersticiones, y del terror a lo desconocido.

Un texto que empieza con una frase tan liberadora no puede ser entendido como una simple lista de prohibiciones y órdenes. Sería como ver dos dioses en un mismo pasaje: uno que libera y otro que oprime. 

Pero no es así. Dios no impone una nueva esclavitud con sus mandamientos; al contrario, les da a su pueblo ya liberado una receta para vivir una vida de calidad superior.

Quien liberó a su pueblo de Egipto desea, con más razón, liberarles de sus miedos, de la violencia, de los conflictos familiares y de los odios. Los mandamientos, lejos de ser prohibiciones limitantes, son promesas de libertad.

10 Veces Libres

Cada uno de los mandamientos nos abre un camino hacia la verdadera libertad. Aquí, Dios invita a ser «10 veces libres»:

  1. Serás libre de los dioses falsos, las influencias de espíritus y astros, y de los terrores de lo oculto.

  2. Serás libre de las supersticiones paralizantes y de la idolatría.

  3. Serás libre de la banalización de lo sagrado y aprenderás a respetar a Dios con mayor profundidad.

  4. Serás libre de las cadenas del trabajo y del ocio desmedido, aprendiendo a trabajar y a descansar plenamente en cuerpo y espíritu.

  5. Serás libre del individualismo insolidario, reconciliándote con tus raíces y relaciones familiares.

  6. Serás libre de la agresividad, disfrutando de la vida en una fraternidad solidaria.

  7. Serás libre del amor falso, viviendo un amor pleno en pareja, sin reservas ni engaños.

  8. Serás libre de la insatisfacción material, dejando de necesitar poseer a cualquier costo.

  9. Serás libre del engaño, viviendo una vida plena sin tener que deformar la verdad.

  10. Serás libre de la envidia, disfrutando plenamente de lo que posees sin desear lo ajeno.

Cada mandamiento es una promesa de libertad, que nos invita a vivir en plenitud y gozo, en contraste con las servidumbres que la humanidad ha creado para sí misma. 

No basta con amar la libertad; debemos saber qué hacer con ella. En Santiago 1:25 se nos habla de la «perfecta ley, la de la libertad».

Pero el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace. Santiago 1:25

A lo largo de la historia, los seres humanos han creado dioses e ídolos a su imagen y semejanza, pero la intención de Dios es que sea Él quien nos transforme a nosotros a Su imagen y semejanza.

No sé qué tipo de esclavitud puedas tener en tu vida hoy. Ya sea la idolatría del dinero, el egoísmo, el adulterio, la envidia, la mentira o la codicia. Sea cual sea la forma en que Satanás ha intentado esclavizarte, Jesús te promete que puede liberarte. Solo dale una oportunidad.

Recuerda, de la comprensión de estos mandamientos puede depender no solo tu libertad, sino también tu salvación y la de tu familia.

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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