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El testimonio de Jesucristo

En Apocalipsis , se revelan dos características que definen al pueblo de Dios en los últimos días. En este blog nos sumergiremos en el intrigante significado de una de ellas:

los que tienen el testimonio de Jesucristo. Apocalipsis 12:7

Pero esta vez, lo exploraremos a través de la enigmática simbología del fuego.

Acompáñame en este fascinante viaje para descubrir los secretos de la simbología del fuego y su conexión con el testimonio de Jesucristo. ¡Prepárate para una revelación que podría transformar tu comprensión de este testimonio y encender una llama en tu propio caminar espiritual!

 

Dios es Fuego Consumidor

Existen numerosos textos en la Biblia que confirman que el ser humano no se puede acercar a Dios, porque si se acerca, sería destruido.

Y dijo: no podrás ver mi rostro; porque ningún hombre podrá verme y seguir viviendo. Éxodo 33:20

 Dios habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver. 1 Timoteo 6:16

 porque nuestro Dios es fuego consumidor. Hebreos 12:29

Por otro lado, son muchos los textos que afirman que, para salvarnos, Dios necesitaba realizar dos cosas: manifestarse para iluminar nuestro camino y morar con nosotros para transformarnos y purificarnos.

 

La Gran Paradoja y la Solución Divina

Aquí se encuentra la gran paradoja en la que se encontraba Dios. La aparición del pecado en nuestro planeta lo puso a Dios en una gran encrucijada a resolver.

Por un lado, la santidad de Dios destruiría al pecador si se acercaba a Él y, al mismo tiempo, para salvarlo, necesitaba revelarse y morar entre su pueblo.

Pero en su infinita sabiduría y amor, Dios encontró la solución. Podría hacer ambas cosas a través de Jesús y el Espíritu Santo.

El que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Juan 14:21

El que me ama, … vendremos a él, y haremos morada con él. Juan 14:23

Exactamente lo mismo pasa con el Espíritu Santo.

Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. Juan 14:26

En primer lugar, Dios se revela a nosotros manifestándose para morar en nosotros.

En segundo lugar, lo hace a través de Jesús y del Espíritu Santo. Cada vez que Jesús habla del tema, deja claro que toda la Trinidad está involucrada en estas dos acciones, ya que el Padre envía a Jesús y Jesús al Espíritu Santo.

En tercer lugar, a esa revelación lo llama testimonio. En el siguiente capítulo, Jesús relaciona estas dos acciones con el testimonio.

cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Juan 15:26

En cuarto lugar, a nosotros, el hecho de recibir el testimonio, nos capacita para que podamos compartirlo con otros. Por eso, luego dice:

y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo. Juan 15:27

Y este testimonio está representado por el fuego. Es obvio. No podría haber un símbolo mejor.

Sin Cristo y sin el Espíritu Santo, la revelación de Dios es un fuego consumidor, pero ahora con Cristo y el Espíritu Santo, la revelación de Dios, es decir, su testimonio, es un fuego para bendición.

 

La Simbología del Fuego en el Santuario

En Juan capítulo 5 dice que Juan dio testimonio de la verdad. Y él fue como una antorcha que ardía y alumbraba, el fuego antes era fuego consumidor, ahora nos da luz y calor.

Nos guía y nos purifica. Dios explicó esta realidad con la simbología del fuego en el santuario.

Dios envía fuego del cielo

Cuando Dios inauguró el santuario, envió fuego del cielo para encender el altar del sacrificio, y con ese mismo fuego debían encender el candelabro y colocar las brasas en el altar del incienso. Estaba prohibido usar cualquier otro fuego extraño.

Los sacerdotes tenían la responsabilidad de mantener dicho fuego, el cual no debía apagarse en ningún momento, siendo crucial que permaneciera ardiendo constantemente.

Es por esta razón que el sacrificio y todo lo vinculado al santuario era denominado «el continuo», en referencia al fuego que no debía extinguirse. 

La Representación del Candelabro y el Altar del Sacrificio

El candelabro representa la acción de Dios de manifestarse en nosotros y nos habla de la luz del fuego. El fuego del altar del sacrificio representa a Cristo.

Es el fuego del testimonio que se usa para encender el candelabro y darle iluminación al santuario.

El aceite que está en el candelabro representa al Espíritu Santo. Ambos son imprescindibles para que las llamas ardan. De esta forma, Dios nos guía en nuestras vidas, y a la vez, somos luces para el mundo.

El Fuego del Testimonio y el Altar del Incienso

El fuego del testimonio que iba al altar del incienso, obviamente también representa a Cristo. Es el fuego del testimonio que se usa para dar calor al incienso y dar perfume al santuario.

El aceite del incienso representa al Espíritu Santo. Ambos son imprescindibles para que el incienso perfume el santuario.

 

El testimonio y el Santuario

De esta forma, Dios purifica nuestras vidas, y con nuestras vidas, somos testimonios para los demás.

el Consolador dará testimonio acerca de mí. Y vosotros daréis testimonio también porque habéis estado conmigo… Juan 15:26-27

¿No encuentras que, poco a poco, los muebles del santuario van cobrando más sentido?

Además, la simbología nos ayuda a entender un poco mejor las cosas espirituales, ¿no te parece?

En este blog, vamos a tratar solo el primer caso: el de la luz que guía nuestras vidas.

¿Quién transmite ese testimonio?

¿A través de quién se revela Dios?

En la Biblia existe una cadena de revelación con un orden claramente explicado que consta de siete eslabones muy bien definidos, divididos en 3 grandes grupos.

1. La Deidad

El primer grupo es la deidad. Dentro de la deidad, el orden es siempre el mismo. En primer lugar, Dios Padre envía a Jesús. Son muchos los textos donde Jesús así lo confirma.

Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Juan 6:38

En Juan 8 se expresa la misma idea, por mencionar dos de varios. Y la misma idea se repite una y otra vez en diferentes epístolas.

Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley. Gálatas 4:4

Luego, Jesús envía al Espíritu Santo, o para ser más exacto, el Padre lo envía a través de Jesús, tal como Jesús lo dejó bien claro en varios versículos.

Yo rogaré al Padre y os dará otro consolador. Juan 14:16

Y después de hablar de recibir al Espiritu Santo dice:

Mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada con él. Juan 14:23

Cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Juan 15:26

Así que es importante resaltar dos cosas: primero, que es a través de esta cadena de revelación que recibimos el testimonio, y segundo, que cuando el Espíritu Santo habita en nosotros, el Padre y el Hijo moran en nosotros también.

Este es el motivo por el cual esta revelación llamada “el testimonio” a veces lo llama el testimonio de Dios y a veces el testimonio de Jesús, usando ambos términos de forma indistinta.

 

2.- Los Ángeles: (el puente entre Dios y los hombres)

El segundo grupo contiene al cuarto eslabón de esta cadena de revelación y consiste en las huestes angélicas, el nexo entre Dios y los hombres.

Hay mucha evidencia bíblica de que son los ángeles los que se comunican con los hombres para entregarles los mensajes divinos.

Son los mensajeros de Dios, de hecho, eso es lo que significa la palabra ángel: «mensajero».

Precisamente a esto se refiere Hebreos 1 cuando dice:

¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación? Hebreos 1:14

Quiero aclarar que en la mayoría de los casos, Dios se comunica con los hombres a través de los ángeles, y es muy probable que así sea, aun en muchos casos donde dice que era palabra de Jehová.

En Zacarías 1 empieza diciendo que llegó palabra de Jehová al profeta Zacarías, para luego en el versículo 9 aclarar que lo hizo a través de un ángel.

Sin embargo, hay ejemplos en la Biblia donde sí efectivamente Jehová habló directamente a los seres humanos, como veremos más adelante.

3. Los Profetas

Y el tercer y último grupo está formado por los hombres. Dentro de este grupo, tenemos el quinto eslabón: los profetas.

Cuando el Espíritu Santo se revela, lo hace a través de un profeta, y el profeta comunica a la iglesia.

… las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros… Zacarías 7:12

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, Hebreos 1:1

Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. Amós 3:7

Por mencionar solo algunos de los tantos versículos que así lo explican. Es precisamente por este motivo que en Apocalipsis dice:

 …el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.  Apocalipsis 19:10 

Porque es entregado a través de los profetas. En 1 Corintios 12, habla de diferentes manifestaciones del Espíritu Santo, y justamente la profecía es una de ellas. Y luego, los profetas se lo comunican a la iglesia.

Donde lo creas o no, también la Biblia distingue dos niveles:

Los que predican el evangelio siendo partes activas de esta gran cadena y, por otro lado, aquellos que simplemente lo reciben y lo aceptan.

Esta realidad se expresa en varios lugares de la Biblia y de muchas maneras, como por ejemplo en Lucas donde dice que

la mies a la verdad es mucha, pero los obreros pocos. Lucas 10:2

llamando al primer grupo, los que predican la palabra y propagan el evangelio, «los obreros», y al segundo grupo que acepta el mensaje, «la mies».

La misma idea la podemos ver en otros textos de la Biblia, como por ejemplo en 1 Corintios 3:6-9 donde el que planta y riega Pablo lo llama “colaboradores de Dios” y los otros son “labranza de Dios”.

En realidad, Pablo explicó este tema varias veces. A partir del versículo 11 dice que siempre que uno edifique sobre el fundamento de Jesucristo, lo puede hacer de dos formas:

  • con oro, plata y piedras preciosas (que resisten al fuego)
  • o con madera, heno y hojarasca que no lo resisten.

Una diferencia que será revelada y probada por el fuego.

  • Y en el versículo 14 dice que el primero recibirá recompensa y
  • en el versículo 15 dice que el segundo sufrirá pérdida aunque también será salvo.

haciendo referencia a la distinción de los obreros y la mies en su relación con el fuego del testimonio.

Reconozco que para algunos, este puede ser un tema polémico si no se explica en profundidad. Pero aquí solo lo vamos a mencionar de pasada, porque no es el tema principal de este blog.

La Iglesia como último eslabón

Lo importante es entender que la iglesia es el último eslabón de esta cadena de revelación, que recibe el testimonio de los profetas.

Los hombres, es decir, los miembros de la iglesia, son a la vez una parte activa de esta cadena de revelación y totalmente responsables de propagar la luz.

Cadena de Revelación

Juan Habla de la Cadena de Revelación

Juan considera este tema tan importante que es lo primero que explica al empezar el libro de Apocalipsis.

La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan.  Apocalipsis 1: 1

(considerado el profeta dentro de la cadena, como lo confirma Apoc. 22:9).

Juan, en el versículo 4, arroja más luz sobre la cadena, diciendo

Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; Apocalipsis 1:4

Deja bien claro que la Trinidad completa participa del envío de este mensaje.

La Carrera de Relevos Espiritual

No sé si sabías, pero existe un deporte olímpico llamado “carrera de relevos” que consiste en un equipo de cuatro corredores que se turnan para correr una distancia determinada.

Cada corredor lleva consigo un tubo hueco y liviano. Cuando un corredor completa su distancia, pasa el tubo al siguiente corredor del equipo hasta que todos hayan corrido. Curiosamente, ese tubo se llama “testimonio”.

De la misma forma, Dios dispuso que la revelación de Dios, la cual la Biblia llama “el testimonio de Dios o de Jesucristo”, llegue a todos los hombres, haciendo responsable de esa cadena de salvación a todas las partes.

¿Cómo se transmite el testimonio?

En la sección anterior nos hemos concentrado en “quienes” transmiten el testimonio. Pero ahora vamos a ver el “como”.

Es decir, ¿cuáles son los medios por los cuales cada encargado revela a dios?

Como no podía ser de otra manera, Dios se revela de 7 formas diferentes, y estas se dividen en dos grandes grupos: la revelación general y la revelación especial.

La revelación general se diferencia en que se trasmite a través de medios naturales, y a todos los hombres, mientras que la revelación especial se transmite a través de medios sobrenaturales y no se transmite a todos los hombres por igual.

Revelación General

Dentro de la revelación general, encontramos al primero medio que dios utiliza para revelarse:

La naturaleza.

Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Romanos 1:20

Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.  Salmos 19:1

La conciencia

El segundo medio que dios utiliza para transmitir su testimonio dentro de la revelación general es la conciencia. Son varios los textos donde se habla del testimonio a través de la conciencia.

Mi conciencia me da testimonio en el espíritu santo Romanos 9:1

Y en 2 Corintios 1:12, dice que el testimonio de nuestra conciencia nos ayuda a conducirnos en el mundo.

En Romanos 2:14-15 está más claro todavía al decir que cuando los gentiles que no tienen la ley hacen por naturaleza lo que es de la ley, estos, aunque no tengan la ley, son ley para sí mismos.

Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia y acusándolos o defendiéndolos sus razonamientos.

Por supuesto, el contenido de la revelación general es mucho más limitado que el de las revelaciones especiales, tal como veremos más adelante.

Revelaciones Especiales

Dentro de las revelaciones especiales, la Biblia nos detalla 5 medios diferentes que dios utiliza para revelarse a sí mismo.

Las Teofanías

La tercera forma en que dios se revela, y la primera dentro de las revelaciones especiales son Las teofanías.

Una teofanía es una manifestación directa de dios. La palabra deriva del vocablo griego “teofaneia” donde teos es dios y faneia significa manifestación. Si bien son manifestaciones excepcionales, la Biblia está llena de ejemplos.

Esta manifestación puede ser directamente presencial, como por ejemplo cuando moisés hablaba con Jehová cara a cara, dejando en claro los textos que lo conoció a Jehová cara a cara, no por figuras, sino que veía su apariencia.

O como en el caso de Abraham, en Génesis 18, cuando vienen a visitarlo 3 varones y el texto explica en repetidas ocasiones que uno de ellos es “Jehová”.

También, la manifestación puede ser de forma audible cuando dios habla directamente sin intermediarios, como en Éxodo 19:9, donde nos cuenta que Jehová le dijo a Moisés:—yo vendré a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y así te crean para siempre.

O en Juan 12:28 cuando Jesús estaba en el templo, nos dice que vino una voz del cielo que decía: lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.

Y el testimonio puede darse por dios manifestándose de forma escrita, como cuando en Éxodo 31:18, Moisés recibe las dos tablas de piedra escritas con el dedo de dios, precisamente llamadas “las tablas del testimonio”.

Tal vez algunas observaciones de interés sobre cada una de ellas. Con respecto a las teofanías en persona: cuando Jehová se presenta en persona, siempre es Jesucristo.

El cual aparece muchas veces como “el Ángel de Jehová” Ya que tal como dice Éxodo 33:18-23 y muchos otros textos más, nadie puede ver a dios cara a cara y seguir viviendo.Ni siquiera Moisés. 

Con respecto a las teofanías audibles, cuando dios habla, aquellos que están alejados de él perciben la voz de dios, como un trueno.

Y con respecto a una entrega de un escrito directo por dios, el caso de los 10 mandamientos escritos con su dedo, es el único ejemplo en la Biblia.

Epifanías Angelicas

La cuarta manera que tiene dios para revelar su testimonio son Las epifanías angelicas. Son las ocasiones en las que los ángeles se manifiestan o aparecen de manera visible y directa ante los seres humanos.

En la Biblia existen gran cantidad de casos y solo por mencionar algunas de las más famosas, tenemos un grupo de ángeles cuando se aparecen a los pastores para anunciarles el nacimiento de Jesús en Belén.

El ángel Gabriel cuando se manifiesta ante la Virgen María para anunciarle que concebirá al hijo de dios por obra del espíritu santo, y un ángel en la tumba de Jesús para anunciar su resurrección a las mujeres que fueron a ungir su cuerpo.

Los Milagros

La quinta forma en la que dios nos revela su testimonio son Los milagros. Ejemplos de esto son las 10 plagas de Egipto, la apertura del Mar Rojo, la destrucción de Jericó, entre otros.

En ocasiones muy excepcionales, el espíritu santo puede realizar milagros a través de los seres humanos. En Hechos 14:3 justamente habla de que el señor deba testimonio de la palabra a través de señales y prodigios.

Sueños y visiones

La sexta forma en la que Dios se manifiesta y nos revela su testimonio es a través de los sueños y las visiones. Es la forma que Dios normalmente utiliza para comunicarse con los profetas

cuando haya entre vosotros un profeta de Jehová, me apareceré a él en visión, en sueños le hablaré» Números 12:6

Es la forma habitual, pero por supuesto puede haber excepciones. Ha habido veces que Dios se comunicó con un profeta a través de teofanías, tal como hemos visto anteriormente.

Y también es verdad que el simple hecho de que Dios dé una visión o sueño, no necesariamente te convierte en profeta.

Tal como vemos por ejemplo en Hechos 10 donde el romano Cornelio recibe una visión o en Daniel 2 donde el rey babilónico Nabucodonosor tiene un sueño.

Jesucristo

Y por último, la séptima forma que tuvo Dios de revelarse a sí mismo fue el mismísimo Jesucristo, la séptima que perfecciona la serie. La revelación de Dios más perfecta y completa de todas porque tal como dice el capítulo 1 de Juan.

y el Verbo era Dios. Juan 1:1 … Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Juan 1:14

Yo soy el que doy testimonio de mí mismo. Juan 8:18

«yo tengo un testimonio mayor que el de Juan». Juan 5:36

Hablando muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por el Hijo… Hebreos 1:1

El testimonio está simbolizado por la luz del fuego que viene del cielo. Y Cristo es la luz hecha carne.

Yo soy la luz del mundo. Juan 8:12

La luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo. Juan 1:9

Estas son las 7 maneras que Dios utiliza para comunicarse con el hombre. Es decir, las 7 maneras en las que se manifiesta el Testimonio de Dios.

En Apocalipsis 12:7 se describe al Pueblo de Dios del tiempo del fin, como aquellos que tienen el testimonio de Jesucristo.
La Biblia habla muchísimo de este testimonio.

Es un tema apasionante que se puede abordar desde muchos puntos de vista. En este artículo vamos a entender cómo se transmite el testimonio de Jesucristo, en cada uno de sus tres niveles: Revelación, Inspiración e Iluminación.

Lo primero que hay que dejar en claro, es que también existe el Testimonio de los hombres. Es decir, la Biblia diferencia entre el Testimonio de Dios y el de los hombres.

si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios. 1 Juan 5:9

Y tal como hemos visto en la sección de quienes transmiten el testimonio, Dios dispuso que los hombres sean eslabones indispensables y participen activa y responsablemente en la cadena de Revelación.

Así que tomando en cuenta esta secuencia, encontramos tres niveles a la hora de recibir el testimonio.

Revelación, Inspiración e iluminación

Revelación, inspiración e iluminación

Tal como hemos visto hasta ahora, la Revelación puede ser General y Especial. Luego viene la Inspiración a través de la cual Dios transmitió el testimonio a los hombres para que nos quede escrita en la palabra.

La inspiración es el proceso divino mediante el cual el Espíritu Santo guía y capacita a individuos para la composición de textos sagrados, asegurando que las escrituras resultantes sean consideradas como la Palabra de Dios.

La inspiración no significa que los escritores fueron meros «secretarios» que transcribieron mecánicamente las palabras de Dios, sino que sus personalidades, estilos y contextos históricos fueron respetados, pero el resultado final fue divinamente autorizado.

Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia. 2 Timoteo 3:16

De esta forma la Palabra es recibida por los profetas y escrita por ellos bajo la conducción del Espíritu Santo.

Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro. 2 Pedro 1:19-21

¿No es mi palabra como fuego?, dice Jehová. Jeremías 23:29

Por eso son tantos los textos que hablan de la palabra de Dios como una luz en nuestras vidas. (Salmos 119:105 – Proverbios 6:23 – Salmos 119:130)

Nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. 2 Pedro 1, 21

Y a través de este testimonio inspirado el Señor nos va revelando todo lo necesario

Ciertamente, el Señor Jehová no hace nada sin revelar su secreto a sus siervos los profetas. Amós 3:7

Y por último tenemos el proceso de Iluminación que consiste en la obra del Espíritu Santo al ayudar a los creyentes a que la palabra sea comprendida para que la puedan aplicar en sus vidas.

El soplo del Omnipotente hace que el hombre entienda. Job 32:8

Y en 1 de Corintios 2 nos explica que lo que hablamos, no es con palabras enseñadas por la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, y luego continúa explicando que el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque se han de discernir espiritualmente.

En 2 Pedro 1:20 dice que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, pero si decidimos abrirle la puerta al Espíritu Santo, entonces tal como dice el apóstol Juan el Espíritu Santo nos enseñará todas las cosas.

Por eso siempre que estudiamos la palabra de Dios, debemos pedir la conducción del Espíritu Santo.

Y a medida que vamos comprendiendo la palabra, nos capacita para que la palabra sea predicada.

Y de esta forma tener el honor de participar de esta cadena de revelación transmitiendo la luz del testimonio de Cristo y así, tal como dice Efesios 5:8, en otro tiempo éramos tinieblas, pero ahora somos luz en el Señor; y andamos como hijos de luz.

 

Revelación, Inspiración e Iluminación

 

Hasta ahora hemos explicado quiénes transmiten el Testimonio y cómo se transmite el testimonio. Déjame que te hable de lo más importante: el contenido del Testimonio y paralelismos con el simbolismo del fuego que sin duda te van a sorprender.

 

¿Qué es el Testimonio?

¿Cuál es el contenido del mensaje? La revelación general es mucho más limitada. La naturaleza nos habla, tal como dice Salmos 19:1, de la gloria de Dios y según Romanos 1:20 de su eterno poder.

En otras palabras, la naturaleza nos habla de un Dios creador. Y a través de la conciencia, el Espíritu Santo nos ayuda a conducirnos por el mundo y a discernir el bien y el mal.

Pero la revelación especial es mucho más completa y nos muestra el tema central del Testimonio: a Cristo y su obra redentora.

 

¿Que es el testimonio?

De este dan testimonio todos los profetas. Hechos 10:43

Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí. Juan 5:39

Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. 1 Juan 5:9-11

Llegado a este punto, quiero resaltar un aspecto importantísimo. Jesucristo es:

  • Parte de la cadena de revelación que participa en comunión con Dios Padre y el Espíritu Santo.
  • También es el medio más perfecto que Dios utilizó para darse a conocer.
  • Y por último, es la mismísima revelación de Dios, el contenido del testimonio y el centro del mensaje evangélico que los hombres debemos predicar.
Jesús es el Testimonio

Yo soy el que doy testimonio de mí mismo. Juan 8:18

Para tener más información de cómo obtener el testimonio en nuestras vidas, no hay nada mejor que aprender del símbolo que lo representa. ¿Cómo se obtenía el fuego divino?

Cada vez que en la tierra se recibía fuego del cielo generado por Dios mismo, Dios lo enviaba en señal de aprobación, relacionado con sacrificio de animales.

El primer caso fue cuando Dios hizo el pacto con Abram en Génesis 15. Este cayó en un sueño profundo y Dios envió un fuego entre animales partidos en dos. Era la forma de la época de realizar un pacto.

De ese mismo concepto viene la frase de Jesús, donde tomando el pan lo partió, y dijo:

Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido 1 Corintios 11:23-24

Haciendo clara referencia a que la ceremonia indica un pacto entre él y los que celebran la santa cena. ¿Sabes cuántas veces se menciona explícitamente un fuego generado por Dios mismo en relación a un sacrificio de animales?

No sé si lo sabías, pero en total fueron 6 veces.

El segundo caso fue Moisés, luego Gedeón, David, Salomón y Elías. Y como no podía ser de otra forma, Jesús fue el séptimo que le daba cumplimiento profético a la serie. Posiblemente te estés preguntando, si Cristo fue el séptimo que completaba la serie.

¿En qué momento cayó fuego del cielo cuando Cristo murió en la Cruz?

Después de la muerte de Cristo, y tan pronto asciende al cielo, se realiza allí una gran ceremonia de celebración porque Cristo venció a Satanás.

En esa ceremonia se lo unge y recibe las vestiduras como sumo sacerdote, en el mismo momento que sus discípulos reciben en la tierra el derramamiento del Espíritu Santo.

Como prueba de la aceptación de su sacrificio, y confirmando el triunfo de Cristo sobre el pecado, y su redención en la cruz, Dios envía sobre los discípulos «lenguas de fuego».

En Lucas 12:49-50, Jesús dice: «Fuego vine a echar en la tierra». Y lo dice precisamente relacionando ese fuego con su muerte en la cruz, ya que continúa diciendo: «De un bautismo tengo que ser bautizado. ¡Y cómo me angustio hasta que se cumpla!»

¿Te acuerdas lo que significaba el fuego? El testimonio. Es decir, la revelación de Dios al hombre que Dios y Jesús lo hacían a través del Espíritu Santo y las huestes angélicas. Exactamente eso fue lo que recibieron los discípulos: el Espíritu Santo y las huestes angélicas.

Veamos el texto y verás cómo todo coincide.

En Hechos 2:2-4 dice que vino un viento recio que soplaba, se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, y todos fueron llenos del Espíritu Santo.

En Salmos 104:4 nos explica que los vientos son sus mensajeros y las llamas de fuego sus ministros, usando las dos palabras (mensajeros y ministros) que describen a los ángeles.

Ahora por fin entendemos la enigmática frase del pentecostés, donde dice que el Espíritu Santo desciende como «lenguas de fuego». Sí. Ahora podemos saber exactamente lo que pasó en ese lugar.

Gracias al sacrificio de Cristo, ahora el Padre puede enviar a través de Jesucristo al Espíritu Santo, el cual a través de los ángeles entrega a los discípulos «el testimonio con poder»

Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, … Hechos 4:33

Y de esta forma en el Pentecostés, se realiza el cumplimiento preciso de lo que Dios simbolizó durante siglos, enviando fuego del cielo a sacrificios, específicamente en seis tipologías que apuntaban a Jesús: el séptimo que le daba cumplimiento profético a la serie.

¿Yo personalmente no caigo de mi asombro de la perfección de la simbología?¿Pero esto qué quiere decir? ¿Que antes de que viniera Cristo el Espíritu Santo no estaba presente en la tierra?

Sí. Estaba presente, pero el Espíritu Santo trabaja sobre la revelación y aceptación del testimonio.

Y ahora que el testimonio se había manifestado con poder a través de Jesucristo, de la misma forma el Espíritu Santo se manifestaba con poder.

Exactamente igual que sucede con el candelabro. Cuanto mayor es la llama, más aceite consume.

 

Los 7 fuegos divinos

 

El pueblo de Dios no siempre consiguió preservar el testimonio de Jesús, y lo mismo pasó con el símbolo que lo representaba: el fuego sagrado.

En este artículo vamos a descubrir cómo obtuvo el pueblo de Israel el fuego sagrado y conocer los momentos de la historia donde fracasaron en cumplir la orden divina de mantenerlo siempre ardiendo.

Hubo momentos en la historia en que los hombres descuidaron la palabra de Dios, perdieron el testimonio y Dios tuvo que intervenir.

Esto fue perfectamente representado por el símbolo del fuego sagrado que Dios envió al Santuario, ya que no siempre los encargados fueron capaces de mantenerlo continuamente ardiendo, y perdieron el fuego divino que Dios había enviado del cielo.

El servicio del Santuario desde que Dios le ordenó a Moisés que lo construyera en el desierto allá por el siglo 15 antes de Cristo.

Hasta que Dios canceló su servicio en la tierra para siempre cuando rasgó el velo en la muerte de Cristo, duró aproximadamente 1500 años y estuvo dividido en tres etapas bien diferenciadas: la primera fue el Tabernáculo de Moisés, la segunda etapa fue el Templo de Salomón (denominado el 1º Templo).

Y la tercera etapa, “El Templo de Zorobabel o Templo de Herodes dependiendo del momento histórico al que hacemos referencia (denominado también el 2º Templo).

Cuando se inaugura el primer Santuario, el tabernáculo que Dios le encargó a Moisés que construyera en el desierto. Todo estaba dispuesto para realizar la primera ofrenda. Se había realizado

  1. La investidura del sumo sacerdote
  2. El ungimiento del sumo sacerdote y todo el santuario
  3. Y se había preparado la ofrenda.

Y finalmente en Levítico 9:23-24 dice que la gloria de Jehová se manifestó a todo el pueblo. Y salió fuego de la presencia de Jehová y consumió el holocausto en presencia de todos.

Era necesario que el fuego viniera de Dios, porque tal como hemos visto anteriormente ese fuego simbolizaba el testimonio, el cual viene de Dios hacia los hombres.

Dios había encomendado explícitamente que los sacerdotes debían mantener siempre ese fuego encendido.

El fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá leña en él cada mañana, el fuego arderá continuamente en el altar: no se apagará. Levítico 6:12-13

Y lo mismo pasaba con las lámparas del candelabro. Debían estar siempre ardiendo.

Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas. Éxodo 27:20

Dicho sea de paso, ese aceite puro de oliva, representa al Espíritu Santo. Sin embargo, el pueblo de Dios no siempre fue capaz de cumplir con el mandato divino y mantener el fuego sagrado.

Los períodos entre medio de cada etapa fueron bastante caóticos. En la primera transición, unos 140 años antes de la construcción del templo de Salomón, en la época del profeta Elí, pierden el Arca en manos de los filisteos.

Y si bien la recuperan, tardan más de 20 años en llevarla al destino que Dios tenía preparado para ella. Dios le indica a David llevarla a Jerusalén, y luego a través del profeta Gad, llevarla a la era de Ornán el jebuseo, en el Monte Moriah (según explica 2 Crónicas 3:1)

Es decir, el mismo lugar

  • donde Dios le pidió a Abraham sacrificar a su hijo Isaac,
  • donde Salomón construiría el templo
  • donde Cristo sería crucificado.

No sé si sabías, pero a partir de ahí, el arca nunca más volvió a estar dentro del tabernáculo de Moisés, la tienda que habían construido en el desierto.

Ya que tal como explica 2 Crónicas 1:3 y 4, hablando de la tienda, dice que quedó en el lugar alto que había en Gabaón, pues allí estaba el tabernáculo de reunión que Moisés había hecho en el desierto y David había traído el arca al lugar que él le había preparado en una tienda en Jerusalén.

La segunda transición fue más traumática todavía. El templo de Salomón fue destruido por los babilónicos en el 586 a.C.

Cuando el templo de Salomón fue destruido y el pueblo de Israel exiliado a Babilonia, estuvieron aproximadamente 70 años sin templo hasta que finalizaron la construcción del Templo de Zorobabel.

Es decir, la primera etapa del segundo y los servicios empezaron a funcionar. Luego tuvo innumerables mejoras y ampliaciones hasta que finalmente es destruido en el año 70 de nuestra era.

Debido a la desobediencia del pueblo de Israel, Dios apartó su protección y los tres santuarios fueron profanados en diferentes momentos. Hubo momentos en que toda la revelación que Dios envió por muchos medios fue olvidada.

La palabra que dio a través de los profetas fue descuidada y como consecuencia de ello, Dios permitió que perdieran el fuego sagrado que había enviado desde el cielo, como símbolo de lo que estaba ocurriendo.

Y exactamente lo mismo ocurriría en la historia del cristianismo. Por separarnos de Dios, hemos perdido, descuidado y distorsionado el testimonio de Dios.

Y precisamente por ello, Dios tuvo que volver a proveerles ese fuego divino para el Santuario. Y aquí viene el tema que quiero resaltar.

Tal como hemos visto anteriormente, en la inauguración del tabernáculo de Moisés en el desierto, Dios envía fuego del cielo.

Cuando Salomón construye el templo, en el momento de su inauguración, en 2 Crónicas 7:1 dice que cuando Salomón acabó de orar, también descendió fuego de los cielos y consumió el holocausto y los sacrificios.

Tanto en la inauguración del Tabernáculo de Moisés como en la del Templo de Salomón, al descender fuego del cielo, ambos textos enfatizan lo mismo. Que ese fuego era la gloria de Jehová.

Ahora bien, presta mucha atención, porque aquí viene lo importante. El profeta Hageo, en el capítulo 2 refiriéndose al segundo templo, dice que la gloria de esta segunda Casa será mayor que la de la primera.

La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera. Hageo 2:9

Sin embargo, cuando se inaugura el segundo templo, no descendió fuego del cielo.

Perdida del fuego Sagrado

Dios guardó silencio y no hubo manifestación de su gloria. ¿Por qué entonces diría el profeta Hageo que la gloria del segundo templo sería mayor?

Hageo profetizó que la gloria sería mayor porque esta vez, Dios no enviaría el fuego, es decir, el símbolo del testimonio, sino que enviaría directamente a Jesucristo, el testimonio en persona. Tal como lo explica dos versículos antes.

…y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos. Hageo 2:7

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre. Juan 1:14

Y en Juan 17, Jesús dijo: «Yo te he glorificado en la tierra». La gloria sería mayor porque no la mostraría con intermediarios, sino que la vendría a mostrar personalmente.

Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Juan 18:37

Entonces surge la pregunta: ¿Por qué Dios crea una cadena de revelación? ¿Por qué Dios hizo a todas las partes responsable?

Y lo más extraño aún: ¿Por qué Dios hace depender esa cadena de revelación de humanos falibles? Especialmente sabiendo que muchas veces fracasarían.

Bueno, porque Dios es “el Gran Delegador”.

La idea de que Dios asigna a cada criatura del universo una función específica es fascinante. Cada cosa creada en el universo, desde las estrellas hasta una simple célula, tiene un propósito único y específico.

Y de la misma forma, Dios, en su sabiduría infinita, otorga responsabilidades a sus criaturas, generando en ellas oportunidades de aprendizaje, crecimiento, y motivándolas a mejorar y superarse.

En este enfoque, Dios no solo es el Creador sino también el Director de una magnífica orquesta cósmica, donde cada instrumento, por más pequeño que sea, contribuye al funcionamiento armonioso de todo el universo.

De esta forma, cuanto más trabajan los hombres por predicar el testimonio, más testimonio de Dios tenemos.

Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios, porque éste es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. 1 Juan 5:9

Es decir, cuanto más avivan el fuego los hombres, más fuego hay. Y por el contrario, si los hombres no cumplen con su función dentro de la cadena de revelación, el testimonio se pierde.

Es decir, si no mantienen el fuego encendido, este se apaga. Era justamente lo que pasaba en los tiempos de Samuel.

En 1 Samuel 3:1-5, dice que en los días del joven Samuel escaseaba la palabra de Jehová y no eran frecuentes las visiones.

Y en el versículo 3, explicando precisamente esa situación de forma figurada, dice que antes que la lámpara de Dios fuera apagada, Jehová llamó a Samuel.

Espero que este artículo te haya servido para tener un poco más claro el concepto del testimonio.

Y que ahora le encuentres más sentido al texto de Apocalipsis 12:17 que describe a la iglesia remanente del tiempo del fin como aquellos que «tienen el testimonio de Jesucristo».

Sin ninguna duda, una gran responsabilidad y un gran honor.

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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13 Argumentos sobre la Santísima Trinidad, y la Divinidad de Cristo

Embárcate en un fascinante viaje hacia los fundamentos del Cristianismo. Exploraremos juntos la misteriosa conexión entre Dios, Jesucristo y el Espíritu Santo, abordando 13 argumentos teológicos que podrían desafiar tus perspectivas y profundizar tu comprensión espiritual.

Comenzamos este recorrido con una sólida introducción a la doctrina de la Trinidad, un concepto esencial en la teología cristiana. La Trinidad busca explicar la naturaleza de Dios como un solo ser divino revelado en tres personas: el Padre, el Hijo (Jesucristo) y el Espíritu Santo. 

Este enfoque central de la fe cristiana es un misterio que ha cautivado a creyentes a lo largo de la historia y continúa siendo objeto de profunda reflexión y estudio.

Acompáñanos en nuestro más reciente post, donde te sumergirás en una exploración que va más allá de lo ordinario. En esta inmersión profunda, desvelaremos las evidencias sobre la Trinidad y la divinidad de Cristo, un tema que ha intrigado a generaciones enteras.

Este post no es solo una explicación teológica, es una invitación a adentrarte en las profundidades del misterio divino, para comprender de nuevas maneras la relación entre Dios, Jesucristo y el Espíritu Santo. ¿Estás listo para descubrir lo que quizá nunca antes habías considerado?

No te pierdas esta reveladora experiencia, donde 13 evidencias teológicas nos guiarán en la comprensión del misterio de la Trinidad y de la divinidad de Cristo. ¡Acompáñanos y sumérgete en esta apasionante reflexión!

La doctrina de la Trinidad es un pilar central en la teología cristiana, el cual busca explicar la naturaleza de Dios como un ser único en tres personas distintas: el Padre, el Hijo (Jesucristo) y el Espíritu Santo. 

Este concepto presenta a un Dios que es, en un sentido, uno; y, en otro sentido, tres. Cada una de estas tres personas es completamente Dios: el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. 

Sin embargo, el Padre no es el Hijo ni el Espíritu Santo; el Hijo no es ni el Padre ni el Espíritu Santo; y el Espíritu Santo no es ni el Padre ni el Hijo. Es decir, son uno en esencia, sustancia, carácter, voluntad y propósito, pero tres en personas y funciones.

A lo largo de la historia, han surgido diversas interpretaciones que niegan o cuestionan la doctrina de la Trinidad. La más difundida es la que afirma que solo el Padre es Dios, lo que implica que el Hijo, aunque es reconocido como el redentor del mundo, no es igual en divinidad con el Padre. 

Según esta postura, Jesucristo es la primera y más importante creación de Dios, pero no es coeterno ni consustancial con Él. En esta misma línea, el Espíritu Santo es visto no como una persona, sino como una fuerza o poder emanado de Dios.

Otra interpretación significativa, dentro de aquellos que niegan la Trinidad, es el «modalismo». En este enfoque, se afirma que Dios, en lugar de ser tres personas distintas, es una única entidad que se manifiesta en tres formas diferentes. 

Según esta perspectiva, Dios se revela como Padre en el Antiguo Testamento, como Hijo durante la encarnación, y como Espíritu Santo desde Pentecostés. Este enfoque rechaza la idea de tres personas y, en su lugar, sostiene que Dios se presenta de maneras diferentes en momentos distintos de la historia.

Algunos consideran la Trinidad como un misterio incomprensible y una paradoja divina. Es cierto que muchos aspectos de la Deidad son profundos y difíciles de entender plenamente, y que solo en el cielo llegaremos a comprenderlos en su totalidad. Sin embargo, en este post exploraremos los sorprendentes detalles que Dios ha revelado en Su Palabra sobre este tema.

Dijimos que íbamos a presentar 13 argumentos claros y contundentes a favor de la Trinidad y la divinidad de Cristo, así que comencemos por los más evidentes y claros.

Textos bíblicos que afirman que Jesús es Dios

Juan 1:1 dice: «En el principio era el Verbo», refiriéndose, por supuesto, a Jesús. Luego dice: «y el Verbo era Dios».

En Juan 20:28, Tomás le dice a Jesús: «¡Señor mío, y Dios mío!», y Jesús no desaprueba el comentario.

Tito 2:13 dice: «aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo».

Romanos 9:5 dice que según la carne, vino Cristo, «el cual es Dios sobre todas las cosas».

Colosenses 2:9 nos explica que «en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad».

En 1 Timoteo 3:16 nos dice que «indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad». ¿Por qué es grande el misterio? Bueno, precisamente por lo que explica después: «Porque fue Dios mismo el que se manifestó en carne».

En Romanos 8:9 habla del Espíritu de Dios y del Espíritu de Cristo indistintamente, como siendo lo mismo.

Y en Filipenses 2:6 dice que Jesús, «siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse».

Tanta evidencia bíblica suele ser más que suficiente para la mayoría de los cristianos que deciden abrazar la doctrina de la Trinidad.

Jehová es «Uno» y «Tres» a la vez

Existen personas que encuentran imposible creer en un Dios trino o en la divinidad de Cristo debido a que hay no pocos versículos tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento que enfatizan que Dios es uno. Por ejemplo, Deuteronomio 6:4 dice:

Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Deuteronomio 6:4

O Santiago 2:19, que afirma:

Tú crees que Dios es uno; bien haces. Santiago 2:19

La pregunta entonces es: ¿Cómo es posible creer en la divinidad de Jesús, o en la Trinidad, y aun así seguir afirmando que Jehová es uno? ¿Cómo es posible que Jehová sea uno y tres a la vez?

El principio de contradicción nos permite juzgar como falso todo aquello que implique una contradicción, siendo un principio básico de la lógica y la filosofía. 

Este principio dice que algo no puede ser verdadero y falso a la vez y en el mismo sentido. Dicho de otra manera: Dios no puede ser uno y tres a la vez y en el mismo sentido.

La clave aquí radica en la última frase: «a la vez y en el mismo sentido». Si algo es verdadero o falso, pero no a la vez o no en el mismo sentido, entonces no se trata de una contradicción, sino de una paradoja. Y la Biblia está llena de paradojas.

Por ejemplo, Mateo 16:25 dice:

Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Mateo 16:25

No se puede perder la vida y hallarla al mismo tiempo, a menos que se esté hablando en diferentes sentidos. Pierdo mi vida física y terrenal, pero hallo la vida espiritual y eterna.

Otro ejemplo está en Mateo 19:30:

Muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros. Mateo 19:30

No se puede ser primero y último en el mismo sentido, a menos que no sea a la vez, sino en momentos diferentes. En esta vida puedo ser el último, pero en la resurrección seré el primero.

Muchos han negado el concepto de la Trinidad debido a los textos bíblicos que afirman que Jehová es uno. Sin embargo, este es un tema fácil de explicar. 

Parece una contradicción, pero en realidad no lo es. Aquí viene el segundo argumento a favor de la Trinidad: Jehová es uno y tres a la vez, pero en diferentes sentidos. Dios es uno en voluntad, propósito, carácter, esencia y sustancia; y es tres en personas y funciones.

Para que esta afirmación no sea solo filosófica, sino también teológica, debemos explicarla con la Biblia. Tomemos el versículo de Deuteronomio 6:4, conocido como el Shemá:

Oye, Israel: Jehová, nuestro Dios, Jehová uno es. Deuteronomio 6:4

Este versículo es central en el judaísmo y se recita como una declaración fundamental de la fe monoteísta en el único Dios.

Hagamos un ejercicio básico de exégesis y verás lo fácil que es entender esto. En hebreo, hay dos palabras que se traducen como «uno» en español, y cada una tiene matices diferentes. 

En Deuteronomio 6:4, la palabra hebrea que se traduce como «uno» es ejjad (אֶחָד). Esta palabra generalmente se usa para describir una unidad compuesta.

Veamos algunos ejemplos de versículos donde aparece esta palabra. En Génesis 2:24 leemos:

Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una [ejjad] sola carne. Génesis 2:24

Es obvio que al unirse en matrimonio no se convierten en una sola persona físicamente, sino que siguen siendo dos, pero en un sentido (conyugal) son una sola carne.

Otro ejemplo está en Génesis 3:22:

Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno [ejjad] de nosotros, sabiendo el bien y el mal. Génesis 3:22

No significa que el hombre se haya convertido en Dios, sino que en cierto sentido, el hombre ahora comparte el conocimiento del bien y del mal.

Un tercer ejemplo lo encontramos en Génesis 11:6:

He aquí el pueblo es uno [ejjad], y todos tienen una misma lengua. Génesis 11:6

Sabemos que eran muchas personas, pero en cierto sentido, eran uno, ya que todos hablaban la misma lengua.

En todos estos casos, la palabra hebrea ejjad se refiere a una unidad compuesta, lo que nos lleva a entender que cuando la Biblia dice que Dios es uno, se refiere a una unidad compuesta de partes.  Por eso Jesús pudo decir en Juan 10:30:

Yo y el Padre uno somos. Juan 10:30

Aunque Jesús y Dios el Padre son personas distintas, en cierto sentido son uno, por ejemplo, en voluntad y propósito.

Un ejemplo aún más claro lo encontramos en Efesios 4:5:

Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Efesios 4:5

Aunque aquí se habla de un solo bautismo, en otros pasajes de la Biblia se mencionan varios tipos de bautismo, como el bautismo en agua, el bautismo en el Espíritu Santo, y el bautismo de fuego (Mateo 3:11). Esto no es una contradicción, ya que en cierto sentido son varios, y en otro sentido es uno solo.

Ahora bien, hay otra palabra hebrea que significa «uno»: iajjid (יַחִיד). Esta palabra, que aparece solo 12 veces en el Antiguo Testamento, se usa para enfatizar una unidad singular, es decir, única. Y aquí está la clave: iajjid nunca fue utilizada como adjetivo para referirse a la Deidad.

Entonces, pregunto: ¿Si Dios hubiese querido aclarar que no es una Trinidad, no habría sido más lógico usar la palabra iajjid en los textos que hablan de su unicidad, en lugar de ejjad, que implica una unidad compuesta?

En este ejercicio de exégesis, hemos visto que en cierto sentido Dios es uno y en cierto sentido son tres, lo que no contradice los textos bíblicos que afirman que Dios es uno. La palabra hebrea ejjad lo autoriza perfectamente.

Sin embargo, dado que este es un tema tan importante, es prudente avanzar y ver si la Biblia nos autoriza a interpretar el concepto de un Dios trino. Con esto, pasamos al tercer argumento sobre la Trinidad y la divinidad de Cristo.

El Ángel de Jehová del A.T. también es Jehová

En varios textos del Antiguo Testamento se habla de Dios en forma plural y de la divinidad de Cristo, tanto de manera directa como indirecta.

En Génesis 1:26 se dice:

Entonces dijo Dios (Elohim): «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…» Genesis 1:26

Elohim es gramaticalmente plural en hebreo, al igual que el verbo «hagamos».

¿Por qué es plural? El profeta Isaías nos ayuda a entenderlo. En el capítulo 44, versículo 6, dice:

»Así dice Jehová, Rey de Israel y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero y yo soy el último, y fuera de mí no hay Dios. Isaías 44:6

Aquí empezamos a ver claramente por qué es plural: porque no solo el Rey de Israel es Jehová, sino también el Redentor. Es decir, por un lado, Jehová es el Rey de Israel, y por el otro, Jehová es su Redentor, representado por el Ángel de Jehová, tal como lo presenta el profeta Isaías.

Desde el Génesis en adelante, a lo largo de todo el Pentateuco, se presenta la idea de dos Jehová. En Éxodo 3 se relata la experiencia de Moisés con la zarza ardiente. En el versículo 2 se menciona que fue el «Ángel de Jehová» quien se le apareció en una llama de fuego en medio de la zarza.

Allí se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego, en medio de una zarza. Al fijarse, vio que la zarza ardía en fuego, pero la zarza no se consumía. Éxodo 3:2

Sin embargo, a medida que avanza el relato y la conversación, el que está en la zarza y habla con Moisés es llamado Jehová y Dios. El versículo 4 dice:

Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés!». Éxodo 3:2

Aquí se usan indistintamente los nombres «Ángel de Jehová» y «Jehová».

Lo mismo ocurre en el relato de la columna de nube que guiaba a los israelitas en el desierto, cuya historia se encuentra en Éxodo 13 y 14. 

En Éxodo 13:21 se dice que era «Jehová» quien iba delante de ellos en una columna de nube durante el día y en una columna de fuego durante la noche. El versículo siguiente aclara que nunca se apartó de delante del pueblo.

21 Jehová iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche. 22 Nunca se apartó del pueblo la columna de nube durante el día, ni la columna de fuego durante la noche. Éxodo 13:21-22

Sin embargo, en Éxodo 14:19, se precisa que era el ángel de Dios quien iba delante del campamento de Israel. Nuevamente, se utilizan «Ángel de Jehová» y «Jehová» de manera indistinta.

El ángel de Dios, que iba delante del campamento de Israel, se apartó y se puso detrás de ellos… Éxodo 14:19

Algunos argumentan que el Ángel de Jehová es el único Jehová que existe. Sin embargo, algunos textos dejan claro que el Ángel de Jehová no es el único Jehová, ya que se habla de Jehová como dos personas diferentes. 

Un ejemplo es Isaías 44:6, donde se menciona al «Jehová, Rey de Israel» y «su Redentor, Jehová de los ejércitos».

»Así dice Jehová, Rey de Israel y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero y yo soy el último, y fuera de mí no hay Dios. Isaías 44:6

Otro ejemplo es Éxodo 23:20, donde se dice:

Yo envío mi ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te introduzca en el lugar que yo he preparado. Éxodo 23:20

En el versículo 21 se añade:

Compórtate delante de él y oye su voz; no le seas rebelde… pues mi nombre está en él. Éxodo 23:21

Vamos a analizar otro caso muy interesante que ayudará a despejar toda duda.

En el Pentateuco hay al menos tres versículos que mencionan que Moisés hablaba con Jehová cara a cara.

En Éxodo 33:11 dice que Jehová hablaba a Moisés cara a cara, como habla cualquiera con su compañero.

Jehová hablaba con Moisés cara a cara, como habla cualquiera con su compañero… Éxodo 33:11

En Deuteronomio 34:10 se menciona que Jehová lo había conocido cara a cara.

Nunca más se levantó un profeta en Israel como Moisés, a quien Jehová conoció cara a cara. Deuteronomio 34:10

Y en Números 12:8, refiriéndose a Moisés, dice:

Cara a cara hablaré con él, claramente y no con enigmas, y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?» Números 12:8

Sin embargo, más adelante en Éxodo 33, cuando Moisés le pide ver el rostro a Jehová, Él responde en el versículo 20:

No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. Éxodo 33:20

Continúa diciendo en los versículos 21-23:

21 Luego dijo Jehová:
—Aquí hay un lugar junto a mí. Tú estarás sobre la peña, 22 y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. 23 Después apartaré mi mano y verás mis espaldas, pero no se verá mi rostro. Éxodo 33:21-23

La pregunta obvia es: ¿Cómo es posible que tres versículos mencionen que Moisés hablaba con Jehová cara a cara y viendo su apariencia, y luego en Éxodo 33, cuando Moisés pide ver su rostro, Jehová le dice que ningún hombre puede verlo y seguir viviendo?

¿Te has hecho alguna vez esta pregunta?

Y también surge la pregunta de por qué el Ángel de Jehová es llamado indistintamente Jehová, y por qué el texto bíblico habla de dos Jehová, ya que uno envía al otro.

Pero no te preocupes, la respuesta a todas estas preguntas es la misma y es fácil de entender.

Durante el tiempo que Jesús estuvo con nosotros, se llamó a sí mismo «Hijo de Hombre», un título que podría traducirse como «el Humano», de la misma manera que «Hijo de Dios» equivalía a decirse «divino». 

Por eso, en Juan 5:18, se menciona que los judíos querían matarlo porque «llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios».

Por esto los judíos aun más intentaban matarlo, porque no solo quebrantaba el sábado, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.        Juan 5:18

En Juan 19:7 se menciona que los judíos decían:

Nosotros tenemos una ley, y según esa ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios. Juan 19:7

Esto sucedía porque llamarse Hijo de Dios era sinónimo de llamarse «divino». En Colosenses 2:9 se afirma:

En él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Colosenses 2:9

A la vez, era 100% humano. Por eso, en 1 Timoteo 3:16 se menciona que «grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne».

Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:
Dios fue manifestado en carne… 1 Timoteo 3:16

A partir de la muerte y ascensión de Jesús, cuando se habla de él, ya no se lo describe como «Hijo de Hombre», sino como «semejante al Hijo de Hombre». En Apocalipsis 1 y 14, se lo describe de esta forma, lo que sugiere que Cristo, aun en el cielo, mantiene algunas características humanas y otras no.

Esto evidencia que, a lo largo del plan de redención, cada miembro de la Deidad adapta su estado a su función, sin perder su divinidad. Son uno en muchos aspectos, pero tres en persona y funciones.

Esto se aprecia claramente en Juan 16:7, cuando Jesús dice a sus discípulos:

Os conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros. Juan 16:7

Luego añade:

Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad. Juan 16:8

Mostrando que cada uno tiene su función.

Antes de encarnarse, Cristo interactuaba con el ser humano. Su presencia en el Antiguo Testamento muchas veces era conocida como el «Ángel de Jehová».

Ahora podemos resolver el enigma de Moisés. Cristo era el Jehová que Moisés vio cara a cara y, en el Antiguo Testamento, era conocido como el Ángel de Jehová. Dios Padre es el Jehová que ningún hombre puede ver y seguir viviendo, ni siquiera Moisés.

¿Te está resultando útil este análisis?

Vamos a ver otro ejemplo para aclarar aún más lo que venimos explicando. En la historia de los tres varones o ángeles que visitan a Abraham en Génesis 18, se menciona que dos de ellos van a Sodoma, y cuando llegan, se dice: «Dos ángeles llegaron». Es común que la Biblia llame «varones» a los ángeles, como ocurre con el ángel Gabriel en Daniel 9:21.

aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión… Daniel 9:21

En Génesis 18:1 se dice que «Jehová se apareció a Abraham», y en el versículo 2 menciona que Abraham vio a tres varones.

1 Jehová se le apareció a Abraham en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda, a la hora de más calor. 2 Alzó los ojos y vio a tres varones que estaban junto a él… Génesis 18:1-2

Durante el diálogo, en el versículo 13, uno de los varones es identificado como Jehová.

Entonces Jehová dijo a Abraham… Génesis 18:13

En Génesis 18:22 se menciona que dos de los varones se marcharon a Sodoma, mientras que Abraham quedó hablando con Jehová.

Se apartaron de allí los varones y fueron hacia Sodoma; pero Abraham permaneció delante de Jehová. Génesis 18:22

El relato muestra que uno de esos tres varones era el Ángel de Jehová, que también es Jehová, y a la vez, es Cristo. Por eso, en Juan 8:56, Jesús dice:

Abraham, vuestro padre, se gozó de que había de ver mi día, y lo vio. Juan 8:56

A lo largo de la Biblia hay muchos más ejemplos de la aparición de Cristo en el Antiguo Testamento. Algunos ejemplos incluyen la aparición del «Príncipe del ejército de Jehová» a Josué en Josué 5:13-15, la lucha de Jacob con el Ángel en Génesis 32:24-30, y la visita del Ángel de Jehová a Gedeón en Jueces 6:12-14.

Esto nos lleva a la inevitable pregunta: ¿Qué pasa con el Espíritu Santo? Aunque te parezca increíble, la Biblia también nos explica que el Espíritu Santo es Jehová.

Con esto se introduce el cuarto argumento sobre la Trinidad, que confirma el tercero.

El Espíritu Santo también es Jehová

En Jeremías 31:33, leemos:

Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Jeremías 31:33

Este versículo habla del nuevo pacto de Dios con su pueblo, donde su ley sería grabada en el corazón y la mente de los creyentes.

Cuando llegamos a Hebreos 10:15, vemos una referencia a este mismo texto, pero aquí se le atribuye al Espíritu Santo lo que en Jeremías se acreditaba a Jehová. 

El Espíritu Santo nos atestigua lo mismo, porque… Hebreos 10:15

Así, se evidencia que el Espíritu Santo es llamado Jehová en el texto de Jeremías, mostrando una equivalencia entre ambos.

Este patrón se repite en el Salmo 95. En los versículos 7 y siguientes, se nos invita a escuchar la voz de Jehová, nuestro Hacedor, y a no endurecer el corazón. Este llamado se repite en Hebreos 3:7-11, donde se cita el mismo pasaje, pero nuevamente se atribuye al Espíritu Santo. De esta manera, tanto Jehová como el Espíritu Santo se mencionan de forma indistinta, mostrando una unidad en su esencia y naturaleza.

Como mencionamos al principio, en cierto sentido, Jehová es uno, pero también son tres personas distintas.

Es importante prestar atención a un detalle crucial. En un mundo antiguo donde la idolatría predominaba en casi todas las culturas, y donde los pueblos tenían la tendencia de crear y adorar nuevos dioses, resultaba lógico que Dios optara por enfatizar su unidad en lugar de su naturaleza trinitaria, a fin de proteger a su pueblo de caer en el politeísmo.

 Este énfasis en la unidad divina era una salvaguarda contra la creación de falsos dioses.

Ahora, vamos a sumergirnos en el siguiente argumento que presenta evidencia bíblica de que Jesús es Dios, subrayando sus características y atributos divinos. Acompáñame al quinto argumento, donde veremos cómo la Biblia enseña la preexistencia de Cristo.

Cristo es Pre-existente

Un atributo de Jesús que constituye una prueba irrefutable de su naturaleza divina es su eternidad. A través de varios pasajes bíblicos, podemos argumentar de manera coherente que Jesucristo es eterno, igual que Dios Padre, sin principio ni fin.

En Colosenses 1:17 se establece:

Y él es antes de todas las cosas, y en él todas las cosas subsisten. Colosenses 1:17

Este versículo indica que no solo existe antes de toda creación, sino que también es el fundamento de la existencia de todo lo creado.

Algunos sostienen que, aunque Jesús fue antes de todas las cosas, todavía fue la primera creación de Dios. Sin embargo, otros versículos eliminan cualquier duda al respecto. El inicio del Evangelio de Juan es categórico en este sentido, afirmando en Juan 1:1:

En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Juan 1:1

Este versículo enfatiza la divinidad de Cristo al establecer que el Verbo, que se refiere a Jesús, es Dios mismo.

Los que no reconocen a Jesús como Dios suelen modificar la traducción de este pasaje, cambiando «y el Verbo era Dios» por «y el Verbo era un dios», sugiriendo que Dios creó a Jesús como un dios menor. No obstante, en Isaías 43:10, Jehová dice:

…Yo mismo soy. Antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Isaías 43:10

Este versículo refuerza la idea de que no puede haber otros dioses antes o después de Jehová.

Además, en Miqueas 5:2 se profetiza que el Mesías saldrá de Belén, revelando que sus «salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad».

…de ti ha de salir el que será Señor en Israel; sus orígenes se remontan al inicio de los tiempos, a los días de la eternidad. Miqueas 5:2

Esta descripción otorga al Mesías la eternidad que solo pertenece a la deidad, ya que ser eterno implica no tener ni principio ni fin.

Isaías 44:6 dice:

Así dice Jehová, Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el último, y fuera de mí no hay Dios. Isaías 44:6

Aquí se pueden interpretar dos Jehovás: uno como Rey de Israel y otro como su Redentor. Sin embargo, en otro sentido, son uno solo, un único Dios, el primero y el último.

Para consolidar esta idea, Apocalipsis 22:13 reafirma:

Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. Apocalipsis 22:13

Este versículo, pronunciado por Jesús, subraya su naturaleza eterna y su igualdad con Dios Padre. Hay demasiados versículos que indican que Jesucristo es coeterno con el Dios Padre, ya que no pueden existir dos primeros ni dos principios.

Ahora, avancemos al sexto argumento en favor de la divinidad de Cristo y, por ende, de la Trinidad, que está estrechamente relacionado con el anterior.

Cristo es Inmutable

Otro atributo fundamental de la deidad es su inmutabilidad, es decir, la incapacidad de cambiar. En Malaquías 3:6 se establece:

Porque yo Jehová no cambio… Malaquías 3:6

Este versículo resalta la constancia de Dios a lo largo del tiempo. De manera similar, en Santiago 1:17 se dice:

Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. Santiago 1:17

En el ámbito de la teología, el concepto de la inmutabilidad de Dios está intrínsecamente relacionado con el atributo de eternidad. Este principio es esencial para entender la naturaleza divina.

Curiosamente, se dice lo mismo acerca de Jesucristo. En Hebreos 13:8 se afirma:

Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Hebreos 13:8

Este versículo indica que Jesús, al igual que Dios, permanece constante a lo largo del tiempo, lo que refuerza su divinidad.

¿Por qué la deidad no puede cambiar? La razón radica en que la santidad de todos los seres creados depende de su comunión con Dios. En contraste, la naturaleza de Dios es inherentemente santa. 

En Apocalipsis 15:4 se declara: «Solo tú eres santo.»

¿Quién no te temerá, Señor, y glorificará tu nombre?, pues solo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.» Apocalipsis 15:4

A diferencia de las criaturas del universo, Dios es Santo por naturaleza, lo que significa que en Él no hay mudanza ni sombra de variación.

Si un ser creado no pudiera cambiar, su libre albedrío quedaría anulado. Sin embargo, Dios siempre fue, es y será santo. Esta característica divina es lo que permite afirmar que Jesucristo será el mismo ayer, hoy y por los siglos, lo que implica su divinidad y su posición como miembro de la Trinidad.

A continuación, pasemos al séptimo punto en este estudio sobre la divinidad de Cristo.

Cristo es Auto-existente

Si bien este atributo está intrínsecamente relacionado con los dos anteriores, el concepto de la autoexistencia de Cristo es distinto y lo refuerza, ya que todos estos atributos se conectan con el principio de eternidad.

La afirmación de la autoexistencia de Cristo no es meramente una especulación filosófica; es una declaración que proviene directamente de sus propias palabras, tal como se registra en Juan 10:17-18. En este pasaje, Jesús proclama con autoridad:

17 …Yo pongo mi vida, para volverla a tomar. 18 Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Juan 10:17-18

Este poder de morir y resucitar por sí mismo es una capacidad que ninguna criatura posee; solo un ser que posee el atributo divino de la autoexistencia puede llevar a cabo tal acción.

Por consiguiente, en Juan 1:4 se dice:

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Juan 1:4

Esto indica que la vida de Cristo no procede de ninguna fuente externa, ya que Él mismo es la fuente de la vida.

Además, en Juan 2:19, Jesús desafía a sus oyentes al declarar:

Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Juan 2:19

En esta afirmación enigmática, se refiere al templo como símbolo de su propio cuerpo, anticipando su futura muerte y resurrección al tercer día. Este pronunciamiento una vez más demuestra su dominio sobre la vida y su capacidad única para restaurar su propio ser, revelando así su naturaleza divina.

A continuación, pasemos al octavo argumento sobre la divinidad de Cristo, que constituye el cuarto y último de este grupo.

Cristo es el «Yo Soy»

Cuando Moisés se encuentra con Jehová en la zarza ardiente, le pregunta cuál es su nombre. Esta interrogante plantea un reto al considerar que algo que es preexistente, eterno, inmutable y autoexistente debe tener un nombre que refleje su naturaleza.

Personalmente, considero que no hay mejor forma de describirlo que la respuesta que Dios le dio a Moisés. En Éxodo 3:14, Jehová responde:

Respondió Dios a Moisés: —“Yo soy el que soy.” Y añadió:
—Así dirás a los hijos de Israel: “‘Yo soy’ me envió a vosotros.”

Esta declaración deja en claro que la frase “Yo soy” actúa como un título que identifica a Jehová. Éxodo 3:14

Por lo tanto, Jesús hace una referencia inequívoca a su divinidad al apropiarse de este título, “Yo soy,” que es reservado exclusivamente para Dios. 

En el capítulo 8 de Juan, Jesús se dirige a un grupo de judíos. En el versículo 56, dice:

Abraham, vuestro padre, se gozó de que había de ver mi día… Juan 8:56

Ante esto, los judíos le replican, y Jesús responde:

57 Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?
58 Jesús les dijo:
—De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuera, yo soy. Juan 8:57-58

Es lógico que hubiera dicho “Antes que Abraham fuese, yo fui,” pero utiliza intencionadamente la frase «Yo soy,» haciendo referencia al nombre de Jehová. 

Los judíos comprendieron perfectamente que, al usar este título, Jesús se estaba igualando a Dios, por lo que el versículo siguiente (el 59) menciona que tomaron piedras para arrojárselas.

Tomaron entonces piedras para arrojárselas, pero Jesús se escondió y salió del Templo y, atravesando por en medio de ellos, se fue. Juan 8:59

Para recordar todos los argumentos que vimos hasta ahora, dejo una imagen abajo con los argumentos enumerados y agrupados.

Pasemos al noveno argumento

Cristo es Creador

En Génesis 1:26, leemos:

Entonces dijo Dios (Elohim): Hagamos al hombre a nuestra imagen… Génesis 1:26

Aquí observamos que Dios se presenta en plural, lo cual indica que hubo más de uno involucrado en la creación. La palabra hebrea «Elohim» está en plural, al igual que el verbo «hagamos.» Esta pluralidad se confirma en el Nuevo Testamento. 

Por ejemplo, en Juan 1:3, hablando de Jesucristo, el Verbo encarnado, dice:

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1:3

Además, en el versículo 10 se agrega:

…el mundo fue hecho por él… Juan 1:10

Este concepto también se refuerza en 1 Corintios 8:6, donde se dice:

un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él. 1 Corintios 8:6

Y en Colosenses 1:16, se afirma:

porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Colosenses 1:16

Esto deja claro que Jesucristo no solo participó en la creación de nuestro mundo, sino de todas las cosas.

La Biblia enseña que Jehová creó mediante su palabra. En Salmos 33:6, se nos dice:

Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. Salmos 33:6

Esto lo vemos también en el relato de la creación en Génesis, donde en el primer día, Dios dijo:

…Sea la luz; y fue la luz. Génesis 1:3

Y el segundo día:

Haya expansión en medio de las aguas. Génesis 1:6

Hebreos 1:3, refiriéndose a Cristo, dice:

El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder. Hebreos 1:3

Una vez más, se destaca el poder creador de Cristo, confirmando su deidad. En Juan 1:1-3 se expresa claramente que «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y… todas las cosas por él fueron hechas.»

Jesús, el Verbo hecho carne, es el creador de todas las cosas, y esta capacidad de crear es un atributo divino, exclusivo de Dios. Por eso, el pasaje culmina diciendo: «Y el Verbo era Dios.»

Este décimo argumento nos lleva a otro punto crucial:

Cristo es adorado

La adoración, según la Biblia, es un privilegio exclusivo de Dios. El primer mandamiento establece:

No tendrás dioses ajenos delante de mí. Éxodo 20:3

Y el segundo añade:

No te harás imagen… no te inclinarás a ellas, ni las honrarás. Éxodo 20:4-5

En Éxodo 34:14 se refuerza esta idea:

No te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es. Éxodo 34:14

Los seguidores de Jesús nunca permitieron ser adorados. Por ejemplo, en Hechos 10:25-26, cuando Cornelio se postra ante Pedro, este le dice:

…Levántate, pues yo mismo también soy hombre. Hechos 10:26

De manera similar, en Hechos 14:13-15, Bernabé y Pablo rechazan sacrificios que intentaban ofrecerles, diciendo:

Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros… Hechos 14:15

Incluso los ángeles rechazan la adoración. En Apocalipsis 19:9-10, Juan se postra ante un ángel, pero este le responde:

Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo. Apocalipsis 19:10

Sin embargo, Jesús fue adorado en diversas ocasiones. Los reyes de oriente se postraron ante él. Sus discípulos lo adoraron en la barca tras calmar la tempestad. Las dos Marías lo adoraron tras la resurrección. Y los discípulos también lo adoraron mientras ascendía al cielo.

La Biblia no solo muestra que Jesús fue adorado, sino que también enseña explícitamente que debe ser adorado. En Filipenses 2:10 se nos dice:

En el nombre de Jesús se doble toda rodilla… en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra. Filipenses 2:10

empleando el mismo lenguaje que en Éxodo 20.

Este punto es una prueba sólida de la divinidad de Cristo, ya que si Jesús no fuera Dios, Dios se estaría contradiciendo a sí mismo.

Cristo es digno de gloria.

Isaías 42:8 dice:

Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria. Isaías 42:8

Sin embargo, en Apocalipsis 5:12 se nos dice que:

El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Apocalipsis 5:12

Este sería un conflicto, a menos que el Cordero inmolado sea también Jehová, lo cual reafirma su divinidad.

Así quedaría el grafico con el grupo de argumentos que acabamos de ver:

Ahora pasemos a los últimos dos y fundamentales argumentos a favor de la divinidad de Cristo.

Solo Dios puede Expiar el Pecado

Solo Dios puede redimirnos de la condena de la ley divina que Él mismo promulgó de manera justa y satisfactoria. Enviar a una criatura para redimir a la humanidad que violó la ley del Creador sería injusto, ya que solo Dios puede satisfacer plenamente la justicia divina que Él mismo estableció.

Si no fuera así, estaríamos frente a un escenario en el que Dios enviaría a un ser creado para pagar el castigo que correspondía a otra criatura, lo cual no sería coherente con su justicia perfecta.

Muchos textos afirman que Dios es quien promulga la ley y que Él mismo nos redime. Por ejemplo, en Isaías 33:22 se dice: 

Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará. Isaías 33:22

Este texto enfatiza que es Jehová mismo quien salva, una afirmación que se repite en varios pasajes de las Escrituras.

En Santiago 4:12 se reafirma esta idea:

Hay un solo Dador de la ley, quien puede salvar… Santiago 4:12

Y en Isaías 44:6 encontramos otra referencia clara:

Así dice Jehová, Rey de Israel y su Redentor, Jehová de los ejércitos… Isaías 44:6

Aquí, Jehová se presenta como el Redentor, confirmando que solo Él tiene la autoridad para salvar.

El profeta Zacarías también ofrece un testimonio relevante en el capítulo 12, donde Jehová dice:

…Mirarán hacia mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por el hijo unigénito, y se afligirán por él como quien se aflige por el primogénito. Zacarías 12:10

Este pasaje profético habla de Cristo, quien se identifica como «aquel a quien traspasaron» y al mismo tiempo como Jehová. 

Este es un testimonio claro de la divinidad de Jesús, ya que solo Jehová tiene la autoridad moral para dictar la ley y, en consecuencia, solo Él puede redimir su infracción. Por lo tanto, Jesús debe necesariamente ser parte de la Deidad.

El último argumento deriva de lo anterior:

Solo Cristo puede perdonar pecados.

Dado que solo Jehová tiene la autoridad moral para promulgar la ley, solo Él puede redimir la infracción de la misma, lo que implica que únicamente Dios puede perdonar pecados. Tal como se dice en 1 Juan 3:4:

…el pecado es infracción de la ley. 1 Juan 3:4

Los religiosos de la época de Jesús comprendían esto perfectamente.

Cuando Jesús le perdona los pecados al paralítico, ellos dicen en Marcos 2:7:

¿Por qué habla este así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios? Marcos 2:7

Es claro que los escribas entendieron que Jesús se atribuía una prerrogativa exclusiva de Dios.

En el Antiguo Testamento, varios textos confirman que solo Jehová puede perdonar pecados. Isaías 43:25 dice:

Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo… Isaías 43:25

Sin embargo, en Marcos 2:5, Jesús le dice al paralítico:

Hijo, tus pecados te son perdonados. Marcos 2:5

Y en Lucas 7:48, Jesús le dice a una mujer pecadora:

Tus pecados te son perdonados. Lucas 7:48

Esto confirma que, como fue Dios quien promulgó la ley, solo Dios puede expiarla y, por consiguiente, como dijeron los escribas, solo Dios puede perdonar pecados. Este es un poderoso argumento más para afirmar que Jesús es Dios.

Así concluyen los 13 argumentos a favor de la Trinidad y la divinidad de Cristo. 

Espero humildemente que te ayuden a afianzar tu convicción sobre este tema, de crucial importancia para todo cristiano. Nos vemos en el próximo post.

 

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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7 Niveles de Interpretación Bíblica

Introducción

En este artículo vamos a hablar de los 7 niveles de  aprendizaje del texto bíblico y lo que es más importante, cómo hacer para llegar al nivel más alto y sin ninguna duda el más apasionante.

Tanto la hermenéutica como la exégesis son métodos de investigación e interpretación utilizados en el contexto religioso y académico para comprender el texto bíblico, sin embargo, estas disciplinas de investigación no se enfocan tanto en niveles, sino en diferentes metodologías.

A la hora de hablar de niveles de interpretar de un texto bíblico, dentro de la tradición judía, es ampliamente difundido el acrónimo Pardes.

La palabra «Pardes» en hebreo significa «huerto» o «jardín». Es un acrónimo de origen rabínico utilizado por siglos para representar cuatro niveles de interpretación utilizados en la exégesis bíblica.

Sin embargo, la ciencia de la educación ha evolucionado mucho y hoy en día, para explicar los niveles de aprendizaje, diferentes autores han creado taxonomías que se utilizan para clasificar y ordenar jerárquicamente objetivos o metas de aprendizaje en diferentes niveles, partiendo del nivel más básico o inferior hasta llegar al nivel superior.

Taxonomías

Como por ejemplo la taxonomía de Marzano de 1992 que escalonó el aprendizaje en 6 niveles: 4 niveles para el aspecto cognitivo, 1 para el metacognitivo y 1 en la conciencia del ser.

Taxonomía de Marzano

Sin duda, la taxonomía más famosa es la taxonomía de Bloom creada por Benjamín Bloom en 1956 y muy vigente hasta el día de hoy la cual también tiene seis niveles.

En el 2001, Anderson & Krathwohl presentaron su taxonomía basada en la de Bloom pero con modificaciones y lo mismo hizo Churches en el 2008. Todas ellas, también con 6 niveles de aprendizaje.

Diferentes Taxonomías

El orden y nombre de cada nivel no es una ciencia exacta. Cada autor nombra y ordena los niveles según el área cognitiva que enfatiza o el criterio de aprendizaje que desea priorizar.

Por ejemplo, Marzano se enfoca más en la relación entre enseñanza y evaluación, Bloom categoriza objetivos de aprendizajes, y la última modificación de la taxonomía de Bloom realizada por Churches en el 2008, por ejemplo, es una adaptación al aprendizaje de la era digital.

Como en este caso, estamos hablando del estudio de la palabra de Dios, el área de aprendizaje que nos ocupa es la “ético-religiosa” y por consiguiente tomaremos el orden y nombre de los niveles de la taxonomía original de Bloom que en mi humilde opinión es la que mejor se adapta a esta área de estudio.

Es importante saber que las taxonomías agrupan cada verbo relacionado con el aprendizaje dentro de un nivel determinado, teniendo de esta forma cada nivel muchas acciones o verbos determinados.

Pero hoy te quiero hablar de 7 niveles para profundizar el texto bíblico y a la vez esos siete niveles los vamos a dividir en 3 grupos simplemente, a efectos didácticos.

El primer grupo son los niveles del 1 al 5, el segundo grupo es el nivel 6, y el tercer grupo es el nivel 7.

Los 7 niveles de Interpretación Bíblica

Y para que lo podamos entender mejor vamos a manejarnos con ejemplos, vamos a utilizar de ejemplos de aprendizaje o interpretación bíblica “los capítulos históricos del libro de Daniel”.

Así que en el primer nivel entramos en conocimiento de que en el libro de Daniel existen 12 capítulos que los teólogos dividen en históricos y proféticos. Lo primero que nos preguntamos es ¿por qué? ¿Por qué se dividen de esta forma?

Y así pasamos a un segundo nivel de comprensión donde se nos explica y podemos entender que algunos capítulos son proféticos porque son visiones que tuvo Daniel sobre lo que acontecería en su futuro.

Pero hay otros capítulos que son históricos, porque relatan historias de su propia vida en el exilio en Babilonia.

 

Los libros históricos de Daniel

De esta forma, mientras completamos el gráfico, podemos ver por qué se dividen de esta manera y la temática de cada capítulo histórico.

En síntesis, y para que no nos detengamos demasiado tiempo en cada nivel, basta con decir que el conjunto de estos niveles trata de conocer en profundidad el tema de estudio en cuestión.

Cuanto más interactuemos con el tema de estudio en cuestión, en este caso, las historias de los capítulos históricos de Daniel, mejor comprensión tendremos de los mismos. Y de esta forma, casi sin darte cuenta irás subiendo de nivel en la comprensión o interpretación del texto bíblico.

Podrás enseñarlo tú mismo, aplicarlo, resumirlo, hasta que llegue un punto que estas historias estén tan asimiladas en nuestra mente que se transforman en un patrimonio cultural. Una propiedad intelectual nuestra para toda la vida. Y así pasamos al sexto nivel.

 

Sexto nivel

¿Por qué el sexto nivel está separado de los otros cinco? Porque hasta el nivel cinco pueden llegar los animales. Por supuesto no con la profundidad de un humano, pero los animales también pueden realizar tareas propias de estos niveles de aprendizaje, de forma más o menos rudimentaria.

Pero el sexto nivel sin ninguna duda es exclusivo del hombre. Ya que es un nivel de “evaluación” donde podemos juzgar lo bueno y lo malo y tomar decisiones éticas.

 

La distinción entre los seres humanos y los animales es un tema complejo y debatido en la filosofía, la biología y otras disciplinas.

Pero a grandes rasgos hay consenso en las siguientes diferencias.

  • Los seres humanos son conscientes de sí mismos,
  • pueden reflexionar sobre el propósito y significado de la vida y también sobre los temas que trascienden, como la vida después de la muerte.
  • Tienen pensamiento abstracto, que les permite comprender conceptos como la matemática, la filosofía y la religión.

Pueden tomar decisiones éticas, pueden actuar según principios morales y, por consiguiente, son responsables de sus acciones.

No es casualidad que el nivel más alto (el sexto) en la taxonomía de Marzano lo llame el “NIVEL DE LA CONCIENCIA DEL SER”.

Y tampoco es casualidad que Benjamín Bloom haya puesto como su nivel más alto en su taxonomía “Evaluación” con verbos como juzgar, discernir, valorar, etc.

El Sexto nivel de Interpretación

En el ámbito de lo ético-religioso, el último nivel de aprendizaje siempre es nuestra responsabilidad de distinguir entre lo que está bien y lo que está mal. Por eso los seres humanos estamos bajo la ley moral de Dios y los animales no.

En línea de lo que estamos hablando, no sirve de nada leer la Biblia si no intentamos extraer de ella el conocimiento ético-moral de lo que aprendemos.

Llegado a este punto, no quiero dejar de resaltar ¡qué importante es que enseñemos a nuestros niños, desde pequeños en nuestras casas y en las iglesias, las historias de la biblia hasta que a lo largo de su infancia la tengan totalmente asimiladas!

Porque de esa forma en su adolescencia no tendrán que perder tiempo en conocer o comprender las historias. Sino que, por el contrario, cuanto más las tengan asimiladas, podrán dedicarles más tiempo a los niveles superiores de aprendizaje.

Dicho sea de paso, lo mismo pasa en este canal. Normalmente no dedicamos tiempo a contar las historias bíblicas, sino que partimos de la base de que el espectador ya las conoce, para poder dedicar más tiempo a los niveles superiores.

En este caso, si conoces bien el contenido de los capítulos históricos del libro de Daniel, entenderás este video mucho mejor que si no las conoces.

Así que si no conoces estos capítulos, o no te las acuerdas, te recomiendo que los leas después de ver este video, y quién sabe, tal vez te apetezca luego volver a ver el video nuevamente.

Son historias increíbles y de muy fácil y agradable lectura. De todos los capítulos se han hecho películas y hasta miniseries.

Siguiendo con nuestro ejemplo de los capítulos históricos del libro de Daniel, en este nivel, el sexto, podemos discernir que la historia del capítulo 1 nos enseña cómo Daniel y sus amigos decidieron mantener sus principios a pesar de que Babilonia los quiera cambiar modificando sus costumbres.

Y en la historia del capítulo 3 entendemos por qué los 3 amigos de Daniel prefirieron adorar a Dios antes que la imagen de Nabucodonosor, a pesar, incluso, de su propia muerte.

El nivel de juzgar lo bueno y lo malo está por encima incluso del sentido de supervivencia. Y así podríamos avanzar obteniendo enseñanzas morales y religiosas en cada una de las historias de estos capítulos.

 

Introducción a los patrones didácticos del Nº 7

El número 7 en la Biblia es mas que un símbolo que significa plenitud. Es un concepto que Dios utiliza para enseñarnos cinco patrones didácticos, de verdades espirituales.

Patrones didácticos del Numero 7

Obviamente, en el tema de hoy donde estamos viendo una nueva serie, los siete niveles para profundizar el texto bíblico, también se aplican estos principios didácticos perfectamente. El séptimo nivel es el nivel de los misterios de Dios.

 

El séptimo nivel

Pero para que podamos entender estos principios, vamos a adentrarnos primero en el séptimo nivel, con el ejemplo que venimos analizando de los capítulos históricos del libro de Daniel.

 

Daniel, Capítulo 1

En Daniel capítulo 1 está la historia del rey de Babilonia, que vence al pueblo de Dios y quiere ejercer su autoridad e influencia sobre ellos para intentar cambiar las costumbres de los israelitas: su educación, su dieta, y sus nombres a nombres paganos, pero Daniel y sus amigos resisten y se mantienen en sus principios y creencias.

Apocalipsis, también muestra a alguien que en el futuro se le permitirá hacer guerra contra los santos de Dios y vencerlos. Ejercerá su autoridad sobre todo el mundo, pero un grupo de 144.000 se resistirán a cambiar y tendrán el nombre del Padre escrito en sus frentes.

 

Daniel, Capítulo 3

En Daniel capítulo 3 trata la historia de un emperador con mucho poder que hace una imagen relacionada con el número 6 y ejerciendo gran autoridad, obliga a todos a adorarla bajo pena de muerte.

Es exactamente lo mismo que ocurrirá en el futuro, tal como lo describe Apocalipsis 13. Alguien que ejerce toda la autoridad hará hacer una imagen también relacionada con el número 6 y mandará a matar a todos aquellos que no la adoren.

 

Daniel, Capítulo 4

En Daniel capítulo 4 nos habla de que el mismo emperador que ejercía autoridad, y se había hecho una imagen de sí mismo, se transforma en una bestia relacionada con el número siete, porque dura como bestia siete tiempos.

Igual que en Apocalipsis, también hay una bestia que ejerce gran autoridad, y tiene una imagen de sí misma. Y también está relacionada con el número siete, ya que tiene siete cabezas que son siete reyes los cuales se transforman en bestias al atacar al pueblo de Dios en siete tiempos diferentes de la historia.

 

Daniel, Capítulo 5

En Daniel capítulo 5 nos relata la historia de una escritura en la pared por una mano invisible, donde Dios le pone fin al reino de Babilonia. Su rey Belsasar fue pesado en balanza y hallado falto debido a que el rey Belsasar junto con mil príncipes bebieron vino de los vasos sagrados del templo, profanándolos ya que los usaban para emborracharse.

En Apocalipsis ocurre lo mismo: En los dos versículos donde dice que ha caído Babilonia, en ambos pone el mismo motivo que en Daniel. Porque todas las naciones y los reyes de la tierra bebieron el vino de la fornicación.

En el mismo capítulo de Daniel 5, esa misma noche, un reino que viene del oriente, (los medos-persas) conquistan Babilonia. ¿Sabes cómo lo hicieron? Desviando el cauce del río Éufrates que atravesaba el reino, y entrando por el hueco que quedó debido al cauce seco del río.

La sexta copa del Apocalipsis describe exactamente lo mismo. Que el agua del gran río Éufrates se secó, para preparar el camino de los reyes de Oriente para la conquista y destrucción de Babilonia.

 

Daniel, Capítulo 6

Finalmente, en el capítulo 6, Daniel decide obedecer a Dios, en contra de un decreto del rey, y como consecuencia a su fidelidad, pasa una gran tribulación siendo echado en un foso de leones, pero finalmente Dios lo libera.

De la misma forma, en Apocalipsis hay un grupo de sus hijos que han decidido obedecer a Dios y han lavado sus ropas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero, aun arriesgando su vida en contra de un decreto de muerte. Debido a esto pasan por una gran tribulación, pero finalmente Dios los libera.

Al final, los hijos de Dios, los que tienen fe en su profecía, pueden entrar a un nivel especial en el estudio de su palabra, donde se dan cuenta de que los capítulos de Daniel, que muchos llaman históricos, resulta que también son proféticos.

 

Desarrollo de los patrones didácticos del Nº 7

Volvamos nuevamente a las enseñanzas didácticas que Dios utiliza en las series de siete.

 

1. La primera dice que el ser humano por sí solo no puede hacer nada.

No importa cuánto te esfuerces en descubrir un misterio de Dios. Si ese misterio está sellado por Dios, es imposible acceder a él.

Había parte de las profecías que Dios había sellado en el tiempo de Daniel, tal como lo dicen estos dos versículos de Daniel 12: «Cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin».

Efectivamente en el tiempo del fin, el libro profético es liberado de sus sellos, tal como aclara Apocalipsis 22:10, donde dice: «No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca». Tal vez por este motivo, Dios está revelando cosas que antes estaban veladas.

Es una revelación que se nos es dada desde lo alto.

Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos, mas a ellos no les es dado. Mateo 13:11

Por eso Dios llama a sus hijos, en 1 de Corintios 4:1, nada más ni nada menos que «Administradores de los misterios de Dios». ¿Por qué? ¿Porque somos más inteligentes? No, sino porque, tal como dice el punto dos:

 

2. La gracia de Dios trabaja sobre la fe.

Conocer los misterios de Dios no está reservado para los eruditos, ni para los dirigentes religiosos, ni para los académicos, sino para los que estudian la palabra de Dios y confían plenamente en ella.

Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños». Mateo 11:25

La Biblia enseña que cuando Satanás se reveló del cielo, un tercio de los ángeles se fueron con él. No fue el tercio menos inteligente o el tercio más malvado. Fueron aquellos que, en vez de creer en la palabra de Dios, decidieron, sí, ¡decidieron! creer en la palabra de una criatura y siguieron a Lucifer hacia la perdición.

Solamente el seguir la palabra de Dios revelada a través de sus profetas podrá guiarte por un camino seguro. Dios solo puede transformarnos y convertirnos en sus hijos a aquellos que nos arrepentimos. Y solo te puedes arrepentir si confías en la palabra de Dios. No hay otro camino.

 

3. Lo que Dios pide hacer, no tiene sentido sin fe.

De esto se trata todo. Es una prueba de fe. Por eso, el séptimo nivel te dará un conocimiento que no tiene ningún sentido para la humanidad, pero sí para los que estudian las profecías y los misterios de Dios reservados para sus hijos.

En Mateo 24:37, dice que la segunda venida de Cristo será como en los días de Noé. ¿En qué sentido? Bueno, si seguimos leyendo, el texto lo explica:

Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. Mateo 24:38-39

Es decir, la segunda venida de Cristo será como en los días de Noé en estos dos sentidos:

  • En el tiempo del fin habrá una total indiferencia
  • y la gente no entenderá lo que está pasando.
Lo que Dios pide, no tiene sentido sin fe

Así como en los días de Noé, el salvarse significaba entrar en un arca para protegerse de un diluvio cuando nunca había llovido. Una verdadera locura para el incrédulo. Así pasará en el tiempo del fin.

En el tiempo del fin que se avecina, debes tomar una decisión. Que no te quepa la menor duda que así será. Esa decisión está resumida en la frase «Sal de Babilonia pueblo mío» y para salir de Babilonia, deberás tomar acciones que no tendrán ningún sentido para los que no tienen fe.

En todos los casos, y sin excepción, lo que Dios te revela y lo que te pida que hagas será contrario a la razón, el conocimiento científico y el sentido común de aquellos que no estudiaron la palabra de Dios, o lo que es lo mismo, los que no tienen fe.

Porque la fe viene del oír y el oír por la palabra de Dios. Los creyentes son árboles con fruto en la Biblia y la palabra de Dios es su raíz.

 

4. el séptimo es completamente diferente a los otros seis.

No tiene nada que ver lo que se te revelará en este nivel comparado con la revelación anterior. No está incluido en ninguna taxonomía. ¿Sabes por qué? Porque cada nivel de las taxonomías está llena de verbos, pero ninguna de ellas incluye el verbo «creer» o «confiar» como verbo de aprendizaje.

Lo que te estoy diciendo es fácil de comprobar. Intenta explicarle tus avances y descubrimiento sobre profecía bíblica a un incrédulo y comprobarás que no importa su capacidad intelectual. Por más que sea un genio, no le interesará, ni creerá lo que le estás explicando.

 

5. a veces Dios utiliza los 6 anteriores como ejemplos o figuras del séptimo.

Daniel nos narra historias y lo hace de forma «literal» que hablan de una Babilonia literal, una bestia literal, una imagen, un río Éufrates literales, etc.

Mientras que Apocalipsis contiene profecías con los mismos elementos, pero de forma simbólica.

Por consiguiente, debemos entender perfectamente lo que ocurrió en las historias para entender lo que significan esos símbolos en las profecías.

Patrones Didácticos del Numero siete

Cuanto más profundizas en su palabra, estarás avanzando sin darte cuenta en los seis niveles de aprendizaje. Y de esta forma, Dios podrá utilizar todo el conocimiento que puedas adquirir de muchas historias literales de la Biblia como tipologías proféticas del Apocalipsis, es decir, de nuestro futuro próximo.

Muchas historias de la Biblia, más de las que imaginas, son ejemplos, es decir, tipologías o figuras proféticas de lo que acontecerá en el tiempo del fin. Cuanto más te familiarizas con estas historias, más lógicos te parecerán los paralelismos, hasta que llegue el momento que sea imposible no verlos.

Existen varias llaves sin las cuales es imposible entender el Apocalipsis: el conocimiento de las doctrinas, los textos paralelos, el conocimiento del santuario, los símbolos, y ahora sabes que hay otra llave importante: las historias paralelas.

Cómo por ejemplo, los llamados «capítulos históricos del libro de Daniel» (los cuales ahora ya sabes, que también son proféticos) y muchas otras historias que iremos estudiando en otros videos.

Y de esta forma, con la ayuda del Espíritu Santo podremos ir conociendo los misterios de Dios, a los cuales Jesús nos llamó a ser administradores.

Por último, ¿quieres saber cuántos son los misterios de Dios? Son siete, como no podía ser de otra forma. Pero eso, te lo cuento en otro Blog.

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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El Pentecostés – La investidura de Cristo – Santuario parte 7

En este post, vamos a analizar la fiesta del Pentecostés, que es la cuarta fiesta de las siete que Dios le dio al pueblo de Israel durante el éxodo, y la última de primavera. Si no has visto las otras tres aún, te recomiendo que empieces por el principio de esta serie, para que entiendas todo mejor. 

Normalmente cuando hablamos del Pentecostés hablamos de lo que ocurre en la tierra. Vemos cómo los seguidores de Cristo en el aposento alto recibieron al Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego. 

Pero, aunque te parezca mentira, lo más importante no es lo que ocurría en la tierra, sino en el cielo. En el Santuario Celestial 

Acompáñame en este apasionante viaje, para descubrir los misterios y maravillas del rescate más grande, costoso e impresionante jamás realizado. Nuestra redención. 

Las Fiestas de Israel

Tal como venimos explicando en los videos anteriores, cuando Dios sacó al pueblo de Israel de Egipto le dio 7 fiestas que se mencionan en varios lugares de la Biblia, pero en Levítico 23 encontrarás el resumen de las siete.

Por otro lado, se agrupan en dos grupos bien diferenciados (las fiestas de primavera y las fiestas de otoño) siempre coincidiendo, obviamente con las estaciones del hemisferio norte que es donde estaba el templo. 

Pero a la vez, en varios lugares de la Biblia, dice que tres veces al año se debían celebrar fiesta a Jehová, como por ejemplo en Éxodo 23, Éxodo 34 y en Deuteronomio 16. 

 

Tres veces en el año me celebraréis fiesta. Éxodo 23:14 

Tres veces en el año se presentará todo varón tuyo delante de Jehová el Señor, Dios de Israel. Éxodo 34:23 

Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Deuteronomio 16:16 

 

¿En qué quedamos? ¿Son siete, dos o tres? Déjame que te lo explique y verás qué fácil de entender. 

Este es el calendario judío y aquí al lado te pongo a qué meses corresponden según nuestro calendario. Estas son las siete fiestas y al lado de cada una de ellas puedes ver las fechas. 

Como podrás comprobar están divididas en dos estaciones: Primavera y otoño. 

Pero a la vez, también están agrupadas en tres meses diferentes. Pascua, Panes y Primicias Dios las designó en el mes de Nisán. Pentecostés era 50 días después de Primicias, con lo cual cae en Siván. Y las 3 fiestas de otoño fueron asignadas en el mes de Tishri. 

Todos los hombres mayores debían trasladarse hasta Jerusalén, para celebrar las fiestas. Pero debido a sus trabajos, aquellos que vivían lejos de Jerusalén, se consideraban que cumplían con el mandato divino si peregrinaban hasta el templo por lo menos en una de las tres fiestas al año. 

Aclarado esto, y a modo de introducción, hagamos un pequeño resumen de lo que hemos estado viendo hasta ahora. 

Hasta ahora venimos analizando las fiestas de primavera donde pudimos ver con claridad que cada fiesta era un ensayo realizado por siglos de un acontecimiento importante de una etapa del ministerio de Cristo. 

Y pudimos comprobar que las fiestas de primavera corresponden a su primera venida. 

Si entras a nuestro canal y presionas en el apartado de «Lista de reproducción» verás todos los videos agrupados por temas.

Una de las listas de reproducción se llama «El Santuario» y si presionas en esta lista encontrarás varios videos que hablan de cada una de las fiestas de primavera. 

El primer video es una «Introducción al Santuario» donde se explican aspectos imprescindibles claves para entender el simbolismo del Santuario y se introduce el tema de las fiestas. Si aún no lo has visto, te recomiendo que empieces por aquí. 

Luego está el video donde explicamos la Pascua, la primera fiesta, y todos los increíbles detalles proféticos que esa fiesta revelaba sobre la muerte y crucifixión de Cristo. 

Luego hay otro video donde hablamos de la segunda fiesta, la de los panes sin levadura que empezaba el 15 de Nisán. Allí explicamos su relación con Cristo como el pan del cielo.

Y como el maná en el desierto, fue un símbolo de Cristo. Y de la misma forma, que el sábado era el día que el maná no entraba en corrupción, el cuerpo de Cristo tampoco entró en corrupción como lo profetizó en salmos 16, relacionando esta fiesta con el descanso de cristo en el sepulcro. 

Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción. Salmos 16:10 

Luego encontrarás un video sobre las fiestas de las primicias que se realizaba el día siguiente al día de reposo, es decir, el 16 de Nisán por la mañana. Coincidiendo con el momento inmediatamente después de la resurrección de Cristo.

En este video vemos cómo la fiesta es una tipología de la aceptación por parte de Dios de que la vida y muerte de Cristo fue sacrificio suficiente para redimir a la raza humana, y como muestra de ello, Cristo ascendería al cielo con un grupo de salvos a modo de primicias de esa gran cosecha que él realizará en su segunda venida.

En este video mostramos cómo esta fiesta apunta directamente a la resurrección de Cristo, pero aún falta la última fiesta de primavera. La del Pentecostés. 

Tal como he adelantado en la introducción de este video, vamos a analizar lo que ocurrió en el Pentecostés, pero desde una perspectiva diferente a lo acostumbrado.

Así como el centro de cada fiesta es Cristo, el pentecostés no es una excepción y veremos qué estaba ocurriendo con Cristo en el cielo mientras ocurría el derramamiento del Espíritu Santo entre los discípulos de Jesús aquí en la tierra. 

 

El Ministerio de Cristo en el Santuario Celestial 

Para que entiendas mejor lo que vamos a hablar aquí, es necesario que leas la serie de post desde el principio. Pero igualmente, a fin de recordar mejor, vamos a hacer aquí un breve resumen.

En el post introductorio de esta serie mostramos como la Biblia nos explica que cuando Cristo asciende, entra en el Santuario Celestial para ministrar como Sumo Sacerdote, y por consiguiente, inauguraría el Santuario Celestial. 

Vamos a mencionar aquí cuatro motivos que lo demuestran: 

En primer lugar, Hebreos 8, lo explica clarísimo al decir que:

1 … tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, 2 ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. Hebreos 8:1-2

En segundo lugar, a lo largo de los posts de esta serie, hemos comprobado de forma fehaciente, como Cristo fue avanzando en su ministerio a lo largo del Santuario, y justo en el momento de su muerte, se convierte en Sumo Sacerdote y atraviesa la puerta del atrio al lugar Santo.

Por consiguiente, lo lógico es que siga con el recorrido que Dios nos quiere revelar a través del Santuario. Y, por consiguiente, lo lógico es que entre al Lugar Santo como Sumo Sacerdote para ministrar por nosotros. 

En tercer lugar, en Apocalipsis 1, tan pronto empieza el Apocalipsis, lo vemos a Jesús ejerciendo su función sacerdotal en el Santuario Celestial.  

Y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Apocalipsis 1:13 

Lo sabemos porque en Apocalipsis 1 habla de Jesús como el Alfa y la Omega, el primero y el último. Juan lo ve entre los candeleros de oro que era el mueble que estaba en el lugar Santo. Esta escena coincide perfectamente con lo afirmado en los dos puntos anteriores. 

11 que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último… 12 Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro. Apocalipsis 1:11-12 

Y en cuarto lugar, la Biblia no deja lugar a dudas, que todo lo que Dios le pidió a Moisés que realizara en el Santuario Terrenal era una figura o sombra del Santuario celestial, es decir, una tipología, una representación simbólica de lo que haría Cristo en su ministerio sacerdotal en el cielo. 

En Éxodo 25 dice:  

“Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte”. Éxodo 25:40 

Este versículo nos arroja un dato tan importante, que es comentado dos veces en el nuevo testamento. Una es en Hechos 7 donde lo vuelve a mencionar.

Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios cuando dijo a Moisés que lo hiciese conforme al modelo que había visto. Hechos 7:44 

Y el otro es en libro de Hebreos donde menciona el mismísimo versículo de Éxodo que acabamos de leer. 

…como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte. Hebreos 8:5 

Justamente antes, aclara que precisamente es “figura y sombra” de las cosas celestiales. 

Por consiguiente, para entender la inauguración del Santuario Celestial, y el inicio del ministerio de Cristo en el cielo, debemos ir a la inauguración del Santuario Terrenal, el cual era figura y sombra de las cosas celestiales y a la inauguración del ministerio del primer Sumo Sacerdote, Aarón. 

Recuerda que Dios le dio a Moisés instrucciones precisas y detalladas a lo largo de nada más ni nada menos que 10 capítulos del Éxodo, de todo lo que debía hacer en relación con la construcción del Santuario.

Y si vamos a Levítico capítulo 8, de los versículos 6 al 12, veremos que Moisés, siguiendo las instrucciones de Dios, inaugura el Santuario, realizando tres acciones: 

1. La investidura del Sumo Sacerdote, en este caso Aarón. (Levítico 8:6-9). 

6 Entonces Moisés hizo acercarse a Aarón y a sus hijos, y los lavó con agua. 7 Y puso sobre él la túnica, y le ciñó con el cinto; le vistió después el manto, y puso sobre él el efod, y lo ciñó con el cinto del efod, y lo ajustó con él… Levítico 8:6-7 

2. El ungimiento del Sumo Sacerdote (Levítico 8:12). 

Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para santificarlo. Levítico 8:12 

3. Y el ungimiento de todo el Santuario (Levítico 8:10-11). 

Y tomó Moisés el aceite de la unción y ungió el tabernáculo y todas las cosas que estaban en él, y las santificó… Levítico 8:10 

Son tres acciones cargadas de simbologías proféticas. Y tal como ocurría con todo lo que se realizaba en el Santuario, estas acciones apuntaban lógicamente, a la verdadera e importante inauguración del Santuario Celestial. 

Acompáñame a revisar este paralelismo, ¡y verás que sorprendente como todo coincide! 

 

La investidura del Sumo Sacerdote 

La Biblia les da constantemente mucha importancia a las vestiduras de los seres celestiales. Tal es así, que cada vez que menciona un ser celestial, lo primero que describe (y a veces lo único) es cómo eran sus vestiduras. 

Aquí te dejo un link de un video donde hablo de las vestiduras blancas, y en este video menciono que la Biblia explica que las vestiduras de Cristo son diferentes a las del resto de los seres celestiales. Si no has visto el video, te lo recomiendo. 

Tal como me habrás escuchado decir varias veces, para que Cristo nos pudiera salvar de este mundo, primero tuvo que salvarnos del pecado. Por eso primero vino como Sumo Sacerdote, y luego, recién en su segunda venida vendrá como Rey. 

En Apocalipsis 19 en el contexto de la segunda venida, relaciona a sus vestiduras con su función de Rey. 

Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; Apocalipsis 19:13 

Y luego en el versículo 16 dice:

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de Reyes y Señor de Señores. Apocalipsis 19:16

Y precisamente al principio del Apocalipsis, en el capítulo 1 versículo 13, lo describe a Jesús evocando las vestiduras sacerdotales. 

vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Apocalipsis 1:13 

Así como Aarón, el sumo sacerdote, recibió una investidura, de la misma forma, Cristo es investido en el cielo como sacerdote. 

Ahora bien. En Levítico 8, de los versículos 7 al 9, nos explica que la vestimenta del sumo sacerdote estaba compuesta por: 

  • la túnica  
  • el cinto 
  • el manto 
  • el efod 
  • el cinto del efod 
  • la mitra 
  • el pectoral 

Y aquí viene la parte que quiero resaltar: El pectoral, tal como lo describe en Éxodo 28, tenía doce piedras porque el número doce representa la base misma y el fundamento de su iglesia. Por eso Jesús eligió a 12 discípulos. 

17 y lo llenarás de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de una piedra Sárdica, un topacio y un carbunclo; 18 la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante; 19 la tercera hilera, un jacinto, un ágata y una amatista; 20 la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas estarán montadas en engastes de oro. Éxodo 28:17-20 

En Apocalipsis 12, la mujer con doce estrellas, que representa al pueblo del Antiguo Testamento, la cual “da a luz al hijo varón” es la misma mujer que representa al remanente del tiempo del fin, que huye al desierto perseguida por el dragón. 

5 Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. 6 Y la mujer huyó al desierto… Apocalipsis 12:5-6 

En Apocalipsis 21, nos menciona que la Nueva Jerusalén tiene los nombres de las 12 tribus de Israel en sus puertas y de los 12 discípulos en sus cimientos. 

12 Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; 14 Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero. Apocalipsis 21:12 y 14 

Porque tanto su pueblo del Antiguo Testamento como del nuevo tiene sus cimientos y gobierno representado con el número 12. 

No. Por supuesto que no es casualidad que el número de los discípulos que eligió Jesús, para iniciar su iglesia del nuevo pacto, coincida con las 12 tribus de Israel de donde salió la simiente que Dios le prometió a su siervo Abraham.  

Ahora bien. No era lógico, que mientras Jesús, fuera investido con las ropas de sumo sacerdotales, y se le coloque el pectoral de 12 piedras en su pecho, en la tierra haya 11 discípulos en vez de doce. 

Es por eso, que lo primero que hacen los discípulos en el libro de Hechos, tan pronto asciende Jesús, y antes que ocurra el Pentecostés, es elegir al discípulo número doce que reemplazaría al difunto Judas. 

En Hechos 1 dice que Judas fue contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio. Utilizando la palabra griega «kat arismeo», de donde deriva el término aritmética. 

Y era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio. Hechos 1:17

Y en Hechos 1 dice que eligieron en lugar de Judas, a Matías, el cual “fue contado con los once”. Usando la palabra griega «psífizo», de donde deriva la palabra “cifra”. 

Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles. Hechos 1:26 

No era porque once no alcanzaban. Era una cuestión aritmética, de llegar a la cifra que coincida con el símbolo. 

 

El ungimiento del Sumo Sacerdote

Era una tipología profética de lo que ocurriría con el verdadero Sumo Sacerdote en el Santuario Celestial. 

Tal como hemos visto en el video “Cuando Jesús fue ungido como sumo sacerdote” y cuyo enlace te dejo aquí.

Cristo tuvo un ungimiento provisorio en la tierra, realizado por María con perfume de alabastro.

Pero aquel cuyo título sacerdotal era el Cristo o el Mesías, el cual se traduce como “El Ungido” con mayúsculas, aún tenía pendiente un verdadero ungimiento. El cual se realizaría en el cielo en presencia de todas las huestes celestiales.

Cada fiesta del pueblo de Israel tiene un origen en un acontecimiento importante del pueblo de Israel, y un cumplimiento. 

Por ejemplo, las fiestas de la semana de la Pascua, los Panes sin Levadura y Primicias tienen su origen en la última plaga de Egipto.

Dios protege a los israelitas de la muerte de los primogénitos y también conmemora la liberación de su pueblo de la esclavitud de Egipto. Y tiene su cumplimiento en la muerte y resurrección de Jesucristo. 

Por supuesto, ambas historias son análogas. El origen es un tipo, es decir, un símbolo profético, del cumplimiento (llamado antitipo). 

¿Qué acontecimiento recuerda la fiesta del Pentecostés? 

En la fiesta del Pentecostés o Shavuot, tal como lo llaman los judíos, hasta el día de hoy, ellos conmemoran en esta fecha la entrega de los Diez Mandamientos que le entregó Dios a Moisés en el monte Sinaí.

Y su cumplimiento fue el derramamiento del Espíritu Santo sobre los discípulos y todos los que estaban con ellos en el aposento alto. 

Lo que te voy a explicar ahora es un tema importantísimo y muy extenso. En esta oportunidad, solo vamos a mencionarlo brevemente: 

En este caso, por supuesto, ambas historias también son análogas. Es decir, el origen del Pentecostés en el Antiguo Testamento en el Monte Sinaí también presenta una tipología del cumplimiento del Pentecostés en el Nuevo Testamento, en Jerusalén. 

Y genera un paralelismo increíble que nos deja enseñanzas muy claras y nos ayuda a empezar a entender ¿Por qué era necesario que Cristo viviera entre nosotros, muriera y resucitase primero, para que los discípulos puedan recibir el Espíritu Santo? 

Dios decide habitar entre los hombres de una forma más cercana. 

En el desierto: A través del Tabernáculo. 

En el Nuevo Testamento: A través del Derramamiento del Espíritu Santo. Pero antes los prepara para ese reencuentro especial. Les muestra la revelación de su carácter. Les muestra cómo amar a Dios y al prójimo. En definitiva, les muestra su amor, que es la esencia misma de su carácter. 

En el Desierto: Les entrega los Diez Mandamientos en el Sinaí. Explicando el amor (a Dios y al prójimo) de forma “teórica”. 

En el Nuevo Testamento: Jesús habita entre los hombres, mostrando su amor y enseñando el carácter de Dios de forma “práctica”. 

En ambos casos elige a un grupo selecto de sus hijos representado con el número 70. 

En el Desierto: Elige a Setenta ancianos para acompañar a Moisés. 

Dijo Jehová a Moisés: Sube ante Jehová, tú, y Aarón, Nadab, y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel. Éxodo 24:1 

En el Nuevo Testamento: Jesús, después de elegir a los 12, elige a los setenta y les da potestad para sanar enfermos e incluso les da autoridad sobre los demonios. 

1 Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir. 9 y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios. 17 Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Lucas 10:1,9,17 

Ambos grupos tuvieron un acercamiento excepcional a Dios. Y en ambos casos, Dios se presenta como fuego. 

En el Desierto: Fuego abrazador. 

Y la apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel. Éxodo 24:17 

En el Nuevo Testamento: Lenguas de fuego. 

Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Hechos 2:3   

Pero además de que Dios es fuego purificador, también es fuego consumidor. 

En el Desierto: Cuando Dios les entrega la ley, escribe para ellos el carácter de Dios en dos tablas de piedra. Pero no fue suficiente, no estaban preparados para acercarse tanto a Dios y murieron 3000 personas. 

25 Y viendo Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, … 28 … cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres. Éxodo 32:25 y 28 

En el Nuevo Testamento: Cuando viene Jesús, imprime con el ejemplo el carácter de Dios en sus corazones. Con Cristo en sus corazones, estaban preparados para recibir al Espíritu Santo y se convierten 3000 personas. 

Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Hechos 2:41 

En Levítico 8 dice:  

Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para santificarlo. Levítico 8:12 

El ungimiento del Sumo Sacerdote está relacionado con el derramamiento del Espíritu Santo. Y el Salmo 133 nos confirma el paralelismo que acabamos de ver de una forma profética y magistral. 

El Salmo 133, en el versículo 1, dice:  

«¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!» Salmos 133:1 

haciendo referencia a Hechos 2:1 que dice:

Y cuando se cumplió el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos en un lugar. Hechos 2:1 

Así como Aarón fue ungido en el inicio de su ministerio como Sumo Sacerdote en el Santuario Terrenal, de la misma forma, Jesús también fue ungido como Sumo Sacerdote en el cielo, antes de empezar a ministrar en el Santuario Celestial. 

Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras; Salmos 133:2  

Para finalmente terminar el Salmo 133 diciendo:  

Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sion; Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna. Salmos 133:3 

Efectivamente, así descendió El Espíritu Santo en uno de los montes de Sion, haciendo referencia a un monte de Jerusalén. Tal como profetiza el Salmo 133, fue en uno de esos montes donde los discípulos recibieron el derramamiento del Espíritu Santo. 

Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén. Hechos 1:12   

El ungimiento de todo el Santuario.

Por último, Levítico 8 nos enseña cómo además de investir y ungir a Aarón, se ungió todo el Santuario.

Resumiendo lo aprendido en este video, podemos decir que Levítico 8 nos muestra que, así como Aarón fue investido y ungido en la tierra, de igual manera ocurrió con Cristo al inicio de su servicio como Sumo Sacerdote. 

Siguiendo la lógica del texto, la tipología de Levítico 8 nos enseña que, así como todo el Santuario fue ungido en la tierra, si Cristo fue ungido en el cielo, también lo sería el Santuario Celestial. 

En este post solo hemos mencionado este hecho, pero es crucial para entender el primer versículo de la profecía de las setenta semanas, específicamente la frase «Ungir al Santo de los Santos».

Para comprender más sobre esta frase, tendrás que ver el tercer video de la profecía de las setenta semanas. Hasta aquí llegamos hoy. 

Espero que los temas de esta serie te hayan ayudado a comprender que todo lo profetizado sobre la primera venida de Cristo se cumplió con asombrosa exactitud. Que Dios te bendiga para que este conocimiento encienda en tu interior la certeza de su segunda venida. 

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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Las vestiduras blancas – El plan de salvación parte 5

Dos parábolas homólogas

Jesús contó dos parábolas homólogas. Una es la parábola de la fiesta de bodas que se encuentra en Mateo 22, y la otra es la parábola de la gran cena de Lucas 14 a partir del versículo 15.

Son parábolas muy similares y dejan las mismas enseñanzas. En ambas parábolas, hay una gran fiesta y muchos invitados que no quisieron asistir, haciendo enojar al anfitrión.

El caso es que en las dos parábolas, el organizador de la fiesta le pidió a sus siervos que volvieran a invitar a cualquiera para que se llenara la boda.

En Mateo 22 dijo: llamad a cuantos halléis, y así invitaron a todos (buenos y malos). Y en Lucas 14 dice que invitaron a pobres, mancos, cojos y ciegos. Y de esta forma, ambas fiestas se llenaron de invitados.

Un final diferente

Pero aquí viene lo curioso. A pesar de que ambas parábolas son casi idénticas en su desarrollo, la de Mateo 22 no termina ahí, sino que termina de manera diferente, con un cierre que nos deja con la boca abierta.

A partir del versículo 11 dice que entró el rey para ver a los invitados y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.

12 «Y le dijo: Amigo, ¿Cómo entraste aquí sin estar vestido de boda? Pero él enmudeció. 13 entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 14 porque muchos son llamados y pocos escogidos.» Mateo 22:12-14

Apocalipsis 7:9 describe a los salvos como una gran multitud vestida de ropas blancas. A continuación vamos a averiguar por qué es tan importante esa vestidura para entrar a la boda del cordero y cómo podemos hacer para conseguirla. 

«El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles.» Apocalipsis 3:5

¿Quiénes usan las vestiduras blancas?

Vayamos a la Biblia para ver quiénes usan las vestiduras. ¿Solo la tienen los salvos?

Los ángeles usan vestiduras blancas

Justo después de la resurrección de Jesús, cuenta Juan en el capítulo 20 que María estaba afuera llorando porque encontró la tumba vacía.

Y en los versículos 11 y 12 dice que mientras María lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; 12 y allí vio a dos ángeles con vestiduras blancas.

11 Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro, 12 y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Juan 20:11-12

Luego, más adelante, narrando el momento en que Jesús ascendió al cielo a la vista de sus discípulos.

Estando los discípulos con los ojos puestos en el cielo mientras él subía, he aquí se pusieron entre ellos dos varones con vestiduras blancas. Hechos 1:10

Los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, lo seguían en caballos blancos. Apocalipsis 19:14

Así que aquí podemos comprobar dos cosas:

1.- Que los ángeles también tienen las vestiduras blancas.

2 .- Que cada vez que aparecen los ángeles, de todo lo que se pudiera rescatar de ellos, de todo lo que se podría describir o resaltar sobre estos seres celestiales, solo se limita a señalar el hecho de que tenían las vestiduras blancas.

Dios Padre usa vestiduras blancas

Pero esto no es nada. En Daniel 7, describiendo una escena de juicio, dice que fueron puestos tronos y se sentó el Anciano de días, haciendo referencia a Dios Padre, y curiosamente también destaca que Su vestidura era blanca como la nieve.

Estuve mirando hasta que fueron puestos unos tronos y se sentó un Anciano de días. Su vestido era blanco como la nieve; el pelo de su cabeza, como lana limpia; su trono, llama de fuego, y fuego ardiente las ruedas del mismo. Daniel 7:9

Los 25 Ancianos usan vestiduras blancas

En Apocalipsis 4 hace mención a veinticuatro ancianos. De la gran cantidad de cosas que nos podría revelar sobre este intrigante grupo, solo se limita a decir que tienen vestiduras blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

Alrededor del trono había veinticuatro tronos, y en los tronos vi sentados a veinticuatro ancianos vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. Apocalipsis 4:4

Algunos teólogos afirman que los 24 ancianos son seres humanos y uno de los argumentos que usan es que tienen vestiduras blancas igual que los redimidos de Apocalipsis 7:9. Pero este argumento no se puede utilizar, ya que todos usan vestiduras blancas en el cielo.

Adán y Eva perdieron las vestiduras blancas

En Génesis 3:7-10 nos relata cuando Adán y Eva pecaron, y curiosamente, describe que lo primero que ocurrió después de que pecaron fue que se dieron cuenta de que estaban desnudos.

Evidentemente perdieron esa vestidura blanca que todos los seres del reino de Dios tienen, a tal punto que dice el texto que se escondieron porque se dieron cuenta de que estaban desnudos.

Lo novedoso de lo que nos enseña la Biblia, es que Jesús nos llama siempre a través del Espíritu Santo, a recuperar esas vestiduras en esta tierra.

En la parábola de Mateo 22, Jesús nos explica que muchos no fueron a la boda. Son los que menciona en el versículo 8 como aquellos que “No quisieron venir”. Pero otros sí fueron a la fiesta de boda. En el versículo 10 dice que las bodas fueron llenas de convidados. 

De los que sí fueron, algunos tenían el vestido, pero otros no y fueron arrojados afuera. En Mat 22:11 y 13 dice que el que no tenía vestido de boda fue echado a las “tinieblas de afuera”, es decir que su destino fue exactamente el mismo que los que no fueron a la boda. 

11 Cuando entró el rey para ver a los invitados, vio allí a un hombre que no estaba vestido de bodas. 13 Entonces el rey dijo a los que servían: “Atadlo de pies y manos y echadlo a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” Mateo 22:11, 13

Todos recibimos el llamado del Espíritu Santo y nosotros lo oímos y decidimos si creemos en su llamado (Esto está representado en la parábola de Jesús con la invitación a la boda).

Los que no quisieron entrar a la boda, porque no escucharon la invitación, representan a los que deciden no escuchar ni creer al llamado del Espíritu Santo.

Otros aceptaron la invitación y fueron a la fiesta de la boda. El aceptar la invitación, es un acto de fe. La fe siempre se manifiesta en nuestras acciones y, en este caso, lo demostramos con el bautismo de agua. 

El bautismo de agua no es una graduación, sino un nacimiento a una nueva vida en Cristo. Y a partir de ahí, el Espíritu Santo realiza su bautismo diario, es decir, su llamado a transformarnos a la imagen y semejanza de Cristo, y nosotros aceptamos vivir y permanecer en él. 

Esa predisposición a aceptar que el Espíritu Santo nos transforme se llama arrepentimiento. El arrepentimiento es genuino solo si es realizado por el Espíritu Santo. Son sus frutos en nuestra vida. Jesús y sus discípulos repitieron hasta el cansancio que debemos dar “frutos de arrepentimiento”. 

Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento. Mateo 3:8

En Hechos 26 dice que debemos demostrar nuestro arrepentimiento con hechos.

sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintieran y se convirtieran a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. Hechos 26:20

Convencidos pero no convertidos

Así que, de esta forma, por un lado tenemos a los no creyentes representados con el número 1 y, por otro lado, tenemos a los creyentes representados con el numero 3. Y aquí viene lo más importante.

Esto es lo que Jesús intentó explicar en todo su ministerio: que hay un grupo, en el medio, representado con el número 2, que no pertenece a ninguno de los dos anteriores.

 

Por un lado, son creyentes que aceptan el llamado, pero por otro lado, lo aceptan de forma superficial.

Están “convencidos” intelectualmente, pero no “convertidos”, porque no se produce el verdadero arrepentimiento, ni dejan que el Espíritu Santo los transforme a su imagen y semejanza. 

Este grupo está representado por el hombre que no llevaba el vestido de bodas.

Y presta atención, porque esto es crucial: su destino es idéntico al de los que nunca aceptaron el llamado (las tinieblas de afuera), porque la salvación está en el tercer grupo, los que son transformados por el Espíritu Santo. 

Esta misma enseñanza está presente en toda la Biblia de diferente manera. Vamos a ver algunas de ellas y verás que interesante.

Las ovejas perdidas de Israel

Jesús mismo se refería a su pueblo como las «Ovejas de Israel». Estaban las «ovejas de Israel» y por supuesto las que «no eran ovejas de Israel».

Pero no bastaba con ser hijos de Abraham para ser salvos. Había un grupo al que él llamaba «las ovejas perdidas de la casa de Israel» y en Mateo 15:24 dijo que precisamente a ese grupo había sido enviado.

 

Salid de Babilonia pueblo mío

Lo mismo ocurre con su iglesia del Nuevo Testamento; en Apocalipsis 18:2-4 dice lo mismo pero con otras palabras.

«…Ha caído, ha caído la gran Babilonia… Salid de ella, pueblo mío». Apocalipsis 18:2-4

Es decir, Dios tiene un pueblo al que llama «pueblo mío». Y por supuesto, hay un grupo de personas que no forman parte de ese pueblo.

Pero dentro de ese pueblo se encuentran los que están a salvo porque están fuera de Babilonia, la cual se ha convertido en guarida de demonios. Y hay un grupo de su pueblo que está «EN BABILONIA» y que aún debe salir de allí.

¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte; porque en una hora vino tu juicio! Apocalipsis 18:10

Haciendo clara referencia a que al final, los que no salen de Babilonia finalmente tienen el mismo destino que aquellos que no son su pueblo.

A los tibios vomitaré de mi boca

Otra forma de explicar estas tres situaciones es cuando en Apocalipsis 3:15 el ángel, dirigiéndose a la última iglesia, a la iglesia de Laodicea, dice: «Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente… Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca».

Luego, si leemos el versículo 18, podemos ver que es la propia palabra de Dios que vincula estos símbolos, porque a los que son tibios les dice: «Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres… vestiduras blancas para vestirte». 

 

Las vírgenes sin aceite

Tal vez la simbología de la Biblia que enseña esta realidad de forma más evidente sea la que se encuentra en la parábola de las 10 vírgenes de Mateo 25.

En contraposición a todos aquellos que no esperan la venida del Esposo, la parábola cuenta la historia de 10 vírgenes que sí lo esperaban. Pero 5 tenían aceite suficiente para sus lámparas y cinco no tenían aceite.

Finalmente, en los versículos 10 al 12, dice que se cerró la puerta. Y cuando volvieron las vírgenes que habían ido a buscar aceite, porque no estaban preparadas, al ver la puerta cerrada, gritaron desesperadamente: «Señor, Señor, ábrenos». Pero ya era tarde. El Esposo les dijo: «No os conozco». 

Un patrón que se repite

Y aquí hay que prestar atención, porque vamos viendo un claro patrón. Siempre este grupo de creyentes termina teniendo el mismo lamentable destino que aquellos que rechazaron a Dios y no son su pueblo. 

Así como el que no tenía el vestido fue arrojado a las tinieblas de afuera de la boda, y hay ovejas de Israel que «están perdidas». Y de la misma manera, el pueblo de Dios que al no salir de Babilonia, finalmente es partícipe de su castigo.

El mensaje va siempre dirigido al segundo grupo, el del centro, al que forma parte del pueblo de Dios pero que no está preparado, y siempre acompañado de serias palabras de advertencias para evitar un final de perdición.

¿Qué significa “no tener las vestiduras”?

Pero, ¿Qué significa no tener aceite en la historia de las vírgenes? ¿Qué significa ser tibios? ¿Qué significa estar en Babilonia, o ser una oveja perdida? Bueno, es evidente que es lo mismo que no tener el vestido en la boda.

Millones de cristianos no tienen las vestiduras de Cristo, y tú no puedes dejar de leer este blog, si no sabes si tienes o no las vestiduras blancas indispensables para disfrutar de las bodas del Cordero…

…La buena noticia es que…»Estás invitado».

Pero es tan importante el tema de las vestiduras en el cielo, que cuando describe a un ser celestial, prácticamente lo primero que hace (y a veces lo único) es señalar que tiene las vestiduras blancas.

Y es tan importante, que cuando Adán y Eva pecaron, lo primero que señala es que perdieron esa vestidura.

¡Necesitamos saber todo sobre este vestido!

Así que necesitamos saber todo sobre este vestido:

  • ¿Cómo es?
  • ¿Dónde lo puedo conseguir?
  • ¿Cuánto cuesta?
  • ¿Cómo es?

Para saber si tenemos puestas las vestiduras blancas, se hace imprescindible describirlas para que podamos identificarlas. Pero, antes de decirte cómo es el vestido, te quiero decir «cómo no es»

El vestido no es un disfraz.

Muchos cristianos se piensan que pueden sacar y poner el vestido a su gusto, con la frecuencia que ellos quieran y en el momento que deseen, y no se dan cuenta de que en esa especulación,

Finalmente, lo que se ponen no son las vestiduras blancas, sino un disfraz.

Si nosotros no buscamos la presencia de Dios ni intentamos vivir de acuerdo a lo que Cristo nos enseñó cada día de la semana, entonces es muy posible que lo que tengas puesto el día que vas a la iglesia no sea un vestido, sino un disfraz.

A veces, el disfraz es tan bueno que puedes engañar a algunos hermanos de tu iglesia, pero a Dios no.

¿Cómo es el vestido?

Sí. Muchos se disfrazan de cristianos. Se llama hipocresía ¿Pero cómo es ese vestido? ¿En qué consiste esa ropa de gala que nos dan para ir a la boda?

No sé si lo sabías, pero tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, Dios llama a sus hijos a ser un reino de sacerdotes.

Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Éxodo 19:6

Y en el Nuevo Testamento, dice exactamente lo mismo. En 1 de Pedro 2:9, dice que nosotros somos un «real sacerdocio». ¿Sabes cómo era la ropa del sacerdote? “Un vestido blanco”.

Son ropas de gala

En el libro de Zacarías, capítulo 3, el profeta Zacarías tiene una visión muy interesante.

En la visión, ve al sumo sacerdote Josué con ropas viles y Satanás acusándolo.

Pero, sin embargo, el ángel de Jehová mandó a los que estaban delante de él, diciendo: «Quitadle esas vestiduras viles».

Algunos piensan que, para ponerse el vestido, tienes que estar sin pecado. Y se sienten indignos porque vemos la vileza de nuestra vida, como le pasaba a Josué en la visión de Zacarías. Pero acto seguido el ángel dice algo sumamente importante.

Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala. Zacarías 3:4

Y recién, después de vestirlo, el ángel amonesta a Josué para que ande en sus caminos. 

Cuando vistes de gala, evitas el barro

Si tú te has desanimado, pensando que para usar la vestidura tienes que estar sin pecado. Quiero decirte que es al revés. Cuando te la pones, te sientes incómodo con el pecado.

Lo mismo que la ropa. ¿Quién de nosotros no se ha divertido alguna vez jugando en el barro? Pero cuando vamos vestidos de gala, no queremos saber nada con el barro y tratamos de no ensuciarnos, ¿no?

En Juan 8, Jesús primero salva a la mujer adúltera de ser apedreada, y luego, cuando todos se marcharon, le dijo: “Vete y no peques más”.

Primero liberó al pueblo de Israel de Egipto, y luego los llevó al Sinaí. En el santuario, el primer mueble que se ve es el altar del sacrificio, que simboliza la cruz donde Jesús expió nuestros pecados, y luego está el lavacro y el lugar santo.

¿Quién nos da el vestido?

¿Quién le dio el vestido a Adán y Eva? “El Padre”. 

En la parábola del hijo pródigo, de Lucas 15, cuando el hijo venía todo sucio, ¿quién le entregó un vestido nuevo? “El Padre”.

¿Quién vistió a Josué en la visión de Zacarías? ¿Y quién le entregaba los vestidos a los invitados en la fiesta de boda?

Y en Isaías 61:10 dice: “En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia.”

Expiación es una palabra que significa “cubrir” y ante la desnudez del pecado, no existe ropa alguna que pueda cubrir nuestra desnudez, excepto la que nos ofrece nuestro Padre a través de la sangre de su hijo.

¿Cuánto cuesta esa vestidura?

Bueno, a nosotros nada. Se nos ofrece sin precio y lo único que tenemos que hacer es ponérnosla. Pero eso no significa que sea gratuita.

Todo lo contrario. Se pagó al mayor precio posible: la sangre de Jesucristo. Ha salido tan caro, que hasta su símbolo fue de gran precio. 

Cuando Dios le dio a Adán y Eva las ropas para cubrirse, tuvo que matar un animal para abrigarlos con la piel. Era la primera vez que el universo entero presenciaba la muerte de un ser creado. Símbolo del sacrificio que más tarde haría Jesús por nosotros.

En Mateo 27:35 dice que cuando crucificaron a Jesús, los soldados repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta.

Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes Mateo 27:35

haciendo referencia al Salmo 22:18.

Jesús se tuvo que quedar desnudo, para que tú y yo usemos las vestiduras blancas. Jesús tuvo que llevar una corona de espinas, para que nosotros pudiéramos usar coronas de oro. Jesús tuvo que pasar sed, para que de nuestro interior corriera agua en abundancia.

Y aquí te voy a decir algo realmente sorprendente. ¿Te acuerdas que al principio de este blog decíamos que todos en el cielo usan las vestiduras blancas?

Bueno, todos menos Jesús. Es decir, Él también tiene las vestiduras blancas, pero están teñidas de rojo.

Las vestiduras de Jesús no son blancas

En Apocalipsis 19:11-13, describiendo a Jesús, dice:

11 “He aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, … 12 Sus ojos eran como llama de fuego, … 13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre…» Apocalipsis 19:11-13

“He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas.” Isaías 63:3

Jesús tuvo que morir en la cruz, para que nosotros tengamos vida eterna. De la misma forma que el bautismo del Espíritu Santo es diario, así también debemos ponernos cada día las vestiduras blancas que representan la justicia de Cristo y que fueron compradas para nosotros a tan alto precio. 

Cada mañana tú eliges si salir a la calle como real sacerdote, o con ropas viles. Mi deseo es que se cumpla en nuestra vida lo que dice en Eclesiastés 9:

Que en todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza. Eclesiastés 9:8

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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Las Primicias – Una fiesta de gran significado – Santuario parte 6

En el libro de Juan capítulo 20, nos cuenta que muy temprano, el domingo de mañana, María encuentra la tumba vacía porque Jesús había resucitado. 

Y cuando se encuentra con Jesús, él le dice “No me toques, porque aún no he subido a mi Padre;”.

Luego a partir del versículo 19 nos cuenta que cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, se aparece en el lugar donde los discípulos estaban reunidos. 

En Lucas 24, relatando el mismo acontecimiento, dice que los discípulos al verlo se asustaron y él mismo les dijo “Yo mismo soy, palpad y ved” 

¿Qué ocurrió exactamente entre el encuentro de María a la mañana y los discípulos a la noche, que cambió el hecho de que a la mañana no se lo podía tocar y a la noche sí? 

Te hago otra pregunta: Todos los cristianos sabemos que Jesús nos redimió en la cruz, pagando por nosotros el rescate con su propia sangre. Pero de lo que se habla muy poco es: ¿a quién le tuvo que pagar ese rescate?

Acompáñame en este post por una apasionante lectura de la fiesta de las primicias. Una fiesta profética que apunta a la resurrección de Jesús y que nos ayudará a responder estas preguntas y entender más detalles sobre el ministerio de Cristo. 

¿En qué Consistía la Fiesta de las primicias?

La Biblia la describe así en Levítico 23: 

10 …traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. 11 Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá. Levítico 23:10-11 

Gavilla: Es la traducción de la palabra hebrea “ómer”. También traducida como un gomer.

Es una antigua unidad de medida que se usaba en el reino de Judá, de aproximadamente 1300 gramos. Básicamente una gavilla era la cantidad de grano necesaria para poder agruparse en fardos. 

¿A qué se refiere el texto cuando habla de las primicias de los primeros frutos? 

Tal como lo ordenaba Éxodo 23 y otros versículos donde cada israelita tenía que traer la primicia delante de Jehová, antes de realizar la cosecha. 

Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás a la casa de Jehová, tu Dios. No guisarás el cabrito en la leche de su madre. Éxodo 23:19 

Y entonces el sacerdote tenía que «mecer» la gavilla: Eso significa que tenía que mover o agitar la gavilla de un lado al otro delante de Jehová. 

La mayoría de los textos dicen que el mecer la gavilla representaba un reconocimiento de gratitud a Dios como el dador de la cosecha. Pero este no era el principal motivo. El principal motivo por el cual se mecía la gavilla está dado en el texto: “se mece para que seáis aceptados”.

 

¿Cuándo debía celebrarse este rito? 

Como ya hemos explicado en videos anteriores, la pascua era el 14 de Nisan. Al día siguiente, empezaba la fiesta de los panes sin levadura, que duraba 7 días.

Y tal como explica Éxodo 12, durante siete días se debía comer panes sin levadura y siempre el primer día y el séptimo era considerado santa convocación, es decir era un “día de reposo” llamado sábado ceremonial. 

¿En qué momento debía celebrarse el rito de la gavilla mecida? 

En Levítico 23 nos confirma que se realizaba el 16 día siguiente, después del día de reposo, es decir, justo el 16 de Nisan. 

Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá. Levítico 23:11 

¿A qué hora se realizaba? El momento en que el sumo sacerdote mecía la gavilla era por la mañana, a la hora de la oración matutina.

Como dato interesante, te cuento, tal como explica Levítico 23:15 y 16 para calcular la celebración del pentecostés se calculaba justamente “desde el día en que se ofrecía la gavilla de la ofrenda mecida”.

15 Contaréis siete semanas cumplidas desde el día que sigue al sábado, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida. 16 Hasta el día siguiente al séptimo sábado contaréis cincuenta días… Levítico 23:15-16 

Había que contar 50 días exactos. Y según Hechos 2 el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos a la hora tercera, es decir, las nueve de la mañana. Era el momento de la oración matutina. 

Porque estos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Hechos 2:15  

¿Qué representaba la fiesta de las primicias?  

Antes de definir lo que representa la fiesta de las primicias, déjame que te recuerde lo que representan todas las fiestas. 

En línea con lo que venimos explicando en los videos anteriores, el Santuario, entre otras cosas, muestra el recorrido de las diferentes etapas del ministerio de Cristo, para liberarnos de este mundo. 

Jesús vivió una vida perfecta y sin pecado, luego el Mesías, el Cristo, que significa “el ungido” se convierte en sacerdote para poder empezar su ministerio terrenal, representado por el atrio exterior. 

Tanto la fiesta de la pascua, y el altar del sacrificio, simbolizan su muerte en la cruz y nos enseña que: el fue un cordero perfecto, sin mancha crucificado injustamente para salvarnos. 

Luego, la fiesta de los panes sin levadura, hace énfasis en su sepultura, donde su cuerpo no tuvo corrupción, y nos enseña que: a partir de su muerte debemos comer su carne, que es el verdadero pan del cielo. Esto significa estudiar y asimilar su palabra, sin la levadura de las falsas doctrinas. 

 Dicho sea de paso, el Santuario no solo muestra el recorrido de Cristo por cada etapa de su ministerio, sino que también representa el recorrido del creyente. Jesús fue abriendo una a una las puertas del Santuario, para que nosotros podamos seguirlo. 

Por eso en Apocalipsis 3 Jesús se identifica como “el santo, el verdadero”, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie puede cerrar, y cierra y nadie puede abrir. 

7 …Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: 7 Yo conozco tus obras. Por eso, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar, pues, aunque tienes poca fuerza, … Apocalipsis 3:7-8 

El Bautismo y la Resurrección en Cristo

En el canal, tenemos varias listas de reproducción. En la que se llama “El Santuario” utilizamos el gráfico del Santuario con énfasis en el recorrido de Cristo a través de sus diferentes etapas de su ministerio. 

Y en la lista de reproducción llamada el plan de salvación, utilizamos la simbología del Santuario con énfasis en el recorrido del cristiano hacia la santidad y la salvación en Cristo Jesús. 

Por eso el agua del lavacro representa nuestro bautismo y la resurrección de Cristo.

En el video del bautismo, cuyo link te dejo aquí, explico que el verdadero bautismo por inmersión simboliza el morir y ser sepultado con Cristo. Una muerte en Cristo a la vieja vida. 

Y mientras que emerger del agua representa la resurrección con él. Y el emerger del agua representa que resucitamos a una nueva vida en Cristo Jesús.  

20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos… 21 Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. 1 Corintios 15:20-21

Porque entramos en el pacto donde él toma nuestra muerte para que nosotros podamos tomar su vida. Tal como lo explica claramente Pablo en Romanos 6. 

3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Romanos 6:3-4 

El Significado la Fiesta de las Primicias

En este post, avanzamos un paso más en el recorrido del ministerio de Cristo. La fiesta de las primicias es una celebración profética llena de simbolismos que señala el momento justo después de la resurrección de Cristo y nos enseña muchas cosas. 

Descrita en Levítico 23, era una celebración judía donde el  

  • El Sumo Sacerdote 
  • Con una gavilla como primicia de la cosecha. 
  • Ofrece a Jehová (meciéndola delante de él) para que sea aceptada 

10 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. 11 Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá. Levítico 23:10-11

Entendiendo los símbolos de esta fiesta, verás cómo todo cobra sentido. 

Justo. Como marcado por un reloj profético que no falla, cerca del amanecer, Jesús le dice a María: “No me toques, porque aún no he subido a mi Padre;”. 

Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; Juan 20:16 

¿Qué fue lo que hizo Jesús, entre medio de que María no lo podía tocar a la madrugada y los discípulos sí a la noche? 

La profecía nos explica que, así como el sumo sacerdote que representaba a Cristo, a la hora de la ofrenda matutina, tenía que mecer ante Jehová las gavillas como primicia de la cosecha para que sean aceptadas. 

De la misma forma, Cristo, exactamente a la misma hora, tenía que “subir al Padre” tal como se lo dijo a María.

Es decir, presentarse ante su Padre para que su Padre, decretase públicamente, ante todo el cielo y las huestes de los ángeles caídos, que el precio de la redención había sido pagado. Y su sacrificio era suficiente y aceptado. 

Este acto es tan importante, tan trascendente dentro del Ministerio de Cristo, que Dios ordenó la fiesta de las primicias aquí en la tierra, para que sus hijos realicen un ensayo durante siglos con símbolos que representen ese mismo acto. Y no quedase ninguna duda, que a partir de ese momento. 

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 1 Tesalonicenses 4:14 

El sacrificio de Cristo y su resurrección es garantía de la resurrección de todos los justos muertos. 

Y como prueba de ello, así como Dios aceptaba las gavillas que el sacerdote mecía, ahora Dios aceptaría la multitud de cautivos que despertaron justo después de la resurrección de Cristo, como primicias de la gran multitud que despertará en su segunda venida, cuando venga a buscar al resto de sus hijos. La gran cosecha final. 

Me deja anonadado tanto su significado como su exacto cumplimiento. Quiero ir terminando este post con un último tema. 

¿A quién le pagó Jesús la redención? 

¿A Satanás? !No! 

Porque si le hubiese pagado a Satanás, el precio de la redención para rescatarnos de su poder, Satanás hubiese entregado este mundo, y es evidente que eso no ha ocurrido. 

Y, además, si así fuese, hubiese tenido que ser Satanás el que decrete públicamente que el precio pagado era suficiente. 

No. No fue a Satanás. 

Satanás puso a Dios en una encrucijada, donde si actuaba con misericordia y perdonaba al pecador, no actuaba con justicia. Y si era justo, tenía que destruir al pecador. 

¡Pero solo la infinita sabiduría de Dios y su infinito amor y justicia, pudo resolver esta encrucijada con una solución que Lucifer jamás siquiera imaginó! 

Aquí te dejo un link, donde hablo de cuatro palabras técnicas que nos ayudan a entender un poco mejor el perdón de Dios. 

Una de ellas es propiciación (hilasmós) que significa: aplacar la ira de Dios. 

En Romanos 3 dice «a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre».

«A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.» Romanos 3:25 

Y en 1 Juan 4 dice en esto consiste el amor: … en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio en propiciación por nuestros pecados.» 

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados. 1 Juan 4:10 

El mismo redimiría y expiaría al pecador con su propia sangre. Por eso, como ya he mencionado en varios videos, primero Jesús tuvo que venir como sacerdote intercediendo por nosotros. 

Así lo explica en Hebreos 2 cuando dice: 

Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Hebreos 2:17 

Y luego, a su debido momento. A la hora señalada, él vendrá como Rey de Reyes y Señor de Señores, para liberarnos de la presencia del pecado. 

¿Por qué era necesario que Jesús se presente delante de Dios para que su sacrificio sea aceptado? 

¿Es que Jesús tenía dudas? ¿No lo sabía? Sí. Lo sabía. 

Pero de la misma forma, que cuando resucitó a Lázaro, dijo en Juan 11 

41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Juan 11:41-42 

Del mismo modo, hay circunstancias en la Biblia donde pareciera que algún miembro de la Trinidad está intentando obtener información.

Como por ejemplo cuando Dios le preguntó a Adán “¿Dónde estás?” o cuando pide la confesión de nuestros pecados. Pero esto no es porque Dios o Jesús necesiten la información, sino que lo hacen por nosotros o para que sus criaturas sepan lo que está pasando. 

Recuerda que Satanás acusa a Dios de ser injusto, y desde su rebelión en el cielo, es Dios el que está en el centro de la acusación. Esto que te acabo de explicar es muy importante que lo vayas asimilando. 

Porque precisamente por este motivo es tan importante que se ejecuten los juicios de los que tanto hablan los profetas a lo largo de toda la Biblia.

Muchos de los que enseñan que el juicio no existe, argumentan que Dios no necesita un juicio para saber quién debe ser salvo y quién no. Pero el juicio no es para que Dios lo sepa, sino para que todo el universo vea que se hace justicia. 

Hasta aquí este post sobre las fiestas de las primicias. 

No te olvides de compartir estos posts. Siempre hay alguien en tu entorno que le interesa saber lo que ha de acontecer en este mundo. Y para ello, nada mejor que un blog sobre profecía bíblica. 

Estamos ya casi llegando al final de las fiestas de primavera. Solo nos falta la del Pentecostés. 

No te lo pierdas, porque el comprender cómo se cumplieron de forma exacta las profecías que señalaban la primera venida de Cristo te dará plena confianza sobre las profecías que apuntan a su segunda venida. 

Y entonces tendrás una motivación más, para estar velando, tal como Cristo nos pide.  

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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70 semanas de Daniel Explicado fácil #2

En el primer post de esta serie, llegamos a completar las fechas de la profecía de las setenta semanas, y quedaron de esta forma.

Es muy importante que veas el primer post antes de leer esta segunda parte, para poder entender mejor las explicaciones.

Acompáñame a analizar otras interpretaciones y seguir avanzando con los detalles de esta profecía que te dejarán con la boca abierta.

Diferentes interpretaciones

Obviamente, no todos los cristianos interpretan esta profecía de la misma forma.

Aquí abajo te muestro algunos de los gráficos que encontrarás en internet o en libros de texto sobre diferentes interpretaciones, aunque hay muchas más.

Básicamente, las diferencias en la interpretación de la profecía de las setenta semanas se pueden dividir en dos grandes grupos:

Un grupo de diferencias está relacionado con las “FECHAS”:

a) Dependiendo de qué fecha se tome como inicio.

b) Cómo se calculan los 483 años correspondientes a las 69 semanas, lo cual dependerá de la fecha de inicio.

De esto hablaremos en el próximo post, y cuando toquemos este tema, explicaremos la paradoja de por qué Cristo se bautizó en el año 27 después de Cristo a los 30 años.

Un segundo grupo de diferencias, que es el que vamos a tratar en este post, consiste en determinar si las 70 semanas están todas juntas o separadas. Es decir:

a) ¿La última semana, la semana 70, es consecutiva a la semana 69?

b) O, por el contrario, ¿corresponde a una semana que aún está en el futuro, en el tiempo del fin, separada de la semana 69 por un “gran paréntesis o una pausa de más de dos mil años, para los gentiles,” como enseñan algunos?

No sé si lo sabías, pero existen varias escuelas de interpretación profética. Las más importantes son:

  • La preterista,
  • La historicista, y
  • La futurista.

Aquellos teólogos que adhieren a la escuela futurista, básicamente los diferentes tipos de milenialistas, incluyendo los dispensacionalistas, consideran que la última semana de la profecía de las 70 semanas de Daniel aún no se ha cumplido y se cumplirá en el futuro.

Aunque hay variaciones, una de las más difundidas es la que explica que la última semana, es decir, la semana número 70, comienza con el rapto de la iglesia y, después de siete años de tribulación, viene la segunda venida de Cristo. Y a partir de ahí empieza el milenio.

En este post, vamos a intentar demostrar que esta profecía no está relacionada en absoluto con los últimos siete años antes de que venga Cristo, sino que está relacionada con la destrucción de Jerusalén y el templo, tal como explica la profecía, ocurrido en el año 70. Pocos años después de la finalización de las setenta semanas, como consecuencia de que el tiempo de los judíos como pueblo protegido de Dios había finalizado.

Esquema del texto

Vamos a organizar el texto dentro del esquema que presenta la profecía, a fin de que lo podamos ver más claramente.

La profecía tiene una introducción que dice:

Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, poner fin al pecado, expiar la iniquidad, traer la justicia perdurable, sellar la visión y la profecía, ungir al Santo de los santos. Daniel 9:24

A partir de ahí, explica lo que ocurrirá antes de las 69 semanas y después de las 69 semanas:

Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas. Daniel 9:25

Era necesario dividir las 69 semanas en dos períodos porque, en el primer período, es decir, las 7 semanas:
“Se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.”

Durante las 62 semanas siguientes, no ocurre nada. Es el período que los teólogos llaman “silencio intertestamentario,” ya que por más de cuatro siglos antes de Cristo no hubo ningún profeta y Dios guardó silencio.

A partir del versículo 26 dice: “Y después de las sesenta y dos semanas,”
que es lo mismo que decir después de las sesenta y nueve semanas porque las sesenta y dos semanas vienen después de las primeras siete.
Después ocurrirán dos acontecimientos muy importantes.

Vamos a colocar aquí el diagrama de la profecía que explicamos en el post anterior, y que se mostró al principio de este post.

Los dos acontecimientos que va a describir ahora son tan catastróficos que era indispensable que Dios los profetizara para demostrar a sus hijos que Él está al control.

El primer acontecimiento es: La muerte del Mesías.

El texto dice: “se quitará la vida al Mesías, mas no por sí.”

Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí… Daniel 9:26

En el post anterior, la primera parte de esta serie, explicamos que cuando el texto dice “se quitará la vida al Mesías”, se refiere claramente a la crucifixión de Cristo, cumpliéndose así la profecía. 

La frase “mas no por sí” indica que no sería Él mismo quien se quitaría la vida, sino que sería asesinado. Esto resalta que su muerte fue en la cruz, ya que nadie puede crucificarse a sí mismo.

El segundo acontecimiento es: La destrucción de la ciudad y el templo.

El texto continúa:

…y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Daniel 9:26

¿Cómo y cuándo ocurrirá esto? En el versículo 27 se nos proporcionan más detalles:

Sobre el primer acontecimiento, la muerte del Mesías, dice:

Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda… Daniel 9:27

Sabemos con certeza que está hablando del primer acontecimiento, porque el sacrificio y la ofrenda de animales cesaron cuando fueron reemplazados por el sacrificio de Cristo, el verdadero Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Además, aclara que esto ocurriría a la mitad de la semana, ya que Cristo murió en la Pascua, que siempre cae en primavera, en el año 31. Esto representa exactamente la mitad de la semana profética, que abarca desde el otoño del año 27 hasta el otoño del año 34.

Y luego, sobre el segundo acontecimiento, la destrucción de la ciudad y el templo, sigue diciendo:

…Después, con la muchedumbre de las abominaciones, vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador. Daniel 9:27

 

Analicemos esta parte de la profecía, a menudo tan mal interpretada, a pesar de que contamos con información muy valiosa para entenderlo:

En primer lugar, nos dice claramente que está hablando de la destrucción de la ciudad y el santuario.

En segundo lugar, en el versículo 27, nos indica que la catástrofe en manos del desolador vendrá después de la última semana. Si todos los acontecimientos son sucesivos, lo lógico es que ocurra inmediatamente después, y no miles de años más tarde.

En tercer lugar, Jesús arrojó información muy valiosa para nosotros y los cristianos de la época sobre esta abominación desoladora. No te pierdas lo que sigue, verás que interesante.

Señales del fin y destrucción de Jerusalén

En Mateo 24, Jesús, hablando del templo, les dice a sus discípulos:

¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. Mateo 24:2

Luego, cuando estaban a solas, le preguntan:

¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Mateo 24:3

Los discípulos, sin saberlo, le hicieron dos preguntas en una, porque ellos daban por sentado que el templo se destruiría cuando llegara el fin del mundo.
Entonces, Jesús, de forma velada para ellos, pero no para nosotros, responde a ambas preguntas en Mateo capítulo 24. Habla bastante sobre el tiempo del fin, pero en un momento determinado, menciona la destrucción de Jerusalén.

La profecía de Jesús en Mateo 24, que tiene su paralelismo en Marcos 13 y Lucas 21, es una profecía de doble cumplimiento. Hay profecías que tienen doble cumplimiento, aunque no todas. Como siempre digo, es la Biblia la que nos debe autorizar a darle más de un cumplimiento, y no debe ser una especulación nuestra.

¿Por qué sabemos que esta profecía es de doble cumplimiento? Porque los discípulos le hicieron a Jesús una pregunta cuya respuesta abarcaba dos momentos de la historia completamente diferentes.

No pierdas la concentración en lo que te voy a explicar ahora, porque es clave. Volviendo a Mateo 24, en el versículo 15, Jesús dice:

Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda). Mateo 24:15

Esa frase, “el que lee, entienda”, ya nos está indicando que prestemos atención, porque hay un enigma escondido que debemos descifrar.

Antes de ese versículo, habla de que muchos tropezarán, se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.
El capítulo 24 de Mateo tiene sus paralelos en los evangelios de Marcos 13 y Lucas 21.

En Marcos 13, a partir del versículo 12, dice lo mismo: que el hermano entregará al hermano y que serán aborrecidos por todos. En Lucas 21 también se menciona lo mismo a partir del versículo 16.

Volviendo a Mateo 24, después del versículo 15 que acabamos de leer, dice que los que estén en Judea huyan a los montes sin perder tiempo, y ¡ay de las que estén encinta!

En los capítulos paralelos, tanto en Marcos como en Lucas, se dice exactamente lo mismo.

Pero aquí viene lo interesante. El versículo 14 de Marcos dice exactamente lo mismo que el versículo 15 de Mateo, tal como era de esperar, advirtiendo sobre la abominación desoladora de la que habló el profeta Daniel.

Sin embargo, en Lucas, justo donde debería estar el mismo versículo que aparece en Mateo 24:15 y en Marcos 13:14, encontramos otro versículo equivalente, dándonos de esta forma la llave del enigma para que lo podamos interpretar.

En Lucas 21:20, dice:

Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Lucas 21:20

Dejando clarísimo que la abominación desoladora de la que hablaba el profeta Daniel eran los ejércitos que rodearían Jerusalén.

Entonces, ahí sí, los que estén en Judea, huyan a los montes.

Vamos a poner la profecía de las setenta semanas en una línea del tiempo a escala, donde podremos ver la gran coherencia y claridad de lo que estamos hablando.

A mediados del siglo VI a.C., un ángel le explicó a Daniel la profecía. Le dijo que a partir de un momento determinado, que ahora sabemos fue en el 457 a.C., se le daría al pueblo de Israel un plazo de 490 años. 

Al principio de ese plazo se construiría el templo, al final moriría el Mesías, y justo después, debido al rechazo del Mesías por parte de los judíos, el templo y Jerusalén serían destruidos.

Así de simple era la profecía, pero no por eso dejaba de ser profunda e importante.

Guerra Judeo-Romana

Ahora hagamos otra comprobación. Repasemos brevemente lo que ocurrió en la destrucción de Jerusalén y el templo para ver si encaja con lo que la profecía dice.

En el año 66 d.C., se desató una rebelión judía contra los romanos, lo que dio inicio a lo que la historia conoce como la guerra judeo-romana.

Un comandante militar llamado Vespasiano marchó hacia Jerusalén con un ejército formado por más de 40,000 efectivos romanos y 15,000 auxiliares de reyes vasallos, demostrando la determinación de Roma de actuar con una superioridad aplastante.

Mientras avanzaba hacia Jerusalén, las tropas conquistaron una ciudad tras otra. De 19 poblaciones, solo cinco opusieron resistencia, y estas fueron destruidas con brutalidad ejemplar. Solo la ciudad de Jerusalén permaneció en manos de los rebeldes.

Para el año 68 d.C., los habitantes de Jerusalén estaban sitiados dentro de la ciudad, atemorizados al ver cómo los romanos habían conquistado ciudades como Gadara, Judea y Jericó.

Sabían que era cuestión de tiempo antes de que Vespasiano conquistara la capital.

Sin embargo, todos los cristianos que se encontraban dentro de Jerusalén recordaban las palabras de advertencia de Jesús.

Las enseñanzas de Jesús eran la base del cristianismo y el tema central de sus reuniones. Ahora que estaban sitiados, se volvieron aún más prominentes entre los seguidores de Jesús las palabras que Él había dicho en Lucas 21:20-21:

20 Pero cuando veáis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. 21 Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. Lucas 21:20-21

Pero no entendían del todo. Cuando vieron la ciudad rodeada de ejércitos, tal como Cristo lo había explicado, ya no podían seguir Su consejo, porque estaban sitiados. Y entonces ocurrió el milagro.

De repente, sin previo aviso, todo el ejército de Vespasiano levantó el campamento y emprendió la retirada.

¿Cuál fue el motivo histórico de esta retirada cuando Vespasiano tenía tantas posibilidades de conquistar la ciudad?

Poco después de que Vespasiano comenzara su campaña en Israel, el emperador Nerón se suicidó el 9 de junio del año 68 d.C., sumiendo al Imperio Romano en un año de guerras civiles conocido como «el año de los cuatro emperadores.»

Durante esos meses, Roma tuvo cuatro emperadores diferentes. Primero fue Galba, asesinado poco después. Luego le sucedió Otón, quien tras gobernar poco más de tres meses, se suicidó. Posteriormente, fue sucedido por Vitelio, quien comenzó a gobernar de forma cruel. Sin embargo, Alejandría no aceptó a Vitelio como emperador, y en su lugar proclamó a Vespasiano.

Ante la posibilidad de convertirse en emperador y con el apoyo de las legiones del este, Vespasiano volvió con todo su ejército, que estaba en Jerusalén, hacia Roma para tomar el poder. 

Tras librar las batallas necesarias, y después de la muerte de Vitelio, fue nombrado emperador por el senado en diciembre del año 69, convirtiéndose en el emperador que restauró la paz y la prosperidad en el imperio.

Este fue el motivo histórico por el cual los ejércitos romanos abandonaron el sitio de Jerusalén contra todo pronóstico. Pero había un motivo profético que demostraba que Dios estaba en control de la historia de este mundo. 

Los ejércitos se retiraron para que los cristianos pudieran cumplir la advertencia de Jesús en Lucas 21:21:

Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. Lucas 21:21

Conclusión

Sin conocer la historia, no se pueden entender las profecías, pero sin entender las profecías, no se puede comprender la historia. Las profecías revelan el trasfondo espiritual y los motivos divinos detrás de ciertos acontecimientos históricos, especialmente aquellos relacionados con el pueblo de Dios.

Una vez que Vespasiano fue proclamado emperador, una de sus primeras decisiones fue enviar a su hijo Tito, ahora príncipe del imperio, a conquistar Jerusalén. Tito, demostrando gran astucia, decidió demorar el sitio de la ciudad hasta después de la Pascua del año 70. 

Con gran estrategia, permitió que los miles de peregrinos que acudían cada año a Jerusalén para la Pascua ingresaran a la ciudad, y justo mientras celebraban, Tito inició el sitio, bloqueando las salidas y generando una presión aún mayor sobre las ya escasas provisiones dentro de la ciudad.

En este punto, es importante señalar algo que la historia secular no puede explicar: durante siglos, los hombres de Israel se trasladaban a Jerusalén tres veces al año para participar en las fiestas anuales, dejando sus ciudades sin protección. 

Israel, durante ese tiempo, estuvo rodeado de enemigos, pero nunca, repito, nunca fueron atacados en ninguna de esas festividades. Esto se debió a una protección especial de Dios, tal como se promete en Éxodo 34:24:

Porque yo arrojaré a las naciones de tu presencia, y ensancharé tu territorio; y ninguno codiciará tu tierra, cuando subas para presentarte delante de Jehová tu Dios tres veces en el año. Éxodo 34:24

Esto, querido amigo, los historiadores no lo pueden explicar, porque no tiene lógica. Sin embargo, presta atención a lo siguiente, porque es clave: esta fue la primera vez que los judíos fueron atacados durante una de esas fiestas. ¿Por qué? Porque las setenta semanas se habían cumplido, y el pueblo judío dejó de ser un pueblo especialmente protegido por Dios.

El asedio de Jerusalén resultó ser más complicado de lo que Tito había anticipado. Al no poder romper las defensas de la ciudad en un solo ataque, los romanos se vieron obligados a establecer un campamento en las afueras y esperar. 

La situación dentro de la ciudad se volvía cada vez más desesperada. Además, la ciudad ya se encontraba sumida en una guerra civil entre tres facciones que luchaban entre sí, lo que empeoraba aún más las condiciones. El hambre fue tan grave que, según el historiador Flavio Josefo, la gente llegó a comer cuero, heno e incluso a sus propios hijos.

La desesperación dentro de Jerusalén llevó a muchos a desear la llegada de los romanos, esperando que la guerra extranjera les librara de los horrores internos. 

Para desmoralizar a la población y forzar la rendición, los romanos crucificaban a todos los enemigos capturados, y las cruces rodeaban la ciudad, visibles desde las murallas.

Aunque Jerusalén estaba protegida por tres murallas, el ejército romano, con el tiempo, logró penetrar cada una de ellas. Para el verano del año 70, la ciudad había caído. 

Los soldados saquearon y destruyeron lo que quedaba, tomando tanto oro que su valor cayó a la mitad en Siria al final de la guerra. El templo, a pesar de que Tito había dado órdenes de no dañarlo, fue incendiado y destruido, cumpliendo la profecía de Jesús en Mateo 24:

De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. Mateo 24:2

Según estimaciones de historiadores como Tácito y Flavio Josefo, y cálculos actuales, se estima que entre 600,000 y 1,300,000 judíos murieron durante la guerra judeo-romana, y más de 90,000 fueron vendidos como esclavos. Fue una guerra catastrófica que marcó el final del Estado judío en la antigüedad.

Y así se cumplió al pie de la letra lo que la profecía había anunciado a partir de las 69 semanas: «Se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario.»

Muchos que interpretan este versículo en el contexto del tiempo del fin especulan sobre si quien destruirá la ciudad será el príncipe o su pueblo. Ahora ya lo sabes: el príncipe fue Tito, el hijo del emperador Vespasiano. 

Sin embargo, la profecía claramente dice «el pueblo del príncipe» y no el príncipe mismo, porque aunque los ejércitos estaban bajo el mando de Tito, no fue decisión suya conquistar Jerusalén, sino de Roma. Nerón había dado la orden a Vespasiano, y este se la transmitió a su hijo Tito.

La precisión profética es realmente sorprendente y no puede ser más clara: «El pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario.» Y eso fue exactamente lo que sucedió inmediatamente después de la finalización de las setenta semanas. Más claro, imposible.

¿Cómo ocurriría esto? La profecía lo detalla en el versículo 27: «Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.» De esta manera, otra profecía fue cumplida.

Cuando los judíos exigían la muerte de Jesús ante Pilato, en Mateo 27:25 se relata que «respondiendo todo el pueblo» decían:

Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos. Mateo 27:25

Ellos mismos proclamaron su propia condena. Una generación después, la sangre derramada de Jesús fue sobre ellos y sobre sus hijos.

En Lucas 21:21-23, Jesús advierte:

21 Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. 22 Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. 23 Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Porque habrá gran calamidad en la tierra e ira sobre este pueblo. Lucas 21:21-23

Todo encaja perfectamente, sin especulaciones. Aquellos que trasladan la última semana de la profecía al tiempo del fin no solo distorsionan lo que la profecía expresa claramente, sino que además añaden un paréntesis de más de dos mil años entre la semana 69 y la 70, algo que la profecía no autoriza.

Intentarán convencerte de esa falsa creencia utilizando textos como Romanos 11:25, que dice:

Que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles. Romanos 11:25

Sostienen que este texto introduce ese paréntesis para los gentiles, esperando que luego se cumpla la última semana para los judíos.

¿Pero por qué? ¿Qué relación tiene este texto ambiguo de Romanos con la profecía de Daniel? Es pura suposición. Y el hecho de que lo prediquen doctores en teología o figuras influyentes no lo hace menos especulativo.

La interpretación de la profecía no funciona de esa manera. La Biblia, sin lugar a dudas, es la que debe proporcionarnos la interpretación correcta de la profecía.

Hasta aquí hemos llegado en este post. En el próximo post, continuaremos analizando otras interpretaciones de esta profecía, centrándonos más en las divergencias sobre las fechas propuestas y algunos temas de interés adicionales. No te lo pierdas!

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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70 semanas de Daniel Explicado fácil #1

En este post, daremos inicio al estudio de las profecías temporales, y comenzaremos con una que, por su claridad, es probablemente una de las más accesibles para comprender la profecía de las setenta semanas, que se encuentra en el capítulo 9 del libro de Daniel.

A medida que avancemos en este análisis, abordaremos detalles sobre su cumplimiento que, sin duda, resultarán sorprendentes.

Profecía de las setenta semanas

Vamos a leer primero los períodos de tiempo para plasmarlos en un gráfico, con el fin de visualizar mejor el esquema que nos presenta. Luego, veremos con más detenimiento los detalles de los acontecimientos para poder establecer las fechas.

El texto dice en Daniel 9 a partir del versículo 24:

Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre su santa ciudad. Daniel 9:24

Donde ocurrirán varias cosas que veremos en breve. Luego, en el versículo 25, dice:

Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas. Daniel 9:25

Es decir, habrá 69 semanas en total, divididas en dos grupos de 7 semanas y 62 semanas, respectivamente.

La profecía termina diciendo, a partir del versículo 27, que por otra semana más (es decir, la semana que falta para completar las 70) confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda.

Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador. Daniel 9:27

Así que este sería el gráfico que la profecía nos presenta:

Vamos a concentrarnos en la primera parte y luego veremos la segunda parte de la semana faltante.

La fecha que da inicio a las setenta semanas es la de la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén. El libro de Esdras, al igual que los registros históricos extra bíblicos, registran tres órdenes de reconstrucción.

La primera fue la que dio Ciro en el año 537 a.C., y está registrada en Esdras capítulo 1, versículos del 1 al 4. Esta orden permitió el retorno de alrededor de 50.000 judíos que trajeron nuevamente los utensilios del Templo que Nabucodonosor se había llevado a Babilonia. 

Es una orden importantísima porque da cumplimiento a la profecía de los 70 años de cautiverio que había profetizado el profeta Jeremías, pero ese es otro tema.

La segunda orden fue dada por Darío I en 519 a.C., y se encuentra registrada en Esdras capítulo 6, versículos del 3 al 12. Esta orden fue necesaria debido a la oposición que enfrentaban y porque la reconstrucción del templo aún no se había completado, por lo que era importante garantizar que la obra continuara sin interrupciones.

La tercera orden fue dada por Artajerjes I en 457 a.C., y está registrada en Esdras 7, versículos del 11 al 26. Esta orden era muy superior a las anteriores, porque permitió que los judíos tuvieran sus propios sacerdotes, gobernadores y jueces con plena autoridad política y religiosa. Los eximió de los tributos de los Medo-Persas y le dio a Esdras autoridad y recursos para los servicios del templo.

En definitiva, el alcance de la orden de Artajerjes del año 457 antes de Cristo es, por lejos, la orden que hace posible que se cumpla la profecía al pie de la letra. 

No solo porque permite que se termine la edificación de Jerusalén, sino que también, tal como dice la profecía, esta orden es la única que le asigna a los judíos la autonomía e independencia necesarias para restaurar (es decir, conseguir el estado que tenían antes), obteniendo los judíos nuevamente, y contra todo pronóstico, el renacimiento legal de la nación judía en Jerusalén.

Bien. A partir de ahí, tenemos que ver si la profecía está expresada en períodos de tiempo literales o simbólicos.

Períodos de tiempo en la Biblia

El principio de día por años en las profecías es un tema complejo y muy discutido, y lo vamos a ver con más profundidad en el segundo video de esta profecía.

Pero como introducción al tema, vamos a decir, simplemente, que en la Biblia hay períodos de tiempo literales y simbólicos. Cuando el tiempo de una profecía es literal, un día es un día; pero cuando el tiempo es simbólico, un día se toma por un año.

Recordar estas dos premisas es fundamental, y no me cansaré de repetirlo. La correcta interpretación de una profecía consiste en identificar los símbolos y descifrar correctamente su significado. El significado de un símbolo no es producto de la adivinación, suposición o especulación, sino que debe estar explicado por la Biblia.

La Biblia respalda la simbología de día por año de diversas maneras. Por ejemplo, en Números 14:34, se establece:

Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día. Números 14:34

En Ezequiel 4:5, se menciona:

Yo te he dado los años de su maldad por el número de los días… día por año, día por año te lo he dado. Ezequiel 4:5

Asimismo, existen otros textos que utilizan una semana para representar un período de siete años.

Ahora bien, ¿cómo sabemos si la profecía de las setenta semanas está expresada en semanas literales de siete días o en semanas simbólicas de siete años? En este caso:

En primer lugar, si tomamos semanas literales, setenta semanas corresponderían a 490 días, es decir, poco más de 16 meses, y no hubo ningún acontecimiento histórico relevante en ese período de tiempo.

En segundo lugar, si interpretamos las semanas de manera simbólica, esto representa 490 años, y de esta forma los acontecimientos proféticos encajan de manera tan sorprendente que han dejado perplejos incluso a los historiadores más escépticos.

Es tan evidente que la profecía habla de semanas de años que prácticamente la totalidad de los teólogos de distintas religiones coinciden en esta interpretación.

Más adelante profundizaremos en este tema, pero por ahora avancemos con el texto profético para identificar las fechas.

Problema del año cero

Teniendo como referencia el año 457 a.C., cuando Artajerjes dio la orden que permitió «restaurar» Jerusalén, el texto señala en el versículo 25: «Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas.»

Siete semanas equivalen a 49 años, y 62 semanas representan 434 años. En total, suman 69 semanas, lo que equivale a 483 años.

Si tomamos como fecha de partida el año 457 a.C. y sumamos los 483 años proféticos (69 semanas de años), obtenemos el año 26 d.C. Sin embargo, es necesario añadir una unidad debido al «problema del año cero,» lo que nos sitúa en el año 27 d.C. ¿Por qué sucede esto?

El «problema del año cero» surge porque, al establecer el calendario, no se incluyó el concepto del año cero. En la mentalidad medieval, el cero representaba la inexistencia de algo, y un año no podía ser «nada.» Por lo tanto, la transición directa fue del año 1 a.C. al año 1 d.C., sin pasar por un año intermedio.

De esta manera, si sumamos años que abarcan tanto períodos a.C. como d.C., hay que considerar esta ausencia del año cero. Si partimos, por ejemplo, del año 3 a.C. y sumamos seis años, matemáticamente deberíamos llegar al año 3 d.C., pero en realidad, llegamos al año 4 d.C. debido a la falta del año cero.

En resumen, después de hacer el cálculo matemático inicial (457 a.C. + 483 años = 26 d.C.), debemos añadir una unidad para ajustar la cronología histórica, lo que nos lleva al año 27 d.C., coincidiendo perfectamente con el tiempo que se señala para la aparición del Mesías en la profecía de las setenta semanas.

Por tanto, el año 27 d.C. marca un punto crucial en el cumplimiento de esta profecía, ya que, según el análisis, corresponde al inicio del ministerio público de Jesús, el «Mesías Príncipe.»

En ese año, Cristo fue bautizado por Juan el Bautista. En el post sobre cuando Jesús se convierte en Sacerdote, detallo cómo, en el momento de su bautismo, Jesús se transforma en el Mesías. Si no estás familiarizado con esto, te lo resumo a continuación.

La palabra «Mesías» es hebrea, y en griego se traduce como «Cristo». Ambas palabras significan «Ungido» en español. En el Antiguo Testamento, Dios le indicaba a un profeta quién era el sacerdote o el rey elegido para el cargo por voluntad divina, y el profeta lo ungía con el aceite de la santa unción, el cual representaba al Espíritu Santo.

En el momento en que Juan el Bautista bautiza a Jesús, este es ungido directamente por el Espíritu Santo, tal como se describe en Lucas 3:22:

descendiendo el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y Dios Padre, con voz audible, dijo: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. Lucas 3:22

Jesús fue el ungido, es decir, el elegido, por excelencia.

Evidencia sobre el bautismo de Cristo en el año 27 d.C. 

Es indispensable, para que esta profecía sea sorprendente, poder demostrar con certeza que Jesús fue realmente bautizado o ungido en el año 27, es decir, 69 semanas simbólicas después del decreto de Artajerjes.

Gracias a Dios, tanto la historia como la Biblia nos brindan los datos suficientes para comprobar la veracidad de esta profecía, y vale la pena dedicar unos minutos a esto.

En Lucas, capítulo 3, nos dice que: «En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César… las multitudes salían para ser bautizadas por él…», y que, precisamente en ese momento, Jesús fue bautizado.

La historia nos cuenta que el emperador Augusto César murió el 19 de agosto del año 14 d.C., siendo sucedido por Tiberio. 

A simple vista y de forma superficial, muchos han calculado rápidamente que, si Tiberio empezó a gobernar en el año 14 y, cuando Jesús se bautizó, según Lucas 3:1, Tiberio llevaba el año decimoquinto de su reinado, llegarían a la conclusión de que el bautismo de Jesús ocurrió, como mínimo, en el año 29 d.C., lo que presenta una diferencia de 2 años con el año 27, que coincide con las 69 semanas.

No obstante, esta es una conclusión precipitada y errónea debido al desconocimiento de cómo se computaban los años en la época de Jesús, particularmente en Israel, donde el sistema difería de nuestra forma actual de contar los años.

Era algo más complejo que en la actualidad, pero tenía su lógica para la época, y para entenderlo debemos tener en cuenta tres conceptos fundamentales:

1.- En primer lugar, cada nación contaba los años de su historia en función del reinado del monarca de turno.

Sin embargo, en la época de Jesús no era así. Hoy en día, contamos los años según nuestro calendario actual, el calendario gregoriano, que se usa internacionalmente para calcular las fechas de los acontecimientos históricos. 

A continuación, expondremos las fechas correspondientes a los años de Tiberio, para que podamos ver claramente cómo el bautismo de Jesús, que ocurrió en el decimoquinto año de Tiberio, coincide con el año 27 de nuestro calendario.

2.- En segundo lugar, en Israel, los años del reinado de un monarca se contaban con respecto al calendario civil, que iba de otoño a otoño.

En Israel, el año no comenzaba el 1 de enero (ese fue un cambio realizado por los romanos); en la antigüedad, cada pueblo comenzaba su año en diferentes fechas.

Israel tenía dos calendarios: uno era el calendario religioso, que comenzaba en primavera, y el otro era el calendario civil, que empezaba en septiembre, en el mes de Tishri, y era el que se utilizaba para el cómputo de los años con respecto a los monarcas. Incluso hasta el día de hoy, el año nuevo judío empieza en septiembre/octubre.

Esto hace que los años de los monarcas que contaban los judíos estén un poco desplazados con respecto a nuestro calendario gregoriano, ya que este último va de enero a diciembre, mientras que los años judíos se contaban según el calendario civil, que iniciaba el 1º de Tishri y abarcaba de otoño a otoño.

3.- En tercer lugar, es importante considerar que muchos pueblos de la antigüedad tomaban el primer año del reinado del monarca desde el momento en que ascendía hasta el último día del año, aunque ese período solo fuese de unos pocos días.

Esto es crucial para nuestra comprensión, y así lo computaban los escribas de muchos pueblos de la antigüedad, incluidos los judíos.

De este modo, como Augusto murió el 19 de agosto, el primer año de Tiberio abarcó los pocos días o semanas transcurridos entre su ascensión al trono y el primer día de Tishri, es decir, el inicio del próximo año judío.

A partir de ahí, los años de Tiberio coinciden con los años judíos, según su calendario civil de otoño a otoño, y con un desplazamiento de aproximadamente tres meses con nuestro calendario gregoriano.

En otoño del año 27, cuando apenas comenzaba el decimoquinto año de Tiberio y quedaba poco tiempo para que finalizara el año 27, Jesús fue bautizado.

Ese fue el año en que Jesús fue ungido, es decir, el año en que se convirtió en el Mesías. Como puedes ver, todo encaja perfectamente, y por eso la profecía declara, con sorprendente exactitud, que al final de las 69 semanas vendría el Mesías Príncipe.

El período de 69 semanas está dividido en 7 y 62 porque las 7 semanas, es decir, 49 años, fue el tiempo que se tardó en ejecutar el decreto, que es lo que llevó restaurar y edificar Jerusalén.

Luego, Daniel 9:27 dice:

Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Daniel 9:27

A la mitad de la semana, es decir, 3 años y medio más tarde, Jesús concluyó su ministerio muriendo en la cruz.

Tal como acabamos de ver, Jesús fue bautizado en otoño, y como todos sabemos, murió en primavera, coincidiendo con la celebración de la Pascua. Jesús murió en la primavera del año 31, tres años y medio más tarde de su bautismo, exactamente como lo anuncia la profecía, la cual menciona que ocurriría «a la mitad de la semana.»

Cuando Cristo muere en la cruz, el servicio de ofrendas y sacrificios en el templo ya no era necesario, tal como se explica en Hebreos, capítulo 9 a partir del versículo 24, y en el capítulo 10 desde el versículo 11 en adelante. Cristo, el verdadero Cordero Pascual, había sido crucificado, expiando nuestros pecados y poniendo fin a la condena del pecado, tal como predice la profecía.

Espero que este análisis te ayude a comprender la importancia de lo que hemos estudiado. Para no extender este tema demasiado, he decidido abordar esta profecía en dos posts. En esta primera parte, he explicado de manera sencilla la interpretación de la profecía.

En una segunda parte, analizaremos otras interpretaciones, especialmente aquellas que discrepan con la interpretación de la última semana, y profundizaremos en algunos principios generales de interpretación aplicables a otras profecías.

Pero no quiero finalizar sin detenerme en el final de esta profecía, que considero crucial y realmente sorprendente.

Apedreamiento de Esteban

Las setenta semanas de la profecía concluyen tres años y medio después de la muerte de Cristo, con el apedreamiento de Esteban.

Te invito a que me acompañes a ese evento narrado en los capítulos 6 y 7 del libro de Hechos de los Apóstoles.

Esteban no solo poseía una gran capacidad intelectual, sino que, como dice Hechos 6:8, estaba lleno de gracia y poder, realizando grandes prodigios y señales entre el pueblo.

Era evidente que Esteban había estudiado profundamente las profecías y era versado en todas las cuestiones de la ley. Sin embargo, al escuchar los miembros del concilio la fuerza de su predicación, en lugar de rendirse ante las pruebas que presentaba sobre el Mesías, fueron consumidos por la ira.

En ese estado, actuando más como fieras que como seres humanos, se lanzaron sobre él para apedrearlo.

Hechos 7:55 dice que Esteban, considerado el primer mártir cristiano, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios.

Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios. Hechos 7:55

Sí, el fin de las setenta semanas determinadas para el pueblo judío, tal como lo anunciaba la profecía, estaba llegando a su fin, y quedó registrado en tres sentencias:

1. Se taparon los oídos:
En Hechos 6:15 dice que, al fijar los ojos en Esteban, vieron su rostro como el rostro de un ángel. A pesar de que el cielo les hablaba con poder a través del rostro glorificado de Esteban, el Espíritu Santo ya no podía llegar a sus corazones de piedra.

Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel. Hechos 6:15

En Hechos 7:57 dice que ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos.

Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. Hechos 7:57

Este es el pecado contra el Espíritu Santo. Cuando tomas la firme decisión de tapar tus oídos para no oírlo, y cierras tu corazón para que no entre, no hay nada que el Espíritu Santo pueda hacer, porque respeta tu libertad de elección.

2. La persecución a los hijos de Dios:
En Hechos 8:1 dice que en aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia.

Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Hechos 8:1

La Biblia menciona que Dios abomina muchas cosas, pero solo una abominación es desoladora: cuando se decide perseguir y matar al pueblo de Dios. En Mateo 18:6, Jesús dijo que cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor que se cuelgue una piedra de molino y se arroje al mar.

Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. Mateo 18:6

3. El esparcimiento del evangelio a los gentiles:
Como consecuencia del punto anterior, continuando la lectura de Hechos 8:1-4, dice que todos fueron esparcidos, y los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Hubo una época anterior en la que tanto Jesús como los apóstoles tenían que predicar solo a los judíos.

En Mateo 15:24, Jesús decía:

Yo no fui enviado sino a las ovejas perdidas de Israel. Mateo 15:24

Y en Mateo 10:5-6, al principio de su ministerio, cuando Jesús envía a los doce, les dijo:

5 Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, 6 sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Mateo 10:5-6

Pero ahora, era imposible seguir predicando en Jerusalén. A partir de ese momento, el evangelio debía ser predicado a los gentiles, porque el tiempo para “las ovejas perdidas de la casa de Israel” había terminado.

Reflexión final

Aquí te dejo un link de un post donde hablo de por qué Dios utiliza el número siete. Ahí explico que, en las manos de Dios, un número es más que una simple cifra; Él lo utiliza como un símbolo numérico que representa una enseñanza.

Exactamente lo mismo sucede con la frase numérica “setenta veces siete”.

Cuando Pedro le preguntó a Jesús en Mateo 18:21:

Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Mateo 18:20

Jesús le responde en el siguiente versículo:

No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. Mateo 18:21

Jesús no le estaba dando a Pedro una cifra o una cantidad, sino una frase numérica cuyo símbolo representaba un principio.

Jesús le estaba diciendo a Pedro: “Tienes que perdonar mucho, hasta setenta veces siete.” Como Yo los perdono a ustedes, a Mi pueblo. ¿No lo ves?

Dios perdonó tanto a los judíos que Su misericordia hacia ellos no terminó con la muerte de Jesús, sino con la persecución de Sus hijos tres años y medio más tarde. Porque llega un día en que el seguir perdonando no tiene sentido, ya que pone en riesgo la vida y la salvación del resto de los hijos de Dios.

Pero cuidado, no te confundas. Esta profecía no significa que a partir de ese momento los judíos no se podían salvar. ¡Ni mucho menos! De hecho, muchos judíos se convirtieron al cristianismo y siguen aceptando a Cristo hasta el día de hoy.

Lo que quiere decir es que los judíos, como nación, perdieron su condición de pueblo escogido de Dios.

A partir de entonces, el pueblo judío ya no sería más el grupo humano que Dios utilizaría para proclamar el evangelio; ahora serían los cristianos, a quienes la Biblia llama “El Israel Espiritual.”

En este post, apenas hemos arañado la superficie de esta extraordinaria profecía, pero lo suficiente para darnos cuenta de que solo Dios puede predecir el futuro con tanta precisión.

Si te ha gustado este post te quiero recordar que no dejes de compartirlo. Seguramente conoces a alguien a quien le vendría muy bien para fortalecer su fe saber que Dios está al control. Comprender el cumplimiento de las profecías tiene un poder tremendo que impacta incluso a la mente más escéptica.

Y si quieres seguir aprendiendo cómo interpretar las profecías que Dios dejó para sus hijos, deber ir a mirar el segundo post sobre la profecía de las setenta semanas, donde la analizaremos más profundamente.

No te quepa la menor duda: si Dios reveló el futuro, es para que sus hijos lo conozcan. ¡Nos vemos en el próximo post!

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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Los 10 Mandamientos #4 – La Ley Antes de Moisés

Los ataques a la vigencia de la ley de Dios por parte del enemigo son numerosos y meticulosamente elaborados. Con frecuencia, tratar de abordar todos los argumentos en contra de la ley de Dios en un solo espacio puede confundir al creyente sincero. 

En el primer post de esta temática, me dedico a contrarrestar el argumento que sostiene: «Estamos bajo la gracia y no bajo la ley.»

En el segundo post, abordo cómo la ley, lejos de esclavizarnos, es un camino hacia la libertad.

El tercer post contiene un análisis sobre el versículo de Romanos 10:4, frecuentemente utilizado, que afirma que «el fin de la ley es Cristo.»

Este cuarto post, titulado «La Ley antes de Moisés», abordará de manera breve y clara la existencia de la ley antes de Moisés, refutando el falso argumento de que la ley de Dios no existía antes de Moisés y, por ende, que solo aplicaba a los judíos.

Si no has leído los tres posts anteriores, te recomiendo hacerlo. A medida que avancemos con esta serie, te irás dando cuenta de lo importante que es este tema para el cristiano.

¿Existía la ley antes de Moisés?

Uno de los argumentos más comúnmente utilizados para negar la vigencia actual de los Diez Mandamientos se basa en la siguiente suposición:

Antes de que Dios le entregara a Moisés los Diez Mandamientos escritos en dos tablas de piedra, dichos mandamientos no existían.

A partir de esta suposición, algunos deducen que los Diez Mandamientos eran solo para los judíos y que Jesús los tuvo que cumplir únicamente porque era judío.

Derribar este argumento es sencillo: basta con demostrar que los Diez Mandamientos ya estaban vigentes antes de Moisés, lo que implica que:

«Lo único que hizo Dios con Moisés fue entregar por escrito, en dos tablas de piedra, una ley que ya estaba vigente desde el principio, de forma oral.»

Lo primero que debemos comprender es que, para que exista pecado, es necesario e indispensable que haya una ley.

En Romanos 4:15 se nos dice:

Donde no hay ley, tampoco hay transgresión. Romanos 4:15

De igual manera, Romanos 3:20 aclara que:

Por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Romanos 3:20

Esto significa que el pecado se define en base a la ley. 1 Juan 3:4 lo expresa claramente al definir el pecado como la infracción de la ley.

Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. 1 Juan 3:4

Este principio es tan sencillo como explicar que Dios no podría haber culpado a Adán y Eva por haber comido del árbol del bien y del mal si antes no les hubiese advertido que dicho árbol estaba prohibido, tal como les dice en Génesis 2:17:

Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. Genesis 2:17

Bajo esta lógica sencilla y concluyente, podemos deducir que, cuando la Biblia habla de pecado, es indudable que ya existía la ley, cuya infracción convertía a los hombres en pecadores.

Por ejemplo, en Génesis 13:13 se dice:

Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra el Eterno en gran manera. Genesis 13:13

Este versículo aclara, de forma indirecta pero contundente, que ya existía la Ley de Dios, sin la cual no habría sido posible llamar a esos hombres pecadores.

Pablo explica este mismo principio en Romanos 7:7 cuando dice:

¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. Romanos 7:7

Luego, Pablo nos ofrece un ejemplo sencillo para ilustrarlo: «…porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.»

Esto queda aún más claro cuando examinamos referencias a los mandamientos antes de la entrega de las tablas de la ley a Moisés en el Sinaí. Veamos algunos ejemplos que evidencian la vigencia de estos mandamientos.

Los 10 mandamientos antes de Moisés

Un primer ejemplo lo encontramos cuando José es tentado por la esposa de Potifar. Al insistirle ella para que se acostara con ella, José le responde en Génesis 39:9:

¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? Génesis 39:9

Era imposible que José hablara de pecar contra Dios si no supiera que Dios había prohibido el adulterio, correspondiente al séptimo mandamiento.

No es el único caso en el que se menciona el adulterio como pecado antes de la entrega de los mandamientos a Moisés. También podemos observarlo en la historia de Abraham con Abimelec, rey de Gerar.

Si no conoces la historia, te la resumo. Abraham estaba casado con Sara, quien además de ser su esposa, era también su media hermana por parte de su padre.

Cuando Abraham llega a la tierra de Abimelec, teme por su vida debido a la belleza de Sara. Conociendo las costumbres de la región, Abraham supone que el rey podría matarlo para quedarse con su esposa. Para evitar este desenlace, Abraham le dice a Abimelec que Sara es solo su hermana, ocultando que estaban casados.

Abimelec toma a Sara, pero antes de acostarse con ella, Dios se le revela en un sueño y le advierte que no debe tocar a esa mujer y que debe devolvérsela a su esposo Abraham. Abimelec, obedeciendo la advertencia divina, decide devolver a Sara a su esposo.

En este sueño, Dios le dice a Abimelec, como se relata en Génesis 20:6:

Yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases. Génesis 20:6

Tal como sucedió en la historia de José, es imposible que Dios le dijera a Abimelec que pecaría contra Él si cometía adulterio con Sara, a menos que Dios ya hubiera revelado previamente la ley sobre el adulterio.

Ambas historias, la de José y la de Abimelec, ocurrieron mucho antes de que Moisés recibiera las tablas de la ley en el Sinaí, lo que refuerza el argumento de que los mandamientos, incluidos aquellos relacionados con el adulterio, ya estaban vigentes antes de su entrega formal por escrito.

Pasemos a otro mandamiento fundamental: el sexto, «No matarás». Este principio aparece claramente en el relato del Génesis, cuando Caín mata a su hermano Abel. Dios le pregunta:

Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Génesis 4:10

Y luego declara:

Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Génesis 4:11

Desde el principio de la historia humana, Dios ya había dejado claro que existía una ley moral que prohibía el asesinato. De lo contrario, no habría tenido sentido maldecir a Caín por un acto que no estuviera expresamente prohibido por Dios. La infracción de Caín no fue simplemente una falta social, sino una violación directa del mandamiento divino.

Otro ejemplo de la ley moral antes de Moisés lo vemos en el trato entre Jacob y su suegro Labán. En Génesis 30:33, Jacob establece un acuerdo con Labán sobre el reparto de sus rebaños, y dice que, si no respetaba el trato, se le tendría “como hurto”. Este es un claro indicio de la vigencia del octavo mandamiento: “No hurtarás”.

Así responderá por mí mi honradez mañana, cuando vengas a reconocer mi salario; toda la que no fuere pintada ni manchada en las cabras, y de color oscuro entre mis ovejas, se me ha de tener como de hurto. Génesis 30:33

Jacob no podría haber hablado de la deshonra del hurto si no existiera ya una ley moral que condenara el robo. Esto demuestra que el conocimiento de la ley de Dios, incluido el mandamiento contra el hurto, era parte de la conciencia humana mucho antes de su formalización escrita en las tablas de la ley.

Algunos teólogos que afirman que la ley solo existió a partir de Moisés intentan minimizar estas evidencias, sosteniendo que estos actos eran meros principios de civismo o moralidad cultural. Sin embargo, si ese fuera el caso, no se podría decir que estos actos eran pecados ante Dios, como claramente afirman los textos bíblicos.

Además, hay evidencias claras de la existencia de mandamientos específicos, como el cuarto mandamiento, que ordena la observancia del día de reposo. Este es un mandamiento que no se puede justificar solo con normas de moralidad humana, sino que proviene de un mandato explícito de Dios.

Desde el principio, en Génesis 2:3, se menciona que Dios “bendijo al séptimo día y lo santificó” después de la creación. Este acto de santificación y reposo es la base para el mandamiento de guardar el sábado.

Más adelante, en Éxodo 16, antes de que Dios entregara las tablas de la ley a Moisés, se relata la historia del maná. En los versículos 26-29, Dios instruye al pueblo: “Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo”. Cuando algunos salen a recoger maná en el séptimo día y no encuentran nada, Dios se queja:

¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? Éxodo 16:28

Esta narración no solo confirma que el cuarto mandamiento ya existía antes de Moisés, sino que también sugiere que el pueblo había estado incumpliendo este mandamiento durante mucho tiempo. 

Finalmente, en el versículo 29, Dios deja en claro: “Jehová os dio el día de reposo”, reafirmando que el día de descanso no era una invención humana, sino una ordenanza divina que existía desde la creación.

Mirad que Jehová os dio el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día. Éxodo 16:29

Y si aún queda alguna duda acerca de la existencia del mandamiento del día de reposo antes de Moisés, basta con observar que, cuando Dios entrega las tablas de la ley en el monte Sinaí, el cuarto mandamiento es el único que comienza con la palabra «Acuérdate». 

No puedes recordar algo a menos que ya haya sido comunicado previamente. Esto refuerza la idea de que el mandamiento de guardar el día de reposo no era nuevo, sino que había sido conocido desde antes.

No te parece lógico?

Además, consideremos el caso de Jacob. Cuando Dios le ordena que vaya a Bet-el y haga un altar, Jacob responde con la siguiente instrucción a su familia:

Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. Génesis 35:2

En un mundo dominado por el politeísmo, esta orden es significativa. Jacob sabía que no debía adorar a otros dioses porque ya conocía el primer y segundo mandamientos: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” y “No te harás imagen…”. 

El mandato de Jacob de quitar los ídolos no era una mera decisión personal, sino un acto de obediencia a los mandamientos de Dios, que evidentemente ya eran conocidos.

Este es un testimonio claro de que los mandamientos de Dios, como el de no adorar ídolos, existían antes de la entrega de las tablas en el Sinaí. Lo único que cambió fue que, en el Sinaí, Dios los escribió en piedra, reafirmando su inmutabilidad y validez eterna.

Con todas estas evidencias, entendemos mejor lo que se dice en Génesis 26:5:

por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes. Génesis 26:5

Sabemos que esos mandamientos, preceptos y leyes incluyen los mismos diez mandamientos que más tarde serían entregados a Moisés por escrito, confirmando que han estado vigentes desde el principio.

Quisiera ahora compartir contigo unas breves reflexiones:

Primero, en Génesis 6:5, se menciona que “Jehová vio que la maldad de los hombres era mucha en la tierra”, lo que llevó a la decisión de destruir a la humanidad con el diluvio. 

Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Genesis 6:5

Si fuera cierto que los diez mandamientos fueron dados por primera vez a Moisés, ¿sería justo que Dios condenara a los antediluvianos por su maldad? Si ellos no conocían claramente lo que estaba bien o mal, ¿cómo podrían ser culpables? Evidentemente, la ley ya existía y era conocida, pues de lo contrario, no habría una base para juzgar su comportamiento.

Finalmente, si es falso que la ley fue dada solo a Moisés y su origen es anterior, entonces también es falso afirmar que la ley era exclusiva para los judíos. Este argumento demuestra que los diez mandamientos son universales y siempre lo han sido.

La creencia moderna de que la ley de Dios solo fue relevante desde Moisés hasta la muerte de Cristo es uno de los errores más graves y perjudiciales en el cristianismo contemporáneo. 

Esta doctrina no solo desafía la autoridad de Dios, sino que contradice la razón y la lógica. Si las naciones terrenales necesitan leyes para funcionar, ¿cómo es posible pensar que el Creador no tendría una ley para gobernar a la humanidad?

Nos vemos en el próximo post, donde continuaremos explorando por qué la muerte de Cristo, lejos de abolir la ley, confirma su carácter inmutable y eterno.

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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Jesús Sumo Sacerdote – ¿Cuándo Jesús fue ungido? – Santuario Parte 5

¿Sabes en qué momento exacto Jesús se convirtió en sacerdote?

¿Y sabes en qué momento exacto Jesús pasó a ser sumo sacerdote?

¿Por qué Jesús se llama «El Mesías» o «El Cristo»?

¿Por qué empezó su ministerio recién a los 30 años?

¿Y por qué cuando compartió el pan y el vino con los discípulos, dijo que ya no volvería a beber del fruto de la vid?

¿Qué es el bautismo de fuego? 

Aunque te parezca mentira, las respuestas a todas estas preguntas están relacionadas, y las vamos a responder en este post. Sin ninguna duda, te vas a sorprender. 

La Importancia del Ungimiento

Todo el mundo sabe que a Jesús se lo esperaba como el Mesías. La palabra Mesías es una palabra hebrea que en griego se traduce como Cristo.

Lo que poca gente sabe es que la palabra Mesías en hebreo y Cristo en griego significan lo mismo: «ungido». Así que entender el ungimiento es clave, porque esa palabra es la que Dios utilizó para definir a nuestro Salvador. 

Para entender esto, lo primero que nos tenemos que preguntar es: ¿A quiénes se ungía? 

Los profetas eran considerados portavoces de Dios y transmitían su palabra. Su autoridad venía directamente de Dios, y por eso no necesitaban una unción ritual con aceite para validar su llamado.

Por eso, salvo la excepción de Eliseo, ungido por Elías, los profetas no lo eran. En el Antiguo Testamento se ungía a los sacerdotes y a los reyes.

El procedimiento era el siguiente: Dios le indicaba al profeta quién era el elegido para el cargo. Entonces el profeta realizaba un rito muy especial, donde «consagraba» a la persona elegida, colocando sobre ella un aceite perfumado.

Así, con el rito de la unción se dejaba claro que el ungido se había asignado, consagrado, elegido o apartado para el cargo.

Por eso era llamado el rito de la santa unción, porque ser santo significa ser «apartado». 

El Aceite de la Unción

¿Cómo era el aceite de la unción? 

El aceite para ungir no era cualquier aceite. La Biblia no solo nos explica que era un perfume muy especial, sino que en Éxodo 30 está detallada la fórmula exacta de este aceite. Preparado, dice, según el arte del perfumista. Este será el aceite de la unción santa. 

23 «Tomarás especias finas: de mirra excelente, quinientos siclos, y de canela aromática, la mitad, esto es, doscientos cincuenta; de cálamo aromático, doscientos cincuenta; 24 de casia, quinientos, según el siclo del santuario, y de aceite de olivas, un hin. 25 Prepararás con ello el aceite de la santa unción, un ungüento superior, preparado según el arte del perfumista. Este será el aceite de la unción santa”. Éxodo 30:23-25 

Tal como dice en el versículo 30 «Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes”. 

Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes. Éxodo 30:30 

Pero lo más curioso aún es lo que viene a continuación. Donde no solo Dios dejó claro que era un perfume fino, y especial sino a partir del versículo 32 especifica que debía ser “único”.

“Sobre carne de hombre no será derramado”, dice “ni haréis otro semejante conforme a su composición”. 

Sobre carne de hombre no será derramado, ni haréis otro semejante conforme a su composición; santo es, y por santo lo tendréis vosotros. Éxodo 30:32 

Solo podía ser utilizado sobre los sacerdotes elegidos por Dios a través del profeta, y no obedecer esto era tan grave, que en el versículo 33 advierte que “Cualquiera que ponga este aceite, sobre algún extraño, será eliminado de su pueblo». 

Cualquiera que componga un ungüento semejante o ponga de él sobre algún extraño, será eliminado de su pueblo. Éxodo 30:33 

En el versículo 38 dice que ni siquiera se podía reproducir el perfume para olerlo. 

Cualquiera que haga otro como este para olerlo, será eliminado de su pueblo. Éxodo 30:38 

¿Por qué Dios exigió esto así?

Muy sencillo: el olor era sello del sacerdocio. Por el olor todos podían saber que el que oliera así era sacerdote. Con tan solo percibir el olor, ya sabías que el sacerdote estaba cerca. 

Los judíos tenían tan presente este hecho. Estaban tan familiarizados con el concepto de que el Sumo sacerdote tenía el aroma de un perfume único y especial, que cuando se hablaba del Ungido de Dios, para ellos era sinónimo de decir “el perfumado”. 

Tal como he mencionado muchas veces, es imprescindible conocer la simbología para que podamos entender las profecías bíblicas.

Dios le revela el futuro a sus hijos, a través de las profecías y utiliza un idioma que solo ellos pueden entender. Símbolos proféticos que solo podrán interpretar aquellos que están familiarizados con su palabra. 

En el post de hoy, vamos a comprender una cuarta simbología: la del perfume. 

La simbología del perfume en las oraciones

En la Biblia hay varios versículos que explican claramente que Dios no escucha todas las oraciones.

Es más, hasta llega a decir que algunas oraciones son para el abominación. Es decir, las de algunos sí escucha y las de otros no. 

Lo primero que queremos saber es cómo Dios describe al grupo de creyentes a los cuales él no escucha (y sabemos que son creyentes, sino no le estarían orando a Dios). 

En Salmo 66 dice que Dios no escucharía a los que miran iniquidad. 

Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado. Salmo 66:18 

Y en Isaías 59 dice que Dios no oye a los que obran iniquidades y pecados. 

Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Isaías 59:2

En Proverbios 28 dice que la oración del que “aparta su oído para no oír la ley,” es abominable para Dios. 

El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable. Proverbios 28:9

Sin embargo, otros versículos como en Santiago 5 dice que la oración eficaz del justo puede mucho. 

Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Santiago 5:16 

En Proverbios 15 dice Jehová está lejos de los impíos; pero él oye la oración de los justos. 

Jehová está lejos de los impíos; pero él oye la oración de los justos. Proverbios 15:29

¿Pero qué quiere decir todos estos versículos? ¿Qué para que Dios oiga nuestras oraciones tenemos que ser perfectos y sin pecado? 

Bueno, aquí es donde encontramos tan útil la enseñanza dada por Dios a través de la simbología del perfume. 

Dios describe a la oración del justo, la que él acepta con agrado, como una oración perfumada, de olor grato. En Salmo 141, dice «Suba mi oración delante de ti como el incienso…” 

Suba mi oración delante de ti como el incienso, el don de mis manos como la ofrenda de la tarde. Salmo 141:2 

Tal es así, que la mayoría de la gente llegó a creer que el incienso que sube del altar del templo representa nuestras oraciones.

La confusión es normal, ya que en Apocalipsis 5 dice que «el incienso son las oraciones de los santos.» 

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos. Apocalipsis 5:8 

Aceptar a Cristo en nuestra vida significa aceptar el bautismo del Espíritu. Es decir, dejar que el amor de Cristo nos transforme a través del Espíritu Santo a su imagen y semejanza. 

Cuando esto ocurre en nuestra vida, cuando Cristo y el Espíritu Santo simbolizados por el incienso están presentes en nuestras vidas, nuestras oraciones suben «mezcladas» con el incienso y tienen un perfume grato a Jehová.

El incienso se hace con aceite que representa al Espíritu Santo. El perfume simboliza a Cristo. 

Si leemos un poco más adelante en Apocalipsis 8 lo vemos más claro cuando dice: “y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos” y el versículo siguiente, el 4, dice: subió el incienso “con” las oraciones de los santos. 

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Apocalipsis 8:3 

Ahora sí lo entendemos mejor.

El incienso que sube del altar del santuario representa las oraciones de los santos, no porque el incienso o su perfume sea nuestras oraciones, sino porque el perfume es Cristo, que “se mezcla” con nuestras oraciones. 

Por eso en 2 Corintios 2:14 dice:

Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; 2 Corintios 2:14 

Así que la diferencia, aunque parezca sutil, es clave para entender el plan de salvación.

La Biblia llama justo, no al que está sin pecado, sino a aquel que “acepta a Cristo, escuchando al Espíritu Santo y dejando que lo vaya transformando día a día”. 

No es la justicia del creyente la que convierte su oración en olor grato a Jehová, sino los méritos de Cristo que moran en él y se mezclan con su oración. 

 

¿Cuándo Cristo fue ungido como sacerdote?

Para entender este tema, debemos primero comprender qué era un sacerdote. 

Hay mucha confusión sobre este tema, ya que muchos piensan que todos los levitas eran sacerdotes. Pero esto no es así. 

Si bien los levitas tenían responsabilidades importantes con respecto al Santuario, no eran sacerdotes.

El sacerdocio solo era ejercido por los levitas que eran descendientes directos de la familia de Aarón. Y el resto de los levitas que no eran descendientes de Aarón, y que eran la gran mayoría, se encargaban de tareas secundarias. 

La función de los levitas era: 

  • El montaje y desmontaje del Tabernáculo. 
  • El transporte de sus utensilios y materiales. 
  • La custodia de los atrios y patios. 
  • La asistencia a los sacerdotes en sus labores. 
  • El canto y la música durante los servicios religiosos. 

Y las funciones de los sacerdotes (descendientes de Aarón) eran: 

  • Ofrecer sacrificios. 
  • Oficiar ceremonias sagradas. 
  • Enseñar la ley y brindar orientación espiritual. 

Pasemos a ver este gráfico para seguir explicando en qué momento Cristo fue ungido como sacerdote. 

Cristo nació y vivió su vida perfecta. Su ministerio en la tierra duró tres años y medio y estaba representado por los muebles del atrio y las fiestas de primavera hasta la fiesta de las primicias. 

Pero como es obvio, no podía empezar su ministerio sacerdotal sin antes ser ungido como sacerdote.

Así que él esperó pacientemente hasta nada más ni nada menos que la edad de 30 años para ser bautizado, tal como dice en Lucas 3. 

Al comenzar su ministerio, Jesús tenía como treinta años. Él era (según se creía) hijo de José, Lucas 3:23

¿Por qué Cristo esperaría tanto tiempo?

Bueno. En Números 4 nos dice que los sacerdotes junto con los levitas empezaban su ministerio a los 30 años.  

2 Toma la cuenta de los hijos de Coat de entre los hijos de Leví, por sus familias, según las casas de sus padres, 3 de edad de treinta años arriba hasta cincuenta años, todos los que entran en compañía para servir en el tabernáculo de reunión. Números 4:2-3 

La edad mínima de los levitas luego se redujo a los 25 años e incluso a los 20 en la época de David, ya que las tareas eran mucho más fáciles. Estaban en el templo y ya no era necesario trasladar el tabernáculo. 

Pero la edad mínima del sacerdocio estipulada por Dios en número 4 seguía vigente para los sacerdotes y Jesús tenía que cumplir la ley hasta en el más mínimo detalle. 

Así que el bautismo de Jesús por Juan el bautista, marca el comienzo de su ministerio como sacerdote, y atraviesa de esa forma la primera puerta del santuario. 

En vez de ser ungido con aceite que representa el Espíritu Santo, es ungido directamente por el Padre y el Espíritu Santo tal como dice Lucas 3:22. 

El Espíritu Santo se hizo visible “en forma corporal, como paloma,” y el Padre se hizo audible, diciendo con su propia voz desde el cielo “Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia». 

Y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. Lucas 3:22 

En el preciso momento en que Jesús se bautizó con Juan el Bautista y es ungido por el Espíritu Santo, empieza su ministerio y se convierte en el Mesías, o el Cristo. Es decir “el ungido”.

Que entendamos esto es muy importante, porque este dato nos servirá para la correcta interpretación de la profecía de las setenta semanas de Daniel (una de las primeras que vamos a ver ya que es una de las más fáciles de entender, y que analizaremos cuando nos metamos de lleno con el tema de las profecías de tiempos). 

 

¿Cuándo Cristo pasa a ser sumo sacerdote?

Vamos a responder esta pregunta desde varios puntos de vista.

En primer lugar, tenemos que ver qué diferencias había entre un sacerdote y un sumo sacerdote. 

La primera diferencia que se suele recalcar y la más conocida es que el sacerdote podía ministrar solo en el atrio y en el lugar Santo mientras que el sumo sacerdote podía traspasar el último velo y entrar al lugar Santísimo, una vez al año en el día de la Expiación. 

Muchos intentan hacerte creer que esta era la principal diferencia, minimizando el rol del sumo sacerdote, por motivos que veremos más adelante en otros posts. 

Sin embargo, no es verdad en absoluto que la única o la principal diferencia entre ellos era que el sumo sacerdote podía entrar al lugar santísimo y el sacerdote no.

La principal diferencia entre los sacerdotes y el sumo sacerdote es mucho más amplia y significativa.

Y está relacionada con a quienes representan y la función intercesora que realizaba cada uno. 

Si bien ambos realizaban tareas de intercesión, su intercesión era completamente diferente. 

Los sacerdotes representan a todos los hijos de Dios que ministran e interceden a favor de los hombres. 

De la misma forma que durante sus tres años y medio Cristo ministró realizando milagros y enseñando, 

tal como después lo pudieron realizar los discípulos. 

El Nuevo Testamento está lleno de versículos que hablan de cómo podemos interceder por otros en oración. En Santiago 5:16 dice «…orad unos por otros, para que seáis sanados». 

Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Santiago 5:16 

En Efesios 6:18 dice «Orando en todo tiempo con toda oración y súplica … por todos los santos; 

Orad en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velad en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos Efesios 6:18 

Y aquí te dejo algunos versículos que hablan de cómo debemos interceder por nuestros hermanos, llevando sus cargas, en oración, súplica, etc. 

El tema de la oración intercesora es un tema apasionante y por supuesto excede el espacio de este post, donde solo lo vamos a mencionar.

Y lo mismo pasaba con los milagros que Cristo realizó. Los discípulos curaron enfermos, dieron vista a los ciegos, y hasta resucitaron muertos.

Así como Cristo tuvo una vida de ejemplo, también realizó durante tres años y medio un ministerio de ejemplo para todos nosotros. Sin embargo, el sumo sacerdocio es diferente.

Representa a Cristo y su intercesión es para expiación y remisión de nuestros pecados. Cristo era representado de forma única y exclusiva por el Sumo Sacerdote y por el cordero sacrificado.

Después de su muerte, de la misma forma que ya no debía haber más sacrificios, como dice Hebreos 9, tampoco debía existir sumos sacerdotes tal como lo explica Hebreos 7:23-27. 

 

…se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. Hebreos 9:26 

25 …puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. 
26 Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; 27 que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo… Hebreos 7:25-27 

 

Esta es la principal diferencia entre un sacerdote y el sumo sacerdote.

Todas las demás diferencias son consecuencia de lo anterior. Su función intercesora era diferente porque el sumo sacerdote representaba a Cristo.

Por ese motivo había diferencia en el acceso. Los sacerdotes no podían entrar al lugar Santísimo, y el sumo sacerdote sí.

Por este motivo los sacerdotes eran muchos (todos los Levitas descendientes de Aaron) y el sumo sacerdote era uno solo. Y por este motivo, su vestimenta era diferente, siendo la de los sacerdotes más simple y la del sumo sacerdote mucho más jerarquizada. 

Ahora bien. De la misma forma que ocurrió cuando Jesús fue bautizado y ungido como sacerdote, para que Jesús fuera nombrado sumo sacerdote, debía haber un bautismo y un ungimiento.

¿Ocurrieron estos dos acontecimientos?

¿Y si es así, cuándo?

No te pierdas lo que viene ahora, porque es realmente impresionante. 

 

El bautismo de fuego

Para entender el bautismo de Cristo como sumo sacerdote, debemos primero entender el bautismo de fuego. 

Muchas personas piensan que el bautismo de fuego es el mismo que el bautismo del Espíritu Santo, y la confusión es razonable.

Porque cuando los discípulos recibieron el bautismo del Espíritu Santo en el Pentecostés, dice en Hechos 2:3 que vino como lenguas de fuego.

Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Hechos 2:3

Sin embargo, el bautismo de agua es una cosa, el del Espíritu Santo es otra y el bautismo de fuego es otra.  

Cuando Cristo fue bautizado en el Jordán por Juan el bautista, ya había sido sumergido por agua y como vimos anteriormente, fue ungido de forma visible por el Espíritu Santo, el cual se manifestó en forma de paloma.

Sin embargo, bastante más adelante, les dijo a sus discípulos en Lucas 12.

Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido? De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla! Lucas 12:49-50 

Refiriéndose a su muerte en la cruz como un bautismo. 

Luego, en otra ocasión, cuando la madre de los hijos de Zebedeo le pide a Jesús que se siente uno a la derecha y otro a la izquierda.

Jesús le responde en Mateo 20: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado?» Haciendo referencia a su muerte en martirio.  

Y ellos le dijeron: «Podemos» (respondiendo esto sin tener ni idea a qué bautismo se refería Jesús). 

Y Él les dijo: «A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados;» (Esto lo dijo Jesús porque proféticamente sabía que los discípulos sufrirían martirio, el cual consiste en privación de la libertad, sufrimientos o incluso la muerte por causa del evangelio). 

22 Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. 23 Él les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; Mateo 20:22-23 

Ya hablaremos más adelante y con más detalle del bautismo de fuego, pero simplemente cierro el tema diciendo que, en primer lugar: es Jesús el que nos da el bautismo de fuego tal como dice Mateo 3 cuando Juan el Bautista dijo: «El que viene tras mí, él os bautizará en Espíritu Santo y fuego». 

pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Mateo 3:11 

Esto quiere decir que no es un bautismo que nosotros podamos realizar por iniciativa propia, sino que es enviado del cielo. 

Y, en segundo lugar, por otro lado, no es para todos los hijos de Dios. Sino solo para aquellos cuya fe les permite resistirlo.

En Números 31 dice «Todo lo que resiste el fuego, por fuego lo haréis pasar». 

Todo lo que resiste el fuego, por fuego lo haréis pasar, y será limpio, bien que en las aguas de purificación habrá de purificarse; y haréis pasar por agua todo lo que no resiste el fuego. Números 31:23 

Aquí te dejo otros versículos que hablan del tema en forma profética, por si quieres investigar. 

He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción. Isaías 48:10 

Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro. Job 23:10 

Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. Él invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios. Zacarias 13:9 

Así que la agonía de Cristo en el Getsemaní y su muerte en la cruz fue el bautismo de Cristo para convertirse en nuestro Sumo Sacerdote. 

Un bautismo de fuego, por el martirio de su pasión. 

Y esto tiene mucha lógica, ya que fue su muerte en la cruz, y su sangre derramada, para remisión y expiación de nuestros pecados, lo que lo convirtió en nuestro Sumo sacerdote, o lo que es lo mismo en nuestro pontífice máximo. 

Es decir, el único puente por el cual podemos acceder a Dios. En este sentido, su intersección es única. 

Las Diferencias entre Sacerdotes y Sumo Sacerdotes

La diferencia entre lo que representaba un sacerdote y un sumo sacerdote, es tan diferente, que aún quedan más diferencias entre ambos para mencionar, pero déjame comentarte solo una más. 

Sus restricciones en su forma de vivir. 

Los sacerdotes, al ser consagrados para administrar los asuntos sagrados del templo, se les imponían ciertas restricciones. Es decir, limitaciones en su conducta para mantener su santidad y pureza ritual. 

Y el sumo sacerdote, al ser un líder religioso supremo, Dios le había impuesto conductas aún más estrictas que los sacerdotes. Muy similares a las que tenían aquellas personas que habían hecho el voto nazareo.

Los que realizaban el voto nazareo, también llamado nazareato, eran personas que habían realizado una promesa de consagración especial a Dios durante un tiempo determinado. 

Aquí te dejo un Link de un video donde introduzco el patrón del número siete que Dios utiliza continuamente en la Biblia.

A partir del minuto 12 explico que, en la Biblia, hay 6 personas que desde su nacimiento fueron elegidas por Dios y algunos de ellos estaban consagrados bajo el voto nazareo, porque estaban apartados para representar a Cristo de una forma especial, al igual que pasaba con el sumo sacerdote.

Eran seis, Cristo, por supuesto, era el séptimo que completaba la serie. 

¿Cuáles eran esas restricciones? Bueno, para empezar, estaba la “contaminación por muerte” en Levítico 21:1-3 dice que un sacerdote no se podía contaminar por nada muerto (ni animal ni hombre). 

1 …diles que un sacerdote no se contamine por un muerto en sus pueblos. 2 Mas por su pariente cercano, por su madre o por su padre, o por su hijo o por su hermano, 3 o por su hermana virgen, a él cercana, la cual no haya tenido marido, por ella se contaminará. Levítico 21:1-3 

Excepto por un pariente cercano, (por su madre, padre, hijo, hermano, o hermana soltera). 

Sin embargo, en Levítico 21:1 o en Número 6:6 dice que tanto el sumo sacerdote como el que había realizado el voto al nazareato no podía acercarse a ningún muerto sin excepción. 

Otra restricción era con respecto a la esposa. El sacerdote no podía casarse con mujer ramera o repudiada, sino que solo podía casarse con una mujer virgen o viuda de otro sacerdote, siempre por supuesto de la casa de Israel. (Ezequiel 44:22 – Levítico 21:7) 

Sin embargo, el sumo sacerdote o el nazareato, solo debía casarse con una israelita virgen. (Lev. 21:13) 

Dicho sea de paso, estos dos puntos entre otros son los que violó Sansón, uno de los seis hombres consagrados por Dios desde su nacimiento, 
cuando se acercó al león muerto y se unió con la pagana Dalila. 

Y aquí viene el punto que quiero resaltar. El sacerdote, no podía beber vino, cuando iba a ejercer el sacerdocio, (Levítico 10:9 o Ezequiel 44:21) Sin embargo, el sumo sacerdote, y el nazareato, no podía beber vino, ni comer uvas, ni ningún derivado de la vid en absoluto. Tal como dice Números 6. 

3 se abstendrá de vino y de sidra. No beberá vinagre de vino ni vinagre de sidra, ni beberá ningún licor de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas. 4 En todo el tiempo de su nazareato, de todo lo que se hace de la vid, desde los granillos hasta el hollejo, no comerá. Números 6:3-4 

Es decir, el sumo sacerdote, mientras dure su sacerdocio que iba de los 30 a los 50 años, y el que realizó el voto nazareo, mientras dure su voto o promesa, no podían probar el fruto de la vid. 

Ese fue el motivo, por el cual Jesús, cuando estaba en la Santa Cena, le dijo a sus discípulos en Mateo 26:

Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. Mateo 26:29 

Dijo “Desde ahora” porque a partir del Getsemaní, pasaría por el rito del bautismo y al ser sumo sacerdote, no podría beber ya más del fruto de la vid.

Y también dijo “hasta aquel día” que lo beba de nuevo en el reino de mi Padre, porque cuando salga del Santuario Celestial, para venir a buscarnos, dejará sus vestiduras de sumo sacerdotes y vendrá como rey de reyes y señor de señores. 

¿No te parece increíble como todo encaja perfectamente? 

 Creo que, en este punto, ya se va haciendo evidente, como el santuario, entre otras cosas, muestra el recorrido de las diferentes etapas del ministerio de Cristo para liberarnos de este mundo. 

Pero aún falta algo importante. Todo debía cumplirse según la ley. 

¡El Mesías! ¡El Cristo! 

El ungido con mayúsculas aún no había sido ungido.

 

El perfume de María Magdalena

Unos 10 días antes de la muerte de Cristo en Juan 12 especifica que eran seis días antes de la Pascua. 

Seis días antes de la Pascua fue Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto y a quien había resucitado de los muertos. Juan 12:1 

En la fiesta de la casa de Simón (Marcos 14:3) ocurre algo impresionante. 

En Juan 12 dice que mientras: 

2 Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. 3Entonces María (Magdalena) tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; Y la casa se llenó del olor del perfume. Juan 12:2-3 

Entonces, Lucas 7 nos dice que Jesús, mirando a la mujer, le dijo a Simón: no ungiste mi cabeza con aceite; pero ella ha ungido con perfume mis pies.

No ungiste mi cabeza con aceite; pero ella ha ungido con perfume mis pies. Lucas 7:46 

En el video donde hablo de la Pascua, y cuyo Link te dejo aquí. 

En el minuto 16 explico, que como los ancianos del templo no lo declararon justo a Jesús, lo hizo un tribunal pagano, con más autoridad que el mismo Sanedrín. 

De la misma forma ocurrió aquí. Como el Sanedrín no ungió con el perfume de la santa unción a aquel único digno de ese perfume. Dios lo ungió, con una mujer pecadora, con un perfume de nardo puro de mucho más valor. 

Y volviendo al otro video que habla de la simbología, decíamos que: La semilla debía morir, para que pueda crecer en nosotros.

El cuerpo debía morir, para que podamos comer su sangre y su carne. Y el fuego debía ser recogido del altar del sacrificio que simbolizaba la muerte de Cristo, para poder iluminar los brazos del candelabro que nos representa a nosotros. 

De la misma forma, era necesario que el frasco de alabastro (al igual que Cristo) sea quebrado,  para que su fragancia pueda inundarnos a todos. 

Cerrando de esta forma magistral la simbología del perfume. 

Un Retrato de la Redención en Cristo 

Jesús ensalzó a María Magdalena por haber realizado este acto, que tiene una trascendencia mucho más allá de nuestra comprensión. 

En primer lugar, dijo en Marcos 14: “De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que esta ha hecho”. 

De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que esta ha hecho. Marcos 14:9 

En segundo lugar, esta es una de las poquísimas historias anterior a la pasión de Jesús que es contada por los cuatro evangelios. 

Y, por último, Jesús le dio el privilegio a María Magdalena, de ser la primera en conocer la mejor noticia jamás contada en la historia de este planeta. 

¡Que Cristo había resucitado! 

En uno de los enlaces anteriores, en el video donde introduzco el número siete, mencioné que había seis hombres que habían nacido de forma milagrosa.

Seguramente hubo más hombres que nacieron de esa forma, pero la Biblia menciona solo a seis y Jesús era el séptimo que completaba y perfeccionaba la serie. 

¿Te acuerdas que al principio de este video te dije que en la Biblia se ungían a los sacerdotes y a los reyes? 

Jesús es el ungido con mayúscula, porque para salvarnos de este mundo, él tuvo que venir como sacerdote primero para salvarnos de la consecuencia del pecado, llevándonos a santificación, y en su segunda venida, vendrá como rey para rescatarnos de la presencia del pecado, para llevarnos a glorificación. 

Es decir, librarnos de Satanás y llevarnos a la Canaán celestial.  

 

El Séptimo Ungido 

Voy a terminar este post con un dato que te dejará con la boca abierta. Seguro que hubo muchos, pero ¿sabes cuántos sacerdotes menciona la Biblia por nombre que fueron elegidos por Dios a través de un profeta? Seis. 

Cristo fue el séptimo sacerdote en completar y perfeccionar la serie. Y si esto te parece increíble, espera a escuchar lo que sigue. 

¿Sabes cuántos reyes menciona la Biblia que fueron elegidos por Dios a través de un profeta? Seis. 

Porque Cristo también es el séptimo rey que completa y perfecciona esta serie. El ungido por excelencia.

Si. Yo también doy gracias a Dios porque su palabra nos sorprende cada día. 

No subestimes las series de siete, porque nos va a seguir revelando cosas increíbles. Especialmente para interpretar las profecías. Nos vemos en el próximo post. 

Por CHRISTIAN JABLOÑSKI

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